Sofonías 3:14-202017-03-22T04:45:46+00:00

PASAJE BÍLICO

Sofonías 3:14-20

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

El primer versículo de este libro nos dice “Palabra de Jehová que fue á Sofonías hijo de Cushi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezechîas, en días de Josías hijo de Amón, rey de Judá” (Sofonías 1:1).

No sabemos si Ezechîas de la genealogía de Sofonías es el buen rey Ezechîas que reinó entre 715-687 a.C. Si es así, en este versículo Sofonías nos comunica su propio linaje real.

Rey Josías reinó de 640-609 a.C., habiendo subido al trono a la edad de ocho años después del asesinato de su padre, Rey Amón (2 Reyes 21:24 – 2:1). Reinó en un tiempo turbulento. No solo existía tumulto interno, como demuestra el asesinato de su padre, pero Asiria, la superpotencia regente, estaba en declive y Babilonia emergía como la nueva superpotencia.

Josías quitó “todas las casas de los altos que estaban en las ciudades de Samaria” (2 Reyes 23:19) y “Asimismo barrió Josías los pythones, adivinos, y terapheos, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa de Jehová” (2 Reyes 23:24).

Pocos años después del reinado de Josías (609 a.C.), Jerusalén cayó a los babilónicos (587 a.C.). Los babilónicos mataron mucha gente de Judá, y se llevaron al resto exiliado a Babilonia. Son estos terribles acontecimientos que Sofonías predice en El primer capítulo de este libro.

El libro de Sofonías es relativamente corto – solo tres capítulos. El profeta presenta un relato histórico que comienza con el juicio de Judá (1:1-13), el Gran Día de Jehová (1:14-18), el juicio sobre los enemigos de Israel (2:1-15), la maldad de Jerusalén (3:1-7), el castigo y la conversión de las naciones (3:8-13), y una Canción de Alegría (3:14-20). Nosotros que beneficiamos del paso del tiempo podemos ver que Sofonías se refería al Exilio Babilónico y al regreso consiguiente de los exiliados a Jerusalén.

Estos versículos que concluyen capítulo 3 son diferentes al resto del libro, porque prevén un tiempo cuando Jehová redimirá su pueblo – será liberado de su exilio y permitido regresar a Jerusalén.

Sofonías 3:14-15: CANTA, DA VOCES, REGOCÍJATE

14Canta, oh hija de Sión:
da voces de júbilo,
oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón,
hija de Jerusalén.
15Jehová ha apartado tus juicios (hebreo: mis·pat),
ha echado fuera tus enemigos:
Jehová es Rey de Israel en medio de ti;
nunca más verás mal.

“Canta, oh hija de Sión: da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén” (v. 14). Sión, Israel, y Jerusalén son esencialmente sinónimos en este versículo.

En este momento, el castigo que Sofonías predijo en sus capítulos anteriores ya ha terminado, y comienza el tiempo de júbilo. Este es el júbilo que experimentará el pueblo de Jerusalén al terminar su exilio y al volver a Jerusalén.

“Jehová ha apartado tus juicios (mis·pat), ha echado fuera tus enemigos” (v. 15a). En este contexto, la palabra mis·pat se refiere a un veredicto legal. El profeta se ha dirigido a la culpabilidad de Judá y el juicio que se pronuncia contra ella (1:1-13; 3:1-7) – el juicio que llegó cuando los babilónicos atacaron Jerusalén y exiliaron sus habitantes a Babilonia.

Pero ahora, al concluir el libro, el profeta da un salto adelante a un tiempo cuando Jehová cancela su veredicto contra Judá – pronuncia cumplido su castigo – redime al pueblo de su cautiverio – le salva de sus enemigos.

“Jehová es Rey de Israel en medio de ti” (v. 15b). Israel ha conocido varios reyes buenos y malos, empezando con Saúl. Pero Dios era el verdadero rey de Israel. Fue cuando Israel rechazó a Dios como rey (1 Samuel 10:19), prefiriendo un rey humano como las otras naciones (1 Samuel 12:12), que Dios permitió que reinaran reyes humanos.

El rey más grande de Israel fue David, con quien Dios hizo un pacto para crear su trono para siempre (2 Samuel 7:12). Aunque aquí este profeta no menciona a David, el cumplimento total de esta profecía llegará cuando nazca el hijo de David – el mesías.

“nunca más verás mal” (v. 15c). Lo que se relata en el libro de Sofonías es una muerte y una resurrección. Judá morirá cuando los babilónicos destruyan Jerusalén y fuercen su pueblo a vivir en cautiverio – pero Judá vivirá de nuevo cuando el Señor traiga su liberación y la restaure como nación. Cuando tome lugar la restauración, Judá podrá vivir sin miedo.

Sofonías 3:16-17: NO TEMAS, SIÓN

16En aquel tiempo se dirá á Jerusalén:
No temas: Sión,
no se debiliten tus manos.
17Jehová en medio de ti, poderoso, él salvará;
gozaráse sobre ti con alegría,
callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar.

“En aquel tiempo se dirá á Jerusalén” (v. 16a). “En aquel tiempo” se refiere al versículo anterior – al día en que Jehová pone fin a los juicios contra Jerusalén (v. 15).

“No temas: Sión” (v. 16b). El temor paraliza a la gente y la debilita – pero con el Señor como rey, el pueblo de Judá no tendrá nada que temer.

“no se debiliten tus manos” (v. 16c). La postura de las manos puede simbolizar el estado del corazón. Manos en una postura sumisa simbolizan debilidad – desilusión. Con el Señor como rey, el pueblo de Judá no tendrá razón para dejar que se debiliten sus manos – que actúen de manera sumisa.

“Jehová en medio de ti, poderoso, él salvará” (v. 17a). El día que el profeta predice, Jehová estará con su pueblo – como guerrero que trae la victoria de Judá sobre sus enemigos.

“gozaráse sobre ti con alegría” (v. 17b). ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede Jehová gozar de una gente que le ha traicionado una y otra vez? Este versículo describe un milagro – un milagro de gracia.

“callará de amor” (v. 17c). Una traducción más literal diría “Te calmará con su amor” (Bennett). La realidad del amor de Dios traerá paz a este pueblo que ha pasado por tanta inquietud – calmará su espíritu mientras empieza a reconocer que Jehová ha proveído por su seguridad.

Pero tenemos que preguntar, “¿Cómo puede el Señor amar a esta gente?” De nuevo, solo se debe a un milagro de gracia. Lo mismo es verdad hoy. La Biblia nos enseña que Dios ama a todos. Al tratar con gente todos los días, me pregunto, “¿cómo puede Dios hacerlo? ¿Por qué amaría a esta gente?” Hay pocas personas que son verdaderamente dignas de amar y muchas que lo son a veces, pero hay otras que a menudo son más tóxicas que dignas de amor – y unas cuantas que son invariablemente tóxicas. ¿Cómo puede Dios amar a todos? La respuesta no se debe buscar en la naturaleza merecedora de la gente, sino en la capacidad que Dios tiene para amar.

Robertson se refiere a este versículo como “la versión de Juan 3:16 del Antiguo Testamento” (Robertson, 342).

“se regocijará sobre ti con cantar” (v. 17d). Lo que se retrata aquí es una celebración normalmente asociada con una boda u otro tipo de celebración. La alegría del Señor con su pueblo no es algo celebrado a medias. La alegría del Señor solo se puede expresar con una gran celebración.

Sofonías 3:18-19: REUNIRÉ Á LOS FASTIDIADOS QUE TUYOS FUERON

18Reuniré (hebreo: asap – reunir o quitar) á los fastidiados (hebreo: yagah – que lamentan)
por causa del largo tiempo; tuyos fueron;
para quienes el oprobio de ella era una carga.
19He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré á todos tus opresores;
y salvaré la coja, y recogeré la descarriada;
y pondrélos por alabanza y por renombre en todo país de confusión.

“Reuniré (asap – reunir o quitar) á los fastidiados (yagah – que lamentan) por causa del largo tiempo; tuyos fueron; para quienes el oprobio de ella era una carga” (v. 18). La voz pasa del profeta a Jehová.

Este versículo es difícil de traducir, pero el sentido está claro. Jehová promete reunir la lamentación de su pueblo y deshacerse de ella para que no siga sufriendo los daños a su reputación causados por el exilio. Es una promesa llena de restauración.

Esta gente experimentó gran lamentación en el Exilio Babilónico. Vio morir a sus amigos en manos de los babilónicos. Presenció la destrucción de Jerusalén y su templo. Perdió su libertad. Con cada observación religiosa se acordaban de que no tenían el privilegio de alabar en el templo. Sus opresores y vecinos (y quizá hasta a ellos mismos) llegarían a pensar que los dioses babilónicos eran más poderosos que el Dios de Israel.

Pero el tiempo llegaría cuando cesarían sus lamentaciones – cuando Ciro de Persia concedería permiso para regresar a Jerusalén y reconstruir el templo – cuando su fama dañada sería restaurada – cuando Jehová pondría fin a su lamentación.

“He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré á todos tus opresores” (v. 19a). Lo más probable es que esto se refiera a los babilónicos que destruirán Jerusalén y exiliarán a sus ciudadanos.

“y salvaré la coja, y recogeré la descarriada” (v. 19b). No son solo los fuertes los que Jehová salvará, sino también los débiles.

Jehová siempre ha demostrado preocupación por los débiles y vulnerables. La ley del Tora incluía provisiones para las necesidades de los pobres. Propietarios de tierras tenían la responsabilidad de dejar los bordes de sus campos sin cosechar para que los pobres pudieran espigar esas tierras y obtener bastante comida para sobrevivir (Levítico 19:9-10). La ley también requería que los próximos descendientes redimieran la tierra vendida por un familiar (Levítico 25:25), y que familias apoyaran a sus parientes indigentes (Levítico 25:35). Los profetas enfatizaban su preocupación por los pobres y condenaban el maltrato de viudas y huérfanos (Isaías 1:17, 23; 10:1; Jeremías 5:28; 7:6; 22:3; Malaquías 3:5). Jesús continua este énfasis a lo largo de su ministerio, sanando enfermos y mostrando compasión por los vulnerables en general.

Pero puede haber otro significado para este versículo también. Si Jehová pretende “salvar a la coja y recoger la descarriada,” quizá pretende que su servidumbre hacia los débiles sea señal de la salvación que traerá para todos – débiles y fuertes.

“y pondrélos por alabanza y por renombre en todo país de confusión” (v. 19c). El pueblo pasará vergüenza cuando los babilónicos lo derroten y lo fuercen al exilio, pero esa vergüenza se convertirá en alabanza cuando Ciro les permita volver a Jerusalén. Su reputación será restaurada.

Sofonías 3:20: YO OS TRAERÉ

20En aquel tiempo yo os traeré,
en aquel tiempo os reuniré yo;
pues os daré por renombre y por alabanza
entre todos los pueblos de la tierra,
cuando tornaré vuestros cautivos
delante de vuestros ojos, dice Jehová.

“En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo” (v. 20a). Este versículo amplifica lo que se dijo en versículo 19. Deja claro que los exiliados podrán regresar a su patria – que Jehová les reunirá a todos y les llevará a su hogar.

“pues os daré por renombre y por alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando tornaré vuestros cautivos delante de vuestros ojos, dice Jehová” (v. 20b). Gente de todas partes ha visto su vergüenza. Ahora gente de todas partes presenciará su restauración. Aunque parecía imposible que el pueblo de Judá volviera a ver su libertad, el milagro ocurrió. Entonces, su reputación será restaurada.

“Entonces, el libro de Sofonías termina donde empezó. El profeta comenzó con la escena de una derrota total… El profeta cierra con otra escena cósmica… La mayor bendición del pacto se une a la mayor maldición para completar totalmente el proceso histórico” (Robertson, 347).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2010, Richard Niell Donovan