Romanos 8:26-392017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

Romanos 8:26-39

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


EXÉGESIS:

ROMANOS 8:26-39: UN RESUMEN

Este muy querido pasaje celebra el hecho que Dios siempre está presente y dispuesto a ayudar cuando más lo necesitamos (v. 26) – que “los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien” (v. 28) – que, si Dios está por nosotros, no importa quien esté contra nosotros (v. 31) – y que no hay fuerza suficientemente fuerte ni circunstancia tan angustiosa que nos separe del amor de Dios (vv. 35-39).

ROMANOS 8:26-27: EL ESPÍRITU AYUDA NUESTRA FLAQUEZA

26Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme á la voluntad de Dios, demanda por los santos.

“Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza” (v. 26). La palabra “asimismo” liga este versículo con los que precedieron. En v. 18, Pablo habló de lo que “en este tiempo se padece,” y de “el continuo anhelar” de las criaturas (v. 19) para ser “libradas de la servidumbre de corrupción” (v. 21). Habló de todas las criaturas gimiendo de dolor (v. 22) como nosotros “que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es á saber, la redención de nuestro cuerpo” (v. 23). Prosiguió, “si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos” (v. 25). Es en medio de este sufrir, gemir, y esperar que el Espíritu intercede por nosotros (v. 26).

“porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles” (v. 26). A veces, cuando oramos, sabemos exactamente lo que queremos decir y lo que esperamos se Dios. Oraciones como éstas fácilmente se degeneran hasta el punto de convertirse en una lista de cosas que queremos que Dios haga. Otras veces, estamos tan agobiados que solo podemos rezar “Dios, ayúdame” o “Dios, perdóname.” A veces, intentamos orar pero nos quedamos dormidos o nos distraemos con otras preocupaciones. La buena noticia es que, como Dios tiene la gracia para concedernos acceso a una salvación que no merecemos, también tiene la gracia para oír oraciones que no sabemos rezar. “En terminología joanina, el Espíritu es el Consolador, que aboga nuestros casos ante Dios (Juan 14:15-17, 26; 15:26; 16:7). La intercesión del Espíritu también comparte con Dios mismo (8:34; Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1)” (Craddock, 379).

“gemidos indecibles” (v. 26). Aunque algunos prefieren interpretar esta frase de manera filológica – hablar en lenguas – se puede confiar poco de tal opinión.

“Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme á la voluntad de Dios, demanda por los santos” (v. 27). En lugar de traducir nuestra lista de “quehaceres” a un lenguaje particular reservado para la comunicación con el Padre, el Espíritu adapta nuestras oraciones conforme la voluntad de Dios. Esto es una bendición, ya que nos permite orar desde el corazón libremente y sin miedo a equivocarnos. Además, si Dios contestara las oraciones de todos tal como se piden, el resultado sería un caos. Al pasar nuestras oraciones por el filtro del Espíritu, Dios nos libra de ese caos.

ROMANOS 8:28-30: TODAS LAS COSAS LES AYUDAN Á BIEN

28Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas (griego: panta – plural acusativo) les ayudan(griego: sunergei – tercera persona plural) á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados. 29Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; 30Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.

“sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados” (v. 28). ¿Debe el sujeto de esta oración ser “todas las cosas” como se traduce en el KJB y en NRSV (“todas las cosas les ayudan á bien”) o Dios (“Dios obra todas las cosas á bien”)? El griego no lo deja claro, y eruditos difieren de opinión. Wright cree que el sujeto ha de ser Dios (“Dios obra todas las cosas á bien”), y yo concuerdo:

• Wright anota que Dios es el sujeto en versículo 27 y de nuevo en v. 29. Si Pablo pretende “todas las cosas” como el sujeto en versículo 28, debe clarificar estos sujetos que cambian rápidamente en los tres versículos. No obstante, no lo hace. Esto sugiere que Dios ha de ser el sujeto en los tres versículos (Wright, 600).

• Aunque “todas las cosas” sea el sujeto, Dios tiene que ser el actor detrás del escenario que les causa obrar por el bien. “Todas las cosas” no son buenas solo por si mismas. Requiere la mano poderosa de Dios para transformar el mal al bien. Dada la elección de sujetos, ¿por qué no escoger el que (Dios) clarifica esto.

• En el griego también queda claro que Dios debe ser el sujeto. “Todas las cosas” (planta) es acusativo (un objeto directo) en vez de nominativo (un sujeto). También, “todas las cosas” es plural y el verbo,sunergei, es singular (en la versión en español aparece de forma plural). El sujeto y el verbo deben concordar, pero “todas las cosas” y “ayudan á bien,” en la versión en original, no concuerdan. “Dios” y “ayudan a bien, en la versión en inglés, concuerdan – ambas son singulares.

¿Es esto solamente de interés académico, o hace alguna diferencia? Creo que hace una diferencia que, aunque sutil, es bastante importante. A menudo citamos este versículo cuando queremos animar a alguien que sufre. Cuando le decimos que “todas las cosas les ayudan á bien,” fallamos en clarificar que Dios es el que tiene el poder de crear bien del mal – el que transforma los Viernes Santos en Pascuas. Cuando decimos “Todas las cosas ayudan á bien,” parece que creemos que “todas las cosas” son buenas – que consideramos insignificantes las circunstancias que causaron su dolor.

Por lo tanto, “todas las cosas ayudan á bien” parece una trivialidad, como si dijéramos, “No te preocupes – todo va a salir bien.” No debe sorprendernos que el que sufre deseche tales consejos como tonterías – y que también nos deseche a nosotros como ayudantes espirituales.

Pero si Dios es el sujeto (“Dios ayuda todas las cosas á bien”), soluciona estos problemas y, tal como lo veo yo, no crea nuevos problemas. Dada la elección entre una traducción cuestionable y problemática (“todas las cosas ayudan á bien”) y una traducción menos cuestionable (“Dios ayuda á bien”) que no crea problemas, ¿por qué no escoger la segunda?

“á los que á Dios aman… á los que conforme al propósito son llamados” (v. 28). Esta promesa no se aplica a todos. Solo la persona que ama a Dios y que es llamada según su propósito está asegurada que Dios transformará su mal para lograr un buen resultado.

La idea de la llamada de Dios viene desde Abran (Génesis 12:1). Dios puede parecer exclusivo, pero la Parábola del Banquete de Boda habla de la invitación del rey, extendiéndose “á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos” (Mateo 22:10). El rey no encontró fallo con ningún invitado, malo ni bueno, excepto con el hombre que no llevaba la ropa adecuada para una boda. El rey castigó solo a ese hombre. Jesús concluyó la parábola, “Porque muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14). Esto sugiere que Dios extiende la llamada ampliamente, pero solo tiene efecto para los que responden de manera adecuada.

“Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó” (vv. 29-30).

“Llamar a un propósito, premonición, y predestinación eran partes íntegras del pensamiento judío y no eran algo nuevo para Pablo. El caso es que Dios no actúa al azar, sino que persigue un divino poder pre-temporal que mueve la historia, y se mueve a través de la historia, hacia el fin que Dios pretende (cf. Salmo 33:11; Proverbios 19:21; Isaías 5:19; 19:17; 46:10; Jeremías 49:20; 50:45 para la divina llamada, y Génesis 18:19; Jeremías 1:5; Óseas 13:5; Amos 3:2 para premonición y predestinación” (Bartow, 96).

Anote el orden de verbos en vv. 29-30. Empiezan por el principio del tiempo (conocer antes), y se extienden hasta el final del tiempo (glorificar):

• antes conoció
• predestinó
• llamó
• justificó
• glorificó

La meta de Dios es nuestra justificación y glorificación (v. 30), que incluye ser “conformes á la imagen de su Hijo” para que podamos ser parte de la gran familia de Dios (v. 29). Desde el principio, fuimos creados en la imagen de Dios (Génesis 1:26-27), pero esa imagen fue distorsionada y rota por la Caída (Génesis 3). Dios antes conoció el hecho que caeríamos, pero nos predestinó para restaurarnos a nuestra forma original, haciéndonos como el Hijo. Dios pretende que nos hagamos como Cristo – que llevemos la imagen de Cristo.

ROMANOS 8:31-36: SI DIOS POR NOSOTROS, ¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?

31¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que aun á su Propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (griego: panta – todas las cosas). 33¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿Tribulación ó angustia ó persecución ó hambre ó desnudez ó peligro ó cuchillo?36Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo:
Somos estimados como ovejas de matadero.

“¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (v. 31). Éstas son las primeras dos de una serie de preguntas retóricas. El lugar es una sala de corte donde Dios, ya predispuesto en nuestro favor, aparece de juez o abogado. Sin embargo, no debemos imaginar que “nosotros” signifique toda la gente. Pablo habla de “los que á Dios aman… á los que conforme al propósito son llamados” (v. 28). Habla de los que Dios antes conoció, predestinó, llamó, justificó, y glorificó (vv. 29-30).

La primera pregunta (“¿Pues qué diremos á esto?”) marca la importancia de lo que sigue (Gaventa, 421). La segunda (“¿Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?”) es la manera en que Pablo anuncia que, si Dios está por nosotros, verdaderamente no importa quien esté contra nosotros. Cristianos en la época de Pablo confrontaban muchos opositores, pero ninguno de estos opositores, aún operando juntos, tenía el poder de cambiar los propósitos de Dios. Cristianos de nuestra época también enfrentan opositores, pero la seguridad de Pablo también se aplica a nosotros. Dios también está por nosotros. Como dijo el abolicionista Wendell Phillips la víspera de la Guerra Civil, “Uno en el lado de Dios es una mayoría.”

“El que aun á su Propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros” (v. 32) se refiere a Génesis 22, donde Abrahán obedeció a Dios, aún cuando requería el sacrificio de su querido hijo, Isaac. El ángel de Dios le detuvo al último minuto, llamándole la atención a una cabrilla que se había enredado en una mata – un sacrificio provisto por Dios para tomar el lugar de Isaac en el altar. El ángel entonces le comunicó esta bendición de Dios a Abrahán:

“por cuanto has hecho esto,
y no me has rehusado tu hijo, tu único;
Bendiciendo te bendeciré,
y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo,
y como la arena que está á la orilla del mar;
y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos:
En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra,
por cuanto obedeciste á mi voz” (Génesis 22:16-18).

En la historia de Abrahán, el ángel de Dios anotó, “no me has rehusado tu hijo, tu único” (Génesis 22:12). Entonces el ángel le llamó la atención a la cabrilla enredada en la mata y le dio a Abrahán permiso de no sacrificar a su hijo. Sin embargo, Dios “aun á su Propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros” (v. 32). Dios requirió más de si mismo de lo que requeriría de cualquiera de sus siervos.

“¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (panta – todas las cosas)” (v. 32). Pablo argumenta de mayor a menor. Si Dios ha dado lo más grande (su Hijo), ¿no nos dará también las cosas menores?

Cuando Pablo pregunta si Dios nos dará “todas las cosas,” puede “haber estado pensando simplemente de aquellas cosas necesarias para la salvación, … (pero) es más probable que estuviera pensando de ‘todas las cosas’ de la creación, el ‘todas las cosas’ que Dios pretendió poner bajo los pies del hombre desde el principio (Salmo 8:6)… Como Cristo ha sido concedido señoría sobre todas las cosas a la mano derecha de Dios (v. 34 – Salmo 110:1), así también los de Cristo compartirán ‘con él’ dominio sobre el resto de la creación, así cumpliendo el propósito original del creador del hombre hecho en su imagen” (Dunn).

“¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica” (v. 33). De nuevo se trata de una sala de corte con Dios a cargo – el mismo Dios que nos eligió y justificó. Las palabras de Pablo nos recuerdan a Isaías, que dijo, “He aquí que el Señor Jehová me ayudará; ¿quién hay que me condene?” (Isaías 50:9). ¿Quién puede esperar derrocar la decisión de Dios?

“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (v. 34). De nuevo, la imagen de una sala de corte, pero esta vez Cristo Jesús es el que intercede por nosotros – el que hace de abogado, nuestro defensor. “La ‘mano derecha del juez’ está en nuestro favor” (Dunn). Pablo menciona la muerte y resurrección de Jesús. Si por su muerte y resurrección Cristo reversó nuestra condena y efectuó nuestra salvación, ¿quién puede deshacer su obra? Si Cristo actúa como nuestro abogado, ¿quién esperaría ganar un juicio contra nosotros?

“¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿Tribulación ó angustia ó persecución ó hambre ó desnudez ó peligro ó cuchillo?” (v. 35). Cristianos eran perseguidos por judíos y romanos. Una persona hambrienta no puede pensar mucho más allá de no comer. El hambre fue un elemento clave en la tentación de Jesús (4:2-4). Romanos utilizaban la desnudez para avergonzar a los hombres que crucificaban. El cuchillo significa una muerte violenta. Pablo había sufrido muchas de estas cosas, pero no habían destruido su fe.

“Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero” (v. 36). Pablo cita Salmo 44:22, que expresa la angustia de los que son martirizados por su fe. El Salmista obviamente conocía este trato, y cristianos de la época de Pablo también.

ROMANOS 8:37-39: HACEMOS MÁS QUE VENCER

37Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

“Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó” (v. 37). El amor de Dios nos capacita para hacer “más que vencer” – para sobrellevar las adversidades diarias.

“Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (vv. 38-39).

Pablo incluye 10 adversidades posibles, cuatro en pares y dos individuales:

Ni la muerte, ni la vida: La muerte es temerosa por ser inevitable y final, pero la vida puede ser temerosa también – dolorosa – difícil. Cristo nos da la esperanza de la vida eterna – una vida duradera y bendecida – vivida en la presencia y el amor de Dios. Cristo también nos ayuda a ver las trampas y flechas de esta vida de una perspectiva que disminuye su escala y las hace menos terribles.

Ni ángeles, ni principados: Nos sorprende ver ángeles en esta lista, porque pensamos de ángeles como mensajeros de Dios. Sin embargo, también hay fuerzas angélicas en contra de Dios (Revelaciones 12:7). Los que rigen se pueden referir a fuerzas espirituales o terrenales. Considere la cantidad de tiranos que ha reinado durante el último siglo y los millones de personas – a menudo sus propios súbditos – que han muerto bajo sus manos. Pablo nos asegura que, aunque regidores puedan separarnos de la vida de este mundo, no pueden separarnos del amor de Dios y de la vida que nos ofrece.

Ni lo presente, no lo por venir: Nos sorprende no ver “cosas pasadas” en esta lista ya que, a menudo, gente queda sujeta a las cosas del pasado (sean buenas o malas) y permanece llena de culpabilidad por pecados pasados. Pablo, en cambio, se enfoca en “lo presente” y “lo por venir” – lo que enfrentamos en el presente y los juicios que tememos en el futuro. Puede ser doloroso leer las cosas terribles que reportan los periódicos, pero Cristo nos asegura que Dios mueve la historia hacia un fin glorioso en vez de un final sombrío.

Potestades: Pueden ser espirituales o terrenales.

Ni lo alto, ni lo bajo: Esto puede ser una referencia astrológica. Si es así, Pablo dice que “ni en lo alto (cuando una estrella está en su cenit) ni en lo bajo (con toda su potencial desconocida), es suficientemente fuerte para separarnos del amor de Dios” (Morris, 342). O podría referirse a las alturas del espacio y las profundidades del océano, queriendo decir que no tenemos nada que temer de los cometas sobre nosotros ni de las fuerzas teutónicas bajo nosotros. O, podría referirse a los altibajos de nuestras emociones – que ni nuestra alegría más grande ni nuestra pena más profunda nos pueden separar de Dios.

Ni ninguna criatura: Si Pablo fuera comprehensivo en cuanto a todo lo que podríamos temer, la lista sería interminable – por eso, termina la lista con esta frase general, asegurándonos que nada – absolutamente nada – “nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAPHY:

Bartow, Charles L., in Van Harn, Roger E. (ed.), The Lectionary Commentary: The Second Readings: Acts and the Epistles (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 2001)

Gaventa, Beverly R. in Brueggemann, Walter; Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV — Year A (Louisville: Westminster John Knox Press, 1995)

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holladay, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, A (Valley Forge: Trinity Press International, 1992)

Dunn, James D. G., Word Biblical Commentary: Romanos 1-8, Vol. 38A (Dallas: Word Books, 1988)

Morris, Leon, The Epistle to the Romanos (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdman’s Publishing Co, 1988)

Wright, N. Thomas, The New Interpreter’s Bible: Acts, Romanos, 1 Corinthians, Vol. X (Nashville: Abingdon Press, 2002)

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www.lectionary.org

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