Romanos 5:1-112017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

Romanos 5:1-11

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

EXÉGESIS:

ROMANOS 5:1-2: TENEMOS PAZ PARA CON DIOS

1Justificados (griego: dikaiothentes – habiendo sido justificados – tiempo compuesto) pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: 2Por el cual también tenemos entrada (griego: prosagogen) por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

“Justificados pues” (v. 1) se refiere a la fundación que Pablo estableció en capítulos 1-4 – que nadie es justo (3:9-20) – pero somos justificados gratuitamente por la gracia de Dios (3:24) – una realidad proporcionada por fe (4:13-25).

“Justificados (dikaiothentes) pues por la fe” (v. 1). Dikaiothentes es un tiempo compuesto, que indica una acción ya completada. Quizá sería mejor traducido como “habiendo sido justificados.” “El tiempo compuesto indica que la aceptación de Dios con nosotros no es parcial sino total, no es condicional sino incondicional, no es imperfecta sino comprensiva y completa. Se podría decir que el Evangelio entero se basa en este uso del tiempo compuesto” (Hunsinger, 41). Como Pablo dejó claro en 3:21-26, es por la gracia (un regalo no merecido) de Dios que somos justificados (3:24), pero nuestra fe nos da acceso a esa gracia (3:26) – i.e., gracia – no fe – es lo que nos salva, pero la fe hace posible experimentar la gracia.

“tenemos paz (griego: eirenen) para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (v. 1). Pablo utiliza la palabra griega para paz – eirenen ­­– pero, como judío, su entendimiento de paz con Dios viene de la palabra hebrea shalom. Shalom sugiere algo más que la ausencia de hostilidad. Habla de “el bienestar, la prosperidad, o la salvación de la persona de Dios” (Moo, 299). En el contexto de este versículo, “paz con Dios” indica una armonía espiritual con Dios – tener el corazón y la voluntad aliados con la voluntad de Dios. Mientras que una relación armoniosa con Dios naturalmente va acompañada por paz interna, aquí Pablo se refiere a la paz con Dios. Es posible que tengamos paz con Dios solo por medio de la obra de “nuestro Señor Jesucristo.”

Pablo escribe a cristianos en Roma que conocen la Pax Romana (paz romana). Roma estableció la paz por medio de dominación. Pacificó la región por fuerza de armas y la insistencia en reconocer a Cesar como Señor. “Para Pablo, Jesús es lo que los preceptos clamaban ser: representante de la humanidad, reconciliador y regidor del mundo… Hay, entonces, una dimensión revolucionaria a lo que Pablo dice aquí, particularmente cuando los oídos que lo oyen son la mayor parte gentiles romanos que saben de memoria la retórica del imperio” (Witherington, 134).

“Por el cual también tenemos entrada (prosagogen) por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes” (v. 2). Esta palabra prosagogen sugiere más que el mero acceso. Sugiere ser guiado frente la presencia de un rey. Por medio de la salvación de Jesucristo, hemos sido guiados frente la presencia de “esta gracia en la cual estamos firmes.” Gracia, claro está, es “el favor de Dios hacia una humanidad no merecedora, particularmente hacia su gente, lograda a través del acuerdo y cumplida por Jesucristo” (Myers, 437). Gracia no es solo algo que esperamos, sino algo que ya poseemos. La gracia que poseemos es tan substancial que Pablo la llama “esta gracia en la cual estamos firmes.”

“y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (v. 2). Pablo ha hablado de gloriar antes en esta epístola, pero nunca de manera favorable – sus anteriores referencias tenían que ver con gloriarnos de nuestras obras (2:17, 23; 3:27; 4:2), y no hemos hecho nada que justifique gloriarnos. Sin embargo, sí es apropiado jactar de lo que Dios ha hecho por nosotros. Esta jactancia es como una proclamación que dispersa la palabra de la generosidad de Dios.

ROMANOS 5:3-5: NOS GLORIAMOS EN LAS TRIBULACIONES

3Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4Y la paciencia, prueba (griego: dokimen); y la prueba, esperanza; 5Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.

“nos gloriamos en las tribulaciones” (v. 3). En su segunda carta a la iglesia en Corintia, Pablo gloriaba sus tribulaciones, demostrando la generosidad de su ministerio (2 Corintios 11:16-33). ¿Cómo puede una persona gloriarse en momentos de tribulación? Pablo no es ningún masoquista, y no sugiere que debemos buscar sufrimiento ni encontrar placer en él. En vez, su consejo está enraizado en su fe que Dios transforma los Viernes Santos en Pascuas – que Dios incluye una bendición en cada tribulación de todo el que confía en él. En su segunda carta a Timoteo, Pablo habla de sufrir por Cristo, y continúa diciendo, “porque yo sé á quien he creído, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Timoteo 1:12).

“sabiendo que la tribulación produce paciencia” (v. 3). En vv. 3-5, Pablo delinea las bendiciones que vienen con tribulación. Tribulación produce paciencia –paciencia produce prueba –prueba produce esperanza – y esperanza no nos decepciona.

“Y la paciencia, prueba (griego: dokimen); y la prueba, esperanza” (v. 4). Dokimen tiene que ver con probar, por eso, Pablo dice que paciencia produce un carácter demostrado – el carácter sólido de un veterano en vez del incierto carácter de un recluta (Morris, 221). Esto entonces produce esperanza, porque habiendo triunfado sobre adversidad en el pasado, el veterano puede esperar triunfar sobre adversidad en el futuro.

“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado” (v. 5). No importa lo que pase, Dios nos ama. Somos hijos e hijas amados a quienes Dios nunca abandonará. Dios provee por los pájaros en el aire y los lirios en el campo, por eso podemos estar seguros de que Dios proveerá por nosotros (Mateo 6:25-34).

ROMANOS 5:6-8: DIOS MURIÓ POR LOS IMPÍOS

6Porque Cristo, cuando aún éramos flacos, á su tiempo murió por los impíos. 7Ciertamente apenas muere algún por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. 8Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

“cuando aún éramos flacos” (v. 6). Al utilizar “éramos,” Pablo se incluye a si mismo entre los débiles e impíos.

“á su tiempo” (v. 6). Hay por lo menos tres maneras en las que el tiempo era correcto:

• Era el momento adecuado en la historia. La Pax (Paz) Romana hacía posible que la gente viajara y se comunicara ampliamente, facilitando la dispersión del Evangelio.

• Era el momento correcto en nuestras vidas. Éramos necesitados por nuestro pecado, y la muerte y resurrección de Cristo satisfizo nuestra necesidad de reconciliación y perdón.

• Era el momento correcto de manera escatológica – el momento que complacía a Dios – que entraba en su plan para la salvación del mundo.

“murió por los impíos” (v. 6). Esta idea es asombrosa. Cristo no murió por gente piadosa (como esperaríamos) sino por los impíos (algo difícil de imaginar).

“con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno” (v. 7). Esto se parece a nuestra experiencia. Un padre corre delante de un camión en marcha para salvar a su hijo. Una madre se ahoga tratando de rescatar a su hijo. Un soldado se tira sobre una granada para salvar a sus compañeros. Un agente de servicio secreto se pone en camino de una bala para salvar al presidente.

“Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (v. 8). No parece tener sentido que Cristo muriera por pecadores, pero Jesús dice, “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (Mateo 9:12). La lógica de Jesús, sin embargo, nos compele. ¿Por qué salvaría a los que no lo necesitan? ¿Por qué no salvaría a pecadores – los que tienen necesidad de salvarse?

Esperaríamos que este versículo dijera que Cristo nos demostró su amor muriendo por nosotros pero, en vez, dice “Dios muestra su amor por nosotros” por la muerte de Jesús (véase 1 Juan 4:10).

ROMANOS 5:9-11: POR ÉL SEREMOS SALVOS DE LA IRA

9Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliado con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación.

Versículos 9 y 10 “son declaraciones paralelas del mismo punto, como se demuestra en lo siguiente:

ROMANOS 5:9-10

Habiendo sido justificados por su si, como pecadores (NRSV: enemigos)
sangre cuántos más serán salvados fuimos reconciliados con Dios por la muerte
por él de su Hijo, cuánto más siendo reconciliados
seremos salvos de la ira por su vida.” (Moo, 309).

Ambos versículos argumentan de mayor a menor. Si Dios nos justificó por la sangre de su Hijo, ciertamente nos librará de su ira (v. 9). Si Dios nos ha reconciliado por la muerte de su Hijo, ciertamente nos salvará por la vida de su Hijo – i.e., su resurrección (v. 10).

“justificados” (v. 9) y “reconciliados” (v. 10) tienen significados similares pero también diferentes.Justificado lleva la connotación de una corte. Ser justificado es ser declarado inocente – ser vindicado.Reconciliado tiene que ver con relaciones, sugiriendo la unión de aquéllos que se han separado. Hay una progresión natural, entonces, de justificado (v. 9) a reconciliado (v. 10a) a salvo (v. 10b). Uno apenas podría reconciliarse con un Dios justo sin primero ser justificado, y uno apenas podría ser salvado sin primero ser reconciliado.

“La idea de reconciliación a través de un mediador era familiar – particularmente en el caso de Moisés alejando la ira de Dios de Israel (Salmo 106:23…)… Que el mismo papel fuera hecho por mártires macabeos era parte esencial de la teología judía del mártir” (Dunn).

Un enemigo (v. 10) “no es una persona que no alcanza a ser amigo; significa uno que se encuentra en el campo opuesto… Que pecadores son enemigos se declara varias veces en el Nuevo Testamento (11:28; Filipenses 3:18; Colosenses 1:21; Jas. 4:4; cf. Efesios 2:15-16)” (Morris, 225).

Pero la enemistad no es solo de un lado. Los impíos han escogido ser enemigos de Dios (v. 10), pero la “ira” en v. 10 es claramente la ira de Dios. Al comenzar esta epístola, Pablo dice “Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia” (1:18). Los que odian a Dios quedan expuestos a la ira de Dios – así, es de la ira de Dios de la que necesitamos ser salvados – y es de la ira de Dios de la que Cristo nos salva.

“Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo” (v. 11). Antes, Pablo dijo que nuestro jactar queda excluido (3:27) – por lo que quería decir jactarnos de nuestros logros. Es apropiado, sin embargo, jactarse del regalo de la gracia de Dios que nos ha justificado, reconciliado, y salvado (vv. 9-10). Es apropiado cantar de alegría al celebrar nuestra salvación. Es apropiado gritarlo de los tejados, proclamando el poder salvador de Cristo – cuya proclamación atraerá otros a Cristo y les ayudará a tomar parte en esa salvación.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAPHY:

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holladay, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, A (Valley Forge: Trinity Press International, 1992)

Dunn, James D. G., Word Biblical Commentary: Romanos 1-8, Vol. 38A (Dallas: Word Books, 1988)

Gaventa, Beverly R. in Brueggemann, Walter; Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV — Year A (Louisville: Westminster John Knox Press, 1995)

Hunsinger, George, in Van Harn, Roger E. (ed.), The Lectionary Commentary: The Second Readings: Acts and the Epistles (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 2001)

Moo, Douglas, The New International Commentary on the New Testament: Romanos (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1996)

Morris, Leon, The Epistle to the Romanos (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdman’s Publishing Co, 1988)

Mounce, Robert H., The New American Commentary: Romanos, (Broadman & Holman Publishers, 1995)

Myers, Allen C. (ed.), The Eerdmans Bible Dictionary (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1987)

Witherington, Ben III with Darlene Hyatt, Paul’s Letter to the Romanos: A Socio-Rhetorical Commentary,(Grand Rapids, Michigan: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2004)

Wright, N. Thomas, The New Interpreter’s Bible: Acts, Romanos, 1 Corinthians, Vol. X (Nashville: Abingdon Press, 2002)

www.sermonwriter.com

www.lectionary.org

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