Romanos 4:13-252017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

Romanos 4:13-25

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


EXÉGESIS:

ROMANOS 4:13-15: POR LA JUSTICIA DE FE

13Porque no por la ley fue dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. 14Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa. 15Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay trasgresión(griego: parabasis).

“Estos versículos no presentan un nuevo tema; explican lo que se acaba de decir” (Wright, 495).

“Porque no por la ley fue dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe” (v. 13). Cuando Dios llamó a Abran, prometió, “Y haré de ti una nación grande” (Génesis 12:2). Esa promesa no podía ser cumplida por medio de la obediencia de la ley por Abran, porque serían cuatro siglos más tarde que Dios entregó la ley en Sinai. La virtud de Abran era la fe en vez de la observación de la ley.

La única parte de la promesa que Abraham fue permitido a observar fue el nacimiento de Isaac – su hijo y heredero. “Ni Abraham ni sus más inmediatos herederos – su hijo Isaac y su nieto Jacob – habían tenido propiedades en Canaán, excepto un pequeño campo cerca de Mamre en el que se ubicaba la cueva de Machpelah… Abraham vio la Tierra Prometida y erró por ella como nómada, pero nunca fue suya” (MacArthur). Es por eso que Pablo puede decir que la promesa vino a Abraham por medio de fe. Vivió y murió sin ver cumplida la promesa de Dios, pero confiando que sería cumplida.

“Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa” (v. 14). Recibir la promesa por medio de la ley sería merecerla, así rindiendo innecesaria la fe e irrelevante la promesa (véase vv. 4-5).

“Porque la ley obra ira” (v. 15a). La ley obra ira, porque nos tiene sujetos a un estándar imposible. No ilumina nuestro merecer, sino nuestra carencia.

“porque donde no hay ley, tampoco hay trasgresión” (griego: parabasis) (v. 15b). Es evidente que, cuando no hay ley, no puede haber trasgresión en contra de la ley.

Sin embargo, esto no significa que en la ausencia de ley, no hay pecado o responsabilidad por el pecado. Solo con una lectura preliminar del Antiguo Testamento se demuestra que, antes de ser entregada la ley en Sinai, ya existía gran cantidad de pecado. Dios hizo a la gente responsable por esos pecados.

ROMANOS 4:16-17: PARA QUE SEA POR GRACIA

16Por tanto es por la fe, para que sea por gracia (griego: charin charis) para que la promesa sea firme á toda simiente (griego: to spermati – la simiente); no solamente al que es (griego: a la simiente)de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham (griego: a la simiente de la fe de Abraham), el cual es padre de todos nosotros. 17(Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto) delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.

“Por tanto es por la fe” (v. 16). “¿Está Pablo simplemente sustituyendo el guardar la ley con un requisito mucho menos definido, es decir, que uno se hace justo creyendo? ¿Ha salido por la ventana la noción de ganarse la salvación solo para volver a entrar por la ventana? (Gaventa, 197). La palabra “gracia” en v. 16 deja claro que Pablo no hace tal cosa. Gracia es “el favor de Dios hacia una humanidad no merecedora, particularmente hacia su gente, realizado por el convenio y cumplido por Jesucristo” (Myers, 437). “Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús” (Rom. 3:24). Dios justifica aún a los impíos (Rom. 4:5). Gracia es un “don” (Rom. 5:15). Gracia abunda para “ejercer dominio” sobre el pecado que abunda (Rom. 5:20). Por lo tanto, nuestra fe no nos salva, pero nos abre paso al don de la gracia salvadora.

“Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (v. 16). Pablo escribe a una iglesia que incluye a ambos judíos y gentiles. Que él diga que Abraham es “padre de todos nosotros” es algo bastante radical. Cristianos judíos clamarían ser semilla de Abraham por línea sanguínea, pero Pablo nos dice que todo cristiano puede reclamar ser descendiente espiritual de Abraham.

“Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto” (griego: ethnon – se puede traducir “naciones” o “gentiles”) (v. 17).

“delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son” (v. 17). Pablo se fija en dos atributos de Dios:

• Primero, Dios “da vida á los muertos.” Esto hace pensar de Abraham y Sara, quienes se creían muertos, pero por la gracia de Dios dieron vida a descendientes “como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena inmunerable que está á la orilla de la mar” (Hebreos 11:12. Véase también Génesis 17:15-21; 18:11-14). También hace pensar de los huesos secos que revivieron ante la palabra de Dios (Ezequiel 37). El punto de Pablo es que gentiles estaban espiritualmente muertos, pero el Dios que revive los muertos ha respirado vida aún en el pueblo gentil.

• Segundo, Dios “llama las cosas que no son, como las que son.” “El verbo llamar puede significar nombrar o convocar. También puede significar crear, y ése es el significado que encontramos aquí… Pablo habla de Dios creando, por medio de su llamada, algo de nada (Morris, 208-209). Igual que Dios creó un pueblo de Dios de los descendientes carnales de Abraham que se hallaban convertidos en esclavos en Egipto, también así Dios ha creado un pueblo de Dios de entre gentiles humildes.

ROMANOS 4:18-21: CREYÓ EN ESPERANZA CONTRA ESPERANZA

18El creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes, conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu simiente. 19Y no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años,) ni la matriz muerta de Sara; 20Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fue esforzado en fe, dando gloria á Dios, 21Plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo.

El (Abran) creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes” (v. 18). Abran encuentra una promesa contra un problema. El problema era que él y su esposa, Sarai, eran ancianos – el tiempo de criar niños ya muy pasado. Pero Dios le había enseñado a Abran las estrellas, diciendo, “Así será tu simiente” (v. 18). Unos años después, cuando Abraham y Sara (sus nuevos nombres bajo el convenio de Dios) eran aún menos capaces de engendrar hijos, Dios volvió a confirmar la promesa con estas palabras:

“Yo, he aquí mi pacto contigo:
Serás padre de muchedumbre de gentes:
Y no se llamará más tu nombre Abran, sino que será tu nombre Abraham,
porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
Y multiplicarte he mucho en gran manera,
y te pondré en gentes, y reyes saldrán de ti.
Y estableceré mi pacto entre mí y ti,
y tu simiente después de ti en sus generaciones,
por alianza perpetua,
para serte á ti por Dios, y á tu simiente después de ti.
Y te daré á ti, y á tu simiente después de ti,
la tierra de tus peregrinaciones,
toda la tierra de Canaán en heredad perpetua;
y seré el Dios de ellos” (Génesis 17:4-8).

Abraham “no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto” (v. 19). Continuó creyendo cuando, humanamente, no existía fuente de esperanza. Sin embargo, su esperanza no se basaba en fuerza humana, sino en el que había hecho la promesa – Dios, creador de vida – el que creó luz de la oscuridad y vida de la nada (Génesis 1). Si Dios podía hacer eso, Dios podía crear vida de los lomos muertos de Abraham y de la matriz muerta de Sara.

“Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza” (v. 20). Pablo pasa superficialmente sobre esta parte de la historia de Abran. Después de prometerle a Abran simiente como estrellas en el cielo (Génesis 15:5) y después de demostrar Abran su creencia en Dios, siendo contado justo (Génesis 15:6), Sarai le dijo a Abran: “Ya ves que Jehová me ha hecho estéril: ruégote que entres á mi sierva; quizá tendré hijos de ella” (Génesis 16:2). Abran lo hizo, y Agar dio luz a un hijo, Ismael, que creció a ser “hombre fiero; su mano contra todos” (Génesis 16:12). Es decir, ambos Sarai y Abran fueron culpables de no confiar que Dios cumpliría su promesa. En vez, tomaron el asunto en sus manos – escogiendo resolver el problema de su manera en vez de creer que Dios lo resolvería en su debido tiempo. Sin embargo, “la incredulidad fue momentánea, la fe constante” (Morris, 213). Abran tenía ochenta y seis años cuando Ismael nació (Génesis 16:16). Cuando Abran tenía noventa y nueve años, Dios se le apareció, confirmando de nuevo su promesa anterior (Génesis 17).

Abran “fue esforzado en fe, dando gloria á Dios, plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo” (vv. 20-21). Eso se contrasta con la descripción de Pablo en capítulo 1 sobre humanos pecadores: “Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fue entenebrecido” (1:21). “Este eco de capítulo 1 es a propósito. Por lo tanto, Pablo confirma su transformación de Abran de ser un típico judío devoto a ser un ejemplo de lo que el hombre fue creado para ser – esto es una universalización de Abran que continúa desmintiendo el derecho exclusivo que el pueblo israelita clama tener sobre él. Ahora, Abraham ha de conocerse como modelo apropiado del ser – un hombre de fe que pasa su vida entera dependiendo totalmente en el que da vida, un modelo para todos los que creemos, tanto gentil como judío” (Dunn).

ROMANOS 4:22-25: SU FE LE FUE ATRIBUIDA A JUSTICIA

22Por lo cual también le fue atribuido á justicia. 23Y no solamente por él fue escrito que le haya sido imputado; 24Sino también por nosotros, á quienes será imputado, esto es, á los que creemos en el que levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro, 25El cual fue entregado (griego: paredothe – deparadidomi) por (griego: dia – a causa de) nuestros delitos, y resucitado para (griego: dia – a causa de) nuestra justificación.

“Por lo cual también le fue atribuido á justicia” (v. 22). Pablo cita Génesis 15:6, que dice, “Y creyó (Abran) á Jehová, y contóselo por justicia.” Esto no significa que Abran se ganara el estatus de justo por su fe. Significa que Dios, honrando a Abran por su fe, le concedió justicia por medio de su gracia – de manera gratuita. No podría ser de otra manera sin socavar todo lo que Pablo tiene que decir en esta epístola sobre la fe y la gracia.

Es de interés aquí que Dios contó a Abran como justo en Génesis 15, pero no se presentó la circuncisión hasta Génesis 17. Por lo tanto, Dios contó a Abran como justo, no solo siglos antes de ser concedida la ley, pero también antes de la institución de circuncisión. “Fuera lo que fuese su significado, también significaba que Abraham era ‘padre’ o ‘progenitor’ refinado: se debe comprender como ‘padre de todo creyente,’ no como ‘padre de los circuncidados’ (4:11-12)… Sus verdaderos progenitores son los creyentes, no los circuncidados” (Craddock, 318-319).

“Y no solamente por él fue escrito que le haya sido imputado; sino también por nosotros, á quienes será imputado, esto es, á los que creemos en el que levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro” (vv. 23-24). Abran tenía fe que Dios crearía vida de su cuerpo muerto, y Dios honró su fe concediéndole estatus de justo. Cuando tengamos fe en que Dios creó vida de Jesús muerto, Dios también honrará nuestra fe, concediéndonos (y a todos los que creen) el estatus de justos.

“á Jesús Señor nuestro…, El cual fue entregado (paredothe – de paradidomi) por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación” (vv. 24-25). En pocas palabras Pablo captura el significado de la muerte y resurrección de Jesús:

“El cual fue entregado por nuestros delitos.” Esta palabra, “entregado” (paradidomi) se utiliza frecuentemente en el Nuevo Testamento para hablar de Jesús siendo entregado a autoridades (Mateo 20:18) – o a gentiles (Marcos 10:33) – o a pecadores (Lucas 24:7) – o a ser crucificado (Mateo 26:2) – de acuerdo con “determinado consejo y providencia de Dios” (Hechos 2:23). La frase, “entregado por nuestros delitos,” tiene raíces en Isaías 53:5 – “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados” (véase también Isaías 53:12). También tiene origen en el sistema de sacrificio judío donde las vidas de animales eran sacrificadas para compensar por pecado humano. Claramente, Pablo quiere decir que Jesús también murió como sacrificio de una-vez-por-todas para compensar por los pecados humanos.

“resucitado para nuestra justificación.” Esta frase también tiene raíces en Isaías 53:5 – “el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.”

“resucitado para (dia – a causa de) nuestra justificación” nos confunde, porque parece que Jesús fue resucitado a causa de nuestra justificación. Sería mejor pensar que Pablo utiliza una frase paralela, “fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación.” Esta frase enfatizaba el paralelismo de las palabras en vez de su claridad. Ciertamente, Pablo pretende que entendamos que somos justificados por medio de la muerte de Jesús. “Ésta es otra manera de decir que el Dios que da vida, en quien Abraham creyó y fue justificado, le dio vida a Jesús, en quien nosotros creemos y somos justificados” (Wright, 503).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAPHY:

Achtemeier, Paul J., Interpretation: Romanos, (Atlanta: John Knox Press, 1985)

Barclay, William, The Daily Study Bible: The Letter to the Romanos (Edinburgh: The Saint Andrew Press, 1975)

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holladay, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, A (Valley Forge: Trinity Press International, 1992)

Dunn, James D. G., Word Biblical Commentary: Romanos 1-8, Vol. 38A (Dallas: Word Books, 1988)

Gaventa, Beverly R. in Brueggemann, Walter; Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV — Year A (Louisville: Westminster John Knox Press, 1995)

Morris, Leon, The Epistle to the Romanos (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdman’s Publishing Co, 1988)

Myers, Allen C. (ed.), The Eerdmans Bible Dictionary (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1987)

Wright, N. Thomas, The New Interpreter’s Bible: Acts, Romanos, 1 Corinthians, Vol. X (Nashville: Abingdon Press, 2002)

www.sermonwriter.com

www.lectionary.org

Copyright 2005, Richard Niell Donovan