Mateo 25:31-462018-09-29T20:29:06+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Mateo 25:31-46

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Emmanuel Vargas Alavez

MATEO 24-25. EL CONTEXTO

Los capítulos 24-25 constituyen el Discurso Escatológico (fin de los tiempos) de Jesús, que concluye con tres parábolas de juicio: El siervo fiel y el infiel (24:45-51); las vírgenes prudentes y las insensatas (25:1-13); y la de los Talentos (25:14-30. Y concluye con el Juicio de las Naciones (25:31-46), que es la lectura para hoy. El Juicio es central a todo lo ya mencionado.

MATEO 25:31-46. EL JUICIO DE LAS NACIONES

Al Juicio de las Naciones algunas veces se le ha llamado la Parábola de las ovejas y los cabritos. Tiene giros y vueltas parabólicas. Al igual que la parábola nos sorprende como una inesperada curva que llega al bateador, así Jesús sorprende a los justos (vv. 37-39) y los injustos (v. 45) con su juicio. Sin embargo, la mayoría de los eruditos está de acuerdo en que no es una parábola sino una visión escatológica (fin de los tiempos) que describe un evento futuro real.

MATEO 25:31-33. LAS OVEJAS Y LOS CABRITOS

31Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. 32Y serán reunidas delante de él todas las gentes (ethne = multitudes, naciones, gentiles): y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

El Hijo del Hombre viene en su gloria. Tanto el título (Hijo del Hombre) como la visión vienen de Daniel 7:13-14. El Hijo del Hombre es la manera favorita de Jesús para referirse a sí mismo (8:20; 9:6; 10:23; 11:9; 12:8, 32, 40; 13:37, 41; 16:13, 27-28; 17:9, 12, 22; 19:18; 20:18; 24:27, 30, 37, 39, 44; 25:31; 26:2, 24, 45, 64). La frase tiene un tono humilde, pero no hay humildad en esta descripción del Hijo del Hombre. El viene en poder y gloria.

Note el contraste entre la primera y segunda venida de Jesús. En su primera venida, Jesús se vació a sí mismo, llegando a este mundo como siervo (Fil. 2:5-11). Concebido por una mujer soltera, nació en un establo y su cuna fue un pesebre. Como hombre, no tuvo un lugar dónde reclinar su cabeza (8:20). Estos humilde principios tenían un motivo: que habitara entre nosotros, lleno de gracia y de verdad (Jn. 1:14) y que nos atrajera a él (Jn. 12:32). En su segunda venida, sin embargo, el tiempo para ser amable y cortés habrá pasado, porque ya no servirán a ningún propósito por las circunstancias humildes. Jesús, por lo tanto, vendrá en toda su gloria, con todos sus ángeles, sentado en su trono, y con todas las naciones reunidas alrededor de él.

Este pasaje incluye varios títulos cristológicos: el Hijo del Hombre (v. 31), pastor (v. 32), rey (v. 34, 40), y Señor (v. 37, 44). Jesús se sienta en un trono (v. 31); identifica a Dios como su Padre (v. 34); y pronuncia un juicio sobre el mundo. “Así que esta escena es completamente cristológica” (Boring, 445).

¿A quién se refiere Jesús con “todas las gentes” (ethne) (v. 32). Los eruditos están divididos. En el Nuevo Testamento, ethne se usa más frecuentemente para hablar de los gentiles, que serán juzgados en base a las acciones de misericordia a “mis hermanos más pequeñitos” (Senior, 285). Esto respondería a la pregunta de ¿qué hay de aquellos que nunca escucharon sobre Jesús? También se ajusta con los comentarios que Pablo hace sobre los gentiles en Romanos 2:12-15.

Sin embargo, la palabra ethne también se usa para referirse a la gente en general (21:43; 24: 7, 9, 14), y Pablo la usa para referirse a los cristianos gentiles (Romanos 11:13; 15:27; 16:4; Gálatas 2:12; Efesios 3:1). Al mismo tiempo, nuestra primera impresión al leer el discurso sobre el Juicio de las Naciones que toda la gente, judíos y gentiles, cristianos y no-cristianos, son reunidos ante Cristo. Si Jesús intentara describir un juicio gentil separado, seguramente lo habría hecho claro. Para nuestros propósitos, asumiremos que “todas las gentes” significa toda la gente.

El Hijo del Hombre separa a la gente en dos grupos como un pastor separa a las ovejas y los cabritos. Las ovejas soportan el frío mejor que los cabritos, así que los pastores ponen a los cabritos en un lugar protegido mientras que las ovejas continúan con el forraje. Las ovejas parecen ser las más favorecidas de las dos. Frecuentemente se usa pastores en las Escrituras para Dios y Jesús, y las ovejas frecuentemente es la metáfora para referirse al pueblo de Dios. La mano derecha es el lugar favorecido, y la izquierda el lugar menos favorecido.

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MATEO 25:34-40. EN CUANTO LO HICISTEIS

34Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; 36Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.’ 37Entonces los justos le responderán, diciendo: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿Ó sediento, y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿Ó desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti?’ 40Y respondiendo el Rey, les dirá: ‘De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos (griego = adelphon mou, mis hermanos)pequeñitos, á mí lo hicisteis.’

El pastor (v. 32) se ha convertido en rey (v. 34), al igual que el pastorcillo David de quien Jesús es descendiente se convirtió en rey. El rey imparte la bendición del Padre a quienes le dieron socorro en la forma de las seis obras de misericordia: comida, bebida, recepción, ropa, cuidado y visita. “Estas buenas obras son llamadas ‘obras de amor bondadoso’ (gemilut hasadim) en la literatura rabínica… (y) son típicas de las que se encuentran en las listas del Antiguo Testamento (Deuteronomio 15:7-11; Isaías 58:7-10; Salmos 37: 21; 41:1…) y otras antiguas fuentes judías” (Hultgren, 151).

Debemos considerar estas seis obras de misericordia como ilustraciones más que globales. Cada uno de estos seis actos de misericordia sirve a una necesidad específica de la persona en apuros. Donde existan otras necesidades específicas las obras de misericordia que sirvan a esas necesidades seguramente deben ser contadas tan altamente como esas seis obras de misericordia. Una palabra amable o un oído atento pueden redimir a una persona desesperada. Un litro de gasolina o ayuda con una llanta desinflada pueden redimir el día de una persona varada en la carretera. Las posibilidades de la misericordia son ilimitadas, al igual que la necesidad no tiene límites.

Noten la mismísima naturaleza de estas seis obras de misericordia: comida, bebida, bienvenida, ropa, cuidado y visita. Toda persona tiene el potencial de proveer este tipo de misericordia. Uno no necesita ser rico para comprar una hamburguesa y una soda para una persona hambrienta. Uno no necesita estar entrenado en enfermería para proveer el cuidado básico para una persona enferma. Uno no necesita ser un pastor para visitar a un prisionero en la cárcel. Un poco antes, Jesús le dijo al hombre rico que vendiera todo lo que tenía y diera el dinero a los pobres (19:21), pero no hay una demanda global aquí. El tipo de actos de misericordia que Jesús recompensa aquí están al alcance de toda persona. Estas no requieren dolorosos sacrificios de parte de quien provee la misericordia, pero sí alivian un gran dolor para quien recibe la misericordia.

El rey invita a estas misericordiosas personas a “heredar el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (v. 34). Una herencia es un legado que se imparte por la última voluntad y testamento, e implica un regalo no ganado. El hecho de que este reino ha sido preparado para este propósito desde la fundación del mundo muestra que Dios ha planeado este momento desde el principio.

Note la sorpresa de los que hacen la misericordia. Cuando el rey les dice que han hecho estas obras de misericordia a él, no se pueden imaginar cuándo ocurrió eso. Al realizar la misericordia a “estos mis hermanos pequeñitos,” no tenían idea de que serían recompensados por su amabilidad. No había otros intereses en su generosidad. Ellos dieron porque fueron movidos a ello por la necesidad humana, no por la ganancia potencial.

El rey les explica a estos asombrados misericordiosos que, al igual que habían mostrado misericordia a“estos mis hermanos pequeñitos,” (griego = adelphon mou, mis hermanos) “á mí lo hicisteis” (v. 40).

¿Quienes son estos adelphoi, estos hermanos y hermanas? Los estudiosos nos ofrecen tres posibilidades:

• Primero, puede ser toda persona en necesidad. Los cristianos frecuentemente interpretan el texto de esta manera, y ofrendan generosamente para aliviar las necesidades humanas sin pedir a los receptores que aprueben un examen religioso. Martín Lutero señaló que los padres llevan a cabo un ministerio a los “más pequeñitos” con sus hijos cotidianamente, y que no debemos olvidar incluir a nuestras familias al realizar actos de misericordia.

• Segundo, adelphos frecuentemente es usado en el Nuevo Testamento para referirse a los cristianos (18:15, 17, 21, 35; 23:8; 28:10), y la bendición de Jesús puede ser dirigida para aquellos (incluyendo a los no-cristianos) que ayudaran a los cristianos necesitados. Cuando este evangelio fue escrito, en la última parte del primer siglo, los cristianos estaban siendo perseguidos, y la intención de Mateo puede ser impartir las bendiciones de Cristo (o maldiciones) a los no-cristianos basados en su buen (o mal) trato de los cristianos.

• Tercero, Jesús puede haber dirigido estas bendiciones para quienes ayudaran a los cristianos necesitados que estaban involucrados en la proclamación del Evangelio. Un poco antes había enviado a los doce en una misión para proclamar el Evangelio y les dijo, “No aprestéis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas; Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento” (10:9-10).

Además les dijo “Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo, que el castigo será más tolerable á la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que á aquella ciudad” (10:14-15).

Y les aseguró,“El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió. El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibirá; y el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibirá. Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa” (10:40-42). Existe una obvia correlación entre estos versículos y el pasaje del evangelio que estamos examinando. Este tercer grupo, entonces, está compuesto por cristianos que están involucrados en proclamar el Evangelio y que dependen de aquellos a quienes sirven.

Aunque la iglesia de hoy ha tendido a pensar en “los más pequeñitos” como toda persona en necesidad, los estudiosos hoy creen que la intención real de este pasaje es que “los más pequeñitos” está compuesto del segundo y tercer grupo: los cristianos en general y los cristianos que están involucrados en la proclamación del evangelio.

Cada una de estas tres posibilidades tiene su mérito, y no hay manera de descartar ninguna de ellas. Tal vez la imagen de círculos concéntricos nos ayude aquí:

• El círculo más externo incluye a los pobres y necesitados del mundo.

• El círculo de en medio incluye a los cristianos necesitados en general y a los cristianos perseguidos en particular.

• El círculo interior incluye a los cristianos que están directamente involucrados en proclamar el evangelio y dependen del apoyo de quienes sirven.

Si la Encarnación es la expresión del amor de Dios por el mundo (Juan 3:16), ¿nos podemos imaginar que Dios no ama a la gente de los tres círculos? ¿No bendecirá a quienes muestran misericordia a la gente que está en cualquiera de esos círculos? ¿No parece posible que Jesús tiene un lugar especial en su corazón para quienes dejan la comodidad de su hogar para poder ir a proclamar el Evangelio? Si Jesús dice, “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” (5:10), ¿nos podemos imaginar que también tiene una bendición especial para quienes ayudan a quienes son perseguidos? ¿No existe la posibilidad de que una mayor bendición cuando mostramos misericordia a quienes se acercan más y más al centro de estos círculos?

Al llevar un poco más allá esta imagen de los círculos concéntricos, Jesús, en varios momentos de su vida, tuvo necesidad de todas estas seis obras de misericordia. Tal vez podemos colocarlo en el centro de nuestro círculo, no como un cuarto círculo, sino como el eje alrededor del cual se dibujan los círculos.

Hoy los cristianos entienden generalmente que deberían, en el nombre de Cristo, mostrar misericordia a la gente necesitada sin importar su credo. Hemos fallado, sin embargo, para enfatizar la suficiente preocupación para los adelphoi cristianos en general y para los adelphoi que están proclamando el Evangelio en particular. Esta es una seria deficiencia, especialmente a la luz de las persecuciones que los cristianos están sufriendo alrededor del mundo. En muchos lugares los cristianos han estado sufriendo cárceles, tortura, y martirio por décadas, pero nosotros sólo recientemente hemos comenzado a escuchar sus historias. Tenemos la responsabilidad de movilizar la opinión pública mundial para detener la persecución de nuestros adelphoi cristianos – nuestros hermanos y hermanas – que también son los hermanos y hermanas de Cristo. Nos conmueve más fácilmente una persona que vive en las calles con letrero que un adelphos cristianos en una cárcel en China, porque la persona sin hogar es visible para nosotros y el prisionero es invisible. Nosotros los líderes cristianos tenemos la responsabilidad de informarnos sobre la persecución de los cristianos de tal manera que hagamos visibles a los adeplhoicristianos en nuestras congregaciones.

Aquellos que creemos que el Nuevo Testamento enseña la salvación por la gracia de Dios a través de la fe en Cristo Jesús nos preocupamos por el hecho de que Jesús no dice nada sobre la fe en este pasaje. La gente a la derecha del rey “hereda el reino” – reciben la salvación – como resultado de los pequeños actos de misericordia que mostraron a “los más pequeños”. ¿Acaso Jesús está creando una escapatoria que permite a la gente ganarse su propia salvación a través de las obras de misericordia? ¿Acaso una persona que rechaza a Cristo se gana la salvación alimentando al hambriento? ¿Acaso Bill Gates, que ha declarado públicamente que tiene mejores cosas que hacer los domingos que ir a la iglesia, ganará su salvación usando su fortuna para mejorar la atención médica en países del Tercer Mundo?

En Romanos 2:12-15, Pablo crea una excepción para los gentiles (personas que no han tenido el beneficio de una instrucción religiosa) que “naturalmente haciendo lo que es de la ley,” demostrando “la obra de la ley escrita en sus corazones.” Y explica “porque no los oidores de la ley son justos para con Dios, mas los hacedores de la ley serán justificados.” Esto, sin embargo, solamente aborda la circunstancia de la gente que no sabe de Cristo, y se queda corto para excusar a la gente que deliberadamente rechaza a Cristo, sin importar cuán meritorias sean sus obras.

También debemos admitir que Cristo, que hace posible la salvación, no es libre de salvar a cualquiera que él desea. Podemos decir que hizo la excepción con el ladrón en la cruz, pero que el ladrón clamó “Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino” (Lucas 23:42), que suena muy parecido a una confesión de fe.

Morris dice “Jesús no está diciendo que estas son personas cuyas buenas vidas les han ganado la salvación como su derecho. Está diciendo que Dios las ha bendecido y las ha llevado a su reino, y después procede a citar la evidencia que muestra que en realidad pertenecen a ese reino. Sus vidas son la evidencia de que Dios ha estado obrando en ellos” (Morris, 637).

Jesús dice, “Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7).

Se nos deja con la ambigüedad con respecto a lo que Cristo hará, pero no en ambigüedad con respecto a lo que es nuestro deber. Tenemos la responsabilidad de decirle a la gente que Cristo ofrece una gran bendición para quienes muestran misericordia a “estos adelphon mou, mis hermanos y hermanas, pequeñitos.” Tenemos la responsabilidad de ayudarlos a entender las tres clases deadelphoi mencionadas arriba, para que puedan estar pendientes de oportunidades para servir a los necesitados en general, a los cristianos necesitados, y a los cristianos necesitados comprometidos con la proclamación del Evangelio. Creo que también tenemos la responsabilidad de decirles que no presuman que sus actos de misericordia los salvarán si desprecian a Cristo. Hacer esto es colgar su salvación de un cordón muy delgado.

MATEO 25:41-46. EN CUANTO NO LO HICISTE

41Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles:42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.’44Entonces también ellos le responderán, diciendo: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?’ 45Entonces les responderá, diciendo: ‘De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.’ 46E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.

Al igual que el rey bendice a quienes están a su derecha por realizar esos actos de misericordia, también maldice a quienes están a su izquierda por fallar en hacer esos actos de misericordia. En vez de una invitación al reino preparado desde la fundación del mundo, Jesús consigan a estas personas al “fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (v. 41). Dios diseño el reino para la gente, pero preparó el fuego para el diablo y sus ángeles. No todos los ángeles son buenos (ver Romanos 8:38; Colosenses 2:18; 2 Pedro 2:4; Judas 6; Apocalipsis 12:7-9). Estos son ángeles que se han aliado con el demonio.

Jesús da una clara respuesta a la pregunta sobre “¿Soy yo guarda de mi hermano?” (Génesis 4:9), y la retumbante respuesta es ¡¡¡SÍ!!! La persona (cristiana y no-cristiana) que ayuda a quienes están en necesidad (cristianos y no-cristianos) hereda el reino, pero la persona (cristiana o no-cristiana) es consignada a un fiero castigo. Es como si hubiera una pregunta en el examen final, y la pregunta es “¿Obedeciste al gran mandamiento?” (22:34-40). “¿Amaste a Dios y a tu prójimo”? ¡Toda la eternidad depende de su respuesta! (v. 46).

Fuego y azufre no es una predicación popular en estos días, pero el fuego y azufre de esta escena de juicio no es una aberración. El contexto inmediato (24:45ss.) incluye tres parábolas de juicio que incluye imágenes de personas siendo cortadas en pedazos (24:51), dejadas fuera y cerrada la puerta (25:10-12), y echados a las tinieblas donde es el lloro y el crujir de dientes (25:30), y el contexto más amplio (capítulos 21-25) está lleno de las enseñanzas de Jesús sobre el juicio.

Somos tentados a predicar la primera parte de este texto (“Venid, heredad el reino”) y a dejar la segunda parte (“apartaos de mi al fuego eterno”) sin siquiera tocarla. Hacer esto es irresponsable, porque debemos advertir a la gente del amenazante peligro incluso si impartimos promesas de un futuro brillante. ¡La verdad a medias no es la verdad!

También somos tentados a enfatizar el aspecto humanitario de este texto y a ignorar el los aspectos del juicio. La gente responde mejor a la miel que al vinagre, eso creemos. Sin embargo, la gente que cree en las enseñanzas de Jesús sobre el juicio y el infierno no solamente está mejor motivada para satisfacer las necesidades espirituales de su prójimo, pero también están mejor motivados para también satisfacer las necesidades físicas de su prójimo. “Cuando quiera que una de estas dos doctrinas – amor y juicio – disminuye, la otra también disminuye” (Bruner, 927).

Esta es la última enseñanza pública de Jesús en este Evangelio, parece ser que es el pensamiento que más desea Mateo que recordemos.

Cristo, en este texto y en otras partes, nos dice las reglas por las que el reino de Dios se gobierna, reglas muy diferentes de aquellas a las que estamos acostumbrados. Él nos dice que la persona que vive por las reglas del reino se beneficiará poderosamente por esa elección.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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