Mateo 13:1-9, 18-232018-09-29T18:25:34+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Mateo 13:1-9, 18-23

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MATEO 12-13: DE FRUSTRACIÓN A LA COSECHA

En capítulo 12, Jesús va de controversia a controversia. Los discípulos provocan una controversia al sembrar durante el sábado (12:1-8). Jesús provoca una controversia sanar durante el sábado (12:9-14). Sana a un demoníaco y es acusado de sanar por medio del poder de Beelzebub (12:22-32). Da un discurso rápido pero de fuertes palabras (12:33-37). Los escribientes y fariseos le piden a Jesús una señal, y él responde con una fuerte respuesta y un discurso (12:38-45). La muchedumbre le dice a Jesús que su madre y hermano le están esperando afuera para hablar con él, y él responde, “Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre” (12:46-50). En medio de la controversia, las muchedumbres le siguen a Jesús y él sana a muchas personas (12:15-21).

“Y aquel día” (v. 1) une capítulos 12 y 13. La gran multitud de 12:15-21 se reúne alrededor de Jesús de nuevo en 13:2. Capítulo 12 da ejemplos de personas que aceptan y rechazan a Jesús. En capítulo 13, “Jesús se retira de Israel hacia un lenguaje parabólico’ (Meier…), que solo los discípulos serán capaces de comprender (cf. 13:10-17)” (Gardner). En la parábola del sembrador, Jesús provee un razonamiento para ayudarles a los discípulos a comprender (y por lo tanto no desilusionarse por) el rechazo. Ésta es la primera de una serie de parábolas en este capítulo que tienen que ver con ese tema.

MATEO 13:1-9, 18-23: PARÁBOLA O ALEGORÍA

Jesús relata la parábola en vv. 3-9 y la explica en vv. 18-23. ¿Es ésta, en verdad, una parábola (un cuento corto y simple, sacado de la vida normal, y que ilustra una verdad espiritual) o es, en vez, una alegoría (un cuento en el que las cosas tienen un significado escondido o simbólico: por ejemplo, a ═ una cosa, b ═ la segunda cosa, etcétera)? En v. 3, Mateo identifica esto como parábola, y vv. 3-9 concuerdan con la definición de una parábola. Sin embargo, en la explicación de Jesús (vv. 18-23), le da significados distintos a la semilla que se esparce en los diferentes tipos de terrenos – un procedimiento alegórico.

En los tiempos antiguos, la alegoría era un método popular de interpretar parábolas, pero terminaban en raras interpretaciones y, hoy día, se usa mucho como método interpretativo. No hay duda que la Parábola del sembrador incluye alegoría – por ejemplo, los nombres que Jesús adjunta a la semilla que se siembra en cada uno de los cuatro terrenos. La cuestión es si debemos continuar con el método alegórico, nombrando otros elementos del cuento también. Algunos eruditos de buena reputación, por ejemplo, dicen que Jesús es el sembrador (Boring, 304); Morris, 335; Senior, 151), pero nuestro texto no dice eso. Si Jesús pretende que esta parábola aliente a los discípulos en su proclamación del Evangelio, debería ser que ellos también son sembradores. Nosotros, que proclamamos el Evangelio hoy, también somos sembradores. Parece mejor limitar el método alegórico a los elementos que Jesús claramente nombra como tal – principalmente la semilla que cae en los cuatro terrenos.

MATEO 13:1-2: MUCHAS GENTES SE ALLEGARON A ÉL

1Y aquel día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar. 2Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.

La mar no se identifica, en parte porque Mateo no se preocupa mucho por detalles geográficos, y en parte porque el Mar de Galilea toma un lugar tan importante en el ministerio de Jesús que debe ser evidente. Muchas gentes se reúnen, pero el contexto no especifica su relación con Jesús. Jesús se mete en el bote, un buen lugar del que dirigirse a la gente, y se sienta, la postura tradicional para un maestro.

MATEO 13:3-9: EL QUE SEMBRABA SALIÓ A SEMBRAR

3Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar. 4Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.5Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra: 6Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz. 7Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron. 8Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta. 9Quien tiene oídos para oír, oiga.

Mientras que esta parábola no nos tranquiliza tanto como la Parábola del hijo pródigo o la Parábola de la oveja perdida, la Parábola del sembrador es una de las más conocidas de Jesús. Predicadores la usan para aconsejar a gente que no se convierta en tierra mala y para alentarla a ser tierra fructuosa. También, la iglesia en cada siglo ha visto a gente rechazar a Cristo, y esta parábola es una manera para comprender eso.

Al predicar esta parábola, oradores a menudo hablan mucho de las prácticas agrícolas del primer siglo. Esto es apropiado en un mundo donde poca gente comprende agricultura primitiva, pero tal detalle solo es significante si sirve para iluminar una verdad espiritual.

Generalmente, la siembra se esparcía con la mano mientras el sembrador caminaba por el campo. Los campos eran pequeños comparados con los de hoy, y sembrar era impreciso. Era natural que algunas semillas cayeran en zonas poco productivas. Caminos entrecortaban los campos, y la tierra quedaba empacada por el peso de tantos pies. Mucho del terreno consistía de una capa fina de tierra sobre una base de piedra. La piedra absorbía el calor del día, soltándolo por la noche. Esto causaba que la semilla brotara rápidamente (v. 5). Las periferias de los campos estaban infestadas de espinas, y semillas de malas hierbas eran sopladas al terreno recién arado, invisible al sembrador pero listas para brotar y ahogar a las buenas semillas.

Este sembrador sabe todo eso, pero siembra generosamente. Ésta es una historia de la grandeza de Dios. La iglesia es grande también, proclamando el Evangelio entre tribus primitivas en selvas lejanas y entre pandillas de jóvenes en barrios urbanos. En algunos casos, el sembrador es martirizado. En algunos casos, el sembrador se pasa la vida en el campo de misión sin ver un resultado substancial. En algunos casos, el sembrador pasa horas preparando un sermón para solo diez o doce personas. Jesús nos asegura que no debemos pensar que nuestro esfuerzo es en vano. Cosas pasan que no podemos ver. No solo está la semilla funcionando bajo la superficie, sino que Dios también está funcionando. Dios nos traerá la cosecha, y será abundante.

¿Cómo se mide la cosecha de esta parábola? El rendimiento depende en la cantidad que se planta pero, en su libro, Las parábolas de Jesús, Jeremías escribe que las cosechas del primer siglo serían de siete a diez veces más. Treinta veces más hubiera sido muy abundante, y cien veces más hubiera sido verdaderamente asombroso (citado en Hare, 152-153; cf. Keener, 238). Hasta que con métodos y maquinaria agrícola moderna, la cosecha media de trigo en los Estados Unidos durante los años 50 era entre quince a veinte veces lo que se plantaba (Johnson, 409). Por lo tanto, las palabras de Jesús en cuanto a la cosecha, parecen estar diseñadas para alentar a los discípulos, que trabajan duro sin muchos resultados aparentes. La parábola nos asegura que Dios trabaja bajo la superficie, creando crecimiento que se manifestará con el tiempo. No debemos desesperarnos si los resultados no son inmediatos.

La cosecha se extiende entre treinta y cien veces lo sembrado – toda de buenas semillas plantadas en buen terreno. Si la cosecha es solo treinta veces más que lo sembrado no se puede culpar ni la semilla ni el terreno. Nuestra responsabilidad es plantar y regar; Dios es responsable por el crecimiento (1 Cor 3:7).

MATEO 13:10-17: UN APARTE

Estos versículos no están incluidos en la lectura del leccionario, pero vale la pena comprenderlos. Jesús dice, “Por eso les hablo por parábolas (griego: parabolais); porque ‘viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden’” (v. 13).

Para comprender estos versículos, es útil recordar que Jesús ya ha tratado con rechazo. En versículos 14-15, cita a Isaías 6:9-10, donde el profeta habla de personas cuyos corazones se han apagado y cuyos ojos se han cerrado a la verdad de Dios – y, claramente, Jesús quiere decir que lo mismo es verdad para los que le rechazan. Ven pero no miran y oyen pero no comprenden, y la razón es que no tienen ningún interés en mirar o comprender. Sus corazones se han cerrado a Jesús. Jesús, por lo tanto, hablará a los fieles en un lenguaje disfrazado por las parábolas – manteniendo la luz de aquéllos que prefieren la oscuridad.

MATEO 13:18-23: OID, PUES, LA PARÁBOLA DEL QUE SIEMBRA

18Oíd, pues, vosotros la parábola del que siembra: 19Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado junto al camino. 20Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo. 21Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende. 22Y el que fue sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa. 23Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.

“Oíd, pues, la parábola del que siembra” (v. 18). Jesús le da un título a esta parábola – la parábola del sembrador. El Evangelio de Marcos es la fuente primaria de Mateo para esta parábola, pero no incluye un título. No parece que Jesús sería tan formal como para darle un título a la parábola, por lo tanto, lo más probable es que el título sea una adición de Mateo.

“Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola” (v. 19). Jesús identifica la semilla como “la palabra del reino.” Jesús usa palabras de una manera poderosa en su ministerio, y les pide a sus discípulos que hagan lo mismo. Como semillas, palabras parecen delicadas. Su poder está escondido. Sin embargo, igual que una semilla que brota puede rajar una piedra, también puede la palabra de Dios transformar vidas.

En la interpretación, la alegoría cambia. Hasta ahora, la parábola ha sido de cuatro tipos de tierra – la receptividad de personas distintas a la semilla, que es “la palabra del reino.” Ahora, en vv. 18-23, la semilla es la gente que cae en los cuatro tipos de tierra. Algunos eruditos creen que esta inconsistencia significa que Jesús dio la parábola de vv. 3-9 y que la iglesia de Mateo añadió la interpretación de vv. 18-23. Citan el hecho que la iglesia de Mateo – en su lucha contra circunstancias difíciles – hubiera encontrado apoyo y tranquilidad en esta interpretación.

“Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón; éste es el que fue sembrado junto al camino” (v. 19). Aunque la siembra está sembrada en el corazón, no consigue pegarse a nada. La persona no la comprende. Comprensión, en este contexto, es más que asentimiento intelectual. Requiere apropiar la palabra a un nivel más profundo – llevándola al corazón – viviendo según la fe. No hacer esto deja la semilla y la palabra vulnerable al malo, el cual raras veces pierde una oportunidad para actuar.

“Y el que fue sembrado en pedregales” (v. 20). Alguna semilla se planta en pedregales – roca cubierta por una capa fina de tierra. La siembra recibe calor de la roca debajo y brota rápidamente. Sin embargo, no puede desarrollar fuertes raíces en el terreno rocoso y, por lo tanto, pronto se marchita y muere. Jesús nos dice que éstas son las personas, al principio, responden a la palabra con alegría, pero después son los que corren cuando las cosas se ponen difíciles. Se convierten cristianos – caminan por el pasillo donde ésa es la tradición – asisten a clases de comulgante donde ésa es la tradición – se hacen miembros de la iglesia. Estábamos emocionados por ellos, porque ellos estaban emocionados. Celebramos en sus celebraciones, pero por seguro que nos decepcionamos por su desilusión. Una vez que descubren la realidad de ser discípulo, se van. Nos recuerda a la canción, “Nos casamos durante una calentura.” Estas personas hacen muchas cosas en momentos de calentura. Se complacen con la emoción pero les falta compromiso – se complacen con su energía pero les falta lealtad – son rápidos en tomar una decisión y rápidos en cambiarla. Su falta de permanencia les condena. Se marchitan y mueren.

Pero el caso aquí es más significante que un entusiasmo que se desvanece. Cristianos a menudo se enfrentan con oposición. “El que sigue a Jesús debe estar preparado para este evento y debe perdurar a través de él hasta el final (cf. 23:34-36; 24:9-13)” (Hagner).

“Y el que fue sembrado en espinas” (v. 22). La tercera siembra es sembrada en terreno espinoso (v. 22). No rinde nada, porque pronto se encuentra ahogado por “el afán de este siglo” (he merimna tou aionos – literalmente “la ansiedad del siglo”) y “el engaño de las riquezas” (he apate tou ploutou– literalmente “el engaño de las riquezas”). La persona que tiene fe debe mantenerse enfocado en Jesús, quien nos enseña a no estar ansiosos (merimnate) sobre lo que vamos a comer o beber, o llevar de ropa, porque “vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.” Jesús aconseja,“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,

y todas estas cosas os serán añadidas” (6:25-33). La fe nos alivia de la angustia y hace innecesario buscar riquezas, porque Jesús nos ha asegurado de la providencia de Dios – Dios sabe lo que necesitamos – Dios se ocupará de nosotros. Jesús nos enseña como criar la fe, evitando a los que nos ahoguen.

En su comentario de este versículo, Bruner nos advierte contra “cristianismo centrado en temas” como terreno espinoso en el que crear iglesias. Demasiadas veces, nuestras agendas sociales y políticas nos consumen hasta que Jesús ya no está en el centro y el frente de nuestro predicar. Nuestras agendas sociales y políticas le ahogan. Bruner nos advierte que “todas las cristiandades politizadas están en peligro de extinción. Centrarse en Cristo lealmente… es el antídoto a temarios fatales” (Bruner, 483). Si nos enfocamos en Cristo, él nos guiará para que mejoremos nuestra sociedad y nuestra política. Sin embargo, si empezamos en el otro extremo, encontraremos que no solo hemos perdido a Cristo en nuestro ajetreo, sino también que cualquier cambio social o político que hemos conseguido se demostrará efímero.

“El afán de este siglo” (v. 22). ¿De qué está la gente ansiosa hoy? Hagamos una lista. Las posibilidades son interminables. A nivel personal, estamos preocupados por dinero y las cosas que el dinero puede comprar – deudas y el problema de pagarlas – trabajos y el progreso de carreras – cuidado de la salud – ocupaciones – tiempo de ocio (como conseguirlo y disfrutarlo) – como nos relacionamos con otras personas – y un sinnúmero de otras cosas. En el extremo grande de la escala, estamos preocupados por terrorismo – guerra – crímenes y sus castigos – liderazgo moral y político – economía – y un número de otros temas importantes.

“El engaño de las riquezas” (v. 22). ¿Ha visto recientemente artículos sobre gente rica pero miserable? (Pista: lea las secciones del ocio, deportes, y negocios. Están llenas de historias de gente miserablemente rica y de su ansiedad). Siempre estamos tentados a creer que el dinero solucionaría todos nuestros problemas, pero eso raras veces es verdad.

Estas dos frases, “El afán de este siglo” y “El engaño de las riquezas” están impregnadas de posibilidades para la enseñanza.

“Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta” (v. 23). Esto es lo que fanáticos de números llaman “el punto final.” Sí, perdemos mucho aliento en el camino – y en el terreno rocoso – y en el terreno espinado. Sí, alguna de la siembra – quizá la mayoría – nunca rendirá cosecha. Sin embargo, eso no importa, porque aquéllos que oyen la palabra y la comprenden (la llevan a sus corazones – viven por ella – apuestan sus vidas sobre ella), producen una cosecha milagrosamente abundante.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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