Mateo 10:24-392018-09-29T17:26:04+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Mateo 10:24-39

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MATEO 10:24-39: EL ARTE PERDIDO DE LLEVAR LA CRUZ

Ésta es la tercera parte del Discurso Misionario de Mateo (10:5-42). En estos versículos, Mateo reúne varios dichos relacionados con la obra de ser discípulo en momentos de conflicto.

Estos versículos tienen sus raíces en la historia de Israel – famosa por la persecución de profetas (Jeremías 26:20-23; 2 Chron. 24:20-22; Lucas 11:47-51; Hechos 7:52; Hebreos 11:32-38). El punto es que, si los profetas sufrieron persecución y Jesús sufrió crucifixión, los discípulos de Jesús pueden esperar ser tratados de manera parecida.

Para cristianos del Primer Mundo, este texto parece extraño – incluso extremo. Nosotros no hemos sufrido calumnias a causa de nuestra fe. Nadie nos ha amenazado la vida. Ser cristiano no ha requerido cargar una cruz. Para la mayoría de nosotros, ser miembro de una iglesia nos ha traído amigos – trabajos – ventas. Es un caso muy diferente en otros lugares. Vaya a www.persecution.com para ver ejemplos de la persecución de cristianos por el mundo.

Pero aún en el Primer Mundo, el clima está cambiando. Maestros en escuelas públicas tienen la libertad de comentar de manera positiva sobre religiones no cristianas pero, al mismo tiempo, temen ser disciplinados o demandados si dicen algo positivo acerca del cristianismo. Presentar al cristianismo de forma negativa es algo que la industria del ocio disfruta haciendo. Periodistas ignoran el buen trabajo de la iglesia, pero se aprovechan al reportar sus errores. Musulmanes fundamentales se lanzan contra “infieles” – cristianos u otros que no comparten sus creencias. Secuestran o matan a misionarios cristianos. En los próximos años, no sería sorprendente que iglesias se convirtieran también en objetivos para terroristas.

Podríamos estar acercándonos al día en que cristianos del Primer Mundo encuentren que la fe es peligrosa. En la próxima década, los peligros y las duras decisiones de las que Jesús habla en este evangelio se realizarán para nosotros. De nuevo, cristianos aprenderán lo que significa sufrir con Cristo – cargar una cruz – ser perseguidos – encontrar que familias se dividen a causa de la fe – sufrir palizas o martirio. Podríamos descubrir lo que significa vivir en un mundo que iguala al evangelismo con hacer prosélitos – donde el sistema legal persigue a aquéllos que proclaman a Jesucristo como único, acusándoles de incitar odio. Ése es el mundo en el que millones de cristianos viven hoy. No debemos pensar que no nos puede pasar aquí.

MATEO 10:24-25: EL DISCÍPULO NO ES MÁS QUE SU MAESTRO

24El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de la familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más á los de su casa?

Igual que Jesús enfrentó oposición y, finalmente, la cruz, también los discípulos de Jesús enfrentarán persecución y, posiblemente, martirio.

“Bástale al discípulo ser como su maestro” (v. 25). El discípulo generalmente tiene un estatus más bajo que el maestro, pero los discípulos de Jesús están privilegiados por ser como su maestro en cuanto a la oposición que encuentran.

Sin embargo, Jesús no dice que provoquemos persecución ni martirio (véase 10:14). Cuando exponemos maldades – retamos la autoridad – exigimos cambio – socavamos el estatus quo, naturalmente, sigue la persecución. Si nos mantenemos leales a Cristo, hay probabilidades que encontremos oposición. Al ocurrir esto, compartimos la cruz de Cristo – así, somos como nuestro amo.

“Si al padre de la familia llamaron (griego: kurios – Señor) Beelzebú, ¿cuánto más á los de su casa?” (v. 25). Beelzebú era un dios filistino cuyo nombre significaba “señor de la casa,” así, Jesús juega con las palabras de este versículo – él es el Dios amo de la casa, pero se le acusa de ser el amo satánico de la casa. Igual que Jesús fue acusado de obrar con el poder de Beelzebú (9:34; 12:22-27), así también acusarán a los discípulos de usar poder demoníaco.

MATEO 10:26-27: PREDICAD DESDE LOS TERRADOS

26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído predicadlo desde los terrados.

“Así que, no los temáis” (v. 26). Es natural sentir temor cuando uno se encuentra perseguido, pero Jesús nos da tres razones por no temer (vv. 26, 28, 31):

La primera razón por no temer es que,“nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado”(v. 26). A gente malvada le gusta la oscuridad, porque la oscuridad esconde sus malas obras (Juan, 3:19). Conspiran en secreto para desviar lo bueno. Pero el Señor “aclarará lo oculto de las tinieblas” (1 Cor. 4:5), y vindicará a los leales. Dios no permitirá que gane la maldad.

“Lo que os digo en las tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído predicadlo desde los terrados” (v. 27). Jesús llama a los discípulos para que proclamen abierta y públicamente lo que él les ha enseñado en privado. Terrados sirven de plataformas para hacer anuncios públicos desde un lugar alto – una persona puede ser vista y oída por todos. Jesús pide que gritemos sus enseñanzas desde un sitio elevado – las enseñanzas completas de Jesús – y nada más que sus enseñanzas. No debemos andar en puntillas, temiendo ser perseguidos.

Pero Jesús dice, “No los temáis.” ¡Predicad la verdad audazmente – y con amor!

MATEO 10:28: NO TEMÁIS A LOS QUE MATAN EL CUERPO

28Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

“Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar” (v. 28). La segunda razón por no temer es el poder limitado de nuestros oponentes. Pueden matar el cuerpo, que pronto morirá de todos modos, pero no tienen poder sobre el alma. Solo Dios tiene poder sobre la eternidad.

Las escrituras nunca sugieren que debemos temer a Satanás. Satanás tiene el poder de lastimarnos el tobillo (una herida dolorosa), pero Cristo ha lastimado la cabeza de Satanás (una herida fatal – véase Génesis 3:15). Satanás, desde su agonía, puede tirar a dar de manera peligrosa, pero el peligro que presenta es limitado y temporal.

“Temed antes á aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (v. 28). La escritura a menudo habla de temer al Señor (Salmo 2:11; 15:4; 19:9; 22:23; 25:12; etcétera, etcétera, etcétera). Preferimos pensar del amor de Dios en vez de su sentencia. Por eso hemos perdido nuestro asombro en presencia de Dios. Es apropiado, sin embargo, temer al Señor, porque Dios tiene autoridad sobre cuerpo y alma por toda la eternidad. Dios tendrá toda eternidad para arreglar los males que gente inflige.

MATEO 10:29-31: MÁS VALÉIS VOSOTROS QUE MUCHOS PAJARILLOS

29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto (griego: assariou)? Con todo, ni uno de ellos cae á tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos.

“¿No se venden dos pajarillos por un cuarto?” (griego: assariou) (v. 29). La tercera razón por no temer es el amor compasivo de Dios. A Dios le importan hasta los pequeños gorriones, pájaros que, en este versículo, se convierten en un símbolo de valor inconsecuente.

Por muchos años pensaba que el significado de este versículo era que, en la época de Jesús, un gorrión casi no valía nada, en parte porque un centavo estadounidense casi no vale nada. Un joven trabajando por salario mínimo en los Estados Unidos gana aproximadamente seiscientos centavos la hora – diez por minuto. Barclay refuerza la idea que el gorrión no vale nada anotando que, en Lucas 12:6, Jesús habla de cinco gorriones vendidos por dos centavos mientras que Mateo habla de dos gorriones vendidos por un centavo. Barclay concluye que el quinto gorrión, metido en el trato sin costo de más, sugiere el poco valor que un gorrión realmente tenía (Barclay, 401).

Un assariou, sin embargo, es una moneda de cobre que vale 1/16 de un denarius, y un denarius es la paga diaria para un labrador (Mateo 20:2). Por lo tanto, un assariou es el equivalente de la cantidad requerida para mantener una familia con lo mínimo diario (comida, ropa, y alojamiento). Eso no es mucho dinero, pero tampoco es una cantidad trivial. Un assariou es el equivalente de varios dólares (en los Estados Unidos). Para determinar el valor de un assariou en su unidad monetaria, divida el salario medio anual de una familia por 250 para determinar la paga diaria (5 días por semana por 50 semanas). Después, divida ese número por 16 para determinar el valor de un assariou. O, hágalo de un solo paso dividiendo el salario anual por 4000.

“Pues aún vuestros cabellos están todos contados” (v. 30). El Dios que se preocupa por un pequeño pajarito también se preocupa por las cosas pequeñas de nuestras vidas – hasta de nuestro cabello. Nos recuerda a una nueva madre cuyo bebé es tan precioso que todo relacionado con el bebé le parece maravilloso – cada dedo y dedo del pie parece un milagro separado. Dios nos ama con ese tipo de detalle.

MATEO 10:32-33: EL QUE ME CONFESARE, LE CONFESARÉ YO

32Cualquiera pues que me confesare (griego: homologesei) delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos. 33Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.

Estos versículos contienen promesa y aviso al mismo tiempo. Jesús promete lealtad a aquéllos que le son fieles a él. Si reconocemos a Jesús ante los demás, Jesús nos reconocerá ante el Padre en el cielo. Sin embargo, si negamos a Jesús ante los demás, él nos negará a nosotros ante el Padre. La imagen que nos presenta es la de una sala de corte en la que Jesús sirve (o se niega a servir) como nuestro defensor. Si Jesús es nuestro defensor, no podemos perder. Si Jesús se niega a tomar nuestro caso, no podemos ganar. Entonces, nuestras acciones en esta vida tienen consecuencias eternas porque Jesús las considera cuando llega el momento de decidir si nos va a defender, o no.

“Cualquiera pues, que me confesare (griego: homologesei) delante de los hombres” (v. 32). Reconocemos a Jesús por acciones tanto como por palabras. La persona que venera a Cristo cada domingo, cantando himnos con gusto y recitando credos de memoria, está reconociendo a Jesús públicamente. Sin embargo, si el lunes esa misma persona actúa de manera egoísta o deshonesta, compromete la lealtad que demostró el domingo. Las palabras de nuestras bocas y las obras de nuestras manos deben ser consistentes si nuestro testimonio ha de ser efectivo.

MATEO 10:34-36: NO LA PAZ, SINO LA ESPADA

34No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada. 35Porque he venido para hacer disensión del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra. 36Y los enemigos del hombre serán los de su casa.

Jesús dice que ha venido, no a traer paz, sino la espada. Estos versículos “se presentan desde la perspectiva semítica de ver el resultado como el propósito. Es decir, el resultado de una acción se presenta como el propósito de la acción” (Craddock, 337). Si Jesús trae conflicto, podríamos pensar que el conflicto sería su propósito.

Al escribirse este Evangelio, cristianos a menudo se encontraban alejados de sus familias por su decisión de seguir a Cristo.

“Porque he venido para hacer disensión del hombre contra su padre” (v. 35). En versículos 35-36, Jesús cita Miqueas 7:6. La familia es la creación de Dios, regalada para nuestro beneficio. Normalmente, la familia es nuestro último refugio. No importa quien esté en nuestra contra, nuestra familia es eso, nuestra. La separación de la familia es, próximo a la separación de Dios, el más terrible aislamiento que nos podemos imaginar.

Ahora, Jesús dice que podemos esperar conflicto hasta en nuestra propia familia cuando vivimos según nuestra fe en Cristo. El hijo mayor que escoge a Cristo quizá ya no quiera participar en las prácticas religiosas de sus padres. El esposo o la esposa que escoge a Cristo querrá asistir a la iglesia los domingos cuando su familia preferirá su presencia en otro lugar. Un proveedor de familia que escoge a Cristo quizá encuentre necesario escoger un trabajo de menos compromiso y, consecuentemente, le ofrezca menos paga. Fe en Cristo tiene un impacto sobre todos los aspectos de la vida, desde la manera en que concebimos a nuestros hijos, hasta la manera en que enterramos a nuestros difuntos. No es ninguna sorpresa que cuando otros miembros de la familia no comparten nuestra fe, resientan las decisiones que tomamos y el impacto que esas decisiones tienen sobre ellos.

MATEO 10:37-39: EL QUE PERDIERE SU VIDA POR MI CAUSA, LA HALLARÁ

37El que ama padre ó madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama hijo ó hija más que á mí, no es digno de mí. 38Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

El Primer Mandamiento (Éxodo 20:3) nos pide servirle a Dios excluyendo todos otros dioses. Jesús valida esa prioridad cuando un abogado le pregunta, “Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?” (Mateo 22:34-40). Jesús lleva la discusión más allá, al requerir lealtad hacia él mismo aún antes que a un padre listo para enterrar (Mateo 8:22). En nuestra lección de Evangelio, él requiere lealtad hacia él mismo antes de lealtad a la familia.

El Quinto Mandamiento (Éxodo 20:12) nos pide honrar a padre y madre. Las palabras de Jesús en v. 37 se pueden comprender como palabras contra los padres, pero no lo son.  Jesús no defiende la falta de lealtad a la familia, en vez, nos pide lealtad a Dios sobre lealtad a la familia.

Jesús les dice a sus discípulos “tomen la cruz y síganme” (v. 38).  Al ser escrito este Evangelio, cristianos no solo conocían la cruz de Jesús sino que también conocían las cruces llevadas por cristianos camino al martirio. La promesa de Jesús es que “el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará” (v. 39).

Vivimos en un mundo que pregunta “¿Y para mi qué?” En este mundo estamos tentados a pensar más en lo que podamos recibir en vez de lo que podemos dar. Negocios ajustan su contabilidad para convencer a la gente que pague más por sus acciones de lo que realmente valen. Ejecutivos abandonan sus negocios en paracaídas dorados, dejando atrás negocios rotos, accionistas arruinados, y empleados abandonados. Políticos toman decisiones basadas en las probabilidades de ser elegidos de nuevo, en vez de tomar decisiones para el bien del país. Gente joven va a la universidad, no para hacerse ciudadanos productivos, sino para ganar dinero y así poder divertirse más.

Jesús nos dice que, a la larga, tal comportamiento nos arruinará – tales personas perderán la vida. También podemos ver esto a corto plazo. Gente que está verdaderamente contenta es gente que vive por algo más grande que si misma. El narciso busca felicidad pero solo logra relaciones quebradas y sueños sin cumplir. Jesús promete que será muy diferente para aquéllos que “perdieren su vida por causa de mí” (v. 39).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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