Marcos 9:30-372018-09-23T14:16:01+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 9:30-37

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MARCOS 9:30-32. Y LE MATARÁN

30Y habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 31Porque enseñaba á sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado (griego: paradidotai –de paradidomai – ser pasado o entregado) en manos de hombres, y le matarán; mas muerto él, resucitará al tercer día. 32Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.

“Y habiendo salido de allí” (v. 30a). No ha pasado mucho tiempo desde que Jesús y sus discípulos estaban en Cesarea de Filipo (9:27), lejos al norte. Entonces, llegaron al Monte de la Transfiguración, la ubicación del cual no es seguro. Puede que sea el Monte de Hermón, aún más al norte de Cesarea de Filipo, o puede que sea otra montaña, donde Jesús sanó a un niño (9:14-29). Es de ese lugar del que “salieron.”

De cualquier manera, han terminado con su viaje al norte y ahora se dirigen al sur hacia Jerusalén – hacia la cruz de Jesús. Todavía se encuentran en la tierra relativamente amigable de Galilea, pero pronto la dejarán.

“caminaron por Galilea” (v. 30b). “Galilea es un símbolo del lugar desde donde Jesús clama a las personas que le sigan (1:16-20), al que les dice que vuelvan para esperar su venida (14:28; 16:7), y por donde guía a sus propios discípulos (9:30)” (Williamson, 168). Jesús y sus discípulos solo pasan por Galilea camino a Jerusalén. Jesús ha obrado su último milagro en Galilea (8:22-26), y ahora cambian su énfasis en obrar milagros a la enseñanza de sus discípulos. Jesús no verá Galilea de nuevo hasta después de la resurrección (14:28; 16:7). Es una escena punzante. Debemos preguntarnos qué sentirá Jesús al dejar la familiar y acogedora Galilea, donde ha tenido tanto éxito, para dirigirse a Judea, donde anticipa tanta oposición.

Jesús no quiere que nadie sepa que está en Galilea (v. 30b), “Porque enseñaba á sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado (paradidotai) en manos de hombres, y le matarán; mas muerto él, resucitará al tercer día” (vv. 30c-31). Jesús y sus discípulos “han salido de allí” (v. 33) – una frase que marca la travesía a Jerusalén y a la cruz. Está preparándoles para el asombroso final de su viaje.

Éste es el segundo y más corto de tres anuncios de la pasión en este Evangelio (véase 8:31; 10:33-34). En los tres, Jesús predice su sufrimiento, muerte, y resurrección.

“será entregado” (griego: paradidotai) (v. 31). Paradidotai (de paradidomai) se puede traducir como “será pasado” o “será entregado,” y sugiere que Dios está involucrado – la voluntad de Dios (véase Romanos 4:25; 8:32). Marcos utiliza paradidomai para describir el encarcelamiento de Juan Bautista (1:14), la traición de Judas (3:19; 10:33; 14:10-11, 18, 21, 42, 44), y el papel del Sanedrín (15:1, 10) y Pilatos (15:15). Jesús lo utiliza para avisar a los discípulos de que ellos también serán entregados (13:9, 11-12).

Mientras que paradidomai literalmente significa “pasado” o “entregado,” también puede significar “traicionado.”

Eruditos se refieren a paradidotai como un “pasivo divino,” una referencia oblicua a Dios sin nombrar a Dios – es decir, que Dios está detrás del entrego – que es la voluntad de Dios que Jesús sea entregado.

Sin embargo, debemos anotar que quien traiciona a Jesús seguramente se encuentra entre los discípulos que está enseñando este día. Sería interesante saber qué está pasando por la mente de Judas al escuchar a Jesús hablar de traición y muerte.

Dos versículos del Antiguo Testamento forman el fondo para esta frase de “entrego.” Isaías 53:6 (LXX) dice, kurio paredoken auton tas amartiais hemn – literalmente, “el Señor le ha entregado por nuestros pecados.” Una traducción literal de arameo en Daniel 7:25 diría “y entregados serán en su mano.”

Jesús menciona la resurrección en cada anuncio de la pasión, pero enfatiza la cruz en vez de enfatizar la tumba abierta. Además, anote que en el relato de la resurrección de este Evangelio (16:1-8) el Cristo resucitado no aparece. El énfasis está en la cruz (Craddock, 418).

Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle” (v. 32). Aún cuando Jesús habla claramente, los discípulos no entienden. Hay un abismo tan grande entre las expectativas de los discípulos y las predicciones de Jesús que hasta tienen miedo de pedir una clarificación. No quieren demostrar su ignorancia. Han presenciado la reprobación de Jesús por el mal entendimiento de Pedro (8:33), y están renuentes de hacer una pregunta que Jesús pueda considerar tonta. Y, parece probable que hayan visto algo de su terrible futuro, y prefieren no examinarlo más a fondo.

Los discípulos parecen tontos en este relato, pero hemos de resistir la crítica. En la época de Jesús y de Pablo la cruz se consideraba un escándalo, y hoy continúa siéndolo.  Siempre estamos tentados a “desviarnos alrededor de la cruz” y rebajar la fe a “otro conjunto de sentencias morales, impotentes para enfrentar y calmar las trágicas maldades de la vida e historia” (Luccock, 785). Solo observa la popularidad del “Evangelio de la Prosperidad” que promete a discípulos de Cristo, no una cruz, sino un Mercedes y un Rolex.

MARCOS 9:33-34. ¿QUÉ DISPUTABAIS EN EL CAMINO?

33Y llegó á Capernaum; y así que estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? 34Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino quién había de ser el mayor.

“Y llegó á Capernaum” (v. 33a). Capernaum es el hogar de Jesús (Mateo 4:13; Marcos 2:1; Lucas 4:23) y el hogar de Pedro (1:29). Parece extraño que Jesús vaya a Capernaum buscando privacidad, porque seguro que allí sería reconocido – pero encuentra privacidad llevando a los discípulos a una casa privada.

“y así que estuvo en casa” (v. 33b). Marcos no especifica de quién es la casa, pero la falta de artículo (te oikia – la casa) sugiere que no es cualquier casa. La privacidad que provee la casa señala al estatus intimo de los discípulos, y nos recuerda de su previo comentario, “A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas” (4:11).

“¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?” (v. 33c). La pregunta de Jesús saca a la luz otro tema – provoca un silencio vergonzoso, dejando claro que los discípulos comprenden lo inapropiada que fue su previa conversación. Mientras que Jesús decía que habían de esperar su traición y muerte, ellos pensaban de su puesto en el reino. Esta yuxtaposición es desagradable, y sugiere que los discípulos, turbados por la conversación de Jesús acerca de su muerte, simplemente ignoraron lo que no pudieron comprender y cambiaron el tema a algo más próximo a sus corazones.

Anote que, después de la tercera predicción de la pasión, Santiago y Juan le pedirán a Jesús que les conceda un lugar en la gloria a su derecha y a su izquierda (10:35-37).

MARCOS 9:35-37. SI ALGUNO QUIERE SER EL PRIMERO, SERÁ EL POSTRERO

35Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero (griego: eschatos) de todos, y el servidor (griego: diakonos) de todos. 36Y tomando un niño, púsolo en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice: 37El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, á mí recibe; y el que á mí recibe, no recibe á mí, mas al que me envió.

“Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice” (v. 35a). Los doce están en la casa con Jesús. El sentarse (la postura de un maestro) y llamarles hacia él es su manera de llamar la atención de los discípulos – de decirles que tiene algo importante que decirles – algo que ellos necesitan oír.

Después de cada anuncio de la pasión, Jesús responde a la falta de comprensión de los discípulos con algún tipo de enseñanza. Aquí se sienta, tomando la postura de un rabí instruyendo y señalando la importancia de la enseñanza que prosigue.

“Si alguno quiere ser el primero, será el postrero (eschatos) de todos, y el servidor (diakonos) de todos” (v. 35b). Jesús da la vuelta a sabiduría convencional – poniendo primero el último y último el primero – enfatizando la servidumbre.  La persona verdaderamente grande es un diakonos – un diácono – un sirviente – una persona que pasa su día cuidando gente.

Diakonos es un trabajo humilde, y hemos de preguntarnos si Jesús está diciendo la verdad cuando dice que el sirviente es grande – pero ya hemos visto pruebas de que lo es. Gente servidora – como Padre Damiens y Madre Teresa – inspira gran afecto y tiene gran influencia. No alivian el sufrimiento de los que tocan directamente, pero inspiran grandezas en gente que nunca les ha conocido. Su testimonio trae gente hacia Cristo y hacia el servicio cristiano. ¡Pequeña maravilla que Jesús les llame grandes!

Pero uno no necesita ser como Padre Damiens o Madre Teresa para calificar para grandeza. Hay pocos santos famosos, pero hay muchos que no son famosos. Todos conocemos hombres y mujeres de Dios que van por la vida haciendo pequeñas obras de caridad una tras otra. La mayoría de congregaciones tienen solo unos pocos, y Cristo tiene millones. Poca gente conoce sus nombres, y solo Dios conoce la suma total de sus buenas obras – ¡pero Jesús les llama grandes!

Pensamos de gente exitosa situada en “arriba” y gente no exitosa situada “abajo.” “Jesús escogió otra imagen, la imagen de ‘rodeadores.’ Jesús está en el centro, y la verdadera inclusión en el círculo de Jesús incluye situarse a uno mismo ‘alrededor de Jesús’ (3:31-35; 4:10)” (Geddert, 236).

“Y tomando un niño, púsolo en medio de ellos” (v. 36a). La enseñanza de Jesús toma forma de “lección de objeto” o un “sermón de niños,” una en la que un niño es el objeto que se utiliza para ilustrar el sermón en vez de ser la persona a quien se dirige el sermón. Jesús explica que, si los discípulos de verdad quieren saber quien es grande en el reino de Dios, deben observar bien a este niño. Toma al niño en sus brazos o lo abraza – el griego acepta ambas traducciones. Ya que Jesús está sentado, podemos imaginar que ponga su brazo alrededor del niño y le acerque a él.

El gesto de Jesús debe turbar profundamente a los discípulos porque, en ese momento y lugar, niños tienen tan bajo estatus – encontrándose entre una mujer y un esclavo. Niños pasan su tiempo bajo el cuidado de mujeres, y saben que no han de interferir en asuntos de hombres. Que un rabí tome un niño en brazos en presencia de sus discípulos es algo impresionante – un gesto inusual e imponente.

“El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, á mí recibe; y el que á mí recibe, no recibe á mí, mas al que me envió” (v. 37). En la versión de Marcos, Jesús pide a los discípulos que “vuelvan y sean como los niños” (Mateo 18:3), pero en el relato de Marcos les dice que se conviertan en el niño.

El caso es el de un representante de un rey a quien se le concede el estatus del rey. Reyes esperan que la gente trate a sus emisarios con gran respeto, y la persona que rehúsa hacerlo así insulta, no al emisario, sino al rey mismo.

En versículo 37, Jesús liga el niño a si mismo, y a si mimo con Dios – así establece una conexión entre el niño y Dios. La persona que recibe un niño es recompensada porque recibe a Dios. En 10:15, Jesús pedirá los discípulos que “recibieren el reino de Dios como un niño,” pero aquí (9:37) les pide que reciban a los niños de la misma manera que recibirían a Jesús o a Dios.

Claramente, Jesús quiere decir que debemos tratar a los niños con gran respeto, pero también que el niño simboliza cualquiera que sea necesitado, desamparado, o de bajo estatus. Versículos 42-47 nos dicen que “estos pequeñitos que creen en mí” – gente de cualquier edad que sin embargo no ha madurado en su fe – también ha de ser incluida. Por extensión, Jesús nos pide recibir aquéllos que no tienen hogar, los minusválidos, los que padecen de enfermedades mentales, los enfermos, los ignorantes, la persona del Tercer Mundo, y cualquier otro que no pueda recompensarnos por nuestra hospitalidad o tiempo. Con esta enseñanza, Jesús no suprime la ambición, sino que la encamina de nuevo.

La iglesia ha sido gravemente afectada por este pasaje. Alimenta los hambrientos, hospeda los que no tienen hogar, cuida los huérfanos, provee cuidado médico a los enfermos, enseña gente a leer, y cumple muchas otras necesidades básicas. La iglesia ha amado los indefensos y desesperados. Sin embargo, la iglesia debe siempre acordarse de la llamada de Jesús para ser “pequeñitos.” Estamos tentados a seguir los favores de los ricos y poderosos esperando que financien nuestro ministerio o que nos abran el camino. Estamos tentados a llevar nuestro ministerio a gente bella e ignorar los feos. Estamos tentados a construir iglesias en suburbios e ignorar zonas más urbanas. Estamos tentados a buscar títulos como “iglesia influyente” y “líder de iglesia prominente.” Si los discípulos originales necesitaban arrepentirse por discutir entre ellos cuál era el más grande (v. 34), nosotros también debemos arrepentirnos.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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