Marcos 6:1-132018-09-23T14:03:43+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 6:1-13

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MARCOS 3-6. EL CONTEXTO

Ambas historias: la visita de Jesús a su pueblo natal y la comisión de los doce son dos historias separadas. La primera tiene que ver con creer o no creer. La segunda tiene que ver con la llamada de los discípulos para proclamar el Evangelio. Ambas historias tratan el tema de la aceptación o el rechazo de Cristo o sus representantes. Brueggemann sugiere que el pastor escoja una de ellas en vez de intentar integrarlas en un solo sermón (Brueggemann, 418).

Marcos sitúa estas dos historias después de los milagros de capítulo 5: Jesús sana al demoníaco gadareno (5:1-20), Jesús sana/resucita a la hija de Jairo (5:21-23, 35-43), y Jesús sana a la mujer con una hemorragia (5:24-34). En estas historias, Jesús demostró sus maravillas en ambos lados del Mar Galileo – el lado gentil al este y el lado judío al oeste. Los que fueron testigos de sus maravillas, gentiles y judíos, quedaron asombrados (5:20, 42). La visita de Jesús a su pueblo natal, por lo tanto, es precedida por grandes demostraciones del poder de Jesús. Por lo que su pueblo natal sabe de estos milagros, tiene razón para estar orgulloso. Pensaríamos que le darían la bienvenida con un desfile – pero no lo hacen.

Sin embargo, ésta no es la primera vez que se menciona la visita de Jesús a su pueblo natal en este Evangelio. Durante una visita anterior, su familia “vino para prenderle: porque decían: Está fuera de sí. Y los escribas que habían venido de Jerusalén, decían que tenía á Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios” (3:21-22). Quizá no nos debe sorprender que su gente no le reciba de manera más cariñosa durante su próxima visita.

Inmediatamente después de estas dos historias, Marcos nos relata la muerte de Juan Bautista (6:14-29). La llamada de los discípulos, por lo tanto, aparece justo en medio de dos historias de profetas rechazados – Jesús es rechazado por su pueblo natal (vv. 1-6a) y Juan es matado por el rey (vv. 14-29). Después de la muerte de Juan Bautista, Marcos relata como los discípulos se juntaron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho durante la misión en la que les había mandado (6:30) – quizá sugiriendo que, no importa cuan oscuro sea el momento, la iglesia continúa con su obra. Dios no será parado ni siquiera por la muerte de uno de sus mejores sirvientes.

La noticia de la muerte de Juan Bautista (6:14-29) se encuentra entre el relato de Jesús mandando a los discípulos a cumplir una misión (6:7-13) y ellos contándole a Jesús sobre sus resultados (6:30). Las historias del rechazo de Jesús en Nazarea y la muerte de Juan demuestran la fuerza del mal ya preparado contra los profetas de Dios y nos preparan para lo que se acerca para Jesús. También nos preparan para la oposición que enfrentarán los discípulos de la temprana iglesia y nos avisan que no debemos esperar que un mundo malo invite nuestro testimonio de Cristo más cariñosamente de lo que lo hizo con Cristo.

MARCOS 6:1-3. Y SE ESCANDALIZABA EN ÉL

1Y salió de allí, y vino á su tierra (griego: patrida), y le siguieron sus discípulos. 2Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole, estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada, y tales maravillas que por sus manos son hechas? 3¿No es éste el carpintero (griego: tekton), hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros, sus hermanas? Y se escandalizaban(griego: eskandalizonto – escandalizaban – ofendían) en él.

“Su tierra” – griego: patrida (v. 1). Patrida está relacionado a patros, la palabra griega para ‘padre.’Patrida puede significar tierra paterna, pero aquí se traduce como pueblo natal. Aquí, Nazarea no se identifica por nombre, pero antes Marcos nos dijo que “Jesús vino de Nazarea de Galilea” (1:9). Desde entonces ha hecho su hogar en Capernaum (2:1; véase también Mateo 4:13), pero Nazarea es su pueblo natal – el lugar donde se crió – el lugar donde vive su familia – el lugar adonde esperaríamos que él regresara a visitar sus raíces.

Nazarea es una aldea de unas 500 personas (Hare, 68; Edwards, 169) o de entre 1,600 a 2,000 personas (Perkins, 592) – un pueblo lo suficientemente pequeño para que todos se conozcan – y para que conozcan también sus idas y venidas. No es de esperar que estos aldeanos fueran muy sofisticados o que se adaptaran fácilmente a nuevas ideas.

“Y le siguieron sus discípulos” (v. 1). Esto no se trata de un niño local que regresa a su hogar para una visita casual. Jesús tiene a sus discípulos con él, y esto le marca como Rabí.

“Comenzó á enseñar en la sinagoga” (v. 2). El ministerio de Jesús se caracteriza por su enseñanza y sus maravillas. La sinagoga es un centro religioso y social de la comunidad, y enseñanza es una parte importante del trabajo de la sinagoga. En una época en la que muchos no pueden leer ni tienen acceso a las preciosas volutas, oír las escrituras leídas y explicadas en la sinagoga es la mejor manera de aprender sobre su herencia religiosa. Sin embargo, este Evangelio no nos volverá a mencionar ninguna otra ocasión en la que Jesús enseña en una sinagoga. De aquí en adelante, enseñará en hogares (7:17, 24; 9:33; 10:10).

La gente está sorprendida, y le asigna a Jesús sabiduría y maravillas. Parece que el pueblo responde de manera favorable y que, como debe ser, está orgulloso de este niño local que ha llegado a ser tan importante. Pero cuando preguntan, “¿No es éste el carpintero hijo de María…. Y se escandalizaban en él” (v. 3). Aunque oyen algo especial en las enseñanzas de Jesús – palabras de sabiduría – en vez de atraerles, sus palabras les ofenden. “El desprecio de los ciudadanos nazarenos está obviamente ligado a las raíces de Jesús. Sus expectativas excluyen la posibilidad de que él no pueda ser nada más que un niño local haciéndose el importante” (Brueggemann, 419).

“¿No es éste el tekton?” (v. 3). Un tekton es un carpintero o cantero – seguramente, en este caso se refiere a un carpintero. Tales oficios son respetados y bien pagados, y “rabíes, por la naturaleza de su oficio, enseñan sin paga. Tal era la práctica de Pablo” (Brooks, 99). Sin embargo, hay dos problemas aquí. El primero es que Jesús no ha pasado por el entrenamiento formal por el que deben pasar los rabíes. El segundo es que los escribas que habían venido de Jerusalén ya andaban esparciendo rumores maliciosos de Jesús, diciendo “que tenía á Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios” (3:22). Los vecinos de Jesús, por lo tanto, no están dispuestos a aceptar que él sea nada más que un tekton – un carpintero.

Luccock llama a estos vecinos gente que “busca hechos” – gente que coloca su fe en hechos y que basan sus conclusiones en la suma de estos hechos (Luccock, 727). Hoy se utiliza la frase “cuenta habas” – gente que confía demasiado en datos – que no ve el bosque por mirar demasiado los árboles – que está dispuesta a moverse en direcciones equivocadas basándose en sus respuestas “correctas.”

“Hijo de María” (v. 3). Gente suele identificar a un hombre por su relación con su padre en vez de con su madre, y así se le identifica en Juan 6:42. Es posible que para entonces José ya haya fallecido, aunque esperaríamos que gente identificara a Jesús por el nombre de su padre aún después de su muerte. Identificar a Jesús como el hijo de María puede ser un comentario mal intencionado refiriéndose a la legitimidad de su nacimiento.

Marcos nombra cuatro hermanos de Jesús – Santiago, José, Judas, y Simeón. Antes, la familia de Jesús “vino para prenderle: porque decían: Está fuera de sí” (3:21). Cuando la gente le dijo a Jesús que su madre y hermanos le estaban esperando, él respondió, “cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre” (3:35).

Después de la resurrección, Jesús se le aparecerá a Santiago (1 Corintios 15:7). Santiago se convertirá en apóstol (Galatos 1:9) y en un pilar de la iglesia en Jerusalén (Galatos 2:9). Judas puede ser autor del libro del Nuevo Testamento que lleva su nombre, pero no se sabe con seguridad. Sabemos poco de los demás hermanos y hermanas de Jesús, “pero mención de los hermanos de Jesús reuniéndose con los discípulos en Hechos 1:14, y referencias al adelphoi tou kuriou al lado de Pablo, Pedro, y los demás apóstoles en 1 Corintios 9:5, sugieren que la familia entera de Jesús eventualmente se unió a la iglesia” (France, 243).

Existe una antigua controversia sobre los hermanos y hermanas de Jesús. Protestantes piensan de ellos como hijos naturales de José y María. Católicos, favoreciendo la doctrina de la perpetua virginidad de María, los consideran de otra manera – como primos o hijos de José de un previo matrimonio.

Jesús experimentó oposición por parte de demonios (1:24; 5:7), por parte de autoridades religiosas (2:16, 18, 24; 3:6, 22), y aún por parte de su propia familia (3:21), pero ésta es la primera vez que es rechazado por gente común judía. No será la última vez (15:11-14).

MARCOS 6:4-6a. Y ESTABA MARAVILLADO DE LA INCREDULIDAD DE ELLOS

4Mas Jesús les decía: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa. 5Y no pudo hacer allí alguna maravilla (griego: dunamin – la palabra de donde viene la palabra ‘dinamita’); solamente sanó unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. 6aY estaba maravillado de la incredulidad de ellos.

“No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa” (v. 4). Jesús le añade a un proverbio conocido, incluyendo ‘parientes’ y ‘casa’ – al hacer esto, dibuja tres círculos concéntricos, cada círculo acercando el proverbio más a la casa (Edwards, 174). Cuando se aplica el proverbio a si mismo, Jesús implica que es, ciertamente, un profeta, y que los nazarenos son culpables de rechazarle, como tantas veces los israelitas han hecho con los profetas.

Capítulos 4-5 están llenos de maravillas – el calmar de la tormenta (4:35-41); el exorcizo del demoníaco gadareno (5:1-20); la resurrección de la hija de Jairo (5:21-24; 35-43); y el sanar de la mujer de la hemorragia (5:25-34). El exorcizo tomó lugar en territorio gentil, pero Jesús no puede hacer maravillas en su pueblo natal. Está maravillado por su incredulidad (v. 6). Con esto surge el tema entre la fe y el sanar. ¿Rehúsa Jesús sanar a los incrédulos – o quedan sus maravillas constreñidas en presencia de incredulidad? – ¿Es él incapaz de sanar a los incrédulos?

Creer que no poder hacer un milagro de sanar muestra una falta de fe “es una manera común de racionalizar oraciones no correspondidas, pero no constituye un concepto bíblico” (Geddert, 136). Cristianos con buenas intenciones a veces hacen más daño a enfermos diciéndoles que la razón por su enfermedad se basa en su falta de fe. La verdad es que gente llena de fe también se pone enferma y muere. El Señor sana alguna gente de fe, pero no a toda.

Existe un poco de misterio aquí – un poco de ambigüedad que debemos aceptar. Quizá la mejor explicación aquí es que hay dos fenómenos: Primero, incrédulos fallan al no beneficiarse del poder de Dios. Segundo, Dios está menos dispuesto a actuar a favor de gente incrédula. Más que esto, no podemos estar muy seguros.

MARCOS 6:6b-7. Y LLAMÓ Á LOS DOCE

6bY rodeaba las aldeas de alrededor, enseñando. 7Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos: y les dio potestad sobre los espíritus inmundos.

“Y rodeaba las aldeas de alrededor, enseñando” (v. 6b). Acepta el rechazo y deja atrás a los que le han rechazado, y continúa su ministerio en otro lugar – esto es un buen modelo para la iglesia de hoy.

“Y llamó á los doce” (v. 7a).  Marcos se refiere a estos doce como “apóstoles” cuando regresan a contarle a Jesús de su misión en 6:30 – ésta es la única vez que Marcos utiliza la palabra “apóstoles” en este Evangelio.

“Y comenzó á enviarlos (apostellein) de dos en dos” (v. 7). La palabra “apóstol” viene de la palabraapostellein, que significa “mandó.”

En Mateo 10:1-42 y Lucas 9:1-6 hay relatos paralelos – también, el relato de la comisión de los setenta en Lucas 10:1-16. Estos relatos varían poco, lo cual es de esperar de historias con orígenes en la tradición oral.

Jesús manda los doce de dos en dos. Esta estrategia es poderosa por tres razones:

• Un compañero da fuerza – “Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Eclesiásticos 4:10). No solo se protegen uno al otro del peligro físico, sino que también se proporcionan compañía agradable y se alientan uno al otro en circunstancias difíciles.

• La existencia de una segunda persona se presta a la credibilidad. Deuteronomio 15:19 requiere dos o tres testigos para poder culpar a una persona de un crimen, porque un solo testigo es más apto a hacer un error. Por la misma razón, un testigo tiene menos credibilidad que dos – esto es importante al momento de mandar a los discípulos a dar testimonio. Jesús les podría haber mandado en grupos de tres, pero generalmente dos personas son más efectivas que tres. En un grupo de tres, dos de ellas a menudo formarán una relación sin aceptar por completo a la tercera.

• Un compañero engendra responsabilidad. Es menos probable que una persona caiga en tentación cuando va acompañada.

“Y les dio potestad sobre los espíritus inmundos” (v. 7). Marcos no menciona la enseñanza, que ha sido un componente importante del ministerio de Jesús. El énfasis para los discípulos en este viaje en particular es predicar (v. 12), expulsar demonios, y sanar a los enfermos (v. 13).

MARCOS 6:8-11. Y LES MANDÓ QUE NO LLEVASEN NADA PARA EL CAMINO

8Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero(griego: chalkon – la moneda de cobre más pequeña) en la bolsa; 9Mas que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas. 10Y les decía: Donde quiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de allí. 11Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio (griego: marturion– testimonio, testigo – de aquí viene nuestra palabra ‘mártir’) á ellos.

“Y les mandó que no llevasen nada para el camino” (v. 8). Jesús les dice a los doce que no lleven nada más que un báculo y unas sandalias – ni pan, ni alforja, ni dinero, solo una túnica. Jesús no solo prohíbe cosas frívolas, sino también cosas esenciales. Sus requisitos van más allá de la simplicidad hasta llegar a una fe desbordada. Los discípulos han de proceder sin la preparación adecuada, confiando que la gente les muestre hospitalidad y, más que nada, confiando que Dios proveerá por sus necesidades.

Jesús no es ningún ascético – personas le han llamado borracho y glotón (Mateo 11:19; Lucas 7:34) – y no requiere que sus discípulos tampoco lo sean. Sin embargo, sí requiere fe, y empezar una travesía sin provisiones es un profundo acto de fe.

Hay varios paralelos con el Éxodo:

• Las instrucciones de Jesús a los doce son muy parecidas a las de Dios acerca de la oveja de la Pascua: “Y así habéis de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano” (Éxodo 12:11).

• Que los doce no lleven pan es una instrucción similar a la que dio Dios a los israelitas acerca del maná. Debían confiar que Dios les proveería el maná diario, cogiendo solo un gomer de maná por persona cada día, sin guardar nada de ello para mañana (Éxodo 16:16-19).

• Que no lleven dinero se parece a los problemas que experimentaron los israelitas al robar oro de los egipcios para los preparativos de su viaje (Éxodo 3:22). Aunque el oro servía de adorno para el Tabernáculo, causó su caída al persuadir a Aarón que hiciera una vaquilla dorada (Éxodo 32).

“Lo más probable es que Marcos esté implicando que la misión de los discípulos es una participación en el nuevo éxodo inaugurado por Jesús… Los Doce no necesitarán las cosas normales para un viaje, porque estarán entrando en esta obra divina de liberación escatológica, y el Dios del éxodo y de Jesucristo les mantendrá por el camino” (Marcus, 389-390).

“Donde quiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de allí” (v. 10). Esta orden tiene dos propósitos: Primero, evita que haya malos sentimientos entre dueños que puedan avergonzarse si los discípulos se van de su casa en busca de mejor alojamiento. Segundo, evita que los discípulos se dejen distraer por su comodidad física.

¿Hasta que punto se pueden aplicar estas prohibiciones a los discípulos de hoy?

¿Requiere Cristo de nosotros esta misma libertad de posesiones?

• Por un lado podemos decir que no. Jesús da estas direcciones a discípulos involucrados en un ministerio particular de corto plazo. También, su ambiente es bastante diferente – hospitalidad judía mandaba que aldeanos recibieran y proveyeran por los que viajan. “Cuando un forastero entraba en la aldea, no era su deber buscarle hospitalidad; era la obligación de la aldea ofrecérsela” (Barclay, 144). Hoy día no existe ninguna obligación parecida en la mayoría de lugares, por lo tanto, debemos estar preparados para proveernos nuestras propias necesidades mientras viajamos.

• Por el otro lado podemos decir que sí. Las instrucciones de Jesús requerían que los discípulos se fijaran en su misión en vez de su comodidad personal. Jesús les llamó para cumplir un gran propósito, y no debían distraerse con cosas tan triviales. Esto traspasa el tiempo. “En este sentido, los de la iglesia americana del siglo XX necesitamos arrepentirnos primero para después poder proclamar el arrepentimiento a los demás de una manera efectiva.

• El ejemplo de la iglesia del Nuevo Testamento es útil aquí. Brooks anota que no hay indicación de que Pablo observara las mismas restricciones que Jesús les dio a los doce (Brooks, 102).

Esta tensión nunca se resuelve fácilmente. ¿Se mejora el ministerio porque el pastor tiene un coche – y un ordenador – y una biblioteca profesional? ¡Seguramente sí! ¿Se mejora el ministerio con una congregación que goza de un bonito edificio para su iglesia? ¡Seguramente! ¿Se convierten a veces estas cosas en metas por si, distrayéndonos de nuestra misión? ¡Claro que sí! ¿Cómo podemos dirigir el ministerio de la iglesia sin presupuestos o contratos de compensación pastoral para distraernos?

¡Por medio de la oración y la vigilia constante!

“Sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio á ellos” (v. 11). Judíos que regresaban de territorios paganos se sacudían el polvo pagano como gesto de limpieza y desprecio. Cuando los discípulos se sacuden el polvo de una aldea poco receptiva, declaran que esa aldea es pagana – y anuncian la sentencia de Dios sobre esa aldea – lavándose las manos de cualquier otra responsabilidad relacionada con esa aldea (Guelich, 322-323). El gesto sirve de aviso a los aldeanos que ofenden y libera a los discípulos para poder moverse hacia tierras más fértiles. Su responsabilidad es la fiel proclamación – no el éxito.

MARCOS 6:12-13. Y ECHABAN FUERA MUCHOS DEMONIOS

12Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. 13Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite á muchos enfermos, y sanaban.

Los discípulos van a donde les mande Cristo y hacen lo que Cristo les mande hacer. No son grandes hombres, pero sí cumplen grandes cosas en nombre de Cristo. Como Juan Bautista (1:4) y Jesús (1:15), ellos predican el arrepentimiento (v. 12). Como Jesús, echan fuera demonios (1:25-26, 34, 39, 5:1-13). Como Jesús, curan a los enfermos pero, no como Jesús, ungen con aceite. Al escribir este Evangelio, ungir con aceite es un ministerio regular de la iglesia. Santiago pide ungir a los enfermos, pero dice que es la fiel oración la que les salva (Santiago 5:14-15).

MARCOS 6:30. LOS APÓSTOLES LE CONTARON A JESÚS

30Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.

Éste es un relato bastante simple de lo que los discípulos le cuentan a Jesús, y no da ninguna explicación de sus dificultades ni sus logros. Cierra la historia de la misión de los discípulos. También sirve para cerrar un paréntesis (las instrucciones que Jesús da a los discípulos para su misión abren el paréntesis) de la historia de la muerte de Juan Bautista. La historia de la muerte de Juan es, por lo tanto, una historia situada dentro de la historia de esta misión.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de ish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

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