Marcos 3:20-352018-09-23T13:57:18+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 3:20-35

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MARCOS 3. EL CONTEXTO

Jesús ha llamado a sus discípulos (1:16-20; 2:13-15; 3:13-19) y ha empezado con su ministerio público. Las multitudes han reaccionado de manera muy positiva (1:22, 28, 33, 37, 45; 2:12-13; 3:9-10), pero Jesús también ha experimentado oposición por parte de escribas y fariseos (2:6-7, 16, 24, 3:1-6). Esta oposición se ha endurecido hasta llegar a conspirar con herodianos para destruir a Jesús (3:6). En nuestra lección del Evangelio, vemos que Jesús no solo soporta la oposición de los escribas, pero también tiene que soportar la incredulidad de su propia familia.

Aunque Jesús atrae a las multitudes y tiene un gran ministerio de enseñanza y curación, de vez en cuando se aleja de ellas en busca de un poco de silencio (1:35, 44-45; 3:9-13). Sin embargo, cuando escribas y fariseos le atacan, no se aleja, sino que rápidamente empieza su espiritada defensa (2:8-12, 17, 19-22, 25-28; 3:3-5). Esto lo veremos en nuestra lección del Evangelio.

“Y vinieron á casa” (griego: eis oikon – entraron en una casa) (v. 19b). Para aquel entonces, Jesús tenía su hogar en Capernaum (2:1; Mateo 4:13), pero no estamos seguros si oikon (v. 19) significa que va a su propia casa en Capernaum o si simplemente se dirige a una casa. Podría ser la casa de Simón – o alguna otra casa.

MARCOS 3:20-22. ESTÁ FUERA DE SÍ

20Y agolpóse de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan. 21Y como lo oyeron los suyos (griego: hoi par autou – los que estaban con él), vinieron para prenderle: porque decían: Está fuera de sí. 22Y los escribas que habían venido de Jerusalén, decían que tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

“Y agolpóse de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan” (v. 20). Marcos relata esta entusiástica reacción a Jesús una y otra vez (1:28, 33, 37, 45; 2:13; 3:9-10).

“Y como lo oyeron los suyos (hoi par autou – los que estaban con él), vinieron para prenderle” (v. 21a). Aunque el griego no dice que estas personas sean familiares de Jesús, la NRSV y la NIV lo traducen de esa manera porque en versículo 31 se mencionan su madre y hermanos. La KJV dice “amigos” en lugar de “familia,” pero “familia” es mejor opción.

“porque decían: Está fuera de sí” (v. 21b). La familia de Jesús no ha decidido por si misma que Jesús está fuera de sí, en cambio, ha oído cosas al efecto. Se acercan a Jesús intentando prenderle, pero todavía no han tenido oportunidad de evaluar la situación por si mismos.

Aunque podemos comprender la preocupación de la familia (¿qué familia no se preocuparía al oír que un miembro de familia sufre de un ataque de nervios?), en su presencia rinde testimonio a su falta de fe y sirve para desvalorar la credibilidad de Jesús. También es posible que se preocupen por la reputación de la familia y que estén ansiosos por evitar cualquier rumor que les pueda causar vergüenza – aunque esto requiera prender a Jesús y llevarle a casa a la fuerza. Marcos quiere que entendamos la presencia de la familia al ligar su preocupación (vv. 20-21, 31-35) con la oposición de los escribas (vv. 22-30) – incorporando la historia de los escribas dentro de la historia de la familia.

“Y los escribas que habían venido de Jerusalén, decían que tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios” (v. 22). Beelzebub puede ser un variante de Baal-zebub (2 Reyes 1:2-3) o puede significar “señor de las moscas” o “señor de los cielos” (Myers, 133). En cualquier caso, el significado de los escribas está claro. Acusan a Jesús de cumplir milagros de sanar por medio del “príncipe de los demonios” (v. 22). Intentan desacreditarle frente al pueblo y plantar la idea que Jesús obra por el poder de Satanás y no por el poder de Dios.

No debemos perder de vista el hecho de que los fariseos, con quienes escribas tienen una estrecha alianza, acaban de tomar la decisión de destruir a Jesús (3:6). Ésta es la primera vez que intentan hacerlo.

Si los escribas logran acusarle de obrar por potestad demoníaca, pueden presentar cargos legales contra él (Perkins, 563).

MARCOS 3:23-27. ¿CÓMO PUEDE SATANÁS ECHAR FUERA Á SATANÁS?

23Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás? 24Y si algún reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino.25Y si alguna casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa. 26Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; antes tiene fin.27Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no atare al valiente y entonces saqueará su casa.

“Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas” (v. 23a). Lo que sigue no son tanto parábolas sino expresiones idiomáticas.

“¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?” (v. 23b). Como mayor parte de las mentiras, la acusación de los escribas que Jesús opera bajo potestad demoníaca parece posible. La mayoría de la gente, habiendo oído tal cargo, empezaría a dudar. ¿Cómo puede Jesús defenderse contra tal acusación? No se ha presentado ninguna prueba, por eso, no hay pruebas que confrontar. A la mayoría de nosotros un cargo así nos haría pensar. ¿Qué podríamos decir en nuestra defensa?

Pero Jesús descubre rápidamente la evidente calumnia detrás de la acusación. Pregunta, “¿cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?” (v. 23b). Para Satanás, oponerse a si mismo sería auto-destructivo y sería el principio de su fin (v. 26). Las imágenes de Jesús de una casa dividida contra si misma (v. 25) y de Satanás levantándose contra si mismo (v. 26) ilustran aún más la obvia y repentina calumnia.

“Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no atare al valiente y entonces saqueará su casa” (v. 27). Jesús termina este argumento con esta última imagen – la de un hombre fuerte (Satanás) defendiendo su propiedad. ¿Cómo puede alguien saquear las alhajas del hombre fuerte? Para hacerlo, uno ha de vencer al hombre fuerte. ¿Cómo puede Jesús limpiar a un hombre de un espíritu inmundo, como hizo en Capernaum (1:21-28)? Solo podría hacerlo si antes domina a Satanás – regidor de los demonios.

MARCOS 3:28-30. CUALQUIERA QUE BLASFEMARE CONTRA EL ESPÍRITU

28De cierto os digo ¿que todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren.29Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio. 30Porque decían: Tiene espíritu inmundo.

“De cierto os digo ¿que todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren” (v. 28). Jesús está a punto de pronunciar un grave juicio, pero antes afirma la existencia de gracia. Podemos ser perdonados, no solo por pecados contra los demás, pero también por blasfemia, un pecado contra Dios. Utilizar el nombre de Dios en vano es blasfemar, y es una violación contra el mandamiento (Éxodo 20:7). Es blasfemia mostrar desdén hacia Dios.

− El Tora dice: “Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará: así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera” (Levítico 24:16).

− Pero Jesús dice: “los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren” (v. 28). Su “De cierto os digo” (v. 28) es enfático. Jesús no nos promete que todos los que blasfeman serán perdonados, pero sí deja la puerta abierta a la posibilidad de perdonar blasfemadores penitentes.

“Mas” (v. 29). Una vez un hombre sabio me dijo, cuando alguien dice “mas,” uno debe prestar atención. La parte anterior al “mas” es la preparación. La parte después del “mas” es lo que verdaderamente quiere decir. Jesús dice “¡MAS!,” o sea ¡ESCUCHAD!

“Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio” (v. 29). Este versículo causa temor en nuestros corazones. Muchos versículos bíblicos prometen perdón, pero éste nos advierte que hay un lugar al que no debemos dirigirnos – un lugar más allá de la redención – un lugar del cual nunca podremos regresar – un lugar donde ya no es posible el perdón. No podemos evitar la preocupación de que podríamos amanecer el Día del Juicio y aprender que somos culpables de este pecado imperdonable. Por la ansiedad que este versículo causa en mucha gente, es importante explicarlo claramente.

¿Qué es lo que impulsó a Jesús a proclamar este aviso? Fue la declaración de los escribas, “tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios” (v. 22). Los escribas declararon que la obra de Dios era mala. Al hacer esto, ya no reconocen lo bueno – ya no lo valoran – ya no intentan obtenerlo. Al decidir que Cristo es satánico, no se abren a recibir su ayuda y, por lo tanto, no son candidatos para la salvación que ofrece.

Esto difiere bastante de la persona que reconoce el mal – que lo aborrece – pero que aún así se encuentra haciéndolo. Pablo habló de este problema en Romanos 7, confesando, “Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago” (Romanos 7:15). Habló de la guerra espiritual que rugía en su interior (Romanos 7:22-23) y concluyó que su única esperanza era Jesucristo (Romanos 7:24-25).

El pecado es un problema común – si afligía a Pablo el Apóstol, seguramente aflige al cristiano común y corriente – y necesitamos asegurarles a cristianos de que sus pecados corrientes no constituyen un pecado contra el Espíritu Santo.

También se ha anotado que personas que se preocupan de pecar contra el Espíritu Santo seguramente no son culpables. El hecho de que se preocupen refleja una conciencia activa que seguramente les mantendrá a salvo. Es improbable que una persona verdaderamente culpable jamás se preocupe de ser culpable.

MARCOS 3:31-35. CUALQUIERA QUE HICIERE LA VOLUNTAD DE DIOS

31Vienen después sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole. 32Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera. 33Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? 34Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y hermanos. 35Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

“Vienen después sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole” (v. 31). “Marcos frecuentemente alterna dentro y fuera… Los que se oponen a Jesús siempre están fuera” (Perkins, 563) (véase 4:10-11; 5:40).

El hecho que a José no se le menciona aquí seguramente quiere decir que ha muerto. No tenemos ningún record de la vida de José después de traer a María y al bebé Jesús de Egipto (Mateo 2:21).

“¿Quién es mi madre y mis hermanos?” (v. 33). Esto parece irrespetuoso, como si Jesús haya desheredado a su madre y hermanos, pero ése no es el caso. Jesús no hace esta pregunta para excluir a su madre y hermanos, sino para establecer un concepto de familia que incluya a todos los que cumplen la voluntad de Dios. No obstante, en otro lugar reconoce que la fe requiere poner a Dios sobre la familia y, a veces, esto resulta en la división de familias a causa de la fe (Mateo 10:37; Marcos 10:29-30; Lucas 12:52-53).

“He aquí mi madre y hermanos. Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre” (vv. 34-35).  Mientras que los hermanos de Jesús no creyeron en él durante su vida (Juan 7:5), su hermano Santiago se convirtió en una persona importante en la temprana iglesia (Hechos 12:17; 15:3; 21:17-26; Galatos 1:19 – 2:14). Era un líder en la iglesia de Jerusalén, y posiblemente su primer obispo.

Este versículo inculca gran confianza en cristianos separados de sus familias naturales por causa de la fe. La comunidad de fe se convierte en su nueva familia.

Este versículo también es fuente de confianza para muchos de nosotros no desheredados de nuestras familias. He vivido en muchos lugares y viajado hasta el fin del mundo. Donde sea que haya vivido, he sido parte de una familia eclesiástica. Donde sea que haya viajado, he encontrado una iglesia donde pudiera alabar. Aún cuando no podía entender la lengua, me confortaba encontrarme rodeado de mi familia extendida. Poder conectar con hermanos y hermanas cristianas alivió mi soledad cuando estaba lejos de casa.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Brooks, James A, The New American Commentary: Mark (Nashville: Broadman Press, 1991)

Geddert, Timothy J., Believers Church Bible Commentary: Mark (Scottdale, PA: Herald Press, 2001)

Grant, Frederick C. and Luccock, Halford E., The Interpreter’s Bible, Vol. 7 (Nashville: Abingdon, 1951)

Hare, Douglas R. A., Westminster Bible Companion: Mark (Louisville: Westminster John Knox Press, 1996)

Myers, Allen C. (ed.), The Eerdmans Bible Dictionary (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1987)

Perkins, Pheme, The New Interpreter’s Bible, Vol. VIII (Nashville: Abingdon, 1995)

Copyright 2008, 2018 Richard Niell Donovan