Marcos 2:23 – 3:62018-09-23T13:55:17+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 2:23 – 3:6

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MARCOS 2:1 – 3:6. EL CONTEXTO

Al empezar este Evangelio, Marcos reúne una serie de historias que cumplen dos funciones:

• Primero, establecen la autoridad de Jesús – la autoridad de perdonar pecados (2:1-12) – de llamar a un publicano y sentarse a la mesa con pecadores y publícanos (2:13-17) – de permitir que sus discípulos no ayunen (2:18-22) – de permitir que sus discípulos corten espigas y coman en el sábado (2:23-28) – y la autoridad de sanar en el sábado (3:1-6).

• Segundo, presentan el antagonismo de los escribas, fariseos, y herodianos – un antagonismo que culminará con la muerte de Jesús.

MARCOS 2:23-24. ¿POR QUÉ HACEN LO QUE NO ES LÍCITO

23Y aconteció que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron á arrancar espigas. 24Entonces los Fariseos le dijeron: He aquí, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?

“Y aconteció que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron á arrancar espigas” (v. 23). En esa parte del mundo, el trigo generalmente se cosecha hacia el final de la primavera o principios del verano. Deuteronomio 23:25 permite utilizar las manos para cosechar trigo del campo de un vecino, pero prohíbe el uso de la hoz – la idea es permitir que una persona hambrienta coma trigo del vecino pero no permitir que lo coseche para venderlo.

Los fariseos le dijeron a Jesús, “He aquí, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?” (v. 24). Dan por hecho que el maestro es responsable por la conducta de sus discípulos. El problema no es que los discípulos corten y coman trigo del campo de un vecino, sino que lo hagan en el sábado. El Tora dice:

“Guardarás el día del reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás y harás toda tu obra: Mas el séptimo es reposo á Jehová tu Dios: ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni tu peregrino que está dentro de tus puertas: porque descanse tu siervo y tu sierva como tú. Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido: por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día del reposo” (Deuteronomio 5:12-15).

La cuestión aquí es lo que constituye trabajo. ¿Es trabajo segar trigo para calmar el hambre? Aunque varios pasajes del Antiguo Testamento incluyen el tema del trabajo (Éxodo 16:22-30; 34:21; 35:2-3; Números 15:32-36; Nehemías 10:31; 13:15-22; Jeremías 17:21-22), dejan mucho que imaginar al momento de aclarar exactamente qué constituye trabajo en ciertas situaciones.

Sin embargo, Éxodo 34:21 dice, “Seis días trabajarás, mas en el séptimo día cesarás: cesarás aun en la arada y en la siega” – entonces, arar y segar claramente se encuentran entre las actividades prohibidas. Los escribas nombran arar como la tercera de 39 actividades clasificadas como trabajo. La cuestión inmediata es si cortar un puño de espigas constituye trabajo.

En defensa de los escribas, la prohibición del trabajo en el sábado es un principio general que requiere ser interpretado para saber exactamente qué se permite y qué no se permite. Escribas estudian el Tora para poder clarificar este asunto. Supuestamente, empezaron estos estudios por su devoción a Dios – por un deseo sincero de obedecer la ley de Dios y alentar a los demás para que hicieran lo mismo.

Sin embargo, como ocurre a menudo cuando uno se dedica demasiado a una obra específica e intensa, el estudio empezó a cobrar vida propia. Ya para el tiempo de Jesús, una buena cantidad de su interpretación había sido codificada por parte de los escribas en el Mishnah (el Talmud, una extensión de estos estudios, apareció más adelante). Dos problemas resultaron:

• Líderes religiosos judíos comenzaron a pensar del Mishnah como segundo en importancia al Tora – aún casi igual en importancia al Tora. Se les hizo mas y mas difícil diferenciar entre el Tora (la ley de Dios) y el Mishnah (su interpretación de la ley de Dios) – y se volvieron cada vez más inflexibles en el momento de aplicar sus interpretaciones.

• Como ocurre a menudo con obras académicas, los escribas se preocupaban tanto por los detalles minuciosos de la ley que perdieron de vista el punto principal. Esto lo vemos en estos versículos cuando critican a Jesús por permitir que sus discípulos sieguen pequeñas cantidades de espigas en el sábado (2:24) – y cuando miraban a Jesús y “le acechaban si en sábado le sanaría (al hombre con la mano seca), para acusarle” (3:2).

MARCOS 2:25-28. EL HIJO DEL HOMBRE ES SEÑOR AUN DEL SÁBADO

25Y él les dijo: ¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que con él estaban: 26Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiathar sumo pontífice, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino á los sacerdotes, y aun dio á los que con él estaban? 27También les dijo: El sábado por causa del hombre (griego: anthropon – hombre o humanidad) es hecho; no el hombre (griego:anthropos – hombre o humanidad) por causa del sábado. 28Así que el Hijo del hombre(griego: huios tou anthropou – Hijo del Hombre) es Señor aun del sábado.

“¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que con él estaban?”(v. 25). David era el rey más grande de Israel. Durante su reinado, Israel disfrutaba de sus más grandes días de gloria. David también era devoto de Dios y disfrutaba del favor de Dios. Del linaje de David, Dios prometió traer uno cuyo reino sería para siempre (2 Samuel 7:11-13) – uno que podría redimir su pueblo (Isaías 59:20) – el Mesías.

Ya para la época de Jesús, David disfrutaba de un estatus icónico entre judíos como hombre de fama sin rival. Si Jesús pudiera demostrar que las acciones de sus discípulos son como las acciones de David, presentaría a sus oponentes con un argumento irrefutable. Comienza por decir que David y sus compañeros tenían hambre – un obvio paralelo a los discípulos de Jesús.

“¿Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo pontífice, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino á los sacerdotes, y aun dio á los que con él estaban?” (v. 26). Marcos, por equivocación, utiliza el nombre de Abiatar cuando debe ser Ahimelec (1 Samuel 21:1). Abiatar era hijo de Ahimelec (1 Samuel 22:20) que se convirtió en sacerdote de David y que sirvió a David antes y después de su ascenso al trono. Se reconoce que Mateo y Lucas utilizaron a Marcos como una de sus fuentes principales. Ambos relatan esta historia (Mateo 12:1-8; Lucas 6:1-5), pero ninguno de ellos menciona el nombre de Abiatar, supuestamente porque saben que Ahimelec es el correcto. En el relato de Mateo, Jesús añade un segundo argumento: “O ¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa?”(Mateo 12:5).

Jesús se refiere a un incidente que aparece en 1 Samuel 21:1-6 donde David, avisado por Jonatan, huye del Rey Saúl. Durante la huida David pide pan al sacerdote Ahimelec, pero Ahimelec responde que el único pan disponible era el pan sagrado, el Pan de la Proposición, también conocido como el Pan de Demostración – pan que solo debían comer los sacerdotes en un lugar sagrado (Levítico 24:5-9). No obstante, Ahimelec le ofreció el pan a David con tal de que los criados de David se hubieran guardado de mujeres. David prometió que así era, y Ahimelec le dio el pan.

“El hecho de que Dios no condene a David por su acción muestra que la visión tan estrecha por la cual los escribas interpretaban la Ley no concordaba con el tono de la escritura. Jesús dice que la tradición de los fariseos era demasiado estricta y superaba la intención de la Ley” (Lane, 117).

Aunque Jesús no dice que las circunstancias de sus discípulos sean tan desesperantes como las de los discípulos de David, el paralelo más obvio es que ambos los discípulos de Jesús y los de David tomaron parte en una actividad prohibida (comer pan sagrado y cortar espigas en el sábado) para calmar el hambre. Si fuera aceptable que David comiera del pan sagrado para calmar el hambre (aunque los fariseos no se atreverían a sugerir otra cosa), entonces, también ha de ser aceptable que los discípulos de Jesús sieguen y coman trigo en el sábado.

“El sábado por causa del hombre (la humanidad) es hecho; no el hombre (humanidad) por causa del sábado” (v. 27). Aquí, “humanidad” es una traducción desafortunada en la versión en inglés. Al utilizarse este término por motivos de inclusión, se esconde un paralelo – el juego de palabras entre versículo 27 (anthropon/anthropos) y versículo 28 (huios tou anthropou – Hijo del Hombre).

Jesús propone que “necesidad humana no debe tomar ventaja sobre leyes ceremoniales” (Brooks, 66). Dios dio el sábado para ayudar a la gente – no para restringir sus actividades de manera arbitraria. Al abstenerse del trabajo en el sábado, personas mantienen el día sagrado (un servicio a Dios), pero también ganan un día de descanso (un servicio para si mismos y para sus familias).

Aún, los escribas y fariseos más observadores reconocen que, a veces, es necesario trabajar el sábado. No obstante, establecen sus límites de manera muy conservativa – por buena razón. La observación del sábado, la circuncisión, y las restricciones dietéticas judías son las señales más significantes del judaísmo y su observación une a la comunidad judía. Escribas y fariseos, consecuentemente, creen que trabajar el sábado solo se debe permitir para mantener la vida. Por ejemplo, “si un edificio se derrumbara en un sábado, se quitarían los escombros necesarios para ver si hay víctimas, vivas o muertas. Si las víctimas estuvieran vivas serían rescatadas, pero si estuvieran muertas, los cadáveres permanecerían ahí hasta la puesta de sol (m. Yoma 8.7)” (Edwards, 94). En los dos casos que se mencionan en esta lección, ni los discípulos de Jesús ni el hombre de la mano seca tienen necesidades que no pueden esperar hasta terminar el sábado.

“Así que el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado” (v. 28).  Hijo del Hombre es el título preferido de Jesús para si mismo. Tiene raíces en Daniel 7:13. Hijo del Hombre no tiene un significado bien definido, y así cumple los propósitos de Jesús. Los romanos matarían a Jesús si se llamara rey a si mismo, y los judíos le condenarían por blasfemia si se llamara Hijo del Dios.

Jesús ha enseñado en la sinagoga “como alguien que tiene potestad, y no como los escribas” (1:21). Ha utilizado el título “Hijo del Hombre” para si mismo y declarado su autoridad de perdonar pecados (2:10) – una autoridad que validó al sanar al paralítico (2:11-12). Ahora, se declara “Señor aun del sábado” (2:28) – situándose “directamente en el lugar de Dios” (Edwards, 97).

MARCOS 3:1-5. ¿ES LÍCITO HACER BIEN EL SÁBADO, Ó HACER MAL?

1Y otra vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. 2Y le acechaban si en sábado le sanaría, para acusarle. 3Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio (griego: egeire eis to meson – ponte de pie en medio). 4Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿Salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban. 5Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre:Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fue restituida sana.

“Y otra vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca” (v. 1). Antes – quizá el sábado anterior – Jesús exorcizo un espíritu inmundo en la sinagoga de Capernaum (1:21-28). Marcos no identifica la sinagoga en la que Jesús se encuentra con el hombre de la mano seca, pero Capernaum es una buena posibilidad.

“Y le acechaban si en sábado le sanaría, para acusarle” (v. 2). “Acechaban” seguramente se refiere a los fariseos, quienes cuestionaron críticamente a Jesús en 2:24. “Acechaban” está en el imperfecto, así sugiriendo una acción continua – los fariseos llevan a cabo una constante observación, intentando encontrar algo que muestre a Jesús violando la ley judía. Éxodo 31:14 especifica que la pena por profanar el sábado es la muerte y una persona que trabaja en el sábado ha de ser excluida de la comunidad – aunque ya para el día de Jesús raras veces se llevaban a cabo estas penas draconianas.

Después de haber visto el exorcismo en el sábado, los fariseos esperan que Jesús lo vuelva a hacer – que se exponga de nuevo a su juicio sanando en el sábado. Marcos no indica si los fariseos muestran su hostilidad abiertamente, pero no es difícil imaginar la mirada crítica y labios prensados que deben tener. Hay tensión aquí – una tensión obvia para todos excepto aquéllos menos observadores.

“Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio” (griego: ponte de pie en medio) (v. 3). Marcos no indica si el hombre de la mano seca ha pedido ser sanado. Supuestamente, las acciones de Jesús le sorprenden – le asombran. Gente con una deformidad física suele esconderse, olvidarse un poco de su deformidad. Seguramente, este hombre no quiere convertirse en un espectáculo público, pero es posible que haya visto el exorcismo anterior y que responda con esperanza en vez de vergüenza.

“¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿Salvar la vida, ó quitarla?” (v. 4).  Jesús no dirige su pregunta al hombre sino a la multitud – a sus opositores. Presenta dos posibilidades – “hacer bien en sábado, ó hacer mal” y “salvar la vida, ó quitarla.” Sus opositores, claro, presentarían una tercera alternativa: Esperemos hasta que termine el sábado. Honremos a Dios en el sábado y sanemos a este hombre el próximo día. No es urgente. Este hombre ya ha vivido muchos años con esta condición. Unas horas más no cambiarán nada.

Pero Jesús ha venido a traer vida y libertad. ¿Qué mejor hora que el sábado para hacer una buena obra? ¿Qué mejor lugar que la sinagoga? Obviamente, Jesús no está de acuerdo con cualquier interpretación del Tora que impida aliviar sufrimiento en el sábado. En una situación como la que se menciona aquí – donde un tejado colapsa – no podemos imaginar que Jesús apoye una interpretación que requiera dejar ahí a los muertos hasta ponerse el sol.

“Mas ellos callaban” (v. 4). ¡Callados! ¡Observando! ¡Esperando! ¡Esperando que Jesús se exponga! Han visto a Jesús tratar a la oposición y, por eso, no tienen muchas ganas de meterse en un debate público con él. Mejor esperar al momento en que esté vulnerable. Mejor darle mucha cuerda. Quizá se cuelgue – o quizá les dé a ellos la oportunidad de hacerlo.

“Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón” (v. 5). Jesús está enojado y dolido – enojado porque hombres sagrados impiden una obra sagrada – enojado porque hombres pequeños disfrutan de tanto poder sobre la vida de su comunidad – dolido por la dureza de sus corazones – dolido por su falta de compasión por un hombre cuya enfermedad ha determinado la mayor parte de su vida – dolido porque aquéllos responsables de la interpretación del Tora han fallado completamente en comprender la voluntad de Dios.

Jesús “dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fue restituida sana” (v. 5). Jesús no requiere mucho de este hombre, pero sí requiere que estire la mano seca ante la multitud ahí reunida. Al responder, el hombre (que seguramente sentía la tensión en el aire) ha de tomar una decisión – ha de poner todo con Jesús – rehusar permitir que estos hombres poderosos que mandan en su ciudad controlen sus acciones. Alargar la mano es una acción con muchas consecuencias. Por un lado, queda sanado. Por otro lado, no podrá esperar ningún favor de estos fariseos con quienes ha de compartir su día a día. Claro, no existe ninguna prueba de que antes le hubieran hecho algún favor, por eso, no perderá mucho. Aún así, hacer lo que Jesús le pide es una obra de valentía – y quizá, de fe.

MARCOS 3:6. TOMARON CONSEJO CONTRA ÉL, PARA MATARLE

6Entonces saliendo los Fariseos, tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.

No sabemos mucho de los herodianos excepto que apoyan a Herodes. De otra manera, no tienen mucho en común con los fariseos, quienes resienten el precepto de Herodes. No obstante, estos hombres que no suelen estar unidos, encuentran una causa común en su oposición a Jesús. Se oponen a Jesús porque constituye una amenaza a sus tradiciones y estatus como árbitros de esas tradiciones. Para ellos, Jesús no solo falla en honrar a estos hombres poderosos, pero también reta su autoridad y su comprensión de la ley.

Conspiran para matar a Jesús. Es bastante temprano en el Evangelio de Marcos, pero nos informa de lo que podemos esperar. Jesús se referirá a su muerte en 9:31; 10:34; y 12:7. En 11:18 y 14:1 Marcos menciona de nuevo que los altos sacerdotes y escribas conspiran para matar a Jesús. En el final, lo lograrán, pero en el final verdadero, Jesús vencerá.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Brooks, James A, The New American Commentary: Mark (Nashville: Broadman Press, 1991)

Edwards, James R., The Gospel According to Mark (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2002)

France, R.T., The New International Greek Testament Commentary: The Gospel of Mark (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2002)

Guelich, Robert A., Word Biblical Commentary: Mark 1 – 8:26 (Dallas: Word Books, 1989)

Hooker, Morna D., The Gospel According to Saint Mark (Hendrickson Publishers, 1991)

Lane, William L., The New International Commentary on the New Testament: The Gospel of Mark(Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1974)

Marcus, Joel, The Anchor Bible: Mark 1-8 (New York: Doubleday, 1999)

Williamson, Lamar Jr., Interpretation: Mark (Atlanta: John Knox Press, 1983)

Wright, Tom (N.T.), Mark for Everyone (London: SPCK and Louisville: Westminster John Knox, 2001, 2004)

Copyright 2008, 2018 Richard Niell Donovan