Marcos 13:24-372018-11-23T12:32:14+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 13:24-37

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Emmanuel Vargas Alavez

MARCOS 13. EL CONTEXTO

A este capítulo frecuentemente se la llama el Pequeño Apocalipsis, basado en su parecido con el Gran Apocalipsis de la Revelación de Juan.

La literatura apocalíptica parece que se escribió en código y es bastante extraña, pero nos ayuda entender sus raíces. Apocalipsis significa develar una revelación. La literatura apocalíptica típicamente surge de tiempos difíciles. Por ejemplo, el libro de Daniel proviene de la era (165 a.C.) cuando Antíoco Epifanes profanó el altar del templo y trató de imponer prácticas religiosas paganas a los judíos. El libro del Apocalipsis surge en la era (95 d.C.) cuando estaban siendo perseguidos porque rehusaron adorar al emperador.

La literatura apocalíptica tiende a reflejar un fuerte dualismo: el bien en contra del mal. Presenta dramáticas visiones llenas de símbolos – números, colores, y animales – códigos que deben ser explicados o interpretados. Ve al tiempo, no como algo cíclico (como lo veían los griegos), sino como un movimiento linear que se dirige hacia el juicio final de Dios. Considera los problemas presentes como golpes que llevarán a la consumación final del reino de Dios. Mantiene la esperanza para los creyentes.

El capítulo 13 de Marcos comienza con un comentario hecho por uno de los discípulos sobre el templo de Jerusalén: “Maestro mira qué piedras y qué edificios” (v.1). Jesús responde prediciendo la destrucción del templo (v. 2). El templo había sido el centro del culto y vida judíos, pero no lo sería por mucho tiempo más. El nuevo centro del culto y la vida sería el Hijo del Hombre.

Pedro, Jacobo, Juan y Andrés (el círculo íntimo además de Andrés) preguntan “¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?” Jesús responde con un largo discurso. Lidia con la pregunta del “cuándo” diciendo “Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo” (vv. 32-33). Lidia con la pregunta sobre las “señales” hablando de falsos mesías y falsos profetas (v. 6, 22), guerras y rumores de guerras (v. 7), terremotos y hambrunas (v. 8), persecución (v. 9), traición entre miembros de la familia (v. 12), de la abominación desoladora (v. 14), el oscurecimiento del sol y la luna (v. 24), y la caída de las estrellas (v. 15).

Jesús mencionará la destrucción del templo dos veces más: durante su juicio (13:2) y al estar sobre la cruz (15:29). La predicción de la destrucción del templo marca “el descalificación del Templo como el punto central del Reino de Dios” (Williamson, 236).

Cuando se escribió este Evangelio, los cristianos estaban experimentando persecución. “Jerusalén y el templo estaban en ruinas. La lucha civil había sobrevivido a la paciencia romana, y las amenazas del emperador Calígula (39-40, d.C) ahora se llevaban a cabo (70, d.C). (Los cristianos estaban separados por asuntos de fe. Los falsos mesías estaban sembrando confusión). Los fieles estaban entre darse a la desesperación o aferrarse a cualquier soga vacilantemente” (Craddock, 7).

En respuesta, el capítulo 13 presenta la promesa de Jesús de que el tiempo se está moviendo en dirección hacia el regreso del Hijo del Hombre, que reunirá a todo el pueblo y arreglará todas las cosas.

La iglesia actual está dividida entre los cristianos que están esperando con ansiedad el regreso del Hijo del Hombre y los cristianos que ignoran este aspecto de la enseñanza de Jesús completamente. Los cristianos frecuentemente son avergonzados por calcomanías en las defensas o parachoques de automóviles que advierten que el carro se quedará sin conductor en caso de que ocurra el rapto. También somos avergonzados por caricaturas que hombres fuera de sí (siempre tienen que ser hombre) llevando letreros que dicen “¡ARREPIÉNTANSE!” A pesar de ello, necesitamos tomar seriamente las palabras de Jesús en Marcos 13 tal como tomamos las palabras de Jesús en cualquier otro lado. La promesa es que Dios ha preparado algo maravilloso más allá de nuestro mundo y tiempo. ¿Acaso eso es más difícil de creer que la resurrección?

MARCOS 13:24-27.  EMPERO EN AQUELLOS DÍAS

24Empero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su resplandor; 25Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que están en los cielos serán conmovidas; 26Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria. 27Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

El Antiguo Testamento provee muchas de las imágenes de estos versículos. Los ejemplos incluyen:

Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos: el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor(Joel 2:10).

“…Jehová también volverá tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y tornará á recogerte de todos los pueblos á los cuales te hubiere esparcido Jehová tu Dios (Deuteronomio 30:3).

Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarán su lumbre; y el sol se oscurecerá en naciendo, y la luna no echará su resplandor (Isaías 13:10).

Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera (Isaías 34:4).

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él (Daniel 7:13).

“Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria” (v. 26). Los poderes cósmicos desaparecerán, y el poder divino reinará.

Aunque las imágenes provocan miedo, su intención es alentar a los cristianos que están viviendo en tiempos de terror. Reconoce la realidad de su sufrimiento y sacrificio, y promete que:

• el Espíritu Santo les dará las palabras que necesitan decir (v. 11).

“el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (v. 13).

• el Hijo del Hombre “juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo” (v. 27). Los judíos creían que Dios reuniría a los fieles en Jerusalén de todas las naciones a donde habían sido dispersados (ver Deuteronomio 30:4; Isaías 11:11; 43:6). Con Jerusalén y el templo desaparecidos, el Hijo del Hombre reúne a los fieles a su alrededor, se convierte en el nuevo templo de Dios.

Aunque esto es alentador, también es demandante. Jesús le da un gran premio al discipulado fiel en medio de las terribles pruebas que pasan. Él nos llama a ser constante y a ser vigilantes.

MARCOS 13:28-31. MIS PALABRAS NO PASARÁN

28De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca: 29Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, á las puertas. 30De cierto os digo que no pasará esta generación, que todas estas cosas no sean hechas. 31El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

Esta es una de dos parábolas que se incluyen en este pasaje del Evangelio. La segunda mini-parábola es la del hombre que se va de viaje (vv. 34-36).

Los discípulos pidieron una señal (v. 4), y Jesús finalmente da respuesta a esta petición. La mayoría de los árboles en esa parte del mundo siempre están verdes, pero el árbol de olivo y la higuera son deciduos. El árbol de olivo florece temprano, así que no se puede confiar en él como heraldo del verano. La higuera, sin embargo, florece tarde, así que al florecer promete que el verano ya está a la vuelta de la esquina. Si esta escena toma lugar cerca de la Pascua, como parece ser, Jesús podría estar señalando a una higuera floreciente al decir estas palabras.

Un poco antes, Jesús maldijo una higuera (11:12-14), purificó el templo (11:15-19), y les dio a los discípulos una lección sobre el poder de la fe de la higuera que se secó (11:20-24). La higuera en el capítulo 13, sin embargo, no se seca, sino que florece, que es una señal de esperanza. Podríamos pensar en el árbol seco como la religión seca del templo que pronto sería destruida, pero la higuera floreciente es el Hijo del Hombre, que trae nueva vida al fiel (Jensen).

Cuando Jesús comenta sobre la higuera, y aunque esto suena misterioso, simplemente nos asegura que, al ver que esto ocurre, “se nos asegura que el día de la salvación para los electos está cerca” (Perkins, 693).

El versículo 30 ha generado mucha discusión. “De cierto os digo” nos indica la seriedad de las palabras que siguen. “…que no pasará esta generación, que todas estas cosas no sean hechas”. Parece que Jesús está diciendo que el Hijo del Hombre regresará en los próximos siguientes años o, al menos, en las próximas siguientes décadas. Esto es problemático porque el Hijo del Hombre no llegó de la manera y tiempo esperado, y sigue sin regresar dos mil años después. Han existido varios intentos para resolver este problema.

• Algunos estudiosos sugieren que “esta generación” significa pueblo judío o humanidad en general, pero la mayoría rechaza esta posición. Por una cosa, lleva “esta generación” más allá de su significado aparente. Por otra cosa, lleva a una tercera conclusión: que la humanidad seguirá estando presente cuando el Hijo del Hombe llegue.

• Otros estudiosos sugieren que “todas estas cosas” se refiere a la destrucción del templo más que a la llegada del Hijo del Hombre. Si fuera así, entonces la profecía se hubiera cumplido. El templo fue destruido en el año 70 d. C.

“El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (v. 31). Esto se deriva de Isaías 51:6 (“porque los cielos serán desechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir”) y 40:8 (“mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”). Es un clamor atrevido, pero que ha aguantado la prueba de la historia. Los reinos se levantan y caen – el conocimiento se agranda exponencialmente – los tiranos usan zanahorias para seducir a los cristianos para que se alejen de su Señor y palos para perseguir a quienes no se dejan seducir; pero la gente de todos los ámbitos de la vida y de todos lados (en el mar y el cielo) siguen viendo a Jesús como Señor.

MARCOS 13:32-37. ¡VELAD!

32Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dio facultad á sus siervos, y á cada uno su obra, y al portero mandó que velase: 35Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana; 36Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo. 37Y las cosas que á vosotros digo, á todos las dijo: Velad.

En el versículo 30 Jesús parece clamar que el Hijo del Hombre viene pronto, pero en el versículo 32, dice que el Hijo no sabe ni el día ni la hora. Algunos creen que esto es inconsistente, pero es posible que una persona conozca un marco de tiempo general pero no exactamente un día y una hora.

“Mirad, velad” (v. 33). En el ejército romano, un guardia podía ser ejecutado por quedarse dormido durante su guardia. Aunque esto suena (y es) duro, refleja una dura realidad. Un guardia dormido permite al enemigo la libertad de romper las defensas y matar a todos. Estar alerta espiritualmente es para nosotros de igual importancia. Vivimos en un mundo lleno de tentaciones y distracciones que matan el alma. Diariamente estamos sujetos a anuncios que tratan de persuadirnos para trivializar nuestras vidas – a amigos que demandan la lealtad que le debemos solo a Jesús – a entretenimientos que le dan glamour al alcohol, sexo ilícito, y a una multitud de tentaciones. Incluso los entrenadores, que en algún tiempo enfatizaron valores espirituales, ahora ponen entrenamientos los domingos en la mañana, requiriendo que los jóvenes escojan entre la fe y el deporte. La lista de tentaciones es infinita. Cuando sucumbimos a esas tentaciones, nosotros (y nuestras familias y amigos) sufrimos las consecuencias de nuestro pecado. Jesús nos advierte “Mirad, velad”. ¡Ese es un buen consejo!

“… porque no sabéis cuándo será el tiempo” (griego = kairos) (v. 33). El idioma griego tiene otra palabra para tiempo, chronos, que tiene que ver con el tiempo cronológico, el tiempo que se puede medir, y todo eso. Kairos es un concepto muy diferente –el de un tiempo crucial o un momento decisivo – un punto central en la historia de la vida de una persona. Una cosa es llegar unos minutos tarde en el tiempo chronos, y otra muy diferente llegar tarde en el tiempo kairos. Llegar tarde en tiempo chronos puede requerir rehacer un poco el calendario propio. Llegar tarde en tiempo kairos es perder el barco. ¡Tal vez nunca halla otro barco!

Como lo vimos antes, los versículos 34-36 constituyen una mini-parábola sobre el señor que se va de viaje y le encarga a su portero que se mantenga alerta. “Noten el poder de ‘es como’. Es como el hombre que yéndose lejos (aunque Dios no se ha ido lejos). Es como si dejara a su siervo a cargo (aunque realmente no estamos a cargo). Pero somos responsables… Somos mayordomos… La esperanza apocalíptica debe inspirarnos a trabajar y declarar que la gloria de Cristo es la esperanza del mundo, y que el deber de los creyentes es vivir esa esperanza, bien despiertos” (Bartlett).

“…porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana” (v. 35). Estas son las cuatro vigilias de la noche romana: vigilia de la noche (6:00-9:00 p.m.); vigilia de la medianoche (9:00-medianoche); vigilia del canto del gallo (medianoche—3:00 a.m.); y vigilia del amanecer (3:00-6:00 a.m.). Noten que todas son vigilias de la noche. Esperamos que el señor regrese durante el día, cuando viajar es más fácil, ¡pero uno nunca sabe!

Grant interpreta las vigilias de la noche con un posible significado de que la iglesia seguirá sufriendo persecución cuando el Hijo del Hombre regrese (Grant, 865). Sin embargo, la noche también es el tiempo en que menos estamos alerta, así que el mensaje puede ser que necesitamos estar completamente preparados incluso en nuestros momentos en que estamos menos listos. Es un serio llamado a un serio discipulado.

¿Nos está llamando Cristo a no dormir nunca? ¡Difícilmente! Nuestros cuerpos requieren sueño, porque así es como Dios nos creó. Velar en este evangelio significa servir a Dios fielmente día tras día. Podemos esperar todo tipo de distracciones: tentación, dificultades, aburrimiento, persecución. Nuestra tarea no es permitirnos estar distraídos. Nuestra tarea es permanecer fielmente sobre la roca.

Jesús manda a los discípulos a “velar” (v. 33), para que el señor “no os halle durmiendo” (v. 36).

En el Getsemaní, Jesús reprenderá a sus discípulos cinco veces por fallar en velar (14:34, 37, 38, 40, 41).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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