Marcos 13:1-82018-09-08T17:18:03+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 13:1-8

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MARCOS 11-16. EL CONTEXTO

Es tentador echarnos de cabeza en Marcos 13 como si fuera un capítulo que funciona independientemente de los demás. Sin embargo, la verdad es que solo lo podemos comprender en el contexto de los capítulos que lo rodean. Capítulos 11-14 nos llevan de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén (11:1-11) por una serie de conflictos entre Jesús y los líderes religiosos (capítulos 11-12) y por medio de este capítulo apocalíptico (capítulo 13) hasta la traición de Jesús (14:43-51) y la negación de Pedro (14:66-72), la crucifixión (capítulos 14-15) y la resurrección (capítulo 16).

En capítulos 11 y 12 abundan declaraciones poco encubiertas y negativas de Jesús acerca del establecimiento religioso israelita. Maldice un higüero estéril, símbolo de un sistema religioso que no produce (11:12-14, 20-25), y limpia el templo (11:15-19). En la Parábola de los Malos Inquilinos (12:1-12), vuelve a contar el rechazo de los profetas y del Hijo por parte de Israel –profesa que la viña será quitada de Israel y entregada a otros – y dice que la piedra rechazada se convertirá en la piedra angular (12:10). Habla lo suficientemente claro para que los líderes religiosos le quieran matar, pero temen hacerlo a causa de la multitud (12:12). La enseñanza de Jesús sobre la ofrenda de la viuda nos pone en perspectiva las más grandes ofrendas de aquéllos que están bien situados – que forman parte de los religiosos selectos (12:41-44).

Capítulos 11 y 12 también están llenos de conflicto directamente entre Jesús y los líderes religiosos. Cuestionan su autoridad (11:27-33). Después, intentan atraparle con preguntas sobre la paga de impuestos (12:13-17), la resurrección (12:18-27), y el hijo de David (12:35-37). Mateo y Marcos relatan la cuestión del primer mandamiento con la misma intención de atrapar (Mateo 22:34-40); Lucas 10:25-28), pero la versión de Marcos (12:28-34) no lo hace. Jesús concluye estos conflictos denunciando a los escribas (12:38-40).

Entonces llegamos a nuestra lección del Evangelio, donde Jesús profesa la destrucción del templo (13:2). Claramente, los eventos de capítulos 11-12 preparan el camino para las enseñanzas de Jesús en capítulo 13. El sistema religioso está completamente corrupto (capítulos 11-12) y los discípulos pueden esperar que esta corrupción se revele en los eventos cataclismitos de capítulo 13. Esos eventos serán completados con la venida del Hijo del Hombre (13:24-27), que corregirá todo. Por eso, los discípulos han de estar preparados (13:32-37).

Sin embargo, no como la mayor parte de la literatura apocalíptica, capítulo 13 NO se trata de señales que presagian eventos que se acercan. Cuando los discípulos le preguntan a Jesús “¿y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?” (v. 4), Jesús les habla de guerras y desastres naturales, pero después dice,“mas aun no será el fin” y “principios de dolores serán estos”(vv. 7-8). Es decir, éstas verdaderamente NO son señales del final sino eventos que hemos de sobrepasar antes del final. Jesús no les puede ayudar a saber cuando estos eventos ocurrirán, porque“Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (v. 32).

Capítulo 13, entonces, sirve de introducción para la narrativa de la Pasión (capítulos 14-15) – un tiempo terrible, pero que culmina con la resurrección (capítulo 16) (Lightfoot, Juel, Jensen). Tal mensaje es particularmente valioso para la iglesia de Marcos que sufre de persecución. También es de gran valor para cristianos de todos los tiempos que sufren bajo circunstancias difíciles – y para aquéllos que no sufren bajo circunstancias difíciles.

MARCOS 13:1-2. ¡MAESTRO, MIRA!

1Y saliendo del templo, le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. 2Y Jesús respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.

“Y saliendo del templo” (v. 1a). Estas palabras unen lo que viene con los eventos de capítulos 11-12. Ésta será la última visita de Jesús al templo, y algunos eruditos interpretan que estas palabras indican la ruptura final de Jesús con el establecimiento del templo.

“Maestro, mira qué piedras, y qué edificios” (v. 1b). Ésta es la única visita de Jesús y los discípulos a Jerusalén que se encuentra en este Evangelio. Los discípulos reaccionan como es de esperar de alguien que, acostumbrado al campo, entra en una gran ciudad iluminada. Sin embargo, nos preguntamos cómo es que pueden fallar en comprender el significado del conflicto entre Jesús y las autoridades religiosas, o su condena del establecimiento del templo. Pero después recordamos lo lentos que han sido los discípulos para comprender – lo poco enterados que están espiritualmente. Los discípulos solo ven el bello exterior del templo. El buen médico, Jesús, ve el cáncer enraizado por dentro.

El complejo del templo es verdaderamente una cosa maravillosa. Herodes comenzó su construcción en 20 a.C., y aún cincuenta años más trabajadores continuaban con los toques finales. El templo es enorme y está ubicado en la cima de una montaña. Josephus escribe que la pared que rodea el conjunto es un “stadium” de largo en cada lado (un stadium son 607 pies o 185 metros). El templo es de 100 codos (150 pies o 45 metros) de ancho y 100 codos de altura en su punto más alto – la altura de un edificio moderno de 15 pisos. Arqueólogos han descubierto piedras individuales que llegan a medir 42 x 11 x 14 pies (13 x 3.5 x 4.5 metros), y que pesan hasta 500 toneladas (450.000 kilos). Josephus habla de piedras aún más grandes al pie de los cimientos.

El mármol blanco de fuera está adornado con oro, y su brillo ciega bajo el sol. Por dentro está adornado con oro, plata, carmesí, morado, y cedro finamente pulido. Grandes columnas soportan un techo alto. Verdaderamente es una de las maravillas del mundo. Para el pueblo judío tiene aún más significado por ser el lugar donde Dios hace su hogar terrenal.

“¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada” (v. 2). Antes, Jesús dijo, “¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (11:17). En ese caso, Jesús citaba al profeta Jeremías, quien predijo la destrucción de Jerusalén y del templo seis siglos antes (Jeremías 7:11). Jeremías dijo que Dios destruiría la ciudad, el templo, y la gente a causa de la maldad de la gente. ¡Ocurrió! Nebuchadnezzar destruyó la ciudad y se llevó la gente al exilio en Asiría en 587 a.C.

Ahora Jesús dice que ocurrirá de nuevo – y por la misma razón – la maldad de la gente. Lo antiguo pasa y lo nuevo nace. La antigua alabanza centrada en el templo se ha corrompido. La nueva alabanza se centrará en el Mesías – el nuevo templo – el nuevo lugar donde gente podrá encontrar a Dios (véase Salmo 118:22; Isaías 28:16; Ezequiel 37:26; Mateo 12:6-8; Juan 1:14-18; 4:20-24).

Sería de esperar que cualquier profecía de la destrucción de Jerusalén o del templo engendrara oposición por parte de gente poderosa. Antes, las autoridades, enojadas por las profecías de Jeremías, le encarcelaron en una cisterna (un tanque bajo tierra donde se reúne el agua de la lluvia). “Y en la mazmorra no había agua, sino cieno; y hundióse Jeremías en el cieno” (Jeremías 38:6). Amenazaron con matarle, pero no lo hicieron al ser recordados de profecías similares por Miqueas (Miqueas 3:12), a quien veneraban como profeta (Jeremías 26:10-19). El Rey Joacim tenía otro profeta, Urías, quien mandó matar por hacer profecías parecidas a las de Jeremías (Jeremías 26:20-23). Por lo tanto, hacer tales profecías puede ser un negocio arriesgado.

La profecía de la destrucción del templo hará un papel importante en la crucifixión de Jesús. Cuando Jesús es llevado ante el tribunal, la acusación formal en su contra será, “Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro echo sin mano” (14:58) – una versión torcida de las palabras de Jesús (13:2).

France proporciona la posibilidad de que la predicción de la destrucción del templo “bien puede haber sido gran parte de la razón por su pérdida de la buena voluntad popular” (France, 495). Esto ciertamente parece posible, según la entusiasta bienvenida que Jesús recibió al entrar en Jerusalén (11:1-11) y la total falta de apoyo pocos días después cuando Jesús fue llevado ante Pilatos (15:11). ¿Qué fue lo que causó este cambio tan drástico? Marcos anota que los altos sacerdotes instigaron a la multitud a pedir que Pilatos soltara a Barrabás en vez de Jesús (15:11), pero los sacerdotes necesitaban un argumento creíble para poder alborotar a la multitud. Parece probable que utilizaran la predicción de Jesús de la destrucción del templo (o alguna versión torcida de sus palabras) para convencer a la gente que Jesús era subversivo y que debía morir.

La profecía de Jesús se llevará a cabo de manera literal. Romanos prenderán grandes fuegos al pie de las paredes del templo, y el calor intenso hará que las piedras angulares se derrumben (bajo calor intenso, el calcio carbonato en el mármol suelta carbón dióxido y lima – un gas y un polvo). Así, las paredes colapsarán bajo su propio peso, convirtiéndose en grandes montones de piedra. Después, los romanos pasarán muchos meses nivelando las piedras. Miles de habitantes de la ciudad – quizá hasta cientos de miles – morirán. El propósito de César era “eliminar la posibilidad de que cualquier visitante a la ciudad creyera que ese lugar había sido habitado” (el historiador Josephus, citado en Edwards, 389).

La cuestión es si Marcos escribe este Evangelio después de la destrucción de Jerusalén – así relatando la profecía después de cumplirse. Seguramente no.

MARCOS 13:3-4. ¿CUÁNDO? ¿Y QUE SEÑAL?

3Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte Pedro y Jacobo y Juan y Andrés: 4Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?

“Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo” (v. 3a). El Monte de Olivos se encuentra al otro lado del Valle de Kidron desde Jerusalén, y desde él se puede otear el gran paisaje de la ciudad y el templo. “Según Zacarías 14:1-8, (el Monte de Olivos) es el lugar desde el cual Dios declara la captura, el saqueo, y la devastación de Jerusalén. De nuevo, Jesús conscientemente se sitúa para tomar el papel de Dios” (Edwards, 389).

Anote la frase, “delante del templo.” Esta frase es más que geográfica; insinúa “contra el templo.” El templo ha sido el centro de alabanza judía, pero ahora Jesús trae el reino en el que Dios residirá en los corazones de la gente. Ya no será requerido un templo para servir de morada y centro para la presencia de Dios.

“le preguntaron aparte Pedro y Jacobo y Juan y Andrés” (v. 3b). Andrés se une al círculo intimo (Pedro, Jacobo, y Juan) en el Monte de Olivos. Anote que en este Evangelio, cuando Jesús está en un monte se encuentra solo o con sus discípulos (3:13; 6:46; 9:2-9; 11:1; 14:26). Se encuentra con multitudes en las planicies o a la orilla del mar.”

“Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?” (v. 4). Los discípulos hacen dos preguntas: (1) ¿Cuándo será? y (2) ¿Cuál será la señal? Jesús no contesta ninguna. En vez, relata una serie de eventos cataclismitos – la mayoría de los cuales no son señales – la única excepción es el desolado sacrilegio de versículo 14.

MARCOS 13:5-6. MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE

5Y Jesús respondiéndoles, comenzó á decir: Mirad (griego: blepete – enteraos o discernid), que nadie os engañe (griego: planese – os mienta); 6Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo (griego: ego eimi – Yo soy – el nombre de Dios – Éxodo 3:14); y engañaran á muchos.

“¡Blepete!” (v. 5). ¡Jesús llama la atención de los discípulos! “Blepete… es una llamada para discernir los desafíos y oportunidades que resultarán de una vida de fiel discipulado” (Geddert, 306).

“Mirad que nadie os engañe” (v. 5). Jesús les advierte de fingidores mesiánicos. Josephus escribirá de muchos fingidores mesiánicos que se revelarán durante el primer siglo después de la muerte de Jesús.

“Porque vendrán muchos en mi nombre” (v. 6a) – clamando actuar con la autoridad del mesías.“Diciendo: Yo soy el Cristo” (griego: ego eimi – Yo soy) – el nombre de Dios (Éxodo 3:14; Deuteronomio 32:39; Isaías 43:10).

Hoy en día, no todos los fingidores mesiánicos son religiosos. Toda clase de gente dice tener las respuestas a nuestras más profundas necesidades: políticos, entrenadores, anfitriones de programas televisivos, consejeros de finanzas, productores de pasta de dientes, etcétera.

Pero algunos que fingen sí son religiosos. A menudo es gente con una personalidad magnética que convierte el cristianismo en una fe sin cruz. Nos dicen que el camino que lleva a la vida eterna es amplio y suave. En el mejor de los casos, se enriquecen con nuestros donativos. En el peor de los casos, nos llevan a la muerte – por ejemplo, Jim Jones (Jonestown), David Koresh (Waco), y La Puerta del Cielo (California del Sur), igual que los mullahs musulmanes que se sientan en la seguridad de sus mezquitas mientras reclutan jóvenes para convertirse en bombas suicidas.

“y engañarán á muchos” (v. 6b). La gente más probable a llevarnos por el mal camino puede ser aquélla más cercana a nosotros – gente por la que tenemos el mayor respeto y afecto. Jóvenes son vulnerables a sus amistades, profesores, atlétas, músicos, y otras personas célebres. Adultos son vulnerables a un supervisor, colega, compañero de parranda, y esposo o esposa. Casinos atraen a gente con bebidas gratis. La lista de aquéllos capaces de llevarnos por el mal camino casi no tiene fin. Debemos desarrollar un espíritu de discernimiento, y hemos de seguir a Cristo con gran determinación.

Deuteronomio aconseja, “Cuando te incitare tu hermano, hijo de tu madre, ó tu hijo, ó tu hija, ó la mujer de tu seno, ó tu amigo que sea como tu alma, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos á dioses ajenos… No consentirás con él, ni le darás oído; ni tu ojo le perdonará, ni tendrás compasión, ni lo encubrirás” (Deuteronomio 13:6-8).

MARCOS 13:7-8. GUERRAS Y RUMORES DE GUERRAS

7Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene (griego: dei – es necesario – a veces llamado el imperativo Divino) hacerse así; mas aun no será el fin. 8Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores serán estos.

“Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene (griego: dei – es necesario) hacerse así; mas aun no será el fin” (v. 7). Al leerlo por primera vez, parece que versículos 7-8 contestan la pregunta de los discípulos, “¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?” (v. 4) – pero Jesús hace lo contrario. Cita eventos que a menudo son entendidos como señales del final del tiempo (guerras, terremotos, hambre), pero dice, “mas aun no será el fin.” El énfasis no está en que las señales marquen el final del tiempo, sino que no lo hacen. Hemos de tener cuidado de no emocionarnos o deprimirnos demasiado por eventos cataclismitos que ocurren a nuestro alrededor o que nos ocurren a nosotros. Jesús dice, “mas aun no será el fin.” Debemos tener paciencia, y debemos mantener la esperanza.

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos” (v. 8a). En los años tras la muerte de Jesús, habrá un número de incidentes que entran en esta descripción. Herodes Antipas se encontrará en guerra con el rey Nabateo Aretas, y Roma aplastará un par de pequeñas revueltas por parte de judíos fanáticos. Habrá terremotos en Asia Menor (61 d.C.), Pompeyo (62 d.C.), y Jerusalén (67 d.C.). Hambre siempre es algo común (France, 511-512).

Jesús dice, “principios de dolores serán estos” (v. 8b). Mujeres anticipan el parto con temor y felicidad – temen el dolor, pero esperan a su bebé con anticipación. Al acercarse el momento, el humor es más de felicidad que de temor – más esperanza que desesperanza. Aún en pleno parto, el dolor no elimina por completo la felicidad o la esperanza. Después del parto, las memorias del dolor desaparecen, y una nueva madre se queda con alegría.

Como Marcos escribe en este Evangelio, la iglesia se encuentra en principios de dolores: persecución – falsos mesías – cristianos llevados por mal camino. En medio de todo esto, Marcos relata, “principios de dolores serán estos.” ¡Es terrible! ¡Es doloroso! ¡Pero hay alegría por delante!

Debemos recordar esto en medio de nuestros propios problemas. Seguro que hay guerras y rumores de guerras. Una lectura cuidadosa del periódico nos puede desesperar. Jesús, sin embargo dice, “principios de dolores serán estos.” Luchamos con crisis personales – un mal diagnostico médico o la muerte de un ser querido. Jesús dice, “principios de dolores serán estos.” No importa lo terrible que sea, ¡los eventos del día no son el último capítulo! ¡Hay momentos de alegría por delante!

La pregunta de los discípulos y su petición de una señal (v. 4) tienen que ver con la destrucción del templo que Jesús profetizó (v. 2), pero el final al que este capítulo señala no es la destrucción del templo, sino la venida del Hijo del Hombre (vv. 24-27). La destrucción del templo es solo uno de los sufrimientos por el que el mundo ha de pasar en camino a la Parousia (La Segunda Venida).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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