Marcos 1:14-202018-09-30T20:49:16+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 1:14-20

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Emmanuel Vargas Alavez

MARCOS 1. EL CONTEXTO

La lectura del evangelio de hoy es la historia de la llamada de los primeros discípulos, que inaugura el ministerio de Jesús. Marcos comienza su evangelio con las siguientes palabras “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” (v. 1), y relata las historias del ministerio de Juan el Bautista (vv. 2-8), la del bautismo de Jesús (vv. 9-11), y de la tentación de Jesús en el desierto (vv. 12-13). En la historia del ministerio de Juan, Juan cuidadosamente se pone a sí mismo en la relación correspondiente con aquel que viene después de él. Ese será más poderoso, y bautizará con el Espíritu Santo. Juan no es digno de desatar las correas de su calzado (vv.7-8).

Siguiendo la lectura para hoy, Jesús lanza su ministerio público sanando a un hombre que tenía un espíritu inmundo (vv. 21-28), sanando a la suegra de Simón y a otros en la casa de Simón (vv. 29-34), predicando en Galilea (vv. 35-39), y sanando al leproso (vv. 40-45).

Este es un capítulo que va a un paso muy rápido, es como una serie de imágenes que pasan rápidamente en la pantalla una después de otra, moviéndose tan velozmente que no podemos seguirlas.

MARCOS 1:14-15. JESÚS VINO PREDICANDO EL EVANGELIO

14Mas después que Juan fue encarcelado (griego = paradothenai, de paradidomi, entregado, traicionado), Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15Y diciendo: El tiempo (griego = kairos) es cumplido, y el reino (griego = basileia) de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.

Marcos dice que Jesús comenzó su ministerio después de que Juan fue arrestado (griego = paradidomi, entregado, traicionado). En el evangelio de Juan (3:22-30), Juan y Jesús tienen un ministerio que se traslapa por un tiempo. Marcos relata la historia de manera diferente, sacando de al escena a Juan antes del comienzo del ministerio de Jesús. Posiblemente debido a las diferentes fuentes que usan, pero tal vez porque Marcos quiere enfatizar que el papel de precursor de Juan – una vez que Jesús está en la escena – ya no se necesita. También que Juan –como precursor de Jesús – no solamente lo es en el sentido de que prepara el camino para Jesús, sino también en el sentido de que su paradidomi anuncia la próxima paradidomi de Jesús.

La palabra “encarcelado” falla en capturar la riqueza de paradidomi, que será usada varias veces para hablar de la traición a Jesús (3:19; 9:31; 14:21, 41) o cuando es entregado a los gentiles (10:33). Jesús también la usará para advertir a sus discípulos que serán entregados a los concilios para ser azotados y enjuiciados (13:9-13).

El paradidomi de Juan abre la puerta para el ministerio de Jesús, y el paradidomi abrirá la puerta para el ministerio de los discípulos. El paradidomi de los discípulos (la sangre de los mártires) será la semilla plantada que hará brotar a la iglesia. Aunque hay maldad en cada paradidomi, Dios también está actuando detrás de la escena, transformando los Viernes Santos en Domingos de Resurrección. La muerte “de un fiel mensajero de Dios nunca es una derrota…; siempre es una entrada a través de la cual el reino de Dios avanza y crece” (Geddert).

Jesús comenzó y terminará su ministerio en Galilea (ver 16:7). La mayoría de su ministerio, aparte de su muerte y resurrección, se llevará a cabo en Galilea. Nosotros esperaríamos que concentrara su ministerio en Jerusalén, el lugar del templo y la práctica religiosa judía. Sin embargo, Jerusalén también será asociada con la oposición a Jesús, y ahí lo ejecutarán.

“El tiempo (griego = kairos) es cumplido” (v. 15). Los griegos tienen otra palabra, chronos, para hablar sobre el tiempo cronológico. Kairos es el tiempo importante – el momento de la verdad – el momento decisivo. Cuando hablamos sobre el número de días que un barco emplea para ir de un puerto a otro, estamos hablando del tiempo chronos. Cuando decimos “ya llegó mi barco”, estamos hablando del tiempo kairos. Si llegamos tarde para abordarlo, pero podemos salir un día después, solamente hemos perdido un día de tiempo chronos. Sin embargo, si estamos corriendo por nuestras vidas y perdemos el último barco, eso es algo completamente diferente, es un tiempo kairos. Calcular mal el tiempo chronos es un inconveniente, pero calcular mal el tiempo kairos es algo trágico. Jesús dice que el kairos “es cumplido”. El momento decisivo ha llegado. El reino de Dios está a la mano. ¡Levanten la cabeza! ¡Pongan atención! ¡No se pierdan esta! ¡Su vida está en juego!

Marcos abre este evangelio con las siguientes palabras: “Principio del evangelio de Jesucristo (griego = euangeliou Iesou Christou), el Hijo de Dios” (v. 1). En nuestro pasaje bíblico de hoy, se dice que Jesús vino proclamando “el evangelio (griego = euangelion tou theou) del reino de Dios” (v. 14). “Con estas palabras, Jesús apunta lejos de él y hacia Dios. Es el reino de Dios, el reinado de Dios, que Jesús anuncia” (Brueggemann, 122). Al final, las buenas nuevas tienen que ver con la obra salvadora de Jesucristo, pero Jesús primero proclama el reino de Dios (v. 15).

El reino de Dios es una idea que tiene sus raíces en el Antiguo Testamento, aunque esa frase no se encuentre allí (ver Salmo 45:6; 103:19; 145:10-13; Isaías 52:7). Los israelitas, en su rebelión, rechazaron el reinado de Dios en favor de un rey como lo que veían en las naciones que los rodeaban (1 Samuel 8:5-22), pero la promesa del reino de Dios y de la salvación que traería siempre estuvo presente. “Reinado” puede ser una mejor traducción de basileia¸ porque “el énfasis está en el gobierno de Dios, más que en el territorio donde se ejerce ese gobierno” (Hooker, 55).

Jesús les dice a sus oyentes que el reino de Dios “está cerca” (v. 15). La cuestión es si el reino está por venir o ya ha llegado, y ambas cosas parecen ser verdad. Jesús ha comenzado a introducir el reino, pero todavía tiene mucho trabajo que hacer. Su muerte, resurrección, y ascensión completarán su ministerio terreno, pero ya ha comenzado su obra.

La respuesta apropiada para el reino que viene es doble: ¡Arrepentirse (griego = metanoeo, cambiar de mente o dirección) y creer en evangelio! Tendemos a pensar en el arrepentimiento como un sentimiento de culpa, pero en realidad es un cambio de mente o dirección, es ver las cosas desde una perspectiva diferente. Una vez que comenzamos a ver las cosas bien, puede ser que nos sintamos mal por haberlas visto tan mal por tanto tiempo; y así, el arrepentimiento comienza con una nueva visión más que con sentimientos de culpa.

Creer el evangelio es un acto de fe, que “es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven” (Hebreos 11:1). “Para los oyentes en aquel entonces, como para los oyentes hoy, esta verdad no es tan evidente. Para ver, se debe creer” (Williamson, 42). Dios no se nos aparece con un boleto ganador de la lotería y dice “Aquí está la prueba, ahora tienes que creer”. Creemos en promesas que todavía no se han cumplido. Los primeros discípulos creyeron estando en medio de situaciones difíciles, y su fe hizo brotar cosas poderosas.

MARCOS 1:16-20. JESÚS LLAMA A CUATRO DISCÍPULOS

¿Por qué llama Jesús a estos cuatro discípulos? ¿Por qué lo siguen? Nada en el texto completamente contesta esta pregunta. Aparentemente Jesús ve algo notable en estos cuatro hombres, y no necesariamente lo que son, sino lo que pueden ser. Aparentemente esos cuatro hombres ven algo apelante en Jesús, algo que los lleva lejos de aquellas cosas que eran preciosas para ellos y lo siguen. Para Simón y Andrés, el gran sacrificio es dejar sus redes. Para Jacobo y Juan, es dejar a su padre.

MARCOS 1:16-18. VENID Y OS HARÉ PESCADORES DE HOMBRES

16Y pasando junto á la mar de Galilea, vio á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. 17Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres (griego = anthropon, humanos, personas). 18Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

El mar de Galilea es un gran lago cerca de la fuente del río Jordán. En tiempos de Jesús era fuente de una buena industria de pesca que exportaba pescado a Egipto y otros lugares distantes (Edwards, 49). Habría pesca local (pescar para alimentar a la propia familia y algo para vender) a lo largo de sus costas, pero también habría un gran negocio familiar de pesca involucrado en el comercio de exportación. En otras palabras, algunos pescadores serían pobres; otros bastante prósperos; y la mayoría estaría en medio. Simón y Andrés eran de Betsaida (Juan 1:44), probablemente localizada en la costa norte del mar de Galilea y al este de Capernaúm.

Jesús ve a Simón y a Andrés echando su red. Esta sería una red circular grande con pesos amarrados a las orillas y una cuerda para cerrarla y atrapar a los peces. Redes de este tipo se siguen usando en algunas partes del mundo, y es algo hermoso ver a un hábil pescador echar su red. Las operaciones de pesca más grandes usarían una red arrastradora, así que echar la red sugiere que Simón y Andrés son pescadores típicos; es decir, no ricos, pero tampoco pobres.

Jesús dijo “Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres”. Esto tuvo un tono más apelante en aquellos días cuando se podía hablar a pescadores siendo llamados a ser pescadores de hombres. “Personas” es más actual y reúne todas las exigencias de género de hoy. Aunque, tal vez, podríamos hacer una excepción a la exactitud política en favor de la poesía. Si es así, comencemos con este versículo. Debo confesar que uno de mis estribillos favoritos cuando era niño fue “Los haré pescadores de hombres, de hombres, de hombres, si me siguen”. Eso, por supuesto, fue otro siglo – otro milenio – pero me siento un poco mal de ya no escuchar ese estribillo.

El llamado es personal, una invitación de Jesús para “ir en pos de él”. No es una invitación para unirse a una causa o para aceptar una filosofía. Es diferente de la relación entre un rabino y su discípulo, donde el estudiante aspirante busca a un rabino. La iniciativa aquí está en Jesús, que escoge a sus discípulos más que ser buscado por ellos.

Algunos estudiosos creen que “pescar personas” involucra reunir a la gente para el juicio, porque el Antiguo Testamento usa la metáfora de la pesca en ese sentido (ver Jeremías 16:16; Amós 4:2). El contexto en Marcos, sin embargo, deja claro que Jesús está llamando a estos hombres para una tarea evangelizadora.

“Y luego (griego = euthus, una de las palabras favoritas de Marcos), dejadas sus redes, le siguieron” (v. 18).

• En la versión de Lucas, el llamado de estos cuatro discípulos sigue al gran milagro de la pesca abundante (Lucas 5:1-11), que hace más fácil entender por qué siguieron a Jesús.

• En el evangelio de Juan, Juan el Bautista anuncia que Jesús es el Cordero de Dios, y dos de sus discípulos (incluyendo a Andrés) siguieron a Jesús. Andrés entonces va a su hermano, Pedro, anunciándole que ha encontrado al Mesías (Juan 1:35-41). Una vez más, es fácil entender por qué siguieron a Jesús.

• Marcos, sin embargo, no nos da nada de este trasfondo. Tal vez simplemente está reduciendo la historia a lo más esencial, pero es más seguro que está tratando de enfatizar la atrayente naturaleza del llamado de Jesús.

En su evangelio, Andrés aparece solamente una vez más (13:3), aunque su nombre se menciona dos veces más, incluyendo una en la lista de los apóstoles (ver 1:29; 3:18). Jesús le dará a Simón el nombre de Pedro en 3:16, y Pedro se convertirá en el más prominente de los apóstoles. Antes de la resurrección, su conducta será muy voluble, y negará a Jesús. Después de la resurrección, se convertirá en la roca que Jesús había predicho.

Simón y Andrés siguen a Jesús, pero Jesús los deja cerca de su casa por algún tiempo. El sábados asistirán a la sinagoga de Capernaúm, que estaba cerca de su pueblo (vv. 21-28), y regresarán a su hogar, ahí Jesús sanará a la suegra de Simón (vv. 29-34). Se quedarán en Galilea durante los nueve primeros capítulos de este evangelio, y después irán a Judea (10:1). Regresarán a Galilea después de la resurrección (16:7).

MARCOS 1:19-20. DEJANDO A SU PADRE ZEBEDEO

19Y pasando de allí un poco más adelante, vio á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes. 20Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.

Esta historia tiene como modelo el llamado que Elías le hizo a Eliseo (1 Reyes 19:19-21), con la notable diferencia de que Eliseo pidió permiso – y lo recibió – para despedirse de su padre y madre antes de seguir a Elías. Marcos solamente nos dice que Jacobo y Juan dejaron a su padre, Zebedeo. No sabemos si pudieron despedirse o no. Una vez más, Marcos simplemente está reduciendo esta historia a lo más esencial, pero una vez más parece que está enfatizando la apelante naturaleza del llamado de Jesús.

Como Pedro y Andrés, Jacobo y Juan escuchan el llamado de Jesús, dejan aquello que es importante para sus vidas, su padre, y siguen a Jesús. La mención de jornaleros sugiere que Zebedeo está conduciendo una empresa más grande que la de Pedro y Andrés, aunque no sabemos qué tan grande. Esta mención de los jornaleros también suaviza la partida de Jacobo y Juan; es decir, no dejan a su padre sin ninguna ayuda. Una vez más, el punto principal de su repentina partida es la naturaleza tan apelante del llamado de Jesús.

Jacobo y Juan serán conocidos como los Hijos del Trueno (3:17), y se unirán a Pedro como miembros de un pequeño círculo que está presente en la Transfiguración (9:2-9), en el Getsemaní (14:33 ss.), y en otros momentos significativos. Le pedirán a Jesús que les conceda lugares de honor (10:35ss.). Juan se convertirá en un miembro clave de la iglesia de Jerusalén (Gálatas 2:9). Jacobo será asesinado por Herodes Agripa (Hechos 12:1-3), y Marcos 10:39 sugiere que Juan, también, será martirizado.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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