Marcos 10:17-312018-11-22T13:05:55+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Marcos 10:17-31

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

MARCOS 10:17-22.  ¿Qué HARÉ PARA POSEER LA VIDA ETERNA?

17Y saliendo él para ir su camino (griego: hodon), vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna? 18Y Jesús le dijo:¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. 19Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre. 20El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad. 21Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.22Mas él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

“Y saliendo él (Jesús) para ir su camino” (griego: hodon – “el camino,” código para el viaje de Jesús a Jerusalén) (v. 17a). Marcos utiliza hodon para recordarnos que Jesús está “camino” a Jerusalén y a una cruz.

“vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él” (v. 17b). Pensamos de este hombre como el Joven y Rico Regidor, pero Marcos solo le identifica como un hombre de muchas posesiones, mencionándolas solo al final de este encuentro (v. 22). Mateo dice que él es joven (19:20), y Lucas lo identifica como un regidor (18:18).

“Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?” (v. 17c). El premio que él busca, la vida eterna, se menciona frecuentemente en el Evangelio de Juan. En los sinópticos, además de esta historia (también encontrada en Mateo 19:16-30 y Lucas 18:18-30), la frase “vida eterna” solo aparece dos veces (Mateo 25:46; Lucas 10:25). La frase más común en los sinópticos es “el reino de Dios,” que Jesús utiliza en versículos 24-25. Los discípulos utilizan la palabra “salvado” en versículo 26 en vez de “vida eterna” o “reino de Dios.”

El hombre pregunta qué debe hacer para heredar la vida eterna. Siendo un hombre rico, comprende herencias. La ley detalla el tema de herencias (Números 27:8-11), pero un heredero puede arriesgar una herencia con su comportamiento inadecuado. Seguro que este hombre ha tenido cuidado de mantener una buena relación con su padre para poder recibir su herencia terrenal. Ahora, quiere mantener una relación apropiada con Dios para heredar la vida eterna. ¿Cuáles son los requisitos?

El Antiguo Testamento a menudo utiliza la palabra “heredar” o “herencia” en relación a Dios y la gente de Dios (Éxodo 32:13; Levítico 20:24; Números 26:53-55, etcétera), y los israelitas a veces comprometían esa herencia con su comportamiento.

“¿qué haré…?” (v. 17c). El hombre quiere saber qué ha de hacer para recibir vida eterna.  Si la respuesta del hombre en versículo 20 es correcta, como bien puede ser, él ya está actuando correctamente, pero por motivos equivocados.  Tiene menos interés en servirle a Dios que en averiguar como conseguir que Dios le sirva a él.

Dios ha sido generoso con este hombre, y el hombre pregunta como asegurar que su generosidad continúe. Es rico en esta vida, y quiere extender su prosperidad hacia la eternidad. Su respuesta en versículo 20 demuestra que sabe la respuesta tradicional a su pregunta y que él ya está cumpliendo con los requisitos tradicionales. Quizá esta ansioso de asegurarse que no ha fallado en algo que no conoce. Quizá busca afirmación. Quizá solo busca una palmada en la espalda que le diga, “¡Sigue con el buen trabajo!” En cualquier caso, podemos estar seguros que él no espera un requisito nuevo y significante por parte de Jesús.

“¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios” (v. 18). Nos sorprende que Jesús reprenda al hombre llamándole, “Maestro bueno.” El hombre vino corriendo – sintió urgencia de recibir consejo de Jesús – se arrodilló al hacer su pregunta. Nada en su comportamiento sugiere que sea deshonesto o que intente atrapar a Jesús. Versículo 21 nos dice que Jesús le ama. Sin embargo, judíos consideran que Dios es bueno y evitan la palabra “bueno” para hablar de gente, no sea que blasfemen. Seguro que Jesús es bueno, pero ahora está dirigiendo a este hombre hacia la bondad de Dios.

“Los mandamientos sabes” (v. 19). Nos sorprende que Jesús una los mandamientos con la vida eterna. ¿No ha concedido Jesús la dispensación de la gracia? ¿No gana la fe sobre obediencia se la ley? Pero, Jesús cita cinco mandamientos de la segunda tabla del Decálogo – y uno que no forma parte de los diez originales – todos tienen que ver con relaciones humanas:

(ANOTE: Existen varios sistemas de numeración de los Diez Mandamientos, por eso sus números pueden ser diferentes).

“No matarás” (v. 19) es el sexto mandamiento (Éxodo 20:13).

“No cometerás adulterio” es el séptimo mandamiento (Éxodo 20:14).

“No hurtarás” es el octavo mandamiento (Éxodo 20:15).

“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” es el noveno mandamiento (Éxodo 20:16).

“No defraudarás” no es parte de los Diez Mandamientos. Jesús lo sustituye por “No codiciarás” – el décimo mandamiento (Éxodo 20:17). Tiene sentido que lo haga, porque un hombre rico está menos dispuesto a codiciar las posesiones de otros que a defraudar a los demás en su búsqueda de riqueza.

“Honra á tu padre y á tu madre” es el quinto mandamiento – el mandamiento con una promesa –“porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12). Esto concuerda con la preocupación del hombre – la vida.

El hombre rico responde, “Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad” (v. 20). Jesús no reclama su respuesta. Seguramente, el hombre ha sido meticuloso y cree que ha cumplido los mandamientos. Anote, sin embargo, que Jesús no mencionó los siguientes mandamientos, así, el hombre no declara haberlos obedecido.

• El primer mandamiento es “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3).

• El segundo es “No te harás imagen” (Éxodo 20:4).

• El tercero es “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” (Éxodo 20:7).

• El cuarto es “Acordarte has del día del reposo, para santificarlo” (Éxodo 20:7).

• El décimo es “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Éxodo 20:2-17). Como se anota arriba, Jesús puede querer decir “No defraudarás” (v. 19), para sustituir “No codiciarás.”

Mandamientos uno a cuatro tienen que ver con nuestra relación con Dios. El décimo mandamiento, “No codiciarás,” al principio parece tener que ver con relaciones humanas, pero considérelo de nuevo. Codiciar posesiones materiales es invertir en ellas con gran importancia – dejar que llenen nuestros corazones – dejar que lleven el espacio de Dios en nuestras vidas. En un sentido, una violación del décimo mandamiento también es una violación del primer y segundo mandamiento – hacer un dios de posesiones materiales.

Parece que, en versículo 19, Jesús solo incluyó mandamientos que este hombre rico encontraría fácil. El hombre dice que los ha cumplido, y puede que sea así – pero los mandamientos que tratan de relaciones con Dios representan un nivel más alto de discipulado, uno que este hombre carece. Ahora, Jesús le dice qué debe hacer para cumplir con el primer y segundo mandamiento.

“Entonces Jesús mirándole, amóle” (v. 21ª). Esto nos dice dos cosas:

• Primero, el hombre no vino a Jesús, como lo hicieron muchos hombres poderosos, buscando una raja en su armadura. Preguntó porque quería aprender de Jesús, y anticipó que haría lo que Jesús le dijera.

• Segundo, Jesús vio que el corazón del hombre era puro y sintió verdadero afecto por él. No podemos saber si Jesús sabía con antelación como reaccionaría el hombre. Es muy posible que no lo supiera – que le estaba dando una verdadera oportunidad para escoger el camino que lleva a la vida – esperando que el hombre hiciera precisamente eso. Debemos recordar que Jesús “se vació a si mismo” (griego: heauton ekenosen – se anonadó – la NRSV dice “se anonadó á sí mismo”) cuando vino a la tierra (Filipenses 2:7). Mientras que demostraba una habilidad inusual para saber los corazones de la gente, no existe motivo por creer que era omnisciente.

“Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz” (v. 21b). “Qué profundamente irónico es el reino de Dios. A los niños en la historia anterior no se les dice que les falta algo, sino que el reino de Dios es suyo; sin embargo, a este hombre que posee todo ¡aún le falta algo! Solo cuando venda todo lo que tiene – solo cuando se convierta en un niño vulnerable – poseerá todo” (Edwards, 312).

Ésta es una llamada asombrosa al discipulado – particularmente en una cultura que consideraba riqueza como un apoyo de Dios hacia la vida de la persona rica. Seguramente, este hombre ha pasado por la vida creyendo que ha complacido a Dios y que sus riquezas demuestran que Dios está complacido con él.

Esta llamada también es asombrosa cuando la contrastamos con otras llamadas al discipulado en los Evangelios. En la mayoría de los casos, Jesús llamaba a la gente simplemente diciendo, “Sígueme.” No existe documentación de que Jesús les pidió a los pescadores que vendieran sus barcos (1:17). Simón y Andrés se quedaron con su casa en Capernaum (1:29). Marta y María eran dueñas de una casa (Lucas 10:38). No hay mención de que Levi, el recaudador, tuviera que rechazar sus mal ganadas ganancias (2:14), aunque parece probable que lo hubiera hecho.

Entonces, ¿Por qué Jesús demanda tal sacrificio de este hombre? Existen por lo menos dos posibilidades:

• Como revela esta historia, la riqueza de este hombre es muy importante para él – aún más importante que la vida eterna – a no ser que piense que puede tener vida eterna sin vender su propiedad. La seguridad que recibimos de posesiones materiales nos tienta a confiar más en ellas que en Dios.

• Anote también que esta historia aparece inmediatamente después de la historia de los niños en la que Jesús dijo, “De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (10:15). El hombre rico difiere bastante diferente de esos niños. Eran pobres, pero él es rico. Dependían de otros, pero él no. Ellos no tenían estatus ni poder, pero él tiene ambos. Ellos no tenían seguridad aparte de los que les cuidaban, pero el rico tiene bastante seguridad por si mismo. Quizá Jesús simplemente está requiriendo que el hombre se convierta en niño ante Dios – que deje esas cosas que le proveen seguridad para que pueda encontrar su seguridad en Dios.

Es posible, entonces, que Jesús ajustara el requisito de vender todo específicamente para este hombre – para cumplir con sus necesidades espirituales. No debemos, sin embargo, imaginar que Jesús no pedirá algo igual de duro de nosotros.

“Mas él, entristecido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (v. 22). El hombre quedó asombrado al oír el precio que Jesús le ponía a la vida eterna. Nosotros también debemos asombrarnos al oír esta historia. La única gracia barata es para niños que no tienen nada que dar (10:13-16). El resto de nosotros debe esperar que Jesús nos haga demandas dolorosas.

MARCOS 10:23-27. TODAS LAS COSAS SON POSIBLES PARA DIOS

23Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas! 24Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas! 25Más fácil es pasar un camello (kamelon) por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios. 26Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse? 27Entonces Jesús mirándolos, dice:Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

“¡Cuán difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas!” (v. 23b). Jesús declara esto (versículo 23) y después lo repite (versículo 24), dejando perplejos a los discípulos (v. 23). Han aprendido que la riqueza es señal de aprobación de Dios, entonces, ¿cómo puede ser difícil que un hombre rico entre en el reino de Dios? Como hace a menudo, Jesús le da la vuelta al pensamiento religioso convencional – pone todo al revés. Con razón los discípulos están perplejos.

“Más fácil es pasar un camello (kamelon) por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios” (v. 25). A veces, gente trata de suavizar las palabras de Jesús acerca el ojo de una aguja sugiriendo que:

• La palabra traducida como camello realmente debe ser traducida como cuerda (griego: kamilon). Las palabras griegas son similares, y es más fácil imaginarnos una cuerda pasando por el ojo de una aguja que un camello pasando por ella. Sin embargo, el apoyo textual para esto es muy débil.

• El “ojo de la aguja” era una puerta baja en una pared de la ciudad que requería que un camello fuera descargado antes de pasar de rodillas por la abertura. Sin embargo, no existe ninguna indicación de que tal puerta existiera en la época de Jesús.

Jesús utiliza una hipérbole, lenguaje exagerado, para explicarse. Habla del animal más grande, negociándose una pequeña abertura para dar una ilustración memorable que describe la imposibilidad de una persona rica entrando en el reino de Dios. “Tratar de domesticar este lenguaje no le hace a Jesús ningún favor” (Williamson, 184). En vez de tomar la imagen literalmente, tomémosla en serio. Es una palabra de juicio, no solo para ese hombre rico, sino para todos nosotros que tenemos muchas posesiones.

Los discípulos hacen la obvia pregunta, “¿Y quién podrá salvarse?” (v. 26). Si este hombre decente, que teme a Dios, que obedece la ley, a quien Dios ha bendecido con riquezas, si él no puede ser salvado, ¿quién podrá serlo?

Escuche con cuidado la respuesta: “Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (v. 27). Aparte de su gracia, este hombre decente que teme a Dios y que obedece la ley no tiene esperanza. Solo por la gracia de Dios existe la posibilidad de que pueda entrar en el reino de Dios. Lo mismo es verdad para todos nosotros. El reto es que aceptemos nuestro estatus como niños pequeños ante Dios, sin dinero ni esperanza, excepto por la gracia de Dios. Ni perfecta asistencia a la iglesia – ni servicio en altos puestos eclesiásticos – ni ordenación – ni diezmos – nada que podamos hacer nos puede salvar sin de la gracia de Dios.

Este pasaje también nos avisa del carácter seductivo de la riqueza. Podemos imaginarnos que no estamos en ningún peligro porque somos pobres o de clase media. Sin embargo, la mayoría de nosotros somos ricos en comparación con los estándares del resto del mundo. Aquéllos que se han mudado en el último año se darán cuenta más que todos de exactamente cuantas posesiones tienen de verdad.

También es verdad que no tenemos que ser ricos para que nuestra alma y corazón se consuman con pensamientos de dinero. Todos estamos en peligro de amar al dinero más que a Dios.

MARCOS 10:28-31. HEMOS DEJADO TODAS LAS COSAS Y TE HEMOS SEGUIDO

28Entonces Pedro comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido. 29Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio, 30Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. 31Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

“He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido” (v. 28). Pedro y los discípulos ya han cumplido con lo que Jesús ha mandado hacer a este hombre. Han sacrificado todo para seguirle. La pregunta implícita de Pedro es, “¿Recibiremos alguna recompensa?”

“De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio, 30Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna” (vv. 29-30). Jesús deja claro que los que se sacrifiquen por su bien serán recompensados ahora y en eternidad.

Esperaríamos que Jesús nos premiara por sacrificar cosas malas (adicciones, malas costumbres) y cosas seductivas (fama y fortuna), pero todas las cosas que menciona en versículo 29 son bastante positivas. Aún es posible dejar que lo bueno se interponga entre nosotros y Cristo.

La lista de bendiciones en versículo 30 se paralela a la lista de sacrificios en versículo 29 con una excepción – la palabra “padre” está claramente ausente en versículo 30. El cristiano que deja casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o heredades gana acceso a muchas casas, hermanos, hermanos cristianos, etcétera – pero no hay necesidad de muchos padres, porque Dios es el Padre que necesitamos.

Jesús dice que recibiremos recompensa por nuestra fe aquí y ahora. Por ejemplo: En la temprana historia de nuestra nación, las creencias religiosas de los cuáqueros les impulsaba a ser honestos, trabajadores, y leales. Por eso, a la gente le gustaba hacer negocio con ellos. Sus creencias religiosas también les impulsaban a vivir modestamente aún cuando prosperaban. Viviendo bajo sus medios, se hicieron bastante ricos.

“y heredades, con persecuciones” (v. 30). Jesús intercala con una palabra sorprendente aquí – persecuciones. Cristianos no siempre pueden estar completamente cómodos en este mundo, ya que el Evangelio que predicamos va contracorriente a los valores de este mundo. La iglesia de Marcos experimentó persecución, y aún hoy cristianos son perseguidos alrededor del mundo. A diario cristianos son martirizados, a veces en grandes cifras. No debemos asumir que quedaremos exentos de persecución.

Jesús concluye confirmándole a Pedro que “muchos primeros serán postreros, y postreros primeros” (v. 31). En el reino de Dios, la persona que ama a Dios será primera, y la persona que ama el dinero será la última. La persona que cuida un vecino enfermo será primera, y la persona que cuida Numero Uno será la última. Lo que vemos no es lo que debemos esperar recibir una vez que tome lugar la Gran Reversa de Dios.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Bailey, Kenneth E., Poet & Peasant and “Through Peasant Eyes: A Literary-Cultural Approach to the Parables of Luke (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1976)

Barclay, William, Gospel of Mark (Edinburgh: The Saint Andrew Press, 1954)

Brooks, James A, The New American Commentary: Mark (Nashville: Broadman Press, 1991)

Brueggemann, Walter; Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV––Year B (Louisville: Westminster John Knox Press, 1993)

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holladay, Carl R.; Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, B (Valley Forge: Trinity Press International, 1993)

Donahue, John R. and Harrington, Daniel J., Sacra Pagina: The Gospel of Mark (Collegeville: The Liturgical Press, 2002)

Edwards, James R., The Gospel According to Mark (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2002)

Evans, Craig A., Word Biblical Commentary: Mark 8:27––16:20 (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 2001)

France, R.T., The New International Greek Testament Commentary: The Gospel of Mark (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2002)

Geddert, Timothy J., Believers Church Bible Commentary: Mark (Scottdale, PA: Herald Press, 2001)

Grant, Frederick C. and Luccock, Halford E., The Interpreter’s Bible, Vol. 7 (Nashville: Abingdon, 1951)

Hare, Douglas R. A., Westminster Bible Companion: Mark (Louisville: Westminster John Knox Press, 1996)

Hooker, Morna D., The Gospel According to Saint Mark (Hendrickson Publishers, 1991)

Lane, William L., The New International Commentary on the New Testament: The Gospel of Mark(Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1974)

Perkins, Pheme, The New Interpreter’s Bible, Vol. VIII (Nashville: Abingdon, 1995)

Williamson, Lamar Jr., Interpretation: Mark (Atlanta: John Knox Press, 1983)

Copyright 2007, 2018 Richard Niell Donovan