Lucas 7:1-102018-12-04T18:10:10+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Lucas 7:1-10

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

VÍNCULOS A OTROS TEXTOS BÍBLICOS.

Existen varias historias en los Evangelios parecidas a este relato del centurión y Jesús. Nos ayuda estar enterados de ellas:

En la versión de Mateo (Mateo 8:5-13), el centurión no manda delegaciones a Jesús sino que habla con él directamente. También, Mateo incluye dos versículos en este relato del centurión (Mateo 8:11-12) que Lucas sitúa en otro lugar (13:28-29).

Jesús mencionó la historia de Eliseo y Naamán en la sinagoga de Nazarea (4:27), y hay paralelos significantes entre la historia de Naamán y la del centurión (Green, 284):

• Naamán, como el centurión, era un oficial gentil respetado.

• Una niña judía intercedió por Naamán, y una delegación judía intercede por el centurión.

• Cuando Naamán vino a Eliseo, el profeta no le habló directamente, sino que mandó un mensajero para decirle a Naamán lo que debía hacer. En el relato de Lucas, el centurión nunca habla directamente con Jesús.

• Ambas curaciones (Naamán y el siervo) toman lugar a distancia.

Juan 4:46-54 relata una historia similar de un oficial real cuyo hijo estaba muriendo en Capernaum. Este oficial no tomó la iniciativa para sugerir que Jesús no necesitaba venir a su casa pero, de todos modos “creyó á la palabra que Jesús le dijo” cuando Jesús dijo, “Ve, tu hijo vive.”

En Hechos 10:1-33, Lucas relata la historia de otro centurión, Cornelio, “Pío y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba á Dios siempre” (Hechos 10:2). Un ángel instruye a Cornelio a mandar una delegación a Pedro, y la delegación habla de Cornelio como “el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nación de los Judíos” (Hechos 10:22).

El centurión que supervisa la crucifixión de Jesús será el primer gentil en reconocer la deidad de Jesús – “Verdaderamente Hijo de Dios era éste” (Mateo 27:54) – aunque Lucas relata que solo dice “Verdaderamente este hombre era justo” (Lucas 23:47).

LUCAS 7:1-3. EL SIERVO DE UN CENTURIÓN

1Y como acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo, entró en Capernaum. 2Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir. 3Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.

“Y como acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo” (v. 1a). Estas “palabras” son sus enseñanzas del Sermón en el Llano (6:17-49), una colección de enseñanzas parecida a la que se encuentra en el Sermón en el Monte (Mateo 5-7).

“entró en Capernaum” (v. 1b). Jesús se crió en Nazarea, pero ahora hace su hogar en Capernaum (Mateo 4:13). Cuando Jesús visitó Nazarea, la gente dijo, “de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra” (4:23), pero Jesús respondió, “De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra” (4:24). Lucas yuxtapone la historia de incredulidad en Nazarea (4:16-30) con la historia de credulidad en Capernaum (4:31-37).

“Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir” (v. 2). Un centurión manda una patrulla – similar a una patrulla en un ejército moderno – una unidad de soldados. “Este centurión no servía directamente en capacidad militar romana, porque en Capernaum no había soldados romanos… hasta el año 44 d.C., por eso, podía haber estado al servicio de Herodes Antipas” (Stein, 218). Seguramente era responsable de mantener el orden y de supervisar la recaudación de impuestos.

Este centurión valora mucho a su siervo. Aunque esto podría indicar que se preocupa solo por el valor económico del siervo, la descripción favorable de Lucas sugiere que piensa muy bien de su siervo como persona. No es inusual que gente en altos cargos sienta verdadero afecto hacia los subordinados con quienes trabaja, y ése parece ser el caso aquí. El siervo está enfermo – seguramente está muriéndose.

“Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo” (v. 3). En el relato de Mateo, el centurión visita a Jesús y habla con él personalmente, pero en el relato de Lucas el centurión manda una delegación de ancianos judíos – los padres del pueblo – líderes – hombres locales de buena reputación a quienes el pueblo admira.

LUCAS 7:4-5. ES DIGNO

4Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto; 5Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.

“es digno de concederle esto; Que ama nuestra nación” (vv 4b-5a). El centurión les pidió a los ancianos judíos que intercedieran por él, dando por hecho que Jesús respondería de manera favorable a sus súplicas más que a las súplicas de un romano. Estos ancianos le dejan claro a Jesús que no han venido bajo presión, sino que tienen verdadero afecto por este centurión, “Que ama nuestra nación.” Saben que sufrirían bajo un centurión que les desprecia, y están contentos de ser bendecidos con un centurión que les ama.

“y él nos edificó una sinagoga” (v. 5b). Nos sorprende aprender que este gentil construyera una sinagoga – y que gente judía le permitiera hacerlo. El centurión simplemente podría haber contribuido fondos a la construcción de la sinagoga, pero él y sus hombres también podrían haber tomado una parte directa en su construcción. Hasta es posible que él utilizara fondos romanos para la construcción como manera de mejorar relaciones con gente local. Cualquier papel que haya tenido en su construcción, su comportamiento general ha convencido a estos ancianos de que tiene verdadero afecto hacia el pueblo judío – y es casi seguro que tienen razón. El centurión vive entre ellos, y no puede esconder sus verdaderos sentimientos y carácter. El pueblo tiene suerte y lo sabe, y quiere que Jesús lo sepa también.

LUCAS 7:6-8. PORQUE TAMBIÉN YO SOY HOMBRE PUESTO EN POTESTAD

6Y Jesús fue con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor (griego: kurie), no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;7Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano. 8Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.

“Y Jesús fue con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos”(v. 6). Lucas no dice si estos amigos son judíos o gentiles, pero pueden ser gentiles. Si es así, el centurión ha enviado ambos judíos y gentiles a hablar con Jesús.

“Señor (kurie), no te incomodes” (v. 6a). Kurie (de kurios) podría significar Señor o amo, pero aquí es casi seguro que se refiere al señorío de Jesús.

En la historia de Jairo hay lenguaje similar, “no des trabajo al Maestro” (8:49), pero no es Jairo el que lo dice, sino una delegación que viene a decirle a Jairo que su hija ha muerto.

El centurión (por medio de esta segunda delegación) dice, “no soy digno que entres debajo de mi tejado” (v. 6b). Pero los ancianos judíos ya han anunciado “es digno” (v. 4). Este centurión disfruta de poder y de un lugar prominente en la comunidad, pero vive humildemente – se acerca a Jesús con humildad.

“Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti” (v. 7a). El centurión no ha mandado una delegación porque es demasiado orgulloso para suplicar personalmente a Jesús. En vez, porque no se siente digno de tener a Jesús bajo su tejado. Entendería que un judío que entra en la casa de un gentil se rendiría a si mismo impuro, y esto puede ser parte de su preocupación.

“mas di la palabra, y mi siervo será sano” (v. 7b). Se necesita fe para creer que el toque de Jesús tiene el poder de sanar, pero se necesita aún más fe para creer que su palabra tiene el poder de sanar – que puede sanar a distancia. El centurión cree en el poder de la palabra de Jesús.

“Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace” (v. 8). Anote la palabra “también,” que llama la atención a la autoridad de Jesús. El centurión se refiere a su propia autoridad, pero solo para explicar por qué comprende la autoridad de Jesús.

El centurión entiende la autoridad, ya que funciona bajo la autoridad del emperador. Su autoridad es extensión de la autoridad del emperador. Por virtud de la autoridad concedida sobre él por parte del emperador, tiene autoridad para dar órdenes y esperar que se cumplan.

El centurión no elogia su propio poder, en vez, explica por qué tiene confianza en que Jesús pueda “decir la palabra” (v. 7) y sane a su siervo. Como un hombre acostumbrado a la autoridad, el centurión reconoce a Jesús como un hombre de autoridad – autoridad de Dios – autoridad aún sobre la enfermedad – aún a larga distancia.

Este Evangelio (igual que los otros Evangelios Sinópticos) enfatiza la autoridad de Jesús:

• Habla con autoridad (4:32).

• La gente comenta con asombro su autoridad sobre espíritus inmundos (4:36).

• Tiene la autoridad de perdonar pecados (5:24).

• Les da a los doce “virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades” (9:1).

• Les da a los discípulos “potestad de hollar sobre las serpientes y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo,” y promete, “nada os dañará” (10:19).

• Sus enemigos preguntan, “Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿Ó quién es el que te ha dado esta potestad?” (20:2), pero Jesús rehúsa decirles (20:8).

LUCAS 7:9-10. NI AUN EN ISRAEL HE HALLADO TANTA FE

9Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 10Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

“Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe” (v. 9). Es natural esperar que Jesús encuentre fe en Israel, porque Israel es el pueblo de Dios – y, por cierto, Jesús encuentra fe en Israel. Discípulos le siguen (5:1-11, 27-32) – leprosos creen en su poder (5:12) – los que testifican a sus milagros glorifican a Dios (5:26) – y multitudes se reúnen a su alrededor intentando tocarle para experimentar su poder de sanar (6:19). Sin embargo, no todos creen. Escribas y fariseos, viendo que él sana en el sábado, están “llenos de rabia” (6:11).

De todos modos es menos natural esperar que Jesús encuentre gran fe fuera de Israel. Gentiles no han tenido siglos de interacción con Yahweh para prepararse para el adviento de Jesús. Pero hasta el momento, este centurión gentil ha expresado la fe más grande de este Evangelio. La afirmación de Jesús de la fe del centurión, y no el milagro mismo de sanar, es lo importante de esta historia (Culpepper, 146).

“Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo”(v. 10). Jesús vindica la fe del centurión al sanar a su siervo. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto” (11:9).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Bock, Darrell L., The IVP New Testament Commentary Series: Luke, Vol. 3 (Downers Grove, Illinois, Intervarsity Press, 1994)

Craddock, Fred B., Interpretation: Luke (Louisville: John Knox Press,(1990)

Culpepper, R. Alan, The New Interpreter’s Bible, Volume IX. (Nashville: Abingdon, 1995)

Green, Joel B., The New International Commentary on the New Testament: The Gospel of Luke (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1997)

Holwerda, David E., in Van Harn, Roger (ed.), The Lectionary Commentary: Theological Exegesis for Sunday’s Text. The Third Readings: The Gospels (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2001)

Nolland, John, Word Biblical Commentary: Luke 1––9:20, Vol. 35A (Dallas: Word Books, 1989)

Stein, Robert H., The New American Commentary: Luke (Nashville: Broadman Press, 1992)

Tannehill, Robert C., Abingdon New Testament Commentaries: Luke (Nashville: Abingdon, 1996)

Copyright 2007, 2018 Richard Niell Donovan