Lucas 6:39-492018-09-27T15:20:05+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Lucas 6:39-49

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

LUCAS 6:17-49. EL SERMÓN EN EL LLANO

El Sermón en el Llano (6:17-49) es la versión de Lucas del Sermón en el Monte de Mateo (Mateo 5-7). Los dos sermones incluyen mucho del mismo material, pero la versión de Mateo es más larga – y existen otras variaciones también. Nuestra lección de Evangelio es la segunda mitad del Sermón en el Llano. Lo que precedió fueron:

• Bendiciones y lamentaciones (6:20-26)
• Un discurso sobre amar al enemigo (6:27-36)
• El mandamiento, “No juzguéis” (6:37)
• Un mandamiento con una promesa: “Dad, y se os dará” (6:38)

LUCAS 6:39-42. ¿PUEDE EL CIEGO GUIAR AL CIEGO?

39Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?40El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto. 41¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras? 42¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga, que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

“Y les decía una parábola” (v. 39a). Esto es más una serie de imágenes que una parábola – como una proyección de diapositivas que pasan rápidamente.

• Primero vemos la imagen de una persona ciega tratando de guiar a otra persona ciega (v. 39b).

• Entonces vemos una persona que no parece darse cuenta de la viga que tiene en el ojo mientras busca un granito de paja en el ojo de su hermano (vv. 41-42).

• Entonces vemos un par de árboles, uno bueno y uno malo – y un frambueso (vv. 43-44).

• Entonces vemos un par de casas – una fuerte y la otra llevada por el agua (vv. 48-49).

“¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?” (v. 39b). Estas son preguntas retóricas. La primera espera una respuesta negativa y la segunda una afirmativa.

En la versión de Mateo de esta declaración, Jesus habla de los fariseos como guías ciegos (Mateo 15:12-14), pero aquí se aplica de manera más general.

La imagen de un ciego guiando a otro pertenece en una película de Charlie Chaplin. Podemos ver a los dos ciegos acercándose a un hoyo y sabemos qué pasará – pero Chaplin encontrará la manera de sorprendernos al caer. Esto y la viga en el ojo (v. 42) son ejemplos del humor de Jesús – exagerado para hacer un punto. Las imágenes inusuales sirven para ilustrar un buen sermón. Nos ayudan a recordar el punto principal.

El punto de esta primera imagen es que debemos tener cuidado al momento de escoger a quien seguiremos, no sea que caigamos a un hoyo junto a nuestro guía ciego. Una correlación es que no tenemos el derecho de guiar a otros si nosotros mismos no vemos claramente.

Este mensaje es importante en una época cuando tantos gurus luchan, queriendo controlar nuestros espíritus, negocios, y asuntos médicos, románticos y familiares – la lista sigue y sigue. Cada gurú clama tener sabiduría especial, pero muchos siguen su propio plan oculto – un plan egoísta. Algunos son predadores económicos o sexuales. Otros son idealistas pero mal guiados. Muchos han destruido sus propias vidas pero creen que pueden ayudar a otros a tener éxito en las suyas. Algunos son ciegos, pero otros ven nuestra vulnerabilidad – ven por donde aprovecharse. Al escoger un guía – particularmente un guía espiritual – merece la pena tener mucho, mucho cuidado.

“El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto” (v. 40). Existen paralelos de esta declaración en Mateo 10:23-25 y Juan 15:20, donde Jesús indica que los discípulos serán perseguidos igual que él es perseguido. Hay otro paralelo en Juan 13:15-17, donde Jesús sigue esta declaración enfatizando el hacer lo que enseñó. Dijo, “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.”

Aunque versículo 39 indica que el discípulo debe tener una visión más clara de la persona que pretende guiar, versículo 40 indica que el discípulo nunca irá más allá que el maestro (Jesús). A lo mejor, el discípulo llegará a ser el maestro – “capaz de practicar el amor radical y el perdón basado en merced que Jesús vivió y enseñó” (Holwerda, 341). Esa es la meta hacia donde el discípulo debe intentar llegar – “será perfecto” – ser como Jesús. Nos hace pensar del acrónimo WWJD (en inglés – ¿qué haría Jesús?). Mantener este tipo de pregunta en mente siempre nos puede ayudar a hacernos más y más como Jesus en nuestros pensamientos y acciones.

“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras? ¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga, que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano” (vv. 41-42; véase también Mateo 7:3-5). Una pequeña hipérbole – ¡exageración para el efecto! Estos versículos siguen naturalmente lo que Jesús dijo en versículo 37 acerca de no juzgar o condenar. El problema con juzgar es que la persona que se ubica a si mismo como juez de las imperfecciones de los demás también es imperfecto. Como un ciego guiando a otro, el juez imperfecto que juzga a otra persona imperfecta deja mucho que desear.

Jesús, sin embargo, no pretende que vivamos a ciegas aceptando todo lo que vemos u oímos. Dice,“Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:20). Con esto indica que sí hay discernimiento apropiado. Estamos rodeados de bien y mal y necesitamos saber discernir uno de otro. No obstante, problemas surgen cuando nuestro discernir se convierte en amor propio – cuando no reconocemos que nosotros también somos pecadores.

Escribas y fariseos personifican este problema. Intentan guardar la ley y asegurar que otros también lo hacen. Esta es una obra noble, porque la ley es la ley de Dios y Dios premia la lealtad a la ley. De todos modos, observación escrupulosa se convierte problemática cuando nos acerca al orgullo espiritual. Ese es el caso con escribas y fariseos, y Jesús nos avisa que debemos tener cuidado de no adoptar una actitud de juzgar – el mismo tipo de orgullo espiritual.

Cuando pensamos de actitudes de juzgar, pensamos de fundamentalistas religiosos (conservadores). Lo más ortodoxa y escrupulosa la gente, lo más predispuesta que está al amor propio – a imaginar que tienen razón y que el resto del mundo está equivocado.

¡O así pensamos! Mi teología me dice que todos somos pecadores, y experiencia me demuestra que la izquierda no es más inmune al orgullo espiritual que la derecha. La persona que asume que Jesús dirige versículo 42 a otra persona que no sea él o ella, es la persona que más necesita escuchar el aviso de Jesús en este versículo.

LUCAS 6:43-45. EL BUEN HOMBRE SACA EL BIEN

43Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.44Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas. 45El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca.

“Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas” (vv. 43-44; véase también Mateo 7:16-19). Lo que produce una planta es el crecimiento natural de su carácter. Un buen árbol da buen fruto, y un mal árbol da malos frutos o ningún fruto. Una higuera da higos, y un espino da espinas. Una viña da uvas, y una zarza da frambuesas. Jesús declara esto evidente para ilustrar un principio paralelo en nuestra vida espiritual.

“El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca” (v. 45). Igual que un buen árbol da buen fruto y mal árbol da malos frutos, así también una buena persona produce el bien y una mala persona produce el mal. Esto no es una casualidad. Nuestras acciones son una expresión externa de nuestro interior. Es “del buen tesoro de su corazón” que la buena persona produce el bien y “del mal tesoro” que la mala persona produce el mal. “Buenas acciones tienen su origen en la profundidad del ser, en el corazón. Solo si los compromisos y valores fundamentales de una persona son buenos, será posible una acción verdaderamente buena” (Tannehill).

“porque de la abundancia del corazón habla su boca” (v. 45b). Lo importante es que nuestras palabras y acciones reflejen de manera acertada la condición de nuestro corazón espiritual, de la misma manera que una radiografía o un MRI refleja la condición de nuestro corazón físico. Nuestras palabras y obras “son una imagen momentánea del corazón” (Bock, 129). La persona que no dice la verdad o que utiliza lenguaje vulgar o palabras que hieren no tiene un problema de comunicación. Tienen un problema de corazón.

Cuando criticaron a Jesús por permitir que sus discípulos comieran sin lavarse las manos, respondió:“¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina? Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:17-20; véase también Marcos 7:18-23).

LUCAS 6:46-49. ¿POR QUÉ ME LLAMÁIS, SEÑOR, SEÑOR?

46¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? 47Todo aquel que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante: 48Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dio con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña. 49Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó; y fue grande la ruina de aquella casa (véase también Mateo 7:24-27).

Las imágenes de las dos casas – una con cimientos construidos sobre piedra y otra construida sin cimientos (en la versión de Mateo está construida sobre arena) – parecen tan claras que han de ser evidentes. Aunque el cimiento constituye la parte menos emocionante del diseño de un edificio, comprendemos casi instintivamente que una fundación fuerte es imprescindible. Es difícil imaginar a alguien que construye una casa, especialmente una casa cara y bien construida, con un cimiento inadecuado – pero lo hacemos todo el tiempo. Construimos casas en los límites de las islas – en planicies propensas a inundaciones – bajo el nivel del mar – y en terreno flojo listo para convertir todo en sopa durante un terremoto. Construimos casas en colinas empinadas destinadas a derrumbarse bajo una lluvia fuerte. Construimos casas sobre zancos. Construimos casas sobre fallas geológicas. Nuestra necedad no parece tener fin.

Construir casas sin buenos cimientos es peligroso. Cuando vienen tormentas y terremotos, seguramente se caerán o serán llevadas por el agua. A menudo, sus ocupantes pierden sus casas y también la vida.

Pero construir vidas sin buenas fundaciones es aún más peligroso. Es suficientemente malo perder la casa, pero es aún peor perder la vida. No importa lo brillante que pueda parecer ahora, podemos estar seguros de que confrontaremos tormentas en la vida – tormenta con la fuerza de derribar nuestras raíces a no ser que estemos fuertemente enraizados sobre un buen cimiento. En algunos casos las tormentas se manifiestan en una enfermedad o en la pérdida de un trabajo o un divorcio o la muerte de un esposo. Cuando la tormenta cae, ya demasiado tarde para empezar a preparase. Tendremos que depender en los recursos físicos y espirituales que tengamos en el momento.

¿Qué constituye una buena fundación? Jesús no contesta esta pregunta aquí, pero permite que su metáfora funcione sin interpretación. Sin embargo, podemos encontrar la misma respuesta en otro lugar del Evangelio. No faltan indicios de lo que constituye una buena fundación para la vida:

• Poner a Dios al centro de nuestras vidas es de suma importancia. El salmista dice, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Salmo 111:10).

• Jesús habló del tipo de cosas que pensamos importantes – alimento, ropa, y longevidad – y después dijo, “Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (12:31).

• Cuando le preguntaron del mandamiento más importante, Jesús contestó, “El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:29-31).

• Fe en Cristo es fundamental. “Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

En lugar de proveer una lista exhaustiva de escrituras que aplican, debemos reconocer que tener fuertes raíces en las escrituras es un excelente primer paso para construir una fuerte fundación para la vida.

Kathryn Koob, una de las personas secuestradas en la embajada americana en Irán en los años 70, pasó año y medio en cautividad – nunca sabiendo si sería liberada. Al principio, no tenía nada más que la ropa que llevaba y los recursos espirituales en su corazón. Dijo, “Busqué en el fondo de mi mente para ver lo que podía encontrar. ¿Encontraría himnos, salmos, versículos de la Biblia? ¡Sí! Las palabras llenaron mi mente… encontré un gran tesoro de alabanzas y devociones de mi niñez… Y doy gracias a Dios por mis padres que insistieron que nos supiéramos versículos de la Biblia.”

Y entonces habló de la Navidad de 1979 cuando por fin, aún en cautiverio, recibió una Biblia. Dijo, “era casi demasiado. Apenas podía hacer más que sentarme y tener ese precioso volumen en mis manos” (de Michael Rogness, The Hand That Holds Me).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

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Gilmour, S. MacLean & Bowie, Walter Russell, The Interpreter’s Bible, Volume 8. (Nashville: Abingdon , 1952)

Green, Joel B., The New International Commentary on the New Testament: The Gospel of Luke (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1997)

Holwerda, David E., in Van Harn, Roger (ed.), The Lectionary Commentary: Theological Exegesis for Sunday’s Text. The Third Readings: The Gospels (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2001)

Nolland, John, Word Biblical Commentary: Luke 1 – 9:20, Vol. 35A (Dallas: Word Books, 1989)

Stein, Robert H., The New American Commentary: Luke (Nashville: Broadman Press, 1992)

Tannehill, Robert C., Abingdon New Testament Commentaries: Luke (Nashville: Abingdon, 1996)

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