Lucas 3:15-17, 21-222018-09-27T11:01:36+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Lucas 3:15-17, 21-22

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

LUCAS 3:1-3. EL CONTEXTO

El Espíritu Santo se menciona en las dos mitades de nuestra lección evangélica. En la primera mitad, Juan dice que el que viene “os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (v. 16). En la segunda mitad, Jesús es bautizado, “Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma” (v. 22). En medio de estas dos partes (pero no incluido en esta lección) aparece la historia del arresto de Juan.

El Espíritu Santo es importante para Lucas, y lo menciona varias veces en los Hechos de Lucas (ambos escritos por él). Hasta que en sus primeros capítulos menciona varias veces al Espíritu Santo.

• Al anunciar el nacimiento de Juan, el ángel le dice a Zacarías que Juan “será lleno del Espíritu Santo” (1:15).

• Al anunciar el nacimiento de Jesús, el ángel le dice a María, “El Espíritu Santo vendrá sobre ti” (1:35).

• Elizabet, “llena del Espíritu Santo,” canta las alabanzas de María (1:41-45).

• Simeón, “vino por Espíritu al templo” para ver y alabar a Jesús (2:27-32).

• Véase también Lucas 4:1, 18; 10:21; 11:13; 12:10, 12 y Hechos 1:5; 2:1-4, 17, 38; 4:8, 25, 31; 5:3, 32; 6:5; 7:51, 55; 8:15-19, 29, 39; 9:17, 31; 10:19; 38, 44-48; 11:12, 15, 24; 13:2, 4, 9, 52; 15:8, 28; 16:6-7; 19:1-17; 20:22-23; 28; 21:4, 11; 28:25.

Los primeros versículos de capítulo 3 resuenan la introducción de Lucas en capítulo 2 sobre el nacimiento de Jesús – “En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato” – pero esta vez Lucas presenta la obra de Juan Bautista (3:2-20) y el bautizo de Jesús (vv. 21-22). Lucas, el historiador, vuelve a presentar cuidadosamente a Jesús en contexto histórico.

El ministerio de Juan Bautista y el bautizo de Jesús están inextricablemente ligados. Juan provee testimonio de Jesús y le bautiza – pero Lucas no dice que Juan es el que bautizó a Jesús, sino que dice “también Jesús fué bautizado” – hemos de depender de Marcos 1:9 y Mateo 3:13-15 para saber que fue Juan el que le bautizó. La decisión de Lucas de no mencionar el nombre de Juan en conexión con el bautizo de Jesús es una de las muchas maneras en las establece que Juan es un subordinado de Jesús.

Los cuatro Evangelios tienen cuidado de establecer a Juan como subordinado de Jesús – dejando claro que Juan no es el Mesías, sino que solamente le prepara el camino. Lucas lo lleva un paso más allá, intercalando la historia del arresto de Juan (vv. 18-19) justo antes de su relato del bautizo de Jesús (vv. 21-22) – así terminando el ministerio de Juan al empezar el ministerio de Jesús. Marcos y Mateo relatan el arresto y la muerte de Juan mucho más tarde (Marcos 6:14-29; Mateo 14:1-12).

En cada uno de los sinópticos, el bautizo de Jesús es seguido por la tentación. Marcos y Mateo sitúan la tentación inmediatamente después del bautizo, pero Lucas incluye la genealogía de Jesús entre el bautizo y la tentación (3:23-38).

LUCAS 3:15-17. RESPONDIÓ JUAN A TODOS

15Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo,16Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo (pneumati hagio) y fuego; 17Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará.

“y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo” (v. 15). Los judíos han pasado cuatrocientos años sin profetas. Ahora, el ministerio de Juan trae una espiritualidad intensa que solo han conocido previamente por medio de leer sobre profetas que llevan mucho tiempo muertos. No es sorprendente que piensen que Juan pueda ser el prometido – el Mesías.

“Respondió Juan” (v. 16a). Juan se distingue de Jesús en tres maneras:

1. “Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos” (v. 16b). Jesús es más poderoso y de estatus infinitamente más alto. Juan no es digno de atar sus zapatos, una acción tan despreciable que hasta a los esclavos judíos se les excusa de hacerlo. Hoy día, Juan podría decir, “No soy digno de llevar sus bolsas” – o “No soy digno de sacar su basura.”

2. “Él os bautizará en Espíritu Santo (pneumati hagio) y fuego” (v. 16c). Juan bautiza con agua, pero Jesús bautiza con el Espíritu Santo (pneumati hagio) y fuego.

La palabra griega baptizo, tiene que ver con ser sobrellevado o sumergido. Aquí, Juan no habla de Jesús bautizando con agua, en vez, habla de Jesús sobrellevándonos – sumergiéndonos – en el Espíritu Santo y fuego.

Derivamos nuestra palabra, “neumático,” utilizado para herramientas de aire a presión, de la palabra griega, pneumati. Pneumati se puede traducir como espíritu o viento, y es muy posible que Lucas pretenda establecer esta ambigüedad – que pensemos de ambos espíritu y viento.

• Al presentar la historia de Pentecostés, Lucas hablará de los tres – viento (pnoes – Hechos 2:2), fuego (puros – Hechos 2:3), y Espíritu Santo (pneumatos hagiou – Hechos 2:4) – en el espacio de tres cortos versículos.

• En la metáfora del bieldo (v. 17), el viento separa la paja del trigo (aunque Lucas no utiliza la palabrapneumati en v. 17), y el fuego destruye el trigo. En este Evangelio, Jesús y los discípulos utilizan el fuego varias veces como metáfora para el juicio (9:54; 12:49; 17:29). Viento y fuego son ambos instrumentos de juicio, pero el propósito es “preservar lo valioso y destruir lo que no vale, como hace el labrador” (Tannehill, 82). Son como el fuego del refinador, que purga la escoria para purificar plata y oro (Isaías 1:25; Zacarías 13:9; Malaquías 3:2). El propósito no es la destrucción, sino la purificación.

3. “Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí” (v. 17a). Un bieldo es como una horca. Es utilizado para alzar el grano al aire para que el viento se lleve la paja más ligera y deje que el trigo más pesado y valioso caiga de nuevo a la tierra. El uso del bieldo es una manera de separar lo que no tiene valor (la paja) de lo que si tiene valor (el grano). El bieldo, por lo tanto, sirve de metáfora para Jesús separando los fieles de los infieles – los salvados de los perdidos – el Día del Juicio.

“y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí” (v. 17b). La era es un suelo grande de superficie dura donde los bueyes tiran de un tobogán pesado sobre el trigo para separar la paja del grano, preparándolo para el bieldo.

Después de recolectar el grano puro de la era, se recoge en un alfolí o en un contenedor donde esté protegido del clima. Esto sirve de metáfora para Jesús reuniendo a los redimidos en su casa celestial.

El “fuego que nunca se apagará” (v. 17b) sirve de metáfora para el castigo eterno de los no redimidos, y así habla de las consecuencias eternas de nuestras acciones. Jesús tiene la autoridad de quemar el trigo con fuego que nunca se apaga. No es solo un profeta anunciando consecuencias, sino que también es un juez, imponiéndolas.

Isaías utilizó lenguaje similar para describir el destino de los que se revelaban contra Dios (Isaías 66:24 – véase también Marcos 9:48). “Fuego que nunca se apagará” hace recordar Gehena – el Valle de Hinóm – el campo de basura de Jerusalén, donde fuegos arden día y noche.

Aunque sea una imagen temerosa, quemar la paja no resalta el porvenir del pecador. Lucas clamó a pecadores “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (3:8).

LUCAS 3:18-19. EL ARRESTO DE JUAN

El leccionario excluye estos versículos – la historia del arresto de Juan – uniendo el testimonio de Juan acerca el bautizo que Jesús ofrece (v. 16) con el bautizo que Jesús recibe (v. 21). Como se anota arriba, Marcos y Mateo hablan del arresto y la muerte de Juan mucho más tarde en sus relatos (Marcos 6:14-29; Mateo 14:1-12). Si la cronología de Lucas fuera correcta, Juan no podría haber bautizado a Jesús, porque hubiera estado en la cárcel al ser bautizado Jesús. Lucas sitúa el arresto temprano para demostrar de nuevo el papel subordinado de Juan.

Juan será el predecesor de Jesús, no solo en vida y ministerio, pero también en muerte.

LUCAS 3:21-22. ORANDO, EL CIELO SE ABRIÓ

21Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, 22Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y fue hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.

“también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió” (v. 21b). Lucas no describe el bautizo mismo – no menciona a Juan – no dice que Jesús se levantó del agua (Marcos 1:10; Mateo 3:16) – no nos dice que Jesús fue bautizado para cumplir con toda justicia (Mateo 3:15). La preocupación de Lucas está en otro lugar – con el respaldo que implica el cielo abierto, el descenso del Espíritu Santo, y la voz del cielo. Éste es el ungir de Jesús – su preparación para el servicio – su comisión.

El cielo se abre, no al ser bautizado Jesús, sino durante la oración con que siguió su bautizo. Oración es importante para Lucas, que frecuentemente retrata a Jesús orando (5:16; 6:12; 9:18, 28-29; 11:1; 22:32; 41-45; 23:34, 46) o alentando a sus discípulos a orar (6:28; 18:1; 22:40, 46). También retrata la iglesia en oración (Hechos 1:14; 6:4; 8:24; 10:9; 14:23; 16:13, 16; 26:29). ¿Es demasiado decir que el ministerio de Jesús y el de la iglesia retienen su fuerza de la oración? Sea como sea que lo decimos, la vida de oración de Jesús y de la temprana iglesia sirven de modelo – nos alientan a encontrar fuerza en el mismo lugar donde ellos la encontraron.

El cielo se abre para que la voz se pueda oír y el Espíritu descender. El abrir del cielo es un tema apocalíptico que anuncia la presencia e intervención de Dios (véase Ezequiel 1:1; Isaías 64:1; Juan 1:51; Hechos 7:56; Revelación 19:11).

Juan bautiza para el arrepentimiento (3:11). Jesús es el único sin pecado que no necesita arrepentirse, por eso, nos preguntamos por qué decidió ser bautizado. Eruditos han proporcionado un número de posibilidades – ninguna conclusiva – pero quizá todas verídicas hasta cierto punto:

• Mateo nos dice que Jesús fue bautizado para cumplir toda justicia (Mateo 3:15), implicando que Dios ordenó que Jesús fuera bautizado y que, al hacerlo, Jesús cumple con la voluntad de Dios. Sin embargo, eso no explica por qué Dios ordenó el bautizo. Nos queda la pregunta original – ¿Por qué? Además, Lucas no incluye este comentario de justicia y, por lo tanto, esa no sería su explicación para el bautizo.

• El bautizo de Jesús respalda el ministerio de Juan y reconoce el bautizo de Juan como “un paso preliminar del propio ministerio de Jesús” (Fitzmyer, 482).

• El bautizo de Jesús “marca la sucesión. La obra de Juan está cumplida, y la de Jesús solo está empezando” (Culpepper, 90).

• El bautizo es “una declaración del compromiso de Jesús y de su voluntad para empezar su obra” (Evans, 57).

• El bautizo es un regalo – un proceso por el cual Dios dispensa gracia – y Jesús elige recibir el regalo.

• Jesús provee un ejemplo para sus discípulos, alentándoles hacia su propio bautizo cuando llegue el momento adecuado.

• “Al someterse al bautizo, Jesús identifica la necesidad humana para purificación” (Bock, 78).

• “Jesús se sometió al bautizo como una anticipación simbólica de su pasión y muerte (cf. Lucas 12:50; Isaías 53:12; Marcos 10:38-39)” (Stein, 139).

“Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma” (v. 22). “Éste es el ‘ungir’ que hace a Jesús Mesías (i.e., ‘ungido’; véase Hechos 10:38)” (Evans, 56).

Antes, Lucas nos contó que Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y que el hijo de María sería, por lo tanto, sagrado (1:35). Nos contó que Juan, Elizabet, Zacarías, y Simeón fueron llenados del Espíritu Santo (1:15, 41, 16; 2:25-27) y que Jesús creció en espíritu (1:80). Pero todavía no nos ha dicho que Jesús fue llenado del Espíritu Santo o que el Espíritu descansó sobre él. Parece, entonces, que el descenso del Espíritu durante el bautizo de Jesús es una comisión nueva y necesaria para el ministerio.

En capítulo 4, Jesús nos relatará la naturaleza de su ministerio: “El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados: Para predicar el año agradable del Señor” (4:18-19).

Después del bautizo de Jesús, Lucas menciona varias veces que Jesús está lleno de – o guiado o autorizado por el Espíritu (4:1, 14, 18) – o que se regocija en el Espíritu (10:21). Les dice a sus discípulos que pueden esperar recibir o ser guiados por el Espíritu Santo (11:23; 12:12; Hechos 1:5, 8). Relata muchos ejemplos del cumplimiento de esa promesa (Hechos 2:4, 33; 4:8, 31; 6:3-5, 10; 7:55; 8:17-18, 29; 9:17, 31; 10:19, 44-47; 11:12, 15-16, 24; 13:2, 4, 9, 52; 15:8; 16:6-7; 19:6; 20:22-23; 21:4).

“en forma corporal, como paloma” (v. 22b). El Espíritu es visible – ninguna invención de la imaginación. El Espíritu no es una paloma, sino como una paloma. En el Antiguo Testamento no hay mención del Espíritu Santo descendiendo como paloma. La paloma que le apareció a Noé mientras descendían las aguas del diluvio (Génesis 8:8) es la paloma más conocida del Antiguo Testamento, y quizá la que más nos ayude a comprender el espíritu como paloma en el bautizo de Jesús. La paloma de Génesis era un símbolo de paz – una señal de la presencia de Dios – una promesa de salvación. Lo mismo es verdad para el Espíritu como paloma en el bautizo de Jesús.

“y fue hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido” (v. 22c). Lucas no identifica al que habla, pero la voz del cielo es obviamente de Dios, el Padre Celestial.

Estas palabras son esencialmente las mismas que Dios hablará en la Transfiguración (9:35), solo que en el bautizo se dirigen a Jesús – pero en la Transfiguración, a los discípulos. Versículo 22 alude a dos versículos del Antiguo Testamento, “Mi hijo eres tú” (Salmo 2:7) y “mi escogido en quien mi alma toma contentamiento” (Isaías 42:1).

Jesús no se convierte en el hijo de Dios al ser bautizado, sino que siempre lo ha sido (1:35). Hijo de Dios es muy superior a hijo de Abrahán. Juan advirtió a la gente que su reclamación a Abrahán como su padre no les serviría de nada, y que eran, además, hijos de víboras (3:7-8).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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