Lucas 2:41-522018-09-27T10:51:01+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Lucas 2:41-52

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

LUCAS 2:41-52. JESÚS VISITA EL TEMPLO EN JERUSALÉN

Ésta es la única historia canóniga de la niñez de Jesús, y solo se encuentra en el Evangelio de Lucas.

El modelo de esta historia es el nacimiento de Samuel a sus padres Ana y Elcana en 1 Samuel 2. Anote los paralelos:

• La canción de María (Lucas 1:46-55) es muy parecida a la de Ana (1 Samuel 2:1-10).

• Ana dedicó Samuel al Señor. Samuel fue levantado por Elí, un sacerdote, en un paraje similar a un templo. El “templo” era, literalmente, el hogar de Samuel, y el sacerdote su padre subrogo.

• Ana y su marido iban a este “templo” cada año para cumplir el sacrificio (1 Samuel 1:3, 7, 21; 2:19).

• “Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres” (1 Samuel 2:26, véase Lucas 2:52).

• Fue en el “templo” donde Samuel llegó a comprender su vocación.

LUCAS 2:41. IBAN SUS PADRES TODOS LOS AÑOS A JERUSALÉN

41E iban sus padres todos los años á Jerusalén en la fiesta de la Pascua.

Judíos varones están obligados a observar tres festivales: El Festival de la Pascua, El Festival de las Semanas (Pentecostés), y el Festival de los Tabernáculos (Deut. 16:16; Éxodo 23:14-16). A las mujeres judías se les permite asistir, pero no están obligadas a hacerlo. Hombres mayores que viven a un radio de 20 millas de Jerusalén están obligados a asistir la Pascua cada año. Otros, sin embargo, solo pueden aspirar a hacerlo por lo menos una vez en la vida (Barclay, 24).

Este es un viaje significante desde Nazarea – 80 millas – que requiere 3 a 4 días de viaje en cada dirección además de pasar una semana pasada en Jerusalén. Tal viaje requiere un compromiso significante, no solo de tiempo, sino también de dinero. Para comparar, considere lo difícil que Usted encuentra pagar el coste de dos semanas de vacación – y eso que ahora somos mucho más afluentes de lo eran José y María.

Lucas dice que José y María hacen el viaje cada año, lo cual establece que son gente particularmente observadora. También nos dijo de la circuncisión y dedicación de Jesús, y de la purificación de María, lo que también demuestra su observación de la ley (2:21-40). Más adelante, Lucas nos demostrará la disposición abierta de Jesús hacia recaudadores de impuestos, pecadores, y Gentiles, pero primero nos demuestra que Jesús tiene raíces profundas en una tradición judía de gran importancia.

Lucas nos contará de otras dos visitas de Jesús a Jerusalén. Al comenzar su ministerio, el demonio llevará a Jesús a Jerusalén y le tentará, diciéndole que se tire desde el pináculo del templo (4:9). Al final de su ministerio, Jesús visitará Jerusalén de nuevo para observar la Pascua (9:51 – 19:28), y limpiará el templo (19:45-48).

LUCAS 2:42-45. COMO NO LO HALLARON

42Y cuando fue de doce años, subieron ellos á Jerusalén conforme á la costumbre del día de la fiesta.43Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin saberlo José y su madre. 44Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos: 45Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalén buscándole.

“Y cuando fue de doce años” (v. 42). A la edad de 12 años, Jesús aún no está obligado a observar los festivales – pero asumirá esta responsabilidad al cumplir los 13 años (Fitzmyer, 440).

“Subieron ellos á Jerusalén conforme á la costumbre del día de la fiesta” (v. 42). Ya que sus padres asisten a la Pascua cada año en Jerusalén, Jesús ya habrá hecho este viaje varias veces. Imagine el asombro de un niño de una ciudad pequeña de Galilea al visitar la gran ciudad de Jerusalén con su esplendido templo.

La observación de la Pascua dura ocho días (Lev. 23:5-6). A los peregrinos no se les requiere quedarse los ocho días, pero muchos lo hacen.

“Se quedó el niño Jesús en Jerusalén” (v. 43). Viajando en caravana, los hombres suelen reunirse con otros hombres – y las mujeres con mujeres. Los niños juegan juntos. No es difícil imaginar que José y María pensaran que Jesús estaba con todos en la caravana.

Cumplen un día de viaje, quizá veinte millas, antes de darse cuenta de que Jesús no está con ellos. Les lleva un día más retroceder el camino. Quizá, éstos sean dos de los tres días mencionados en v. 46, pero también es posible que María y José tengan que buscarle tres días una vez llegados a Jerusalén.

Nos podemos preguntar como no se dieron cuenta de la ausencia de Jesús – o dónde Jesús encontraría comida y alojamiento durante esos tres días – “Pero Lucas no tiene ningún interés en contestar estas preguntas, ya que no tienen nada que ver con el punto de esta narrativa, … la cual se trata del propósito de misión que tiene Jesús y de su preparación para ella” (Evans, 42).

Cualquier padre puede imaginarse el número de emociones que José y María deben sentir. Deben estar temerosos y también enojados – alternando pensamientos entre “¡Por favor, Señor, que esté bien!” y “¡Solo espérate a que te encuentre!” El lento regreso a Jerusalén y la búsqueda por la ciudad debe ser pura tortura.

LUCAS 2:46-47. TODOS LOS QUE LE OÍAN SE PASMABAN

46Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. 47Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.

Estar sentado es una postura de enseñanza, pero debemos tener cuidado de no mal interpretar; alumnos también pueden sentarse (Culpepper, 77). Jesús no está enseñando a maestros, sino que está escuchándoles y haciéndoles preguntas. Maestros gozan al encontrar un alumno que hace buenas preguntas. Tales preguntas indican una mente activa que vigoriza la sala de clase. Enseñanza judía se basaba en una conversación de preguntas y respuestas, y estos maestros han escuchado muchas de ambas. Están maravillados de oír tan buenas preguntas y respuestas de un niño de doce años.

“Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas” (v. 47). Lucas establece que Jesús, aún de niño, demuestra los comienzos que florecerán hasta convertirse en verdadera sabiduría y autoridad. Más adelante, gente le alabará a Jesús por sus enseñanzas en las sinagogas (4:15). Quedarán maravillados por las palabras de gracia que vendrán de la boca de este niño local (4:22). Quedarán sorprendidos de que enseña con tal autoridad (4:32). Jesús abrirá las mentes de los discípulos para que comprendan los evangelios (24:45).

LUCAS 2:48-51. SUS PADRES SE MARAVILLARON

48Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. 49Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene (griego: die – es necesario) estar? 50Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. 51Y descendió con ellos, y vino á Nazarea, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

“Y cuando le vieron, se maravillaron” (v. 48). La gente que escuchaba a Jesús se maravillaba de su sabiduría, pero a María y José les sorprende su falta de consideración por sus sentimientos.

“Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor” (v. 48). La pregunta de María es solo un indicio de la angustia que ella sentiría al descubrir que su hijo faltaba – y la vergüenza que el comportamiento de Jesús trajo a la familia.

“¿Por qué me buscabais?” (v. 49). Éstas son las primeras palabras de Jesús en este Evangelio. En la tumba abierta, el ángel hará casi la misma pregunta (utilizando el mismo verbo – zeteo) – “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” (24:5). “Ambos casos nos revelan que Jesús constituye una realidad más profunda de la que pueden comprender los que están a su alrededor” (Marty, 307).

V. 49 revela el propósito central de esta historia: reconocer a Jesús como el Hijo de Dios – un hecho revelado a María por el ángel en 1:35 – y que pronto será confirmado por Dios en el bautizo de Jesús (3:22). Jesús también hablará de Dios como su padre en 10:21-22; 22:29, 42; 23:34, 46; y 24:49).

“¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?” (v. 49) (griego: die – es necesario – implica un requisito de Dios). Jesús usará esa palabra varias veces para demostrar las obligaciones impuestas por su misión:

“Es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios” (4:33).

“Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas” (9:22).

“Empero es menester que hoy, y mañana, y pasado mañana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalén” (13:33).

“Mas primero es necesario que padezca mucho” (17:25).

“En los negocios de mi Padre me conviene (griego: die – es necesario) estar (v. 49). Anote el juego de la palabra “padre” (v. 48) y “los negocios de mi Padre” (v. 49).

Algunos sabios consideran las palabras de Jesús en v. 49 como una reprensión hacia sus padres, pero Nolland argumenta convincentemente que Jesús solo está sorprendido, y no reprocha la pregunta de María.

Como atestigua v. 52, Jesús no nació ya formado, sino que creció. Aquí vemos a Jesús a la edad de 12 años, empezando a comprender su propia identidad y vocación. Ha estado en su casa en Nazarea con María y José, pero ahora, en el templo, siente la llamada de su vocación especial. “Me conviene,” dice. “Es necesario.” Esta no será la única vez que su vocación cree problemas para sus padres terrenales (8:19-21, véase también 12:53; 14:26). Tampoco demuestra falta de respeto hacia sus padres, pero su mayor obligación es hacia su Padre en el cielo. “En los negocios de mi Padre me conviene estar.”

“Mas ellos no entendieron las palabras que les habló” (v. 50). Al principio, Gabriel le dijo a María, “Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Y reinará en la casa de Jacobo por siempre; y de su reino no habrá fin” (1:32-33). Sin embargo, María no tiene la ventaja de poder ver el pasado. Ella no puede leer los Evangelios para ver como se desplegará la vida de Jesús, lo que significará, y como terminará. Su ministerio será tan diferente de lo que se espera del Mesías que María se confundirá. Su entendimiento del ministerio de Jesús vendrá lentamente y con dolor.

“Y descendió con ellos, y vino á Nazarea” (v. 51). “Descendió” (griego: katebe) tiene dos sentidos. Jerusalén está en una montaña – tierra geográficamente alta – y también es el lugar del templo – tierra espiritualmente alta.

El descenso a Nazarea (v. 51) se contrasta con la subida a Jerusalén al empezar este relato (vv. 41-42). Estas dos frases forman un paréntesis alrededor de la historia, marcando su comienzo y su final.

“Y estaba sujeto á ellos” (v. 51). Igual que él voluntariamente “se anonadó” (Filipenses 2:7) para ser encarnado, así Jesús ahora voluntariamente se sumisa a sus padres, cumpliendo el mandamiento de honrar a su padre y madre.

LUCAS 2:52. Y JESÚS CRECÍA…

52Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad (griego: helikia – años, altura, madurez), y en gracia para con Dios y los hombres.

Este versículo nos dice que Jesús creció en cuatro dimensiones, cada una de las cuales es esencial para una persona equilibrada: (1) Sabiduría va más allá del conocimiento de hechos hasta llegar al entendimiento, no solo de lo que es, sino de lo que cuenta. (2) Helikia, que la NRSV traduce “en años” también se ha traducido como “estatura,” e implica ambos madurez y altura física. (3) El favor divino implica una relación con Dios. (4) El favor humano implica una relación con los demás.

El hecho de que Jesús creciera en cada una de estas dimensiones demuestra que nació con espacio para crecer. Más adelante, la iglesia enfatizará que Jesús era plenamente Dios y plenamente humano. Ser plenamente humano significa que Jesús no salió de la matriz ya formado, sino que comenzó la vida con las limitaciones de un bebé. Creció a ser un niño de doce años, y después creció más para hacerse hombre.

Después de esta historia, a José se le menciona otra vez en este Evangelio solo en la genealogía de Jesús (3:23), y a María se le menciona otra vez (no por nombre) solo cuando viene a ver a Jesús pero no le alcaza ver a causa de la multitud (8:19). El énfasis de este punto en adelante no está en los padres terrenales de Jesús, sino en su Padre celestial.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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