Lucas 23:33-432017-03-22T04:45:29+00:00

Comentario (Estudio de la Biblia)

Lucas 23:33-43

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


PASAJE BÍBLICO: Lucas 23:33-43

Comentario (Estudio de la Biblia):

LUCAS 23:33-43. COMPARACIONES CON MARCOS Y MATEO

El relato de Lucas de la crucifixión se diferencia de los de Marcos y Mateo en varios puntos:

• Con Marcos y Mateo, la burla de Jesús por los soldados toma lugar en la jefatura del gobernador en vez del lugar de la crucifixión (Marcos 15:16-20; Mateo 27:27-31).

• Lucas no menciona la palabra Gólgota.

• Lucas usa la palabra “criminales,” mientras que Marcos y Mateo usan una palabra más específica, “bandidos.”

• Ni Marcos ni Mateo mencionan la oración de Jesús, “Padre, perdónalos” (v. 34) – ni mencionan al criminal que se arrepiente, ni la promesa de Jesús, “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (v. 43).

• Lucas menciona la oscuridad y el derrumbamiento del templo, pero no menciona el terremoto que rompió piedras y abrió tumbas, resultando en la resurrección de los santos que se habían dormido (Marcos 15:38; Mateo 27:51-52).

Lo más probable es que estas diferencias reflejan un énfasis propio de Lucas (el perdón – la preocupación por los ignorantes y los proscriptos) en vez de un recurso diferente.

LUCAS 23:33-38. LE CRUCIFICARON ALLÍ

33Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha, y otro a la izquierda. 34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes. 35Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido(griego: eklektos) de Dios. 36Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre, 37y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo. 38Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

 

“Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera” (v. 33). Lucas no usa la palabra, Gólgota, pero dice que Jesús fue crucificado en un lugar llamado La Calavera. Pensamos que la crucifixión toma lugar en la cima de un monte, pero ninguno de los Evangelios menciona un monte. La Calavera puede ser un monte que sale del paisaje y que se parece a una calavera, pero eso es conjetura.

“Le crucificaron allí, y á los malhechores, uno a la derecha, y otro a la izquierda” (v. 33). “La crucifixión de Jesús es el clímax de un ‘rito de degradación de estatus’ que ha estado procediendo desde 22:63” (Tannehill, 340, refiriéndose a Malina y Rohrbaugh). Tales ritos roban a la persona del honor y permiten que la gente abuse de él o ella. Eran reservados por Roma para los peores ofensores.

A lo largo de su ministerio, Jesús se identificó con pecadores, y la calidad de pecadores se ha venido para abajo como un espiral – “de lo ordinario, masas indiferentes que fueron al Río Jordán para bautizarse; coleccionadores de impuestos y aquéllos designados específicamente como ‘pecadores,’ incluyendo una prostituta, y malhechores mandados a su muerte por los tremendos actos que habían cometido. La imagen se construye para hacer claro el punto poderosamente: Jesús compartió compañía con ellos y, por lo tanto, incurrió deshonra con ‘pecadores’ de todos tipos, incluyendo los peores; y pues, puede salvar a cualquiera y a todos” (Wright, 455).

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (v. 34). Algunos manuscritos antiguos no incluyen esta oración, la cual se marca con un paréntesis en la NRSV para cuestionar su veracidad, porque cabe tan bien en los Hechos de Lucas.

• Jesús les enseñó a sus discípulos a amar a sus enemigos y a rezar por ellos que les abusan (6:27-28). Aquí, él practica lo que predica.

• La preocupación de Jesús por la ignorancia de los responsables por su muerte es mucho como su preocupación por la ignorancia de la gente de Jerusalén (19:41-44).

• En Hechos 7:59, Lucas describe la oración de Esteban, la cual es modelada en v. 34.

¿Por quién está rezando Jesús? Lo más probable es que su oración incluya a los soldados que están causando sus heridas, pero también los líderes judíos que instigaron la crucifixión, la muchedumbre que la pidió (23:18-25), y los discípulos que (menos las mujeres que estaban a distancia – v. 49) ahora no se encuentran por ninguna parte – quizás hasta por Judas.

La oración de Jesús no significa que Israel no pagará un precio por su malvado acto. Jesús ya ha llorado por Jerusalén (19:41-44) y ha predicho la destrucción del templo (21:5-6) y Jerusalén (21:20-24) – “pero el amor de Dios expresado aquí demuestra que el rechazo no necesita ser permanente, ni para un individuo ni para una nación “ (Bock, 373).

“La oración de Jesús será respondida con su muerte, la cual trae el perdón de los pecados (Hechos 2:38)” (E.E. Ellis, El Evangelio de Lucas, en Stein, 589).

“Y partiendo sus vestidos, echaron suertes” (v. 34). Robarle a un prisionero de sus ropas le degrada – esto enfatiza la totalidad de su deshonra ante una audiencia pública.

Para estos soldados, es otro día, otro dólar – el negocio normal – ¡solo otro trabajo sucio! Es, sin embargo, un día que cambiará el mundo, pero los soldados no se dan cuenta ninguna de su importancia. Una vez que suben la cruz a su sitio, se enfrentan con una larga y aburrida espera. El hacer lotes para dividir sus ropas les crea una diversión momentánea.

Anteriormente, una mujer con una hemorragia tocó el borde de la ropa de Jesús y, en ese instante, fue sanada. Donde la mujer vio poder, sin embargo, los soldados solo ven un montón de ropas sucias que valen, lo máximo, unas monedas. ¡Qué a menudo nos fijamos en cosas triviales y nos perdemos las cosas grandes que pasan a nuestro alrededor!

Vale la pena anotar que otros soldados se relatan a Jesús de una manera bastante diferente en este Evangelio. En capítulo 7, la fe del centurión sobrepasó ninguna que Jesús había encontrado en Israel. Al concluir la crucifixión, otro centurión alabará a Dios y proclamará, “Verdaderamente este hombre era justo” (v. 47).

Tres grupos se mofan de Jesús (vv. 35-39). Los líderes se burlan (exemukterizon); los soldados se mofan (enepaixan); y el criminal ridiculiza (eblasphemei). En cada caso, la burla se basa el motivo de salvación que trae Jesús como Mesías. Si Jesús es Mesías, su misión es la salvación (1:69; 2:11; 30). ¿Cómo puede salvar a la gente si no se puede salvar a si mismo? Las ironías, por supuesto, son que:

• La salvación por la que aclaman es temporal; la salvación que Jesús efectúa es eterna.

• La cruz es el lugar donde Jesús efectúa la salvación.

• Si se salvara a si mismo, abandonaría su ministerio de salvación.

• Reza por la salvación de aquéllos que se burlan de él.

• Salva al criminal arrepentido.

Las tres burlas recuerdan a las tres tentaciones anteriores de Jesús (4:1-13). El demonio dijo:

• “Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se haga pan” (4:3).

• “Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos” (4:7).

• “Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo” (4:9).

Ahora los líderes dicen, “¡A otros hizo salvos: sálvese a sí, si éste es el Mesías, el escogido

de Dios!” (v. 35). Los soldados dicen, “¡Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate a ti mismo!” (v. 37). El criminal dice, “Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y a nosotros.” (v. 39).

Cada uno de estos seis desafíos tienta a Jesús a demostrar que es el Mesías. Le tientan a usar su poder por razones egoístas en vez de por servidumbre. Sin embargo, en cada uno se mantiene firme en su misión y, por lo tanto, derrota al tentador.

Nosotros, también, somos tentados a cuestionar el reinado de Jesús. Si Jesús es Rey, ¿por qué permite que haya maldad? Oscar Cullmann, en Cristo y el tiempo, sugiere que la Encarnación de Cristo fue como la invasión de Normanda. Esta invasión empezó una secuencia de eventos que culminarían en victoria más de un año más tarde. Entre tanto, muchas batallas se lucharían y muchos soldados morirían. Nosotros, como los soldados que vivieron por esa época, estamos viviendo en una época entre la cruz y la victoria final de Jesús. No debemos esperar que la vida sea tan fácil (Holladay).

Uno de mis profesores comparó la victoria de Jesús con la herida mortal de una serpiente. La herida sella el destino de la serpiente, pero la serpiente continúa siendo peligrosa. Retorciéndose de dolor, todavía puede atacar con fuerza mortal. Jesús ha herido a Satanás mortalmente, pero no debemos imaginar que Satanás se quedó sin poder. Solo tenemos que leer el periódico para saber que Satanás todavía posee fuerza mortal.

Cuando los líderes se refieren a Jesús, burlándose, como el “elegido” de Dios (griego: eklektos), repiten el lenguaje de Isaías 42:1, “mi elegido en el que mi alma deleita.” Dios también dijo en la Transfiguración, “Éste es mi Hijo, mi Elegido; ¡escúchenle!” (9:35). Cuando los líderes se refieren a Jesús como el elegido de Dios, confiesan más de lo que quieren.

Estos líderes “deleitaron en la miseria de su víctima. Se miraron con satisfacción al ver su aparente condición impotente. Al echar fuera toda decencia y decoro que generalmente se asocia con hombres de su rango, estaban despreciando a su enemigo” (Hendriksen, 1029).

“Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo” (vv. 36-37 – véase también Mateo 27:48; Marcos 15:36; y Juan 19:29-30). La oferta del vino “rememora a Ps. 69:21, donde el regalar el vinagre para beber se anota como un insulto. Proveen para él una bebida de acuerdo con la evaluación de su estatus: vino barato, un regalo burlesco para un Rey” (Green, 821).

“Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS” (v. 38). Tales inscripciones son de costumbre. Informando a los que pasan de la naturaleza del crimen, Roma espera impedir crímenes futuros. Mientras que la inscripción se pone con el propósito de condenar, aquí, “confiesa quién es Jesús de verdad” (Stein, 591). Esta inscripción “fue la primera cosa que se escribió de Jesús y seguramente la única cosa escrita sobre Jesús durante su vida” (Evans, 338).

Lo que le pasa a Jesús en la cruz cumple con varias profecías:

• “Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza” (Salmo 22:7).

• “Partieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes” (Salmo 22:18).

• “Pusiéronme además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre” (Salmo 69:21).

LUCAS 23:39-43. HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO

39Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros. 40Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación? 41Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.

42Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino. 43Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

 

Los dos criminales piden ser salvados:

• El primero lo hace desde un punto de incredulidad (v. 39), pero el segundo lo hace desde un punto de fe (v. 42):

• El primero no admite que ha cometido ningún mal y le critica a Jesús. El segundo admite su culpa y la inocencia de Jesús.

• El primero solo quiere librarse de su cruz para poder continuar su vida tal como era. El segundo le pide a Jesús que se acuerde de él cuando entre en su reino – una visión mucho más significativa de salvación.

• El primero no recibió nada, pero el segundo recibió todo lo que pidió.

“Mas éste ningún mal hizo” (v. 41). Éste es uno de varios testimonios de la inocencia de Jesús. Lucas relata un testimonio similar por parte de Pilatos (23:4, 14, 22) y Herodes (23:15). Al concluir la crucifixión, el centurión que está a cargo también atestiguará, “Verdaderamente este hombre era justo” (23:47).

El segundo criminal, “como otras personas que viven en el margen, en el tercer Evangelio, …ejercita una sabiduría asombrosa en cuanto al estatus y la identidad de Jesús. Es más, bastante apartado de cualquier introducción escrita, él sabe el nombre de Jesús y se dirige a él por su nombre, Jesús – el nombre dado por divina fíat junto con el estatus de Jesús como el Mesías Davídico (1:31-35), un nombre hablado por otros que buscan restauración (17:13; 18:38)” (Green, 822).

“De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (v. 43). Jesús, como Rey, tiene el poder de perdonar, y lo usa aquí. Como a menudo se ve en el Evangelio de Lucas, demuestra preocupación por los pobres, las mujeres, los niños, los proscriptos, y los gentiles (4:31-37; 5:12-32; 6:6-11, 20-26; 7:1-17, 36-50; 8:1-3, 26-56, etcétera).

“Hoy…conmigo” (v. 43). ¿Quiere decir Jesús que hoy inicia una salvación que será efectiva en una resurrección general – o quiere decir que el criminal se despertará en el Cielo hoy? Al decir “hoy,” ¿quiere decir antes del anochecer (el cierre del día en Israel) – o dentro de 24 horas – o algo más general? Sabemos que Jesús pasará los próximos tres días en una tumba o en “lo más bajo de la tierra” (Eph. 4:9), entonces, no parecería posible que él se encontrara con el criminal en el Paraíso en esas 24 horas. Solo sabemos que ésta es una promesa de salvación y que se trata de algún tipo de tiempo inmediato.

Los contemporáneos de Jesús piensan del Paraíso como un jardín bien regado, como el Jardín del Edén. “Entrar en el paraíso no significa necesariamente lo mismo que para Jesús entrar en su reino, que puede esperar su ascensión a la mano derecha de Dios (Hechos 2:29-36)” (Tannehill, 344).

“La ironía suprema es que el criminal que fue justamente ejecutado por el crimen que cometió, estaba en una situación muchísimo mejor que el alto sacerdote de Israel, quien, por su rechazo del Hijo de Dios, fue eternamente condenado” (Stein, 594).

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright, 2004, Richard Niell Donovan