Lucas 15:1-102017-03-22T04:45:32+00:00

Comentario (Estudio de la Biblia)

Lucas 15:1-10

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


PASAJE BÍBLICO: Lucas 15:1-10

 

Comentario (Estudio de la Biblia):

LUCAS 15. TRES (O CUATRO) PARÁBOLAS

Capítulo 14 concluye con la admonición de Jesús, “Quien tiene oídos para oír, oiga” (14:35). Capítulo 15 comienza diciendo, “Y se llegaban á él todos los publícanos y pecadores á oírle” (15:1) – e inmediatamente contrasta eso con fariseos y escribanos que murmuran y no escuchan (15:2). Generalmente, Lucas retrata publícanos y pecadores de manera favorable – dispuestos a escuchar – abiertos al arrepentimiento y al discipulado (3:10-14; 5:27-32; 7:34-50; 18:13).

“Y él les propuso esta parábola” (v. 3). Jesús nos da tres o cuatro parábolas, según como las contemos. Las primeras dos constituyen nuestra lección del Evangelio para hoy. La tercera (y cuarta) son la parábola del hijo pródigo (y el hermano mayor). Todas tratan el mismo tema de alegría por el pecador arrepentido.

Mateo 18:12-14 incluye la parábola de la oveja perdida, pero las otras parábolas de este capítulo aparecen únicamente en el Evangelio de Lucas.

Hay una progresión en estas parábolas. El pastor pierde una de cien ovejas (una pérdida del uno por ciento). La mujer pierde una de diez monedas (una pérdida del diez por ciento). El padre pierde uno de dos hijos (una pérdida del cincuenta por ciento).

Las primeras dos parábolas son reforzadas por medio de una estructura paralela:

• “Qué hombre” (tis anthropos) (v. 4) se paralela con “qué mujer” (tis gune) (v. 8).

• Ambas historias tratan de pérdidas (vv. 4, 8).

• “va… hasta que la halle” (v. 4) se paralela con “busca…. hasta hallarla” (v. 8).

• Las dos historias tratan de regocijo (vv. 5, 9).

• Alegría en las dos historias es acompañada por el arrepentimiento de pecadores (vv. 7, 10).

LUCAS 15:1-2. ESTE Á LOS PECADORES RECIBE

1Y se llegaban á él todos los publícanos y pecadores á oírle. 2Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.

 

“Y se llegaban á él todos los publícanos y pecadores á oírle” (v. 1). Jesús ha atraído grandes multitudes, incluyendo los publícanos y pecadores que viajan con él (14:25). Publícanos son lacayos de los odiados romanos, que muchas veces cobran de más a la desgraciada población para forrar sus propios bolsillos. Pecadores incluyen los que no observan la ley ritual tanto como los que son culpables de otras faltas morales.

Publícanos y pecadores vienen a escuchar a Jesús. Saben que están equivocados y se sienten atraídos por Jesús, pensando que él puede arreglar las cosas.

“Y murmuraban los Fariseos y los escribas” (v. 2a). Sus murmuraciones se deben a que Jesús invita a pecadores conocidos a la mesa – así confiriendo dignidad y aceptación a los indignos e inaceptables. Sus murmuraciones nos recuerdan a las murmuraciones de Israel contra Moisés y Aarón en el desierto (Éxodo 15:24; 16:2, 7-8; 17:3; Números 14:2, 36; 16:11; Deuteronomio 1:27) – murmuraciones que verdaderamente expresaban su resentimiento hacia Dios.

“Este á los pecadores recibe, y con ellos come” (v. 2b). Ésta es la misma acusación y queja que hicieron los fariseos y escríbanos cuando Jesús llamó a Leví y dio un banquete para él en su casa (5:30). En esa ocasión, Jesús contestó, “No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento” (5:32). El ungir de Jesús por una mujer pecadora provocó una controversia similar (7:36-50). Solo recientemente, a la mesa de un fariseo, Jesús dijo a publícanos y fariseos que tomaran el lugar más bajo en la mesa y que invitaran a pobres, mancos, cojos, y ciegos (14:1-12). En la parábola de la gran cena (14:15-24) dijo que excusas por parte de los invitados daría paso a la invitación de los pobres, mancos, ciegos, y cojos – implicando que ellos, la elite religiosa, sería pasada de largo a favor de aquéllos de religión sospechosa.

No obstante, debemos conceder que los fariseos y escribas tienen un punto:

• Mala compañía lleva a mal comportamiento. Padres inteligentes alientan a sus hijos a encontrar buenos amigos.

• Compartir la mesa indica aceptación, y Jesús podría dar el mensaje equivocado comiendo con publícanos y pecadores.

• Pablo aconseja, “No os juntéis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tienes la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14).

Hay una tensión aquí que debemos honrar. Si esto solo es una historia de Jesús el bueno versus los fariseos malos, pierde fuerza. En cambio, es una historia de hombres religiosos, pilares de su comunidad, cuya preocupación con la observación ritual les ha cegado a su propio pecado. Es una historia de hombres cuya preocupación con la ley de Dios les ha hecho olvidar el amor de Dios hacia pecadores. Jesús les pide (y nos pide a nosotros) amar pecadores y odiar el pecado. Les reta (y nos reta a nosotros) a desear el arrepentimiento. Les pide (y nos pide) celebrar la redención de un solo pecador.

LUCAS 15:3-7. LA OVEJA PERDIDA

3Y él les propuso esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle? 5Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso; 6Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido. 7Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.

 

“Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas” (v. 4). El Antiguo Testamento a menudo utiliza la metáfora del pastor para describir el cuidado de Dios por nosotros (Salmo 23; 28:9; 78:52; 80:1; 100:3; Jeremías 31:10; Zacarías 13:7). Ezequiel 34 es particularmente importante. Dios declara, “He aquí, yo, yo requeriré mis ovejas, y las reconoceré… Las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad… Yo buscaré la perdida, y tornaré la amontada, y ligaré la perniquebrada, y corroboraré la enferma: mas á la gruesa y á la fuerte destruiré. Yo las apacentaré en juicio” (Ezequiel 34:11, 12b, 16). Los israelitas interpretaron esto pensando que Dios les buscaría cuando estaban perdidos y destruiría sus enemigos gruesos y fuertes. Las parábolas de Jesús imponen una nueva interpretación.

Irónicamente, en la época de Jesús gente ya no pensaba de pastores de manera favorable. Ser pastor es un trabajo solitario y poco apreciado, por eso, gente con más opciones elige otras profesiones. Pastores tampoco pueden simplemente abandonar sus rebaños en el sábado y, por eso, su observación religiosa es irregular. Un padre no quisiera ver a su hija casada con un pastor.

“¿Qué hombre de vosotros?” (v. 4a). “La parábola empieza con una poderosa invitación hacia los líderes para que se identifiquen con un pastor” (Van Harn, 412) – pero no pueden imaginarse a si mismos como pastores.

La pregunta, “¿Qué hombre de vosotros?” suena como si la reacción natural es dejar a las noventa y nueve, pero eso no está nada claro. Un MBA protegería el núcleo de la inversión – las noventa y nueve ovejas. Podemos sobrellevar la pérdida del uno por ciento, pero no la pérdida del noventa y nueve por ciento.

“teniendo cien ovejas” (v. 4a). Cien ovejas es un rebaño grande. La mayoría de familias solo tiene solo una fracción pequeña de ese número. Una persona lo suficientemente rica para tener cien ovejas seguramente contrataba a alguien para cuidarlas. Sin embargo, una familia extendida a menudo combinaba sus rebaños bajo el cuidado de uno o más pastores, y esos pastores seguramente eran miembros de la familia extendida.

Una antigua canción evangélica habla de dejar a las noventa y nueve “seguras en el rebaño,” pero Jesús habla de dejar a las ovejas, no seguras en el rebaño, sino en el desierto – un lugar peligroso. En la versión de Mateo de esta historia el pastor deja a las ovejas “por los montes” (Mateo 18:12) – otro lugar peligroso.

No obstante, un rebaño tan grande requería el cuidado de más de un pastor. Si apareciese un animal salvaje, sería imposible para un solo pastor defender a las ovejas contra el ataque y, al mismo tiempo, mantener el rebaño junto. Por lo tanto, podemos asumir que el pastor deje las noventa y nueve en manos de otro pastor mientras sale en busca de la oveja perdida que se ha separado del rebaño. Hay riesgo, sin embargo, porque el pastor que se queda se encontrará abrumado hasta que regrese el otro pastor. El primer pastor toma el riesgo, porque la oveja perdida es preciosa para él. Sabe su nombre y ella conoce su voz. No puede simplemente “olvidarla” sin tratar de ayudar.

A lo largo de su ministerio Jesús nos ha presentado el reino de Dios, un lugar de reglas contrarias. Esta historia es una del reino, que refleja la naturaleza radical del amor de Dios. Las reglas normales de negocios no aplican. La pérdida de una oveja rompe el corazón del pastor, así es que el pastor la busca hasta encontrarla.

“Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso” (v. 5). Poner la oveja sobre los hombros demuestra la mansedumbre del pastor. El pastor ha sufrido la pérdida de la oveja, pero ahora regocija – una reacción natural al recuperar algo precioso que se había perdido.

“Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos” (v. 6). El pastor no puede contener su alegría, en vez, su alegría fluye por su vecindad.

“Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento” (v. 7). Necesitamos recuperar este amor por los perdidos y la alegría por los encontrados. “¿Por qué nuestras iglesias a menudo se encuentran tan serias y sin alegría? Porque la auto-preservación moral puede ser sofocante. Para fiestas, verdaderas fiestas, mire el Nuevo Testamento: ¡la alegría está en encontrar!” (Juel y Buttrick, 50-51).

“un pecador que se arrepiente” (v. 7). “La oveja no hace mas que perderse para provocar que el pastor la busque. En la parábola el pastor encuentra la oveja… Aquí, ‘ser encontrado’ se equipara con ‘arrepentimiento.’ Por lo tanto, la parábola de la Oveja Perdida propone una manera radical de comprender el arrepentimiento, y una nueva explicación de su naturaleza” (Bailey, Poet and Peasant, 155).

“noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento” (v. 7). “En 10:13; 11:32; 13:3, 5; Hechos 2:38; 17:30 es evidente que para Lucas todos necesitaban arrepentirse, fuera judío o griego (Hechos 11:18; 17:30). Si las noventa y nueve se refieren a fariseos y escríbanos, entonces estas palabras se deben comprender irónicamente como aquéllos que se piensan justos y sin necesidad de arrepentimiento” (Stein, 405).

LUCAS 15:8-10. EL DRACMA PERDIDO

8¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere una dracma, no enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallarla? 9Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido. 10Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

 

“O qué mujer” (v. 8). Lucas a menudo empareja la historia de un hombre con otra de una mujer (Zacarías y Elisabet, 1:5-25; Simeón y Ana, 2:22-38; un hombre con espíritu inmundo y la suegra de Simón, 4:31-41, etcétera).

“tiene diez dracmas” (v. 8). La moneda griega, dracma, es más o menos el equivalente de un denariusromano – la paga diaria para un labrador, quizá $100.00 en moneda actual (Mateo 20:2, 9, 13) – no es una fortuna, pero lo suficiente para llamar la atención de la mujer. La mayoría de nosotros, si perdiéramos esta cantidad de dinero, estaríamos inquietos hasta encontrarlo. La moneda podría haber sido una de las diez monedas de su dote.

“En nuestra casa son las llaves o el control remoto de la televisión lo que frecuentemente desaparece. En esos momentos un anuncio grave pone a mis hijos en busca de lo que su padre distraído ha perdido” (Bock, 256).

“Dadme el parabién” (v. 9). “En la busca, la moneda se ha convertido en algo más importante de lo que era antes como parte de su retiro” (Nolland). La alegría de la mujer al encontrarla es una metáfora para la alegría de Dios cuando un pecador se arrepiente. La alegría de Dios es el verdadero mensaje de estas parábolas. Dios se ALEGRA cuando un pecador se arrepiente, y nos invita a nosotros (amigos y vecinos) a unirnos a la celebración.

“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (v. 10). La alegría de Dios contrasta gravemente con las quejas de los fariseos y escríbanos (v. 2). Los que se quejan no extienden la bienvenida a pecadores, no sea que se contaminen al asociarse con ellos. Critican a Jesús por invitar a pecadores, aunque su propósito es redención. Comprenden el valor de una oveja o una moneda, pero fácilmente “olvidan” a un pecador. Aunque podrían darle una oportunidad a un pecador, guardarían su cooperación con cuidado. Recordarían pecados pasados. Siempre sospecharían del pecador arrepentido.

“La parábola se verifica con el mismo ministerio de Jesús. Su asociación con ciertos desacreditados les lleva al arrepentimiento (5:29-32; 7:36-50; 17:11-19; 19:1-9). De hecho, al final es su voluntad que el arrepentimiento y el perdón de pecados sean predicados en su nombre a todas las naciones (Lucas 24:47)” (Hultgren, 62).

Publícanos y pecadores no venían a escuchar a fariseos y escríbanos, porque sabían que solo serían juzgados por ellos. Vienen a oír a Jesús, porque sienten su aceptación – sienten que Jesús se ALEGRA de su llegada.

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

 

Bailey, Kenneth E., Poet & Peasant and Through Peasant Eyes: A Literary-Cultural Approach to the Parables in Luke (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1976)

Bock, Darrell L., The IVP New Testament Commentary Series: Luke, Vol. 3 (Downers Grove, Illinois, Intervarsity Press, 1994)

Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; McCann, J. Clinton; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV–Year C (Louisville: Westminster John Knox Press, 1994)

Craddock, Fred B., Interpretation: Luke (Louisville: John Knox Press, (1990)

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holliday, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, C (Valley Forge: Trinity Press, 1994)

Culpepper, R. Alan, The New Interpreter’s Bible, Volume IX. (Nashville: Abingdon, 1995)

Evans, Craig A., New International Biblical Commentary: Luke (Peabody, MA, Hendrickson Publishers, Inc., 1990)

Fitzmyer, Joseph A., S.J., The Anchor Bible: The Gospel According to Luke X-XXIV (New York: Doubleday, 1985)

Gilmour, S. MacLean & Buttrick, George A., The Interpreter’s Bible, Volume 8. (Nashville: Abingdon, 1952)

Green, Joel B., The New International Commentary on the New Testament: The Gospel of Luke (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1997)

Hultgren, Arland J., The Parables of Jesus: A Commentary (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 2000)

Johnson, Luke Timothy, Sacra Pagina: The Gospel of Luke (Collegeville: Liturgical Press, 1991)

Juel, Donald H., and Buttrick, David, Proclamation 2: Pentecost 2, Series C

Nickle, Keith F., Preaching the Gospel of Luke (Louisville: Westminster John Knox, 2000)

Nolland, John, Word Biblical Commentary: Luke 9:21––18:34, Vol. 35B (Dallas: Word Books, 1993)

Stein, Robert H., The New American Commentary: Luke (Nashville: Broadman Press, 1992)

Tannehill, Robert C., Abingdon New Testament Commentaries: Luke (Nashville: Abingdon, 1996)

Van Harn, Roger, The Lectionary Commentary: Theological Exegesis for Sunday’s Text. The Third Readings: The Gospels (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2001)

Copyright 2007, 2010, Richard Niell Donovan