Lucas 1:26-382018-11-12T10:57:07+00:00

Comentario
Estudio de la Biblia

Lucas 1:26-38

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Emmanuel Vargas Alavez

LUCAS 1:26-29. ¡SALVE, MUY FAVORECIDA!

26Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazarea, 27A una virgen (griego = parthenon, doncella, hija soltera, virgen) desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María. 28Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, (griego = chaire, ánimo, saludos, regocíjate), muy favorecida (griego = kecharitomene,agraciada, honrada)! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. 29Mas ella, cuando le vio, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.

La frase, “Al sexto mes” (v. 26), conecta a María con la historia de Elizabeth, para quien era “el sexto mes” de su embarazo con un bebé que sería conocido como Juan el Bautista (v. 36). Juan nacería seis meses antes que Jesús, y sería el precursor de Jesús, el que prepararía el camino para Jesús llamando a Israel al arrepentimiento y el bautismo (3:1-18). El ángel Gabriel es el mismo ángel que anunció el nacimiento de Juan el Bautista a Zacarías, el esposo de Elizabeth (1:19), que es otra conexión entre las dos historias.

La historia de la anunciación a Zacarías (1:5-25) precede a esta historia de la anunciación a María. La historia de Zacarías se parece mucho a la anunciación a Abraham y Sara (Génesis 18:1-15) en que ambas parejas eran ancianas, ya habían pasado la edad para tener hijos, y tanto Zacarías como Sara dudaron. La historia de Zacarías se parece mucho a la anunciación a María en que ni Elizabeth (la esposa de Zacarías) ni María son candidatas realmente para la maternidad. Elizabeth es muy vieja, así que requeriría un milagro para que ella pudiera dar a luz. María es una virgen, así que ella requeriría un milagro todavía más grande.

La virgen está comprometida con José, de la casa de David (v. 27). Esta breve mención es todo el crédito que José recibe aquí, algo admirable dado que Jesús trazará su linaje hasta David a través de José. Sin embargo, en el evangelio de Lucas, María lleva el papel principal y José solamente desempeña un papel secundario; muy diferente que en el evangelio de Mateo que comienza con una larga genealogía de José (1:1-16) y registra el intento de José de dejar a María secretamente debido a su embarazo, una decisión que revierte a petición del ángel (1:18-25).

Es admirable que, en esta sociedad patriarcal, María esté al frente y en el centro de esta historia. Las mujeres eran comprometidas a una edad muy temprana, así que probablemente María estaba en sus primeros años de la adolescencia. Se esperaba que estas jóvenes fueran vistas, pero no escuchadas. Es un mundo de hombres, y María ni es hombre, ni está casada con un varón (aunque su compromiso con José está hecho y solamente podía ser disuelta por divorcio). Ella es todavía muy joven, sigue viviendo con sus padres, pero se esperaba que estuviera casada en ese año.

El ángel se dirige a María con las palabras Chaire kecharitomene, que en la versión Reina-Valera 1960, se traduce “¡Salve, muy favorecida!” (v. 28). El ángel asegura “El Señor es contigo”. Mientras que Lucas no cita las referencias de la Escritura, como lo hace Mateo, las palabras del ángel nos recuerdan las palabras de Dios a Moisés en la zarza ardiente, “yo seré contigo” (Éxodo 3:12), y del ángel que le dijo a Gedeón “Jehová es contigo, varón esforzado” (Jueces 6:12), y la afirmación del Señor a Jeremías “No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte” (Jeremías 1:8).

María está perpleja, seguramente por la apariencia del ángel/mensajero tanto como por sus palabras. En su bastante pequeño pueblo, no vería frecuentemente a un hombre extraño, mucho menos que se le apareciera a ella inesperadamente. ¿Acaso Gabriel se vería como un hombre o como un ángel? ¿Qué apariencia tiene un ángel?

Lucas dice que María está perpleja por las palabras de Gabriel, chaire kecharitomene, “¡Salve, muy favorecida!” Hay que tener en mente que María es una mujer en medio de un mundo que da preferencia por los hombres, una casi niña en medio de un mundo que venera la edad y sabiduría, una don nadie en medio de un casi nada pueblo. Dios no la ha preparado para la aparición del ángel, pero envía al ángel para prepararla para una todavía mayor sorpresa. “¡Chaire kecharitomene!” “¡Salve, muy favorecida!” María seguramente vio al rededor buscando si el ángel le estaba hablando a alguien más. Lucas dice que ella pensaba ¿qué salutación sería esta? (v. 29). ¡Sin duda alguna! ¡Podemos ver que la rueda gira! ¡Qué es lo que pasa!

LUCAS 1:30-33. Y CONCEBIRÁS UN HIJO

30Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. 31Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS (griego = Iesous, una variante de Josué, un nombre que significa “el Señor Salva” o “la salvación viene del Señor”). 32Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: 33Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

“María no temas” (v. 30). Zacarías tuvo miedo del ángel (1:12), y estas palabras sugieren que también María tenía miedo. Poco después veremos a atemorizados pastores en la presencia del ángel (2:9-10). El temor es apropiado en la presencia de Dios, pero Dios es misericordioso para aquellos que lo temen, tal como María nos recordará en su Magnificat (1:50).

“Porque has hallado gracia cerca de Dios” (v. 30). En la historia precedente de Zacarías y Elizabeth, Lucas nos cuenta sobre la virtud religiosa de esa pareja (1:6-9, 13), pero no encontramos nada de eso aquí. Nada se dice de la fe o carácter de María. María no es escogida porque se ha ganado el favor, sino que es favorecida porque ha sido escogida. Como María lo dirá en respuesta a la anunciación del ángel, Dios quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes (1:52). Y como después lo diría Jesús, en el reino de Dios los postreros serán primeros y los primeros postreros (13:30).

“Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo” (v. 32a). Lucas usa varias veces la palabra, Altísimo, para referirse a Dios (1:76; Hechos 7:48; 16:17), así que el Hijo del Altísimo es igual al Hijo de Dios, un nombre que también Lucas usa varias veces para Jesús (1:35; 22:70; Hechos 9:20). El diablo usará este nombre, Hijo de Dios, en su intento para tentar a Jesús (4:3, 9).

“…y le dará el Señor Dios el trono de David su padre” (vv. 32b-33). Este es el cumplimiento de la promesa que Dios hizo a David, que quería construir el templo para Dios. Dios le prohibió a David construir el templo, pero le dijo “Asimismo Jehová te hace saber, que él te quiere hacer casa… yo estableceré tu simiente después de ti, la cual procederá de tus entrañas, y aseguraré su reino. El edificará casa á mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino” (2 Samuel 7:11-13). Sabiendo que un hijo de David construyó el templo, es natural asumir que el hijo que “edificará la casa” se refiere a Salomón. Una comparación más cercana de los pasajes de 2 Samuel y Lucas, sin embargo, muestran que Dios no estaba viendo a Salomón, sino a Jesús. Salomón construyó el templo que permaneció por unos cuantos años, pero el Cristo construirá “una casa no hecha de manos, eterna en los cielos” (2 Corintios 5:1).

Es valioso notar que Dios pudo haber escogido el templo en Jerusalén como el sitio para su anuncio, pero no lo hizo. Nazarea es un pequeño y muy común pueblo localizado bastante lejos del templo, y era manchado por las religiones paganas que lo rodeaban. Dios escoge a una humilde persona y un humilde lugar para contrastarlo con la gloria del Hijo del Altísimo, que “Y reinará en la casa de Jacob por siempre” (v. 33).

Todo esto es Buenas Nuevas, por supuesto. Dios está proveyendo para la salvación del pueblo de Dios. Las Buenas Nuevas también son que Dios tiene un lugar y un plan para cada persona –incluso la más común de las personas – y especialmente la persona común. Dios llama a María para ser la madre del Señor, pero llama a toda madre para criar a su criatura bajo el cuidado y admonición del Señor. En la mayoría de los casos, estamos muy conscientes de lo común de nuestras vidas. En muchos casos, nuestras obras para Dios parecen menos que comunes: como repartir los boletines de la iglesia, llevar al grupo de jóvenes a un retiro, preparando algo de comer para la reunión de la iglesia. En algunos casos, nuestro llamado parece más grande, como enseñar una clase de la Escuela Dominical o cantar en el coro (pero los niños y niñas de la ED son muy inquietos y alguien del coro canta fuera de tono y nos preguntamos que para qué nos preocupamos. La realidad es que cualquier tarea, grande o pequeña, satisface el esquema de Dios de maneras que no podemos entender. Es menos importante que ejecutemos nuestras tareas con destreza que nos acerquemos a ellas con devoción. Dios desea, no la habilidad de nuestras manos, sino el amor de nuestros corazones. La persona que solamente tiene la habilidad de amar a Dios y al prójimo es lo más importante en el orden de Dios.

Pero también debemos reconocer que el favor de Dios es una espada de doble filo. Dios ofrece misericordia, pero no una vida fácil.

LUCAS 1:34-35. EL ESPÍRITU SANTO VENDRÁ SOBRE TI

34Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón. 35Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

La pregunta de María “¿Cómo será esto? Porque no conozco varón” es natural, muy parecida a la de Zacarías “¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días” (1:18). Sin embargo, el ángel deja mudo a Zacarías por no creer, pero contesta la pregunta de María. La diferencia parece ser que Zacarías pidió una señal – prueba tangible de que el ángel estaba diciendo la verdad – mientras que María simplemente pidió una explicación. La pregunta de Zacarías brota de la duda, la de María de una entendible confusión.

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra” (v. 35). Esto levanta la pregunta sobre el nacimiento virginal, que ha generado mucha controversia:

• Otros dirán que la virginidad de María no es necesaria. Dios es bastante capaz de salvar al mundo sin el nacimiento virginal. Ellos enfatizarán que, fuera de este pasaje, el Nuevo Testamento le da poco énfasis al nacimiento virginal. Jesús no dice nada sobre él.

• Sin embargo, el ángel deja claro que el niño “será santo” y “será llamado Hijo de Dios” (v. 35), claramente intentando la designación de santo/Hijo de Dios es para diferenciar a este niño de los otros. La palabra “virgen” aparece tres veces en este pasaje, con esto, Lucas claramente intenta enfatizar y re-enfatizar la pureza sexual de María. Debemos concluir que la intención de Lucas es describir un nacimiento virginal, que cree que es una parte importante del plan de Dios.

LUCAS 1:36-37. PORQUE NADA HAY IMPOSIBLE PARA DIOS

36Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril: 37Porque ninguna cosa es imposible para Dios.

La ironía es que Zacarías, que pidió una señal, fue castigado (1:20), mientras que María, que no pidió una señal, obtiene una. Si María quiere saber cómo es que va a tener un hijo, dada su virginidad, solamente necesita ver el crecido estómago de su parienta Elisabet para confirmarlo. Si Dios puede poner nueva vida en una anciana mujer, Dios seguramente puede hacer lo mismo en una joven virgen.

“Porque ninguna cosa es imposible para Dios” (v. 37). Una vez más Lucas adopta el lenguaje del Antiguo Testamento. Cuando el Señor anunció el inminente nacimiento de Isaac, Sara rió. El Señor respondió diciendo, “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Génesis 18:14; ver también el comentario de Jesús en Lucas 18:27). Este es el verdadero evangelio, buenas nuevas para quienes nos encontramos en situaciones imposibles. Hablamos de encontrarnos entre la espada y la pared, y la mayoría de nosotros cómo se siente estar en una situación insostenible y sin salida, atrapados. Sin embargo, al caminar con el Señor, ninguna situación está más allá de la redención.

LUCAS 1:38. HÁGASE A MÍ CONFORME A TU PALABRA

38Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

María no requiere confirmación, sino que sale en fe. Su respuesta una vez trae el lenguaje del Antiguo Testamento, el “Heme aquí” de Abraham (Génesis 22:1), el “Heme aquí, envíame a mí” de Isaías (Isaías 6:8), el “Halle tu sierva gracia delante de tus ojos” (1 Samuel 1:18), el “Heme aquí” de Samuel (1 Samuel 3:4). Raymond Brown dice que la respuesta de María la califica como la primera de todos los discípulos de Jesús (Brown, 254).

“Hágase á mí conforme á tu palabra…” “Esta última sentencia puede contener un juego de palabras. 1:37 dice que ninguna cosa – literalmente “palabra” (rhema) – era imposible para Dios. Ahora María dice, “Hágase á mí conforme á tu palabra” (rhema)” (Strawn, 920).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Arthur, John W. and Nestingen, James A., Lectionary Bible Studies: The Year of Mark Advent/Christmas/Epiphany, Study Book (Minneapolis: Augsburg Publishing House, 1975)

Barclay, William, The Daily Study Bible, The Gospel of Luke (Edinburgh: Saint Andrew Press, 1953)

Bartlett, David L., New Year B, 1999-2000 Proclamation: Advent Through Holy Week (Minneapolis: Fortress, Press, 1999)

Brown, Raymond, “The Annunciation to Mary, the Visitation, and the Magnificat (Luke 1:26-56),”Worship (May 1988)

Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; McCann, J. Clinton; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV–Year C (Louisville: Westminster John Knox Press, 1994)

Craddock, Fred B., “Luke,” Interpretation (Louisville: John Knox Press,(1990)

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holliday, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, C (Valley Forge: Trinity Press, 1994)

Culpepper, R. Alan, The New Interpreter’s Bible, Volume IX. (Nashville: Abingdon , 1995)

Gilmour, S. MacLean and Buttrick, George A., The Interpreter’s Bible, Volume 8. (Nashville: Abingdon Press, 1952)

Johnson, Luke Timothy, Sacra Pagina: The Gospel of Luke (Collegeville: Liturgical Press, 1991)

Nickle, Keith F., Preaching the Gospel of Luke (Louisville: Westminster John Knox, 2000)

Ringe, Sharon H., Westminster Bible Companion, Luke (Louisville: Westminster John Knox Press)

Strawn, Brent A., in Van Horn, Roger E., The Lectionary Commentary, The Third Readings: The Gospels(Grand Rapids, Eerdmans, 2001).

Tannehill, Robert C., Abingdon New Testament Commentaries: Luke (Nashville: Abingdon, 1996)

Thayer, Joseph Henry, A Greek-English Lexicon of the New Testament (NY: American Book Company, 1889)

Copyright, 2002, 2018 Richard Niell Donovan