Juan 10:22-302017-03-22T04:45:28+00:00

PASAJE BÍBLICO

Juan 10:22-31 (Español)

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

JUAN 10. EL CONTEXTO

Juan 20:22-30 es la continuación del discurso del Buen Pastor (vv. 1-18), que resulta en que algunos de “los judíos” lo acusen de tener un demonio (vv. 19-21). Los versículos 22-30 son seguidos por el rechazo a Jesús, incluyendo un intento de apedrearlo (vv. 31-39) y su partida de Jerusalén “á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan” (v. 40) y “Y muchos creyeron allí en él” (v. 42).

El Leccionario Común trata con este capítulo extendiéndolo por tres semanas sucesivas, pero en tres años sucesivos (durante el tiempo de Resurrección) así que no podemos apreciar su conexión con el resto del capítulo. Nos corresponde a nosotros, por lo tanto, familiarizarnos cuna vez más con el capítulo como un todo de tal manera que nuestra predicación de esta semana incorpore toda la riqueza de este capítulo.

El rechazo es el tema principal de este capítulo, y se refleja en la hostilidad de “los judíos” que desafían a Jesús a que les hable “abiertamente” (v. 24). Los pasajes que inmediatamente preceden y siguen a este texto (vv.19-21 y 3139) explícitamente tratan con ese rechazo, aunque también dejan claro que los “judíos” están divididos: algunos dicen que Jesús tiene un demonio (v. 20) y otros dicen que “Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?” (v. 21; ver también 8:31; 12:42).

Unas palabras sobre la frase “los judíos”. No es el pueblo judío completo que se opone a Jesús, sino los líderes judíos, los fariseos en particular (7:32, 45; 8:13; 9:40), la gente con poder y prestigio qué proteger. La gente común encuentra fácil creer en Jesús. Mientras más sofisticados, ricos, o poderosos lleguemos a ser, encontraremos más obstáculos en el camino de la fe. Jesús voltea de cabeza las vidas de quienes lo siguen. Los que “la han hecho”, quienes han logrado el “éxito” están menos dispuestos a permitir que Jesús turbe su cómodo mundo.

JUAN 10:22-24.

22Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalén; y era invierno; 23Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón. 24Y rodeáronle los judíos y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

“Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalén” (v. 22ª). Este evangelio presenta mucho de la enseñanza de Jesús y los resultados de las controversias como ocurriendo los sábados o en los días de festivales como la Pascua y los Tabernáculos.

El festival de la Dedicación es ahora mejor conocido como el festival de Chanikah o Hanukkah, y se observa durante ocho días en el mes de Chislev, muy cerca de lo que para nosotros es Navidad. Esta fiesta conmemora el triunfo de Judas Macabeo (judío) sobre Antíoco Epifanes (sirio) durante 164-165 a.C. Antíoco había tratado de imponer la filosofía y religión griega a los judíos. Al fracasar, atacó Jerusalén, saqueó el tesoro del Templo, y profanó el altar al sacrificar cerdos sobre él. Judas Macabeo y sus hermanos reunieron un ejército, liberaron a la nación, limpiaron el Templo, y volvieron a dedicar el altar. El festival de la Dedicación, que se celebra encendiendo lámparas y con alegría, conmemora la re-dedicación del altar.

“Era invierno; Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón” (vv. 22b–23). Aparentemente Jesús había estado en Jerusalén desde la fiesta de los Tabernáculos, dos meses antes (7:2, 37). Debido a que era invierno, Jesús estaba enseñando bajo techo y no al aire libre. Sus opositores hallaron que este era un lugar propicio para atrapar a Jesús y forzarlo a que hiciera declaraciones que lo incriminaran (Gossip, 631-632).

El lugar es importante. Para los judíos el Templo representaba la presencia de dios. “El evangelio de Juan presenta a Jesús como siendo lo que el templo representaba. Jesús es la misma presencia de Dios. El proclamó ‘Yo y el Padre uno somos’ (10:30)” (Lindberg, 52).

“Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente” (v. 24). Era un desafío hostil, diseñado para forzar a Jesús decir cosas que pudieran usar en su contra. Cualquier cosa que Jesús pudiera decir y sería usado en su contra. El asunto del la mesianidad de Jesús ya había sido levantada previamente en este evangelio:

• Al ver a Jesús enseñar sin oposición de las autoridades, la gente preguntaba “¿si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que éste es el Cristo?” (7:26).

• La gente respondió a los milagros de Jesús preguntando “El Cristo, cuando viniere, ¿hará más señales que las que éste hace?” (7:31).

• Ellos creían que él era el Mesías excepto porque venía de Galilea más que de Belén (7:41-43).

• Sus opositores preguntaron “¿Tú quién eres?” (8:25) y “¿Quién te haces á ti mismo?” (8:53).

• Los padres del ciego a quien Jesús había sanado tenían miedo porque “ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga” (9:22).

JUAN 10:25-30. OS LO HE DICHO, Y NO CREÉIS

25Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26Mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; 28Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre una cosa somos.

Jesús no contesta reclamando el título de Mesías para sí, porque sus interrogadores han venido buscando no la verdad, sino pruebas para condenarlo. No solamente han ignorado la evidencia de sus obras, sino que han buscado volverlas en su contra (5:10-18; 9:13-34). “Como Crisóstomo lo decía, ellos no creen, no porque Jesús no fuera un pastor, sino porque ellos no eran ovejas” (Craddock, et. al., 248). Ellos son a quienes Jesús ha identificado como ladrones, bandidos y asalariados que han venido para “hurtar y matar y destruir” (10:10a). Así que, se opusieron a Jesús, que había venido “para que tengan (mis ovejas) vida, y para que la tengan en abundancia” (10:10b). Los ladrones y bandidos no pueden soportar a un buen pastor, porque un buen pastor no los deja cometer sus fechorías.

Jesús también resiste el título de Mesías porque la idea popular distorsionaba su verdadero significado. “Muy frecuentemente para quienes cuestionan ‘Mesías’ tenía un significado nacionalista y político que Jesús no quería promover” (Brown, 406).

Cristo tiene opositores hoy día que ignoran la evidencia de vidas cambiadas y buenas obras hechas por la iglesia entre los pobres y vulnerables. Observen cómo se presenta a la iglesia en las películas y la televisión. Muy pocas veces se les trata con simpatía. Generalmente se les representa negativa y condenatoriamente o son usados para bromas. Ser conocido como cristiano en una Universidad requiere de valor, porque frecuentemente se desalienta la fe en los círculos académicos. La prensa y las cortes a veces son hostiles a la iglesia. Hermanos y hermanas cristianos son perseguidos y muertos en muchos países alrededor del mundo por su fe.

Sin embargo, debemos recordar que la fe es menos fácilmente abandonada por la hostilidad que por demasiada comodidad. La sangre de los mártires en verdad es la que riega la semilla de la iglesia. Los más serios enemigos de Cristo son quienes solamente llevan su nombre pero de mala manera, es decir, que proclaman el “evangelio de la prosperidad” en lugar de la cruz, o que predican el amor pero no aman, o que manchan sus vestiduras con su inmoralidad.

JUAN 10:27-29. MIS OVEJAS OYEN MI VOZ

27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; 28Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Vida eterna en este evangelio no se refiere a la longevidad, sino a la vida que se vive en la presencia de Dios. “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado” (17:3). Esto involucra una “reorientación de quien conoce, un cambio de lugar de una comunidad a otra…” (Cousar, et.al. 304). Los opositores de Jesús están acostumbrados a formas familiares, y no se arriesgarán a ver en nuevas direcciones o abrazarán un nuevo tipo de Mesías de tal manera que puedan disfrutar de la vida eterna que Jesús ofrece.

La seguridad que Jesús ofrece no es seguridad como el mundo la conoce. Las ovejas no perecerán y nadie las arrebatará de la mano de Jesús, pero muchos morirán por su fe, o perderán sus trabajos, o se les negarán oportunidades, o sufrirán el ridículo. Pero lo que no perderán será su relación con el Padre y el Hijo o la salvación que esa relación trae.

“Mi Padre que me las dio, mayor que todos…” (v. 29a). Smith nota que “Otros antiguos manuscritos dicen ‘mi Padre… es más grande que todos’” que le da un mejor sentido. ¿Es el Padre o aquellos a quienes el Padre da que es más grande que todos?” ¡Uno no puede imaginar que las ovejas sean ‘más grandes que todo”!” (Smith, 211).

Hay una tensión en este evangelio entre la fe y la elección. “Creer es pertenecer a quienes escuchan la voz de Jesús y reciben la vida eterna (cf. 5:24), pero uno no puede escuchar la voz de Jesús a menos que una le sea dada por Dios…” (O’Day, 676). A pesar de esto, se deja a la gente que sea responsable por sus acciones.

JUAN 10:30-31. UNO SOMOS

30Yo y el Padre una cosa somos. 31Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle.

“Yo y el Padre una cosa somos” (v. 30). Esta es una frase inflamatoria. De hecho, si Jesús no es el Mesías, estas son palabras blasfemas. Aquí se nos recuerda de las palabras de apertura de este Evangelio, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2Este era en el principio con Dios” (1:1-2). Después Jesús orará que sus discípulos “Para que todos sean

una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para

que el mundo crea que tú me enviaste” (17:21). En el corazón de este evangelio está la relación entre el Padre y el Hijo. Jesús ora para que sus discípulos se conviertan en parte de esta unidad.

“Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle” (v. 31). Sin embargo, ellos no pueden matarlo. Cuando su hora llegue, él podrá su vida voluntariamente.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Barclay, William, The Daily Study Bible, “The Gospel of John,” Volume 2 (Edinburgh: The Saint Andrew Press, 1955).

Beasley-Murray, Word Biblical Commentary: John (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1999).

Brown, Raymond E., The Anchor Bible: The Gospel According to John XIII-XXI (Doubleday, 1970).

Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; McCann, J. Clinton; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV, Year C (Louisville: Westminster John Knox Press, 1994).

Craddock, Fred R.; Hayes, John H.; Holladay, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, C (Valley Forge: Trinity Press International, 1994).

Gossip, Arthur John, The Interpreter’s Bible, Volume 8 (Nashville: Abingdon Press, 1952).

Howard, Wilbert F., The Interpreter’s Bible, Volume 8 (Nashville: Abingdon Press, 1952).

Krentz, Edgar and Vogel, Arthur A., Proclamation 2: Easter, Series C (Philadelphia: Fortress Press, 1980).

Lindberg, Paul H., Lectionary Bible Studies, “The Year of Luke,” Lent-Easter, Study Book, (Augsburg-Fortress, 1976).

O’Day, Gail R., The New Interpreter’s Bible, Volume IX (Nashville: Abingdon Press, 1995)

Sloyan, Gerald, “John,” Interpretation (Atlanta: John Knox Press, 1988).

Smith, D. Moody, Jr., “John,” Abingdon New Testament Commentaries (Nashville: Abingdon, 1999).

www.sermonwriter.com

www.lectionary.org

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