Josué 24:1-3a, 14-252017-03-22T04:45:52+00:00

PASAJE BÍBLICO

Josué 24:1-3a, 14-25

 

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Los últimos capítulos de Deuteronomio (31-34) describen el principio de la transmisión de liderazgo de Moisés a Josué.  Deuteronomio 33 es el discurso de despedida de Moisés, y Deuteronomio 34 relata la muerte y el entierro de Moisés.

Después de morir Moisés, Dios llamó a Josué para asumir el liderazgo de los israelitas (1:1-9).  Josué empezó a guiar a la gente cruzando el Río Jordán para entrar en la Tierra Prometida (capítulos 2-3).  Como Moisés, Josué conquistó a muchos reyes (capítulo 12), y supervisó el reparto de tierras entre las tribus (capítulos 13-22).

Capítulos 23 y 24 son los últimos capítulos del libro de Josué y cada uno consta de un discurso de despedida por parte de Josué.  En capítulo 24 aparece el relato de la muerte de Josué (24:29-31).  Anote la similitud entre los relatos de Moisés y Josué durante sus últimos días.

En capítulo 24, Josué guía a la gente en una ceremonia para renovar el pacto.  El pacto en este capítulo se parece bastante a los acuerdos típicos que se hacían en aquella época.  Ambos Woudstra y Longman describen los elementos básicos de un tratado explicando como algunos versículos, de capítulo 24 en particular, corresponden a esos elementos.  Longman describe este tratado como un tratado de vasallaje – un pacto entre una entidad fuerte y otra más débil.  En este caso Dios es la entidad fuerte y el vasallo es Israel.  Longman explica los elementos típicos de estos pactos de esta manera (Longman, 154-155).

  1. Introducción: Una lista de las entidades involucradas (24:1).
  2. Un repaso histórico: La relación histórica entre ambas partes (24:2-13).
  3. La entrega de la ley: Lo que se requiere del vasallo (24:15-16).
  4. Recompensas y consecuencias (24:19-20).
  5. Testigos (24:22).
  6. El depósito de los documentos del pacto (24:25-26).

Tucker dice que este libro no llegó a tener su formato final hasta el Exilio Babilónico, “cuando la bendición se había convertido en maldición” (Tucker, 501).  La historia de esta renovación del pacto, entonces, ayudó a explicar la razón por el ese exilio.

Josué 24:1-3a: ASÍ DICE JEHOVÁ

1Reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios. 2Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños. 3Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río, y lo traje por toda la tierra de Canaán, y aumenté su descendencia, y le di Isaac.

“Reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem” (v. 1a).  Esto se parece mucho al lenguaje de 23:2, donde Josué reunió a esta misma gente diciendo, “Yo ya soy viejo y avanzado en años.”  Lo que sigue es un discurso de despedida con el que prepara a la gente para su muerte – de la misma manera que Moisés la había preparado antes de su muerte (Deuteronomio 31-33).

Josué reúne a la gente en Siquem, un pueblo situado a unas 30 millas (50 kilómetros) al norte de Jerusalén (en ese momento Jerusalén se conocía como Jebús – véase 15:8; 18:28).  La última asamblea nacional había tomado lugar en Silo (18:1).  Siquem está bastante cerca del Monte de Ebal, donde Abraham había construido un altar a Yahvé (Génesis 12:6-7) – y donde Josué había hecho una ceremonia para renovar el pacto (8:30-35).  El Monte de Gerizim también está cerca.  Jacob había comprado un terreno en Siquem (Génesis 33:18-19) donde enterraron los huesos de José después de morir Josué, (Josué 24:32).

y llamó a los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios” (v. 1b).  Como veremos en versículo 2, Josué quiere dirigirse a todo el pueblo.  No obstante, primero reúne al liderazgo de Israel para que se presenten ante Dios.  Josué sabe que la gente no se mantendrá fiel al pacto si sus líderes no hacen lo mismo.

“Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños” (v. 2).  Aquí se empieza a recontar la historia de Yahvé e Israel, que continúa hasta versículo 13.

Taré tenía tres hijos – Abraham, Nacor, y Harán (Génesis 11:26) – pero Josué menciona solo a Abraham y a Nacor.  Harán era el padre de Lot, que murió en Ur mientras Taré aún vivía (Génesis 11:28).  No sabemos porque Josué no incluye su nombre.

“habitaron antiguamente al otro lado del río” (nahar – río) (2b).  Aunque nahar no especifica cuál río, sabemos que Taré vivió en Mesopotamia, más allá del Río Éufrates.

“y servían a dioses extraños” (v. 2b).  Esto era antes de que Yahvé hubiera hecho un pacto con Abraham.  Era común que gente de ese tiempo y lugar alabara una multitud de dioses.

“Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río, y lo traje por toda la tierra de Canaán” (v. 3a).  Taré, Abraham, Saraí, y Lot habían salido para Canaán “y vinieron hasta Harán, y asentaron allí (Génesis 11:31).  Harán era otra ciudad en Mesopotamia.  Después de esto Yahvé llamó a Abram, diciendo, “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, á la tierra que te mostraré; Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: Y bendeciré á los que te bendijeren, y á los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:1-3).

Es importante que Yahvé le pidiera a Abraham dejar su familia y la tierra que él había conocido.  Habiendo vivido allí, habría sido difícil para Abraham romper lazos con los dioses de su familia.  Yahvé le dijo a Abraham que fuera a una tierra que él le enseñaría – una tierra donde algún día vivirían los descendientes de Abram – una tierra que aún hoy se llama santa.

y aumenté su descendencia, y le di Isaac” (v. 3b).  La historia del nacimiento de Isaac es muy familiar, entonces lo recontaré en breves palabras.  Abraham y Sara no tuvieron un hijo hasta que ya eran muy mayores.  Isaac fue un hijo milagroso, nacido después de que Abraham y Sara ya estaban en una edad demasiado avanzada para concebir.  Isaac fue padre de Jacob y Esaú, y Jacob fue padre de Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José.  Cuando los israelitas dejaron Egipto, los descendientes de Abraham ya eran cientos de miles.  Desde entonces, el número de descendientes de Jacob se ha hecho incalculable.

Josué 24:3b-13. REPASO HISTÓRICO

Estos versículos siguen con el repaso histórico que empezó en versículo 2.  Trae a la memoria Egipto y el Éxodo.  Relata como Yahvé concedió victorias a los israelitas sobre los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos.  Yahvé dice, “y yo los entregué en vuestras manos” (v. 11).  Yahvé termina este repaso diciendo, “os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis” (v. 13).

Yahvé les recuerda a los israelitas de las cosas maravillosas que ha hecho por ellos en el pasado.  Por la historia que comparten los israelitas con Yahvé, tienen motivos de sobra para confiar que Yahvé también hará cosas maravillosas por ellos en el futuro – si le son fieles.

Josué 24:14-15. TEMED Y SERVID A JEHOVÁ

14Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad (hebreo: tamam) y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

“Versículos 14-24 incluyen las estipulaciones que aparecen en un contrato o un pacto” (Hess).  Son las estipulaciones o los requisitos que aparecen en un documento legal.  En estos versículos, Josué le dice a la gente lo que se espera de ellos por su relación con Yahvé.

“Ahora, pues, temed a Jehová” (v. 14a).  A veces gente teme a Dios porque ha hecho algo malo y teme retribución, pero “temed a Jehová” muchas veces significa algo completamente diferente – se refiere a la reverencia y a la fe que llevan a la obediencia.  Temer al Señor es servir al Señor y solo al Señor (Deuteronomio 6:13).  Es observar los mandamientos de Dios (Deuteronomio 28:58).  Temer al Señor es “el principio de la sabiduría.”  Es decir, la persona que teme a Dios estará dispuesta a oír y escuchar la instrucción de Dios (Proverbios 1:7).  A menudo es resultado de haber presenciado el poder de Dios (Éxodo 14:31).  Temer al Señor requiere justicia (Hechos 10:22), lealtad y servicio a Dios, y rechazar dioses falsos (Josué 24:14).  Temer al Señor asegura su merced (Lucas 1:50), y resulta en prosperidad espiritual (Hechos 9:31).  “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia” (Salmo 33:18).  Por eso los que temen al Señor pueden cantar:

“Nuestra alma esperó á Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
Por tanto en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Como esperamos en ti” (Salmo 33:20-22).

y servidle con integridad (tamam) y en verdad” (’emet) (v. 14b).  La palabra tamam quiere decir “completar, terminar, concluir.  La raíz de esta palabra connota terminación o dar por concluido” (Baker y Carpenter, 1233).  En otro lugar, esta palabra se usa para describir un cordero sin mancha o una vida justa.  En este versículo la palabra tamam significa servir a Dios sin excepción – una vida comprometida a Dios.

La palabra ’emet significa “verdad” y “lealtad.”  Verdad y lealtad son características de Dios, por eso la gente de Dios debe manifestar estas virtudes.  Aunque verdad y lealtad son distintas, sí están relacionadas.  Una persona leal no solo dirá la verdad, sino que también llevará una vida verdadera – una vida que sigue un camino recto y estrecho en lugar de someterse a cada capricho o tentación.  La persona que tiene ’emet se mantendrá firme – inalterable.

y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová” (v. 14c).  De la misma manera que un vasallo tendría que servir a su rey con lealtad, una persona que sirve a Jehová con tamam y ’emet tendrá que servir exclusivamente a Yahvé.  No hay giro a la derecha ni a la izquierda – no hay ídolos escondidos para alabanza secreta – no existen alianzas más allá de la alianza a Yahvé y no hay alianzas que se interpongan con su alianza a Yahvé.

Los antepasados que vivían más allá del Río Éufrates eran Terá y su familia.  Aunque no sabemos de ningún caso en que Israel alabara otros dioses en Egipto, Levítico dice, “Y nunca más sacrificarán sus sacrificios á los demonios, tras de los cuales han fornicado” (Levítico 17:7) – y Deuteronomio dice, “Despertáronle á celos con los dioses ajenos; Ensañáronle con abominaciones” (Deuteronomio 32:16).  Y, claro, los israelitas no llevaban mucho tiempo fuera de Egipto cuando construyeron y alabaron al becerro de oro (Éxodo 32).

Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis” (15a).  Ha llegado el momento decisivo.  Josué reta a la gente para que tome una decisión – para que se ponga de un lado u otro – para que se comprometa a Yahvé con todo su corazón o a quien prefiera.  Tienen que tomar una decisión, no pueden quedarse quietos.  Josué pone empeño e insiste que tomen la decisión “hoy.”

“pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (15b).  Aquí Josué ejerce un principio fundamental de liderazgo – guiar por ejemplo.  Él y su familia demostrarán con su vida personal que han decidido servir a Yahvé.  Al hacerlo, esperan servir de ejemplo para los indecisos y acercarles a Yahvé.  Esperan poder influenciar a toda la nación de Israel con su ejemplo.  El próximo versículo sugiere que tendrán éxito – aunque sabemos por los eventos que vinieron después en la historia hebrea que esta gente resultará caprichosa y a menudo infiel.

Josué 24:16-18. TAMBIÉN SERVIREMOS A JEHOVÁ

16Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses; 17porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos. 18Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.

“Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses” (v. 16).  La gente responde afirmativamente al reto de Josué.  Hablan como si abandonar otros dioses para servir exclusivamente a Yahvé fuera algo que se daba por hecho, pero no es así.  Han sido infieles en el pasado y sabemos que lo volverán a ser.  Por el momento han decidido poner su suerte en el Señor Yahvé.

“porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos” (v. 17).  Como prueba de que piensan cumplir su palabra de servir a Yahvé, la gente vuelve a relatar las bendiciones que han recibido de la mano de Yahvé a lo largo de la historia.  En particular, recuerdan el Éxodo y su largo trayecto por el desierto.  Yahvé les ha sido fiel en el pasado y por eso tienen motivos para confiar en él en el futuro.

“Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios” (v. 18).  La gente usa la palabra amorreos para referirse a los habitantes de Canaán y sus alrededores.  No había pasado mucho tiempo desde que Dios permitió una serie de victorias sobre los habitantes de la Tierra Prometida (capítulos 6-12), y estos eventos estarían aún presentes en la memoria de la gente.

Josué 24:19-20. JEHOVÁ ES DIOS SANTO

19Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo (hebreo: qadosh), y Dios celoso (hebreo: qanno); no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados. 20Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien.

“Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo” (qadosh) (v. 19a).  La palabra qadosh se refiere a algo sagrado o santo – separado o apartado.
En las Escrituras Hebreas se enfatiza la santidad, comenzando con el relato de Moisés y el arbusto ardiente.  Dios le dijo a Moisés, “No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxodo 3:5).  Este versículo nos ayuda a entender lo que significa santidad.  Nada podría parecer más normal y menos santo que tierra común y corriente, pero el Señor le dijo a Moisés que la tierra común y corriente que pisaba era tierra santa.  Aunque este versículo no lo diga de la misma manera, sí implica que la tierra santa que Moisés pisaba era santa por la presencia de Dios.  Dios es santo y la presencia de Dios santifica todo lo que toca – hasta la tierra bajo los pies de Moisés.

El episodio del arbusto ardiente también nos dice lo que Dios espera cuando la gente se encuentra ante lo sagrado.  Debe comportarse con reverencia.  En el arbusto ardiente, Moisés debió mostrar reverencia manteniendo distancia del arbusto ardiente.  También tuvo que quitarse las sandalias para mostrar reverencia por la tierra santa bajo sus pies.

Las Escrituras Hebreas constantemente presentan a Dios y al nombre de Dios como santos.

La palabra hebrea qadosh significa santo – algo o alguien que Dios ha apartado para cumplir algún propósito santo.  Es por esto que el sábado es sagrado, porque Dios lo estableció como día de descanso y alabanza.  El pueblo de Israel es santo porque Dios lo escogió para ser su pueblo.  El tabernáculo y el templo son sagrados porque Dios los ha apartado como lugares donde la gente puede alabar y estar en presencia de Dios.  Sacerdotes y levitas son santos porque Dios los ha designado para su servicio.

Toda santidad es derivativa – se deriva de la santidad de Dios.  El sábado es santo porque Dios lo hizo así.  El tabernáculo y el templo son santos por la presencia de Dios.  La nación de Israel ha de ser santa porque gozan de una relación pactada con Dios.

Levítico 10:10 dice que Aarón y sus descendientes (los sacerdotes) deben “discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio.”

Ser escogido por Dios para ser un pueblo santo es un gran honor, pero además de privilegios también confiere obligaciones.  Como pueblo santo de Dios, Israel tiene la obligación de vivir como gente santa.  Esto requiere obediencia de las leyes de Dios.  Ley judía describe en detalle lo que Dios espera de la gente del pacto por haber sido escogida como pueblo de Dios.

La sorpresa en este versículo es que Josué les dice que no pueden servir al Señor.  Acaba de llamarles para servir al Señor (v. 14).  ¿Por qué, entonces, les dice ahora que no pueden hacerlo?  Parece que Josué solo quiere enfatizar la distancia entre lo humano y lo divino – lo santo y lo profano.  También parece que está tratando de decirles que puede ser peligroso decir que servirás al Señor.  El Señor es santo y celoso, entonces la persona que dice que servirá al Señor pero que después no lo hace puede esperar graves consecuencias.

y Dios celoso (qanno); no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados” (v. 19b).  De nuevo, nos sorprenden las palabras de Josué cuando dice que Dios no perdonará sus pecados.  Esto va en contra de todo lo que hemos oído en otros lugares acerca de Dios – que Dios es merced – que Dios quiere redimir al pecador.

De nuevo, parece que Josué solo quiere enfatizar la seriedad de la decisión que estos israelitas tienen por delante.  No deben tomar la decisión de servir al Señor a la ligera porque el Señor es un Dios celoso.

Esta palabra qanno se puede usar para hablar de celos o fervor.  El Señor no piensa levemente de su gente, sino que siente por ella un amor apasionado – es celoso por la relación entre Israel y Yahvé.  “El profeta Ósea, a causa de su propia experiencia con el adulterio de su esposa, había llegado a pensar de la relación entre Dios e Israel como un matrimonio monógamo.  Cuando Israel iba en busca de otros dioses, cometía adulterio contra su esposo divino que la ama con fervor… Israel no debe alabar a ningún otro dios, es decir, no debe mostrar intimidad con ningún otro esposo, porque Yahvé es un Dios apasionado que ama a su esposa profunda y apasionadamente.  La pasión de Dios se compara al fuego que aparece en Deuteronomio 4:24” (Luker, 202-203).  Entonces, cuando Josué les dice que Dios es un Dios celoso, les está diciendo que si su compromiso no es total en lo más mínimo, estarán jugando con fuego.  Dios no consentirá una religión a medias.

“Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien” (v. 20).  En versículos 2-13, Yahvé les dio a los israelitas una breve sinopsis de las bendiciones que Israel había disfrutado a lo largo de su relación con Yahvé.  En el pasado Yahvé había hecho cosas grandes por Israel, por eso podían esperar que Yahvé hiciera cosas grandes por ellos en el futuro.

Pero este versículo presenta el otro lado de esta moneda.  Si se vuelven infieles, las bendiciones del pacto se convertirán en maldiciones.  Yahvé les castigará y les consumirá.

Debemos anotar que en la historia de Israel después de este momento, veremos como Israel abandona a Yahvé repetidas veces – y Yahvé la castigará repetidas veces.  Pero debemos recordar que la intención de los castigos que Yahvé imponía sobre Israel era redimir, no vindicar.  Yahvé no solo levantó a Nebuchadnezzar para destruir Jerusalén y exiliar a los israelitas.  Con el tiempo, también levantó a Ciro para liberarles y permitirles regresar a su patria y reconstruir Jerusalén.  Este patrón redentor será algo típico en la relación entre Israel y Yahvé.

Josué 24:21-25. SOIS TESTIGOS CONTRA VOSOTROS MISMOS

21El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos. 22Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos. 23Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel. 24Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos. 25Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem.

“El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos” (v. 21).  El pueblo afirma de nuevo su compromiso de servir a Yahvé.

“Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos” (v. 22).  La palabra “testigo” se suele asociar con procedimientos legales.  Testigos ayudan a establecer lo que pasó de verdad.  Para ser un testigo creíble una persona necesita haber presenciado en persona los hechos por los que se acusa a una persona de un crimen.

Josué deja claro que esta gente ha sido testigo de lo que ha acontecido – la gente ha participado voluntariamente en su compromiso para servir a Yahvé y solo a Yahvé.  Si no cumplen con su parte del trato tendrán que actuar como testigos de si mismos.  Pase lo que pase por su falta de lealtad, no tendrán ningún derecho a culpar a Yahvé.

“Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel” (v. 23).  Josué exige que eliminen los dioses ajenos.  Esto significa que todavía no lo han hecho.

Josué también exige “inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.”  Físicamente, el corazón está en el centro de nuestro ser aproximadamente en el medio del torso.  Esta gente pensaba del corazón como el centro, no solo de su cuerpo físico, sino también de la persona.  El corazón rige sobre el proceso mental, las emociones, y las decisiones.  Inclinar sus corazones hacia Yahvé significa que amarán a Yahvé con todo su corazón, su alma, y su fuerza (Deuteronomio 6:5).

“Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos”(v. 24).  La gente vuelve a afirmar su compromiso con Yahvé y con la naturaleza exclusiva de ese compromiso.

“Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem”(v. 25).  Un pacto es un acuerdo entre dos partes.  Siendo un contrato legal, los pactos generalmente describen lo que se requiere de cada parte y los beneficios que cada uno puede recibir.  Ejemplos de pactos humanos podrían incluir todo desde un simple acuerdo entre dos personas hasta un tratado entre dos o más naciones.  En el mundo antiguo los pactos eran acuerdos que llevaban una obligación legal, y la gente que entraba en un pacto solía ratificarlo con algún juramento o sacrificio ritual.

El pacto que Yahvé estableció con Israel empezó con Abram, mucho antes de la existencia de Israel (Génesis 12:1-3; 15:18-20).  Yahvé renovó este pacto con Moisés (Éxodo 24) y Josué (Josué 24) y Ochôzías (2 Reyes 11) y Ezechîas (2 Crónicas 29:10) y Josías (2 Reyes 23:3) y David (2 Samuel 7:12-17).  Pactos entre Yahvé e Israel se solían ratificar con un sacrificio de sangre (Génesis 15:9-11; Éxodo 24:5-8; 29:38-46; véase también Mateo 26:28; Hebreos 9:15-22).  El pacto entre Yahvé e Israel tenía muchas facetas, pero Yahvé resumió la esencia del compromiso en la promesa que le hizo a Abram:

“Vete de tu tierra y de tu parentela,
y de la casa de tu padre,
á la tierra que te mostraré;
Y haré de ti una nación grande,
y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre,
y serás bendición:
Y bendeciré á los que te bendijeren,
y á los que te maldijeren maldeciré:
y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”
(Génesis 12:1-3).

Versículo 25 nos dice que Josué hizo un pacto con la gente.  Quizá sería más preciso decir que Josué negoció un pacto entre los israelitas y Yahvé – persuadiendo a la gente para que se comprometiera a las generosas condiciones que Yahvé había establecido.  Aunque la gente aceptó su compromiso en presencia de Josué, su obligación no está con Josué, que pronto morirá, sino con Yahvé.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, de dominio público, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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www.lectionary.org

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