Isaías 60:1-62017-03-22T04:45:46+00:00

Comentario (Estudio de la Biblia)

Isaías 60:1-6

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

PASAJE BÍBLICO: Isaías 60:1-6

EXÉGESIS:

CAPÍTULOS 60-62:

Estos tres capítulos prometen cosas grandes para el pueblo de Jerusalén y relatan la alegría que sienten al cumplirse estas promesas. Forman un conjunto optimista y alegre. Varios temas se repiten a lo largo de estos capítulos, como la luz, la justicia, la salvación, y la alegría.

Los antiguos exiliados han regresado a Jerusalén después de un largo exilio que probó su fe en Yahvé. Ciro de Persia ha derrotado a los babilónicos y establecido una nueva póliza. En vez de subyugar a los exiliados judíos, Ciro les permite regresar a Jerusalén y, además, les provee los fondos que necesitan para reconstruir su templo.

Al regresar, sin embargo, los antiguos exiliados encuentran que Yahvé, quien hizo posible su regreso, no les ha facilitado esta tarea. Los libros de Esdras y Nehemías relatan la restauración de Jerusalén y su templo. Los exiliados recién llegados experimentaron oposición del pueblo local y el proyecto cesó repentinamente (Esdras 4; Nehemías 4-5).

Estos nuevos obstáculos crearon una crisis de fe, como lo había hecho el exilio. Sí, Yahvé ha hecho posible que escapen de la servidumbre en Babilonia, igual que Yahvé antes había hecho posible que sus antepasados escaparan de su esclavitud en Egipto. No obstante, igual que los antiguos israelitas se quejaron y dudaron al pasar por obstáculos en el desierto, de la misma manera estos previos exiliados también pasan por una crisis de fe parecida. Yahvé les ha permitido volver a Jerusalén, pero también ha permitido que sus opositores se les interpongan en cada paso del camino. ¿Es Yahvé incapaz de lograr lo que les ha prometido? ¿Es Yahvé fiel – cumplirá sus promesas? ¿Se ha rendido Yahvé y les ha abandonado?

Segundo Isaías trató estas mismas preguntas mientras el pueblo estaba exiliado (véase 50:2). Yahvé es un Dios apasionado, angustiado mientras trabaja para lograr sus metas (42:14). No es como los dioses impotentes de Babilonia, hechos de madera. Más al punto, Yahvé está comprometido a la restauración de la gente. Dijo, “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén: decidle á voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados” (Isaías 40:1-2).

Ahora, Tercer Isaías se dirige a gente que ya no está exiliada, con estos mismos temas – contestando las mismas preguntas. Capítulos 56-59 delinean los pecados del pasado y del presente, pero el humor cambia al final de capítulo 59 cuando el profeta anuncia, “Y vendrá el Redentor á Sión, y á los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová” (59:20). Yahvé promete, “Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, dijo Jehová, ni de la boca de la simiente de tu simiente, desde ahora y para siempre” (59:21).

El tono de capítulos 60-62, entonces se pone alegre. Capítulo 60 comienza con una llamada “Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre” (60:1). Promete:

• “Y andarán las gentes á tu luz” (60:3).

• El pueblo gozará de prosperidad y bienestar.

• “Y los hijos de los extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán” (60:10) – y “sea traída á ti fortaleza de gentes” (60:11) – y las naciones que rehúsen servir a Judea “del todo serán asoladas” (60:12).

• “En lugar de que has sido desechada y aborrecida, y que no había quien por ti pasase, ponerte he en gloria perpetua, gozo de generación y generación” (60:15). Promete que “Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria” (60:19).

60:1-6 es la lectura tradicional del Antiguo Testamento para Epifanía por su énfasis en las naciones (gentiles) que traen riquezas a Jerusalén – y por la mención de camellos y oro e incienso en versículo 6 que la emparejan particularmente bien con la historia de los Reyes Magos en Mateo 2:1-12, la lectura tradicional del Evangelio para Epifanía.

VERSÍCULOS 1-2: LEVÁNTATE, RESPLANDECE; QUE HA VENIDO TU LUMBRE

1Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 2Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad los pueblos: mas sobre ti nacerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

“Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti” (v. 1). El pueblo de Jerusalén ha sufrido la oscuridad de un largo exilio – y un regreso difícil a Jerusalén que les ha dejado en ruinas – y vecinos que se oponen a la reconstrucción de la ciudad y su templo. Las circunstancias de su situación les han afectado severamente – circunstancias causadas por su pecado – circunstancias que constituyen el juicio de Dios. Sin embargo, Dios no les ha castigado para destruirles, sino para redimirles. Ahora ha llegado el momento de la redención, y el momento de recibirla. Han vivido en la oscuridad de desesperación, pero “ha venido su lumbre” – “la gloria de Jehová ha nacido” sobre ellos. Esa luz es Yahvé, que ha faltado por tanto tiempo.

Para recibir el don de la redención, se deben levantar de manera física, emocional, y espiritual, para comenzar la obra que Yahvé les pone por delante. Después de levantarse, han de brillar – reflejar la luz de la gloria de Yahvé dentro y fuera de su comunidad – ser testigo a la luz que ha comenzado a enriquecer sus vidas de nuevo.

Hay un paralelo aquí entre “lumbre” y “gloria.” La gloria del Señor a menudo “se asocia con brillantez o esplendor en las teofanías” (apariciones divinas) (Myers, 420).

“Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad los pueblos: mas sobre ti nacerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria” (v. 2). Los exiliados experimentaron la oscuridad espiritual durante su largo exilio, pero ahora empieza la gran revocación. Serán “los pueblos” (gentiles) los que serán arropados en las “tinieblas,” y los previos exiliados los que verán la luz de la gloria de Dios. Nos recuerda a un versículo anterior, “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (9:2).

VERSÍCULO 3: ANDARÁN LAS GENTES Á TU LUZ

3Y andarán las gentes á tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

Este versículo nos hace pensar de los Magos que vinieron del oriente siguiendo la estrella al lugar del nacimiento de Jesús (Mateo: 2:1-12).

Aquí también debemos recordar brevemente la historia del regreso de los exiliados a Jerusalén. Esa historia comenzó con el Rey Ciro de Persia, que derrotó a los babilonios y convirtió Persia en la fuerza dominante de la región. “Excitó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pasar pregón por todo su reino” para proclamar el decreto del rey (Esdras 1:1). En ese decreto, Ciro reconoció que el Señor le había encargado con la reconstrucción del templo de Jerusalén (Esdras 2:2). Por lo tanto, permitió que los exiliados regresaran a Jerusalén, y les mandó que otros ayudaran con “la solemnidad de las cabañas, como está escrito, y holocaustos cada día por cuenta” (Esdras 3:4). El mismo Ciro devolvió toda la plata y oro que los babilonios habían sacado del templo algunas décadas antes – más de cinco mil tarros de oro y plata (Esdras 1:10).

Los exiliados, más de cuarenta y dos mil de ellos con sus sirvientes y animales, regresaron a Jerusalén y comenzaron la reconstrucción del templo (Esdras 2-3). Encontraron resistencia de la gente local, la cual escribió al Rey Artajerjes (sucesor de Ciro), difamando los exiliados. Como resultado, los antiguos exiliados tuvieron que cesar su trabajo en el templo por un tiempo (Esdras 4). Sin embargo, los exiliados fueron ante el Rey Darío (otro sucesor de Ciro), pidiéndole verificar los documentos reales para confirmar el decreto de Ciro. Después de hacerlo, Darío permitió que los antiguos exiliados retomaran la reconstrucción, y se pusieron de acuerdo para compartir el coste (Esdras 5-6).

Esdras 7 entonces relata la historia de Artajerjes enviando un decreto a los tesoreros de la provincia al otro lado del río: “que todo lo que os demandare Esdras sacerdote, escriba de la ley del Dios del cielo, concédasele luego, hasta cien talentos de plata, y hasta cien coros de trigo, y hasta cien batos de vino, y hasta cien batos de aceite; y sal sin tasa” (Esdras 7:21-22).

Esta historia se relaciona a Isaías 60:3-6, porque relata la historia de “las gentes” (gentiles) proveyendo apoyo para la reconstrucción del templo. Los decretos de Ciro y Darío resultaron en barcos y caravanas que llevaban grandes cargamentos de tesoros a Jerusalén.

(NOTA: El nombre, Artajerjes, en Esdras 4:11 confunde, porque Artajerjes I rigió entre 464-424 a.C., muchos años después de la muerte de Darío en 486 a.C. Sin embargo, Darío aparece en Esdras 5:6 a continuación de Artajerjes. Hasta este momento no he logrado reconciliar esta cuestión).

VERSÍCULO 4: TODOS ESTOS SE HAN JUNTADO, VINIERON Á TI

4Alza tus ojos en derredor, y mira:

todos estos se han juntado, vinieron á ti:

tus hijos vendrán de lejos,

y tus hijas sobre el lado serán criadas.

“Alza tus ojos en derredor, y mira: todos estos se han juntado, vinieron á ti” (v. 4a). Una vez de vuelta, los exiliados han vivido décadas como ciudadanos de segunda clase (como si no fueran ciudadanos). Ese tipo de servidumbre mata el espíritu. Gente que vive bajo ese tipo de opresión a menudo encuentra difícil volver a levantarse de nuevo. Pero este versículo les clama que alcen los ojos para ver las bendiciones que se les acercan – bendiciones que, por la gracia de Dios, vienen de príncipes y reyes de tierras lejanas. Desde su pértiga sobre el Monte de Sión, pueden observar y ver los barcos acercarse por el mar y ver las caravanas venir de tierra adentro.

“tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas sobre el lado serán criadas” (v. 4b). Han vuelto aproximadamente unas cincuenta mil personas, pero ese número no se compone solamente de exiliados. Otras personas han llegado de otras localidades.

VERSÍCULO 5: ENTONCES VERÁS Y RESPLANDECERÁS

5Entonces verás y resplandecerás;

y se maravillará y ensanchará tu corazón,

que se haya vuelto á ti la multitud de la mar,

y la fortaleza de las gentes haya venido á ti.

“Entonces verás y resplandecerás; y se maravillará y ensanchará tu corazón” (v. 5a). Estos verbos – “verás y resplandecerás…se maravillará y ensanchará” – describen la emoción que los antiguos exiliados sienten al ver la riqueza de naciones ante ellos. Esto sería algo maravilloso para cualquier gente, pero lo es en particular para estos previos exiliados que por tanto tiempo han tenido que pagar tributo a Jerusalén. Esto termina con su crisis de fe. “La epifanía de los gentiles ahora se convierte en catalizador para la epifanía del pueblo de Jerusalén… La comunidad creyente verá de nuevo; porque la comunidad no creyente ahora ve y cree” (Reid, 377).

“que se haya vuelto á ti la multitud de la mar, y la fortaleza de las gentes haya venido á ti” (v. 5b).

“La multitud de la mar” se refiere a los bienes transportados por barco – seguramente desde Fenicia, ubicada en la costa mediterránea y al norte del Mar Galileo (el Líbano de hoy día). Fenicia incluye puertos importantes como las ciudades de Tiro y Sidón.

Estos previos exiliados habrían visto grandes riquezas a lo largo de su exilio, pero riquezas que pertenecían a sus amos. Ahora “las gentes” verán a los que ellos han servido de esclavos, trayendo riquezas a Jerusalén. Esta riqueza, por muy atractiva que sea, lleva un significado más profundo. Es señal del amor de Yahvé hacia ellos, y es entregado por “las gentes” como tributo a Dios.

VERSÍCULO 6: MULTITUD DE CAMELLOS TE CUBRIRÁ

6Multitud de camellos te cubrirá,

dromedarios de Madián y de Epha;

vendrán todos los de Seba;

traerán oro é incienso,

y publicarán alabanzas de Jehová.

“Multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Epha; vendrán todos los de Seba” (v. 6a). La mayoría de países que enviaba apoyo a Jerusalén no tendría acceso a los puertos, por eso usarían caravanas de camellos para transportar sus bienes.

• Madián era el cuarto hijo de Abraham y Cetura (Génesis 25:1-2). El pueblo de Madián estaba ubicado al sureste de Judá (hoy día el noroeste de Arabia Saudita), cerca del Golfo de Eilat (hoy día el Golfo de Aqaba).

• Epha era hijo de Madián (Génesis 25:4) y el Epha que se menciona aquí es, aparentemente, una tribu Madianita.

• La localidad de Seba seguramente era el extremo sur de la Península Arábica (Yemen hoy día) (Rasmussen, 251). Sería fuente de “oro, incienso, caña dulce y otras especies, piedras preciosas, y otros productos de África, India, y el Este” (Myers, 934).

No obstante, lo más importante de esta mención de Seba es la visita de la Reina de Seba al Rey Salomón cuando el poder de Israel había llegado a su cumbre y la sabiduría de Salomón era legendaria. “Y vino á Jerusalén con muy grande comitiva, con camellos cargados de especias, y oro en grande abundancia, y piedras preciosas” (1 Reyes 10:2. Véase también 2 Crónicas 9).

La historia continúa detallando la gran sabiduría de Salomón y las riquezas que le fueron enviadas. No solo de la Reina de Seba, sino también de Hiram (1 Reyes 10:11) tanto como de los mercaderes y “y de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra” (1 Reyes 10:15). Relata una flota de barcos que traía cargamentos de “oro, plata, marfil, simios y pavos” cada tres años (1 Reyes 10:22). Dice, “Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oír su sabiduría, la cual Dios había puesto en su corazón. Y todos le llevaban cada año sus presentes: vasos de oro, vasos de plata, vestidos, armas, aromas, caballos y acémilas” (1 Reyes 10:25). Habla de Salomón importando caballos y carrozas de Egipto (1 Reyes 10:28-29).

Es decir, esta mención de Seba nos recuerda de un tiempo cuando Israel era grande y reyes y reinas le traían grandes regalos de todo el mundo. Salomón usó esos regalos, en parte, para construir el primer templo. Ahora el profeta dice que, de nuevo, la gente – que hasta hacía muy poco tiempo había estado exiliada – puede esperar que reyes y reinas traigan regalos de todo el mundo para ayudar a construir un nuevo templo.

“traerán oro é incienso, y publicarán alabanzas de Jehová” (v. 6b). Oro e incienso son bienes valiosos, pequeños y fáciles de transportar. El incienso se utiliza en la alabanza en el templo para y para embalsamar cadáveres. Más adelante, los Magos Sabios traerán a Jesús ofrendas de oro, incienso, y mirra (Mateo 2:11).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2009, Richard Niell Donovan