Isaías 52:13 – 53:122017-03-22T04:45:46+00:00

Comentario (Estudio de la Biblia)

Isaías 52:13 – 53:12

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

PASAJE BÍBLICO: Isaías 52:13 – 53:12

EXÉGESIS:

LOS CÁNTICOS DEL SIERVO:

Capítulos 42-53 del libro de Isaías contienen cuatro Cánticos del Siervo. El Siervo es el agente de Dios para hacer su obra en la tierra.

• El primer cántico (42:1-4) relata la llamada del Siervo que “dará juicio á las gentes” (42:1).

• En el segundo cántico (49:1-6), el Siervo ha de “levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel” (49:6a). Además, Dios dice, “también te di por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra” (49:6b).

• En el tercer cántico (50:4-9), Dios le da al Siervo la lengua para enseñar (50:4) y el oído para oírle a Dios y a las gentes (50:5).

• El cuarto cántico (52:13 – 53:12) – el cántico del Siervo que Sufre – trata de un Siervo que sufre por su gente para redimirla de sus pecados y sufrimiento.

Cristianos de la época del Nuevo Testamento identifican a Jesucristo como el siervo.

52:13 – 53:12: UN RESUMEN

Este pasaje nos presenta con algunos retos típicos de la poesía. Utiliza palabras y frases llenas de significado capaces de más de una interpretación. ¿Quién es “mi Siervo”? ¿Quién está hablando? A causa de la naturaleza poética de este pasaje, eruditos han debatido y escrito bastante a lo largo de los siglos acerca de estas preguntas.

VERSÍCULOS 13-15: HE AQUÍ QUE MI SIERVO PROSPERARÁ

13He aquí que mi siervo será prosperado,

será engrandecido y ensalzado,

y será muy sublimado.

14Como se pasmaron de ti muchos,

en tanta manera fue desfigurado de los hombres su parecer;

y su hermosura más que la de los hijos de los hombres.

15Empero él rociará muchas gentes:

los reyes cerrarán sobre él sus bocas;

porque verán lo que nunca les fue contado,

y entenderán lo que jamás habían oído.

“He aquí que mi siervo será prosperado” (v. 13). La mayor parte de eruditos está de acuerdo en que ésta es la voz de Yahvé. ¿Quién es el siervo? Sobre esta pregunta hay más desacuerdo.

Rabíes judíos identificarían al siervo como Israel o el pueblo judío. Sin embargo, el sufrimiento de los exiliados es castigo por sus pecados, entonces, apenas se puede pensar que con el exilio “de la cárcel y del juicio fue quitado” (53:8).

En la temprana iglesia, cristianos identificaban al siervo como Jesucristo – el Mesías – el que “tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias” (Mateo 8:17; véase también Mateo 12:17-21).

Es posible – y probable – que Dios pretendía que la iglesia interpretara las palabras del profeta en vista de la venida de Jesucristo.

“será engrandecido y ensalzado, y será muy sublimado” (v. 13b). El Nuevo Testamento utiliza estas frases, “engrandecido” (Hechos 2:33; 5:31; Hebreos 7:26) y “ensalzado” (Juan 3:14; 8:28; 12:32, 34; Hechos 1:9) refiriéndose a Jesús.

“Como se pasmaron de ti muchos” (v. 14a). “La palabra ‘muchos’ se contrasta con el único siervo, el justo, el que sufre, y al final, el siervo victorioso” (Muilenburg, 617).

“en tanta manera fue desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura más que la de los hijos de los hombres” (v. 14b). El siervo es una persona poco atractiva. Pero Dios a menudo escoge personas inesperadas para cumplir su obra. El niño, David, es un ejemplo. Otro ejemplo es Moisés, que carecía del don de hablar elocuentemente. Gideón, con su pequeñísimo ejército, es otro.

Para cristianos, este versículo describe al Cristo crucificado.

“Empero él rociará muchas gentes: los reyes cerrarán sobre él sus bocas; porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído” (v. 15). La palabra “gentes” es código para gentiles.

“Empero él rociará muchas gentes” (v. 15a). Imagine el asombro de los Filistenses al ver al pequeño David tomar control sobre el gigante Goliat con solo una sonda. Imagine el asombro de Faraón al encontrar en Moisés un formidable enemigo. Imagine el asombro de los Medianitas al ver a Gideón y su pequeño ejército soplar trompetas y romper jarros, venciendo al ejército Medianita.

De la misma manera, gente poderosa se quedará sin habla al ver el Cristo resucitado.

VERSÍCULOS 1-3: DESPRECIADO Y DESECHADO

1¿Quién ha creído á nuestro anuncio?

¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

2Y subirá cual renuevo delante de él,

y como raíz de tierra seca:

no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos,

mas sin atractivo para que le deseemos.

3Despreciado y desechado entre los hombres,

varón de dolores, experimentado en quebranto:

y como que escondimos de él el rostro,

fue menospreciado, y no lo estimamos.

Aquí la voz cambia de Yahvé a la gente de la comunidad.

“¿Quién ha creído á nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?”(v. 1). ¿Quién ha creído? “La respuesta esperada es ‘nadie’” (Muilenburg, 618). ¿Quién puede creer que un hombre que murió en una cruz – su muerte atestiguada por soldados romanos y multitudes – vencería la muerte? ¡Nadie! Pero aquéllos que han visto el brazo de Jehová sí creerán.

“Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos” (v. 2). A nosotros, gente de gran estatura física o intelectual nos impresiona. Pero no nos impresiona una pequeña planta que puede o no sobrevivir el día. No nos impresiona una raíz que sale de tierra seca – luchando para sobrevivir. No hubiéramos escogido David o Moisés o Gideón o Israel o Jesús o la iglesia para ser instrumentos de la obra de Dios. Pero “lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Corintios 1:25).

“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto”(v. 3a). Era despreciado porque la gente no le valoraba.

“y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos” (v. 3b). Siempre que es posible evitamos contacto con personas que no estimamos. Nuestros ojos las pasan de largo cuando nos cruzamos con ellas por la calle. Así es con este siervo de Dios.

VERSÍCULOS 4-5: LLEVÓ ÉL NUESTRAS ENFERMEDADES

4Ciertamente llevó él nuestras enfermedades,

y sufrió nuestros dolores;

y nosotros le tuvimos por azotado,

por herido de Dios y abatido.

5Mas él herido fue por nuestras rebeliones,

molido por nuestros pecados:

el castigo de nuestra paz sobre él;

y por su llaga fuimos nosotros curados.

6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,

cada cual se apartó por su camino:

mas Jehová cargó en él

el pecado de todos nosotros.

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores” (v. 4a). No es la quebradura del siervo la que le impide, sino la nuestra. No es su propia enfermedad la que le deforma, sino la nuestra. No es su pecado el que le condena, sino el nuestro.

“y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” (v. 4b). Ha llevado nuestras enfermedades, pero solo nos fijamos en lo poco atractivo de su vida y asumimos que ha recibido lo que merece.

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados” (v. 5a). Esto trasforma el lenguaje de enfermedades (y dolores – v. 4) a un lenguaje de pecado (y rebelión). Esto se acerca más al tema. La rebelión por la que el siervo fue herido es la nuestra. El pecado por el que fue molido es el nuestro.

“el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados” (v. 5b). ¿Cómo es que el siervo, tomando nuestro castigo, nos traiga paz? Aquí nos ayudaría repasar un tema que aparece a lo largo del Antiguo y el Nuevo Testamento – la expiación por substitución.

La expiación tiene que ver con la reparación de pecados y la restauración de la relación que disfrutábamos con Dios antes de aparecer el pecado en la tierra. Nuestro pecado quebró esa relación, porque Dios es sagrado y espera que nosotros también lo seamos (Levítico 19:2; 1 Pedro 1:15).

Nuestro pecado, por lo tanto, crea un conflicto para Dios. Por un lado, nuestro pecado le disgusta pero, por otro lado, nos ama. Entonces, según su santidad (que exige castigo) y su amor (que exige reconciliación), Dios creó un proceso por el cual nos puede santificar de nuevo para incluirnos por completo en su comunidad – un proceso llamado expiación por substitución.

En el Antiguo Testamento, expiación tomaba lugar a través del sacrificio de animales (Éxodo 30:10; Levítico 1:4; 4:20-21, etcétera). La idea era que gente merecía morir por sus pecados, pero Dios les permitía sacrificar animales en su lugar.

Esta idea de expiación por substitución también aparece en el Nuevo Testamento, y explica la muerte de Jesús (Mateo 20:28; Juan 1:29, 36; Romanos 5:9; 1 Corintios 5:7; 15:3; 2 Corintios 5:14; Gálatas 3:13; Efesios 5:2).

Expiación por substitución no solo satisface la necesidad de Dios por justicia y merced, pero también dramatiza la terrible naturaleza de nuestro pecado y sus consecuencias. Nos ayuda a comprender que “la paga del pecado es muerte” y que desesperadamente necesitamos “mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (v. 6a). Las ovejas no son nada sabias – se alejan sin darse cuenta – se apartan del rebajo siguiendo el pasto – ignoran el peligro posible – son inocentes pero estúpidas.

“mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (v. 6b). De nuevo, el profeta se refiere a la expiación por substitución (véase v. 5). El Señor ha puesto nuestro pecado sobre el siervo.

VERSÍCULOS 7-9: ANGUSTIADO ÉL Y AFLIGIDO

7Angustiado él, y afligido,

no abrió su boca:

como cordero fue llevado al matadero;

y como oveja delante de sus trasquiladores,

enmudeció, y no abrió su boca.

8De la cárcel y del juicio fue quitado;

y su generación ¿quién la contará?

Porque cortado fue de la tierra de los vivientes;

por la rebelión de mi pueblo fue herido.

9Y dipúsose con los impíos su sepultura,

mas con los ricos fue en su muerte;

porque nunca hizo él maldad,

ni hubo engaño en su boca.

“Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (v. 7). Un cordero es una oveja pequeña e indefensa, el mejor ejemplo de inocencia y, por lo tanto, un animal adecuado para un sacrificio ritual (Éxodo 12:1-13; 29:38-42; Levítico 9:3; 12:6, etcétera). El Nuevo Testamento se refiere a Jesús como el Cordero de Dios (Juan 1:29, 36).

En el juicio ante los sumos sacerdotes Jesús permaneció callado cuando le dieron la oportunidad de defenderse (Mateo 26:62-63).

“De la cárcel y del juicio fue quitado” (v. 8a). El siervo es inocente, y cualquier opresión o aflicción que pueda sufrir es inherentemente injusta.

“y su generación (hebreo: dor) ¿quién la contará?” (v. 8b). “Los de su propia generación no percibían lo que siervos ahora perciben, como aquéllos sobre quienes ‘se ha manifestado el brazo de Jehová.’ Lo importante es que la muerte del siervo requirió la iluminación de Dios” (Seitz, 466).

“Porque cortado fue de la tierra de los vivientes” (v. 8c). Ser cortado de la tierra de los vivos podría significar que el siervo es contado entre trasgresores y forzado a vivir una vida aislada de los demás. Ser cortado de la tierra de los vivos puede referirse a su muerte. Podría significar que “el Siervo se quedó sin hijos en una cultura donde morir sin hijos equivale a haber vivido una existencia completamente fútil” (Oswalt, 395).

“por la rebelión de mi pueblo fue herido” (v. 8d). De nuevo el profeta saca el tema de expiación por substitución (véanse los comentarios de v. 5).

“Y dipúsose con los impíos su sepultura” (v. 9a). Aunque no honremos a personas durante sus vidas, sí las honramos cuando mueren. Pero al siervo que ha sido oprimido y afligido en vida se le niega un entierro honorable al morir.

“mas con los ricos fue en su muerte” (v. 9b). No estamos seguros de lo que significa esto, pero el contexto deja claro que no es algo bueno. Seguramente se refiere a los ricos que han conseguido su riqueza de manera deshonesta o aprovechándose de gente vulnerable.

“porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca” (v. 9c). Esto confirma la inocencia del siervo y la perversión de justicia (v. 8) que llevó a su muerte.

VERSÍCULOS 10-12: LE DARÉ PARTE CON LOS GRANDES

10Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento.

Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado,

verá linaje, vivirá por largos días,

y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

11Del trabajo de su alma verá y será saciado;

con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos,

y él llevará las iniquidades de ellos.

12Por tanto yo le daré parte con los grandes,

y con los fuertes repartirá despojos;

por cuanto derramó su vida hasta la muerte,

y fue contado con los perversos,

habiendo él llevado el pecado de muchos

y orado por los transgresores.

La voz cambia de nuevo. Ahora es Dios el que habla.

“Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento” (v. 10a). El Señor toma responsabilidad por lo que parece ser una mala obra, porque pretende sacar algo bueno de ella – algo que redime.

“Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días”(v. 10b). La Biblia incluye muchas vueltas divinas (Salmo 147:6; Mateo 5:3-9; 19:30; Lucas 1:52; 6:25; 16:25). Ahora, el profeta promete que cuando la vida del siervo es entregada como ofrenda por los pecados (véase Levítico 5:1-13), el Señor le dará la vuelta a la situación, permitiendo que el siervo vea su linaje y disfrute de muchos días. Esto cumple la promesa de 52:13.

“y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada” (v. 10c). En versículo 10b, la promesa era que el siervo prosperaría (vería su linaje y disfrutaría muchos días). Ahora la promesa es que, a través de la obra del siervo, “la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.”

¿Cómo es que la perversión de justicia de la que hemos leído haga prosperar la voluntad de Dios? La respuesta tiene que ver con expiación por substitución (véanse los comentarios de v. 5). El siervo, aunque sea inocente, ha cargado con el sufrimiento de los culpables para que queden absueltos de sus pecados.

“Del trabajo de su alma verá y será saciado” (v. 11a). El siervo no permanecerá en una oscuridad angustiosa, pero verá. Conocerá el resultado de su sufrimiento y quedará satisfecho sabiendo lo que ha hecho.

“con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos”(v. 11b). Lo que el siervo ha logrado es transformar a muchos de un estado de injusticia y uno de justicia. Lo ha logrado llevando sus iniquidades. Véase versículo 5.

“Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos” (v. 12a). Pablo expresa este mismo pensamiento en el Nuevo Testamento (Filipenses 2:9).

“por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los perversos” (v. 12b). Este es el precio que el siervo pagó para llevar a cabo la voluntad de Dios.

“habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores” (v. 12c). Esto es lo que logró el siervo al entregarse a la muerte y al permitir que fuera contado entre los transgresores. En el proceso, salvó a muchos.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

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Muilenburg, James (Introduction and Exegesis of Isaiah 40-66); and Coffin, Henry Sloane (Exposition of Isaiah 40-66), The Interpreter’s Bible: Ecclesiastes, Song of Songs, Isaiah, Jeremiah, Vol. 5 (Nashville: Abingdon Press, 1956)

Newsome, James D. in Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; McCann, J. Clinton; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV–Year C (Louisville: Westminster John Knox Press, 1994)

Oswalt, John N., The New International Commentary on the Old Testament: The Book of Isaiah, Chapters 40-66 (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1998)

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Watts, John D. W., Word Biblical Commentary: Isaiah 34-66 (Dallas: Word Books, 1987)

Copyright 2009, Richard Niell Donovan