Hechos 7:55-602017-03-22T04:45:28+00:00

PASAJE BÍBLICO

Hechos 7:55-60

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Al surgir una disputa dentro de la iglesia por la distribución diaria de comida, los doce se dieron cuenta de que necesitaban ayuda con la administración diaria de la iglesia. Pidieron a la iglesia seleccionar “siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría” para cumplir esta obra (6:3). Uno de los siete hombres era Esteban, “varón lleno de fe y de Espíritu Santo” (6:5).

La iglesia de Jerusalén seguía creciendo y hasta los sacerdotes judíos empezaban a hacerse cristianos (6:7).

“Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacía prodigios y milagros grandes en el pueblo” (6:8). Miembros de la sinagoga de los Libertinos, al darse cuenta de que no podían con Esteban cuando dialogaban con él, presentaron cargos contra él diciendo que “le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y Dios” (6:11). Le arrestaron y lo trajeron ante el concejo (el Sanedrín), donde testigos presentaron cargos falsos en su contra (6:13-14).

Al preguntarle si los cargos eran verdad, Esteban contestó por medio de un sermón en el que relató gran parte de la historia judía (7:1-50). Terminó el sermón acusando al grupo allí reunido, incluyendo a los miembros del concejo, de ser tercos, de oponerse al Espíritu Santo, de haber matado al Justo (Jesús), y de no guardar la ley (7:51-53). Esto enojó mucho a la multitud (7:54), que reaccionó echando a Esteban de la ciudad y apedreándole.

HECHOS 7:55-56: ESTEBAN PUSO LOS OJOS EN EL CIELO

55Más él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios, 56Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.

“Más él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo” (v. 55a). Esteban confrontó a la multitud diciendo “vosotros resistís siempre al Espíritu Santo” (v. 51), pero él mismo estaba lleno del Espíritu Santo. Pero esto no ocurrió cuando se encontraba ante el concilio. Previamente, Esteban había sido seleccionado para ser diacono por estar lleno del Espíritu Santo (6:5, 10). Por estar lleno del Espíritu Santo y por haber sido fiel hasta su muerte, a Esteban se le concede la oportunidad de ver dentro del cielo – ver la gloria de Dios – ver a Jesús a la derecha de Dios.

“vio la gloria de Dios” (v. 55b). La palabra “gloria” se utiliza en la Biblia para describir varias cosas maravillosas – pero se utiliza especialmente para hablar de la gloria de Dios – un aura que se relaciona con la apariencia de Dios y que revela su majestad a los humanos. Los escritores bíblicos, tratando de poner en palabras la gloria de Dios, la describieron como “un fuego abrasador” (Éxodo 24:17). Cuando Moisés quiso ver la gloria de Dios, Dios le dijo, “No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20) – pero Dios continuó, “He aquí lugar junto á mí, y tú estarás sobre la peña: Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado: Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro” (Éxodo 33:21-23). El caso es que la gloria de Dios es tan fuerte, que nosotros humanos no estamos diseñados para poder experimentarla. Una analogía sería entrar en contacto con un cable eléctrico de alto voltaje. Sería demasiado. No podríamos con ello.

Pero a Esteban, que está lleno del Espíritu Santo y a punto de ser mártir, se le concede el privilegio de ver dentro del cielo y así ver la gloria de Dios.

y á Jesús que estaba á la diestra de Dios” (v. 55c). Cristo comparte la gloria de Dios. La gloria del Señor fue revelada durante su nacimiento (Lucas 2:9; Juan 1:14). Sus discípulos, Pedro, Santiago, y Juan, tuvieron el privilegio de ver la gloria de Cristo en el Monte de la Transfiguración (9:28-36). La cruz de Cristo fue necesaria para que él “entrara en su gloria” (Lucas 24:26; véase también Filipenses 2:5-11). El Evangelio de Juan en particular, se refiere a la cruz como la glorificación de Cristo (Juan 12:23; 13:31-32). Jesús habló de regresar “en una nube con potestad y majestad grande” (Lucas 21:27).

“Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios” (v. 56). En la versión en inglés, dice que el Hijo del hombre estaba de pie a la derecha de Dios. Eruditos se preguntan por qué Jesús estaría de pie. Antes, Jesús dijo, “después de ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra de la potencia de Dios” (Lucas 22:69).

• Quizá Jesús, sabiendo que Esteban estaba a punto de ser mártir, se levantó en señal de bienvenida.

• También es posible que Jesús se levantara para rendir testimonio de Esteban. En las cortes judías, los testigos debían ponerse de pie al rendir testimonio. Antes Jesús dijo, “os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios” (Lucas 12:8).

HECHOS 7:57-58: Y PUSIERON SUS VESTIDOS Á LOS PIES DE SAULO

57Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él; 58Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.

“Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él” (v. 57). Los miembros del concejo se taparon los oídos para no tener que oír la blasfemia de Esteban – o lo que ellos consideraban blasfemia. Pero, “Johnson anota ironía en el hecho de que Esteban les hubiera llamado ‘incircuncisos de oídos’” (Bock, 313) – es decir, que seguramente no tenían los oídos dispuestos para oír las cosas de Dios.

En esta historia, Lucas describe al concejo de manera negativa, pero debemos tener en cuenta que los miembros de este concejo creyeron y sintieron a medida que Esteban iba hablando de ver a Jesús en el cielo a la derecha del Padre. Los miembros del concejo eran responsables de castigar cualquier caso de blasfemia, y aquí, al oír las palabras de Esteban, le creyeron culpable de blasfemia. Esto no significa que hicieron bien en castigarle. No obstante, si solo pensamos del concejo como un grupo de malhechores, le robamos a esta historia su tensión dinámica. Sí, los miembros del concejo eran culpables de muchas cosas, como Esteban dejó claro en su sermón ante ellos (7:51-53). Sin embargo, también es verdad que el concejo era la entidad responsable de asegurar que el pueblo siguiera la ley judía y que actuara con reverencia hacia Dios. Cuando se cubrieron los oídos y avanzaron hacia Esteban, fue porque le pensaban blasfemo. Como miembros del concejo, piensan que es su responsabilidad castigarle.

“y arremetieron unánimes contra él” (v. 57c). El procedimiento apropiado en una situación así sería llevar a cabo un juicio formal ante el concejo. El concejo oiría el testimonio, rendiría veredicto, e impondría sentencia. El hecho de que ninguno de estos pasos tome lugar aquí indica que el concejo se ha convertido en un gentío que se arremete contra Esteban.

“Y echándolo fuera de la ciudad” (v. 58a). Ley judía especifica que los que blasfeman han de ser expulsados “fuera del real” antes de ser apedreados (Levítico 24:14). “También Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta” (Hebreos 13:12).

le apedreaban” (58b). ¿Con qué autoridad apedrean a Esteban? Ley romana reserva para Roma el derecho de imponer la pena de muerte. Cuando Jesús fue crucificado, el concejo tuvo mucho cuidado de traer a Jesús frente el gobernador romano, Pilato, y de acusarle de cosas que el gobernador tomara muy en serio, como prohibir que la gente pagara impuestos y el hacerse rey (Lucas 23:1-2). Cuando Pilato dijo, “Ninguna culpa hallo en este hombre” (Lucas 23:4), las autoridades judías dijeron, “Alborota al pueblo” (Lucas 23:5) – otro cargo que el gobernador debía tomar en serio. Pero nada de esto ocurre cuando apedrean a Esteban. ¿Por qué?

Algunos eruditos especulan que cuando el emperador mandó que Pilato regresara a Roma en el año 37 d.C. para responder a cargos de violencia innecesaria, quedó un vacío de autoridad política en Israel. Según esta teoría, hubo un interregnum (periodo de tiempo entre regidores) durante el cual la falta de liderazgo romano podía haber facilitado que autoridades judías ignorasen la ley romana. No obstante, Bruce dice que “No hubo interregnum (Lucius Vitellius, legado de Siria, se encargó de eso)” (Bruce, 159) – y es difícil imaginar que Roma permitiera que Israel ignorase la ley romana. Roma logró mantener su poder mundial teniendo mucho cuidado con cuestiones de autoridad.

Otros dicen que Roma concedió a los judíos el privilegio de imponer la pena de muerte cuando se trataba de ofensas contra del templo – quizá fue por esto que el concejo aprovechó para imponer sobre Esteban la pena de muerte.

Pero no hay muestras que el concejo hubiera presentado una sentencia formal contra Esteban, o que hubiera declarado el veredicto de la pena de muerte. Versículos 57-58 muestran lo rápido que reaccionó el gentío al oír a Esteban hablar de ver al Hijo del Hombre a la mano derecha de Dios (v. 56). Lo que tenemos aquí no es ninguna sanción legal, sino un gentío que toma la decisión en sus manos. La ley quebrantó cuando los miembros del concejo (y otros, seguramente) tomaron el asunto en sus propias manos.

El apedreamiento se relata en el Mishná, que fue codificado un siglo o dos después de este evento. Pide que al acusado se le conceda la oportunidad de confesar – no para salvar su vida, sino para darle la oportunidad de recibir la recompensa espiritual que acompaña la confesión. También, pide que el acusado sea despojado de su ropa y empujado boca abajo por un precipicio de 10-12 pies (3-3.7 metros) de altura. Si el acusado no se moría con esa caída, alguien debía darle la vuelta y uno de los testigos debía dejar caer sobre su corazón una piedra grande. Si eso tampoco lo mataba, el resto de la congregación se debía unir tirándole piedras (Bruce, 159-160; Chance, 122; Polhill, 209). El intento era llevar a cabo una ejecución rápida y relativamente humana, en contraste con la práctica romana de crucifixión, que favorecía una muerte lenta y cruel.

No obstante, en este caso no parece que este gentío observara este protocolo. Es probable que se armara de piedras y que atacara a Esteban.

“y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba Saulo” (v. 58c). Ley judía requiere que testigos que rinden testimonio contra el acusado en un caso capital sean los primeros “sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo” (Deuteronomio 17:7; véase también Deuteronomio 13:9-10). Estos testigos pusieron sus vestidos a los pies de Saulo para que no les estorbaran mientras apedreaban a Esteban.

Algunos eruditos creen que el hecho de que hubiera testigos sugiere la existencia de un juicio y un veredicto formal. El contexto, sin embargo, sugiere otra cosa.

“La presencia de Saulo en esta ocasión ayuda a contestar la pregunta de dónde había sacado Lucas la información para el discurso final y la muerte de Esteban. Pablo después habla de su naturaleza de mártir en su declaración de 22:20… Así, su compañero Lucas puede haber recibido un relato completo del evento a través de un testigo” (Faw).

HECHOS 7:59-60: SEÑOR, NO LES IMPUTES ESTE PECADO

59Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

“Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu” (v. 59). Esto se parece a las palabras de Jesús en la cruz, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”(Lucas 23:46).

“Y puesto de rodillas, clamó á gran voz” (v. 60a). Esto se parece a Jesús cuando “clamó á gran voz” al morir en la cruz (Lucas 23:46).

“Señor, no les imputes este pecado” (v. 60b). Esto se parece a las palabras de Jesús desde la cruz,“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

“Y habiendo dicho esto, durmió” (v. 60c). Esto se parece al relato de la muerte de Jesús, cuando Lucas dice, “habiendo dicho esto, espiró” (Lucas 23:46).

Podemos estar seguros de que Lucas quería que reconociéramos las similitudes entre la muerte de Jesús y la muerte de Esteban. Ambos eran hombres santos. Ambos fueron ejecutados injustamente.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

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