Hechos 4:32-352017-03-22T04:45:28+00:00

PASAJE BÍBLICO

Hechos 4:32-35

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

La pequeña comunidad cristiana ha crecido rápidamente. Tres mil fueron bautizados el Día de Pentecostés (2:41) y poco después “fue el número de los varones como cinco mil” los que oyeron la palabra y creyeron (4:4). No sabemos si este número incluye los tres mil originales o si se trata de cinco mil más. Es probable que, como dice el versículo, estos números incluyeran solo los varones. Para llegar a una cifra completa, seguramente deberíamos duplicar los números que aquí se exponen.

En cualquier caso, no debemos pensar de esta temprana iglesia como una pequeña banda de creyentes que se reunía en la casa de alguien. Es un grupo bastante más substancial que eso – un grupo nuevo que crece rápidamente y que lucha por poner los pies en la tierra. Pero nuestro texto demuestra que estos creyentes han logrado una unión y una harmonía admirables.

Esta iglesia vive en un mundo que se muestra hostil a sus propósitos. El concejo (Sanedrín) ha juzgado a Pedro y a Juan por predicar de la resurrección (o por haber sanado al hombre cojo – los cargos no están claros) (3:1 – 4:22). El Sanedrín no llegó a tomar grave acción en contra de estos apóstoles, primeramente porque Pedro y Juan gozaban de gran popularidad entre la gente (4:21). Mandaron a Pedro y Juan que no predicaran más “en el nombre de Jesús” (4:18), pero Pedro y Pablo dejaron claro que Dios les había llamado a predicar y que le obedecían a él y no al concejo (4:19-20).

Después de ser liberados por el concejo, Pedro y Juan le comunicaron a la iglesia lo que había ocurrido, y la iglesia oró para que predicaran el Evangelio con valentía (4:23-31).

HECHOS 4:32: NINGUNO DECÍA SER SUYO ALGO DE LO QUE POSEÍA

32Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes” (v. 32). Al terminar la historia de Pentecostés, Lucas enfatizó este mismo tipo de unidad y propiedad comunitaria. “Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes; Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester” (2:44-45).

Su propiedad compartida no era algo impuesto por los líderes de la iglesia, sino que tiene raíces en la unión que comparten de corazón y alma. Estos hermanos y hermanas cristianos se amaban unos a otros, y por eso se cuidaban unos a otros. Todos se habían criado en una sociedad donde la familia era la unidad social en la que podían depender en momentos difíciles. Para algunos, la decisión de seguir a Cristo significaba que ya no podían contar con el apoyo de sus familias. La iglesia se convirtió en su nueva familia.

La propiedad comunitaria de la temprana iglesia a veces se ha comparado con el comunismo, ya que el ideal comunista es “de cada cual según su capacidad y para cual según su necesidad.” Sin embargo, hay muchas diferencias:

• El comunismo es ateo, y la iglesia cristiana promueve la creencia en Dios.

• El comunismo es un sistema político. La iglesia cristiana es un sistema religioso.

• La realidad comunista es apenas una de compartir equitativamente. Los que están en poder siempre viven de manera ostentosa, mientras los que no tienen poder viven en condiciones bastante pobres. La iglesia no es perfectamente altruista, pero sí trabaja para ayudar a los necesitados.

• El comunismo impone una propiedad común de “arriba abajo.” El estado controla la propiedad, y el individuo casi no tiene o no tiene ningún derecho a hablar. Esto no era verdad para los primeros cristianos. En el próximo capítulo, Pedro regaña a Ananías y Safira por tratar de engañar a la iglesia, haciendo parecer que eran más generosos de lo que eran en realidad. Pedro comenta, “Reteniéndola, ¿no se te quedaba á ti? y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido á los hombres, sino á Dios” (5:4). Es decir, su pecado fue su engaño. Su ofrenda fue completamente voluntaria.

Tampoco debemos pensar que estos primeros cristianos no tenían ninguna propiedad. Como se anota arriba, Ananías y Safira tenían propiedad y el derecho de mantenerla. Tenían el derecho de dar parte, todo, o ningún dinero a la iglesia. En capítulo 12, conoceremos a María, una cristiana que tiene una casa y una criada (12:12-13).

Pero la unión de corazón y alma se manifiesta concretamente en el compartir de posesiones. Eso es increíble. Nuestras posesiones nos confortan y nos traen seguridad – es difícil no amar nuestro dinero y desear el dinero de los que tienen más. Nos es imposible dejar una propina demasiado grande en un restaurante o darle un dólar a un vagabundo. Sería otra cosa completamente diferente vender nuestra casa y poner las ganancias en el cesto de la iglesia. Una unión de corazón y alma que resulta en un generoso compartir de posesiones es una verdadera unión.

HECHOS 4:33: GRAN GRACIAS ERA EN TODOS ELLOS

33Y los apóstoles daban testimonio (griego: marturion) de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia (griego: charis) era en todos ellos.

“Y los apóstoles daban testimonio (marturion) de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo” (v. 33a). Este es el corazón de la misión de la iglesia – dar testimonio de la resurrección del Señor Jesús.

Los apóstoles dan su testimonio “con gran esfuerzo” – es decir, con la fuerza de Jesús – disponible mientras obran en nombre de Jesús (4:7, 10, 30). La palabra “esfuerzo” seguramente se refiere a los milagros que están obrando (4:10, 30).

“y gran gracia (charis) era en todos ellos” (v. 33b). En el Nuevo Testamento, charis se refiere a la gracia o el favor no merecido de Dios. Seguramente, eso es parte de lo que se pretende aquí. Dios cubre de bendiciones a estos primeros cristianos.

No obstante, la palabra charis también puede referir a la belleza que se encuentra en una relación harmoniosa, que también tenemos aquí. Estos nuevos cristianos están viviendo como hermanos y hermanas – como familia. Están cuidándose unos a otros – sacrificándose uno por otro – en muchos casos, considerando el bienestar de sus hermanos y hermanas cristianos antes de su propio bienestar. Vivir en ese tipo de comunidad harmoniosa facilita bajar las defensas personales – pensar lo mejor de sus vecinos en lugar de lo peor – resolver diferencias sin rencor – vivir sin miedo de algún daño físico o una catástrofe económica o el rechazo personal. Es un nivel de vida engraciada al que humanos raras veces llegan. Cuando sí llegan, generalmente es porque existe un compromiso compartido – o por la gracia (charis) de Dios.

El charis que disfrutan estos cristianos va más allá de su círculo cerrado. Lucas nos dice que tenían “gracia con todo el pueblo” (2:47).

HECHOS 4:34-35: NINGÚN NECESITADO HABÍA ENTRE ELLOS

34Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas (griego: polountes), traían (griego: epheron) el precio de lo vendido, 35Y lo ponían á los pies de los apóstoles; y era repartido á cada uno según que había menester.

“Que ningún necesitado había entre ellos” (v. 34a). Mucho antes, Yahvé prometió a Israel, “Para que así no haya en ti mendigo; porque Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas” (Deuteronomio 15:4).

La preocupación de Jesús por los pobres se manifiesta a lo largo del Evangelio de Lucas. Jesús, citando de Isaías, describió su misión de esta manera:

“El Espíritu del Señor es sobre mí,
Por cuanto me ha ungido
para dar buenas nuevas á los pobres:
Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón;
Para pregonar á los cautivos libertad,
Y á los ciegos vista;
Para poner en libertad á los quebrantados:
Para predicar el año agradable del Señor”
(Lucas 4:18-19).

Aunque una persona puede ser pobre de espíritu, pobreza física, cautiverio, ceguera, y opresión son realidades con las que muchas personas viven. Jesús concibió su misión, por lo menos en parte, para traer alivio a aquéllos afligidos por estas condiciones físicas. Sus milagros tenían un propósito espiritual, pero también sanaban enfermedades físicas.

“porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas (polountes), traían (epheron) el precio de lo vendido” (v. 34b). Bock anota que el verbo epheron está en el imperfecto, dándole el sentido de “estaban trayendo.” Dice que polountes, aunque sea participio, “tiene la fuerza de un imperfecto por los verbos que lo rodean.” Estos verbos “sugieren una liquidación gradual de bienes, y no el vender todo de una vez” (Bock, 215).

El milagro que estos primeros cristianos experimentan no es uno en que Dios abre los cielos y les llena las bolsas de dinero. Es un milagro de comunidad – de hermandad – de gente parecida que comparte tanto riqueza como pobreza para que nadie llegue a ser verdaderamente pobre. Es un milagro de generosidad – generosidad humana inspirada por generosidad divina. Es un milagro de amor ágape – amor enfocado en las necesidades de los demás en lugar de las necesidades personales.

Como se anota arriba, esto no significa que todo cristiano vendía toda su propiedad para entregarla al bien común (véanse arriba los comentarios de versículo 32, particularmente el último párrafo). Algunos cristianos seguramente sí vendieron todo – pero los comentarios de Pedro a Ananías y Safira dejan claro que aquéllos cristianos mantenían el derecho de tener propiedad. Lo que se celebra aquí no es una vida de perfecta comunidad (en el sentido de que cada posesión pertenece de manera equitativa a cada persona), sino una vida de compasión dentro de la comunidad.

“Y lo ponían á los pies de los apóstoles” (v. 35a). Poner algo a los pies de otra persona es un gesto de sumisión. La sumisión de estos cristianos no se dirige a los apóstoles, sino al Señor que los escogió para servirle. Los apóstoles se hacen cargo de suministrar la propiedad que reciben – propiedad que administran en nombre del Señor.

“y era repartido á cada uno según que había menester” (v. 35b). Este es el propósito de las ofrendas. Utilizarlas para proveer por necesidades humanas – no para satisfacer avaricia humana.

En el futuro, los apóstoles empezarán a encontrar que esta responsabilidad les pesa (les quita tiempo que podían dedicar a proclamar la palabra de Dios). Igual que Moisés eligió a personas para ayudarle con tareas diarias, estos apóstoles le pedirán a la iglesia que elija “siete varones de vosotros de buen testimonio” para ayudar con la distribución diaria de comida (6:1-6).

POSDATA: DOS EJEMPLOS

Después de relatar que los creyentes comparten sus posesiones, Lucas da dos ejemplos. El primero es positivo, pero el segundo muestra como Satanás ha infiltrado la iglesia.

En el primer ejemplo, Bernabé “como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles” (4:37).

Pero en el segundo ejemplo, Ananías y Safira, hombre y mujer, vendieron propiedad y entregaron a la iglesia solo parte de las ganancias. Su pecado, sin embargo, no fue no dar todo el dinero a los apóstoles. Su pecado fue el engaño de quedarse con parte del dinero mientras hacían parecer que habían entregado la cantidad completa (5:3-4). Por lo tanto, Dios hizo caer muertos a Ananías y Safira (5:5).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2008, 2009, 2010, Richard Niell Donovan