Génesis 50:15-212018-08-03T11:14:34+00:00

PASAJE BÍBLICO

Génesis 50:15-21

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

GÉNESIS 37-50: EL CONTEXTO

Con estos versículos concluye este largo relato. La historia comenzó con los sueños de grandeza de José que ofendieron a sus hermanos (37:1-11). Éstos respondieron vendiendo a José a la esclavitud a una caravana que se dirigía a Egipto (37:12:28). Después le dijeron a Jacob que José había muerto. Jacob se quedó inconsolable (37:29-36).

En Egipto, José se encontró como esclavo de Potiphar. La esposa de Potiphar intentó seducir a José, pero él se negó. Entonces, ella le acusó de querer violarla, resultando en su arresto y encarcelamiento (capítulo 39). En la cárcel, José interpretó correctamente los sueños de dos prisioneros (capítulo 40). Por eso, el Faraón le pidió a José que interpretara dos sueños que había tenido – el primero, de siete vacas robustas y siete enjutas y el segundo de siete espigas llenas y siete flacas. José le informó a Faraón que los dos sueños predecían siete años de cosechas abundantes y siete de sequía. Le aconsejó asignar a un hombre sabio que llevase a cabo la colección de comida durante los años de abundancia para que la nación sobreviviera los años de escasez (41:1-36). Faraón asignó a José para ser tal hombre, así convirtiéndole en el segundo hombre más poderoso de Egipto (41:37-57).

Cuando llegó el hambre, Jacob (padre de José) envió a los hermanos de José a Egipto para comprar alimento. Al llegar a Egipto trataron directamente con José, pero sin reconocerle. Esto fue seguido por una serie de intrigas en que José puso a sus hermanos en varias situaciones incómodas (capítulos 43-44). Al final José se reveló a sus hermanos, y les invitó a traer a Jacob y a toda su familia a Egipto (capítulo 45). Jacob trajo a su familia, y José la asentó en Gosén, un área de tierra fértil en la delta del Nilo (46:1 – 47:12). La sequía fue severa, pero la excelente administración de José hizo posible que Egipto sobreviviera y que Faraón prosperara (47:13-26).

Entonces llegamos al relato de los últimos días de Jacob (47:27-31), la bendición de los hijos de José (capítulo 48), las últimas palabras de Jacob para sus hijos (49:1-28), su muerte y entierro (49:29-33), el lamento de José y su papel en el entierro (50:1-14).

GÉNESIS 50:15-17: POR TANTO TE ROGAMOS PERDONES LA MALDAD

15Y viendo (hebreo: way∙yir∙u) los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal (hebreo: ra∙a) que le hicimos. 16Y enviaron (hebreo:wysww) á decir á José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: 17Así diréis á José: Ruégote que perdones ahora la maldad (hebreo: pe∙sa – trasgresión) de tus hermanos y su pecado (hebreo: hatta’t),porque mal te trataron: por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad (hebreo: ra∙a) de los siervos del Dios de tu padre.

“Y viendo (way∙yir∙u) los hermanos de José que su padre era muerto” (v. 15a). No es que los hermanos de repente se dan cuenta de que su padre está muerto. En vez, se preocupan por lo que su muerte pueda significar para ellos. Quizá su padre había sido lo único que les separaba a ellos de la ira de José. Quizá José había tolerado su presencia en consideración a su padre. Ahora que el padre ha muerto, ¿se tornará José contra ellos? En la cultura de “ojo por ojo” en que viven, José tendría el derecho de buscar retaliación. También, como el segundo hombre en poder de Egipto, José tiene la libertad de tratar a sus hermanos como quiera.

“Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal (ra∙a) que le hicimos (v. 15b). Antes, los hermanos odiaban a José y le vendieron a la esclavitud. Cuando José reveló su identidad en Egipto, les tranquilizó diciendo “Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros” (45:5).

Una vez que Jacob y su familia llegaran a Egipto, José les asentó en la tierra más fértil. Los hermanos son extranjeros en Egipto y dependen completamente de José. Saben que no merecen su generosidad. También recuerdan que José mostró ser capaz de engañarles cuando llegaron a Egipto (capítulos 43-44). Quizá ahora también estaría engañándoles, asegurándoles de su generosidad.

Lo que ocurre aquí verdaderamente es que los hermanos de José se sienten culpables por haber vendido a su hermano a la esclavitud. Como ocurre cuando alguien hace algo malo, la culpabilidad sigue causándoles angustia. Cada día viven con la preocupación de que, en cualquier momento, se les pueda reclamar. En este caso, eso sería desastroso para ellos.

Los hermanos también recuerdan la crueldad con que trataron a José cuando él les ofendió. No le hablaron de su ofensa. No le dieron oportunidad de cambiar su comportamiento. Para José, el primer indicio de que estaba en peligro vino demasiado tarde, cuando sus hermanos le desarroparon y le echaron en la cisterna. Gente que se ha comportado cruelmente encuentra difícil aceptar generosidad a simple vista. Para ellos, la generosidad genera sospechas en lugar de agradecimiento.

“Y enviaron (wysww) á decir á José” (v. 16a). En su defensa, esta vez los hermanos no escaman en privado, sino que toman la iniciativa y envían un mensaje a José. Las palabras que encontramos en NRSV vienen del LLX, el Septuagésimo (la versión griega de las escrituras hebreas) (Fretheim, 671).

“Tu padre mandó antes de su muerte” (v. 16b). Dicen “tu padre” en vez de “nuestro padre” para darle más fuerza sentimental a esta declaración.

No podemos saber si Jacob les había dado estas instrucciones o no, pero no parece probable. No hay documentación bíblica que demuestre que Jacob había descubierto la traición de sus hijos – o de Jacob diciéndoles que reconciliaran con José.

• Si Jacob no sabía nada de la traición, no les diría que fueran a José para reconciliarse con él.

• Si Jacob estuviera enterado de la traición, es más probable que hubiera hablado directamente con José – en vista de la autoridad de Jacob y la influencia que tiene sobre su hijo.

“Así diréis á José: Ruégote que perdones ahora la maldad (pe∙sa – trasgresión) de tus hermanos y su pecado (hatta’t), porque mal te trataron” (v. 17a). Según los hermanos, estas son las palabras de Jacob. Si es así, Jacob conoce la traición de los hermanos pero como se anota arriba, no se sabe con seguridad.

“por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad (ra∙a) de los siervos del Dios de tu padre”(v. 17b). Estas palabras son de los hermanos, que reconocen su pecado (por primera vez) y le piden perdón a José. Con estas palabras reconocen su culpabilidad (pe∙sa – trasgresión), pecados (hatta’t), y maldad (ra∙a). Debemos darles crédito por no disminuir el significado de su pecado contra José. Claro, sería difícil engañar a José, el que había vivido su traición personalmente. Sería difícil persuadirle de que querían hacerle un favor.

Se identifican como “siervos del Dios de tu padre.” Seguramente quieren identificarse como siervos del Dios al que Jacob servía – y, por extensión, al que José sirve. Pero también podría implicar que, sin saberlo, actuaron como agentes de Dios al vender a José a la esclavitud.

En su respuesta (vv. 19-21), José no dice directamente, “Os perdono.” Sin embargo, ya les ha perdonado, y sus acciones lo demuestran. Les vuelve a asegurar que continuará obrando por su bien.

GÉNESIS 50:17c-21: DIOS LO ENCAMINÓ Á BIEN

17cY José lloró (hebreo: bakah) mientras hablaban. 18Y vinieron (hebreo: halak) también sus hermanos, postráronse (hebreo: way∙ye∙leku – fueron) delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos. 19Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios? (hebreo: elohim). 20Vosotros pensasteis (hebreo: hasab – planeasteis) mal (ra∙a) sobre mí, mas Dios lo encaminó (hebreo: hasab – planeó) á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo. 21Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

“Y José lloró (hebreo: bakah) mientras hablaban” (v. 17c). A menudo, José reaccionó con lágrimas en situaciones emocionantes (42:24; 43:30; 45:14-15; 46:29; 50:1). Por lo tanto, no ha de sorprendernos que también llore aquí.

José ha perdonado a sus hermanos y les ha asegurado de su buena voluntad. Les ha explicado que su esclavitud en Egipto fue parte del plan de Dios para preservar vida (45:5). Ha cuidado por su bienestar. Ha hecho todo lo que le ha sido posible. No obstante, sus hermanos aún se preocupan por las intenciones de José. Sus lágrimas muestran frustración – tristeza – recuerdos de los eventos que le llevaron a este momento. Si José cree que Jacob instruyó a sus hermanos a pedirle perdón, el recuerdo de la muerte de su padre contribuiría a su emoción – como también su preocupación de que su padre hubiera muerto dudando de su buena voluntad hacia sus hermanos.

“Y vinieron (hebreo: halak) también sus hermanos” (way∙ye∙leku – fueron) (v. 18a). En el último verso, José lloró (bakah). En este verso, sus hermanos “también fueron” (halak). El NRSV, en un intento de tener un mejor sentido de este verso, lo tradujo “también lloró” en lugar de “también se fue”. Si bien es impreciso, “también lloró” no hace un perjuicio significativo al significado. En casos como este, casi siempre prefiero la traducción exacta, pero en este caso entiendo la intención de los traductores de NRSV, que era emparejar la emoción de José (v. 17c) con la respuesta de su hermano (este versículo).

postráronse delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos” (v. 18b). Sin saber como interpretar las lágrimas de José, los hermanos siguen pidiendo merced. Lloran y se postran delante de él (así cumpliéndose los sueños de José que aparecen en capítulo 37). Reconocen su estatus subordinado. No se llaman hermanos, sino siervos. Más adelante, Jesús relatará una escena parecida con la Parábola del Hijo Pródigo, donde el hijo reconoce sus pecados y ofrece servir a su padre como labrador – pero en esa historia el padre interrumpe antes de que el hijo hable de ser labrador.

“Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios?” (elohim) (v. 19). De nuevo, José tranquiliza a sus hermanos y les dice que no teman. En su pregunta, “¿estoy yo en lugar de Dios?” utiliza las mismas palabras que José le dijo a Rachel cuando ella rogó, “Dame hijos o pereceré.” En el caso anterior, sin embargo, Jacob negó tener el poder de Dios. En este caso, José niega tener el derecho de ejercer el juicio que le pertenece solo a Dios.

“¿Estoy yo en lugar de Dios?” suena como si José no tiene derecho a la retaliación. Según los estándares de “ojo por ojo” de la cultura en que vive, eso no es verdad. No obstante, José no es siervo de la cultura, sino de Elohim – Dios.

“Vosotros pensasteis (hasab – planeasteis) mal (ra∙a) sobre mí, mas Dios lo encaminó (hasab – planeó) á bien” (v. 20a). El plan de Dios superó al de los hermanos. El propósito de los hermanos fue para el mal, pero Dios tomó su mala obra y la convirtió en algo bueno – para propósitos de merced. El hecho que Dios transforme el mal al bien es un tema común a lo largo de las escrituras. El ejemplo más evidente es la cruz.

“para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo” (v. 20b; véase también 45:5). Dios decidió salvar no solo a Jacob y a su familia, pero también al pueblo de Egipto y a todos los que el alimento de Egipto sostuvo durante el hambre.

Von Rad dice que, como Dios usó la intención maligna para un buen propósito, José estaría “estableciendo una declaración negativa junto a la (declaración) que Dios ya había hablado y que, por lo tanto, se pondría a sí mismo ‘en el lugar de Dios'” (Von Rad, 427).

Puede que José piense así. No obstante, la Biblia a menudo relata situaciones en que Dios desvía los planes de los malos e impone su voluntad – después castigando a los malhechores. Debemos tener cuidado y no sugerir que gente mala no será responsable si Dios le da la vuelta a sus planes malvados.

“Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos” (v. 21a). De nuevo José tranquiliza a sus hermanos y les dice que no teman. Como se anota arriba, asentó a sus hermanos en la tierra fértil de Gósen cuando Jacob y su familia llegaron a Egipto (46:1 – 47:12). Ahora promete seguir proveyendo por sus necesidades materiales – y las de sus familias.

Dios tiene planes para estos hermanos. Ellos (junto con los hijos de José) serán líderes de las varias tribus de Israel. José tiene un papel que hacer en este plan – seguir proveyendo por su bienestar en Egipto.

“Así los consoló, y les habló al corazón” (v. 21b). José continúa buscando la manera de tranquilizar el miedo de sus hermanos.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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