Génesis 18:20-322017-03-22T04:45:56+00:00

PASAJE BÍBLICO

Génesis 18:20-32

 

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

GÉNESIS 13, 18-19: EL CONTEXTO

Capítulo 13 relata que Abram y Lot llegaron a ser lo suficientemente ricos y que por eso “la tierra no podía darles para que habitasen juntos” (13:6), entonces, acordaron en separarse. Abram fue generoso y le dio a Lot a elegir, diciendo, “¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres á la mano izquierda, yo iré á la derecha: y si tú á la derecha, yo iré á la izquierda” (13:9). Lot “vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego” (13:10) y por eso fue allí. “Abram asentó en la tierra de Canaán, y Lot asentó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (13:12). Sin embargo, el narrador inserta una nota ominosa, “Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores para con Jehová en gran manera” (13:13).

En capítulo 18, Abraham mostró una exagerada hospitalidad hacia los tres hombres (Yahvé y dos ángeles – véase 18:22; 19:1). Uno de ellos, identificado en el texto como Jehová (18:13), repitió la promesa anterior que Sara tendrá un hijo (18:10), de la que Sara se rió (18:12). Al terminar la visita, Abraham acompañó a los visitantes hasta que comenzaron su viaje a Sodoma (18:16). El Señor Jehová preguntó, “¿Encubriré yo á Abraham lo que voy á hacer, habiendo de ser Abraham en una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra?” (18:17-18). El Señor decidió no esconder nada de Abraham, “porque yo lo he conocido, sé que mandará á sus hijos y á su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (18:19). Estas palabras “justicia y juicio,” con las que Dios encargó a Abraham, son importantes en nuestro texto. Abraham discutirá que también Dios ha de hacer justicia y ser justo y que, para hacerlo, debe perdonar a estas ciudades a causa de la presencia de algunos justos.

GÉNESIS 18:20-21. DESCENDERÉ AHORA, Y VERÉ

20Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor (hebreo: za’aqa) de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que (hebreo: se’aqa) ha venido hasta mí; y si no, saberlo he.

“Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo” (v. 20). El texto no especifica si Dios se habla a si mismo o si le habla a Abraham, pero la decisión de Dios para no encubrirle lo que va a hacer (v. 17), sugiere que Dios dirige estas palabras a Abraham. Jehová ha oído el clamor contra Sodoma y Gomorra – supuestamente de los que han sufrido bajo los residentes de las dos ciudades – quizá también de aquéllos que, aunque no hayan sido víctimas, se sienten ofendidos por su inmoralidad. Dios no especifica la naturaleza del pecado que han cometido, pero sí dice que es grave.

“Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, saberlo he” (v. 21). Dios ciertamente sabe la verdad acerca de Sodoma y Gomorra, pero le dirige estas palabras a Abraham para asegurarle de que no actuará sin causa justa. Dios llevará a cabo una investigación para determinar la situación verdadera de las dos ciudades. Esto implica que Dios piensa tomar medidas drásticas si la situación es tan mala como se le ha comunicado, y no quiere que Abraham se pregunte a si mismo si su acción drástica es justificada o no.

“Las palabras hebreas traducidas como “clamor,” za’aqa (v. 20), y se’aqa (v. 21; 19:13), pueden describir el lamento de las víctimas que sufren injusticias (Salmo 9:12; Job 34:28; Isaías 5:7)… Los profetas establecieron un parecido entre las injusticias sociales cometidas en Israel/Judea con las que ocurrieron en las ciudades infames de Sodoma y Gomorra (Isaías 1:9, 10; Ezequiel 16:49; cp. Amos 4:11; 2 Pedro 2:8). Esto indica que estas injusticias se trababan de ofensas sociales… Parece que el pecado en Sodoma y Gomorra era la injusticia social, y el clamor era resultado del dolor de las víctimas, o un clamor por venganza” (Mathews, 225; véase también Fretheim, 468; Wenham, 50; Hamilton, 20-21).

Nos recuerda de una ocasión anterior cuando “Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (6:5). En esa situación, el Señor respondió mandando un gran diluvio que destruyó todo excepto un remanente justo.

GÉNESIS 18:22-26. ¿DESTRUIRÁS TAMBIÉN AL JUSTO?

22Y apartáronse de allí los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba aún delante de Jehová. 23Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? 24Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él? 25Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos.

“Y apartáronse de allí los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba aún delante de Jehová” (v. 22). Versículo 19:1 especifica que estos “varones” son ángeles.

“Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?” (v. 23). Abraham se da cuenta de que Jehová ya sabe como concluirá su investigación – que Sodoma y Gomorra son, ciertamente, pozos de inmoralidad. Seguramente, Abraham ya ha oído hablar de estas ciudades y fácilmente podría conocer a algunas de sus víctimas. Cuando Jehová trata de asegurarle que llevará a cabo una detallada investigación, Abraham no queda convencido. Puede ver lo que va a pasar. Nos podemos imaginar lo que Jehová está a punto de hacer.

Aunque aquí Abraham no mencione el nombre de Lot, Lot y su familia residen cerca de Sodoma y Gomorra, y la preocupación de Abraham seguramente es causada por su preocupación por la familia de Lot.

“¿Destruirás también al justo con el impío?” (v. 23). Abraham valientemente presenta un dilema ético. Raras veces existe un lugar tan completamente malo que no incluya ningún justo entre ellos. Si existen personas justas en Sodoma y Gomorra, ¿puede Dios justificar imponerles el mismo castigo a ellos que a los malos? En la guerra esto se llama “daño colateral” y la idea nos repugna. En la guerra, algún daño colateral puede ser inevitable – al fin y al cabo, guerras son peleadas por humanos imperfectos – pero Dios no es imperfecto y ha de llegar a un estándar más alto. Abraham, en su preocupación por Lot y su familia (y otros justos que pueden vivir en estas ciudades) presenta una cuestión ética. Quizá la posibilidad de hacer daño a los inocentes puede hacer que Dios cambie sus planes.

“Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él?” (v. 24). Aquí, Abraham actúa como abogado defensor. Presenta el dilema ético y lo especifica. Escoge un número – en este caso cincuenta – y le pregunta a Dios si no perdonará las ciudades por el bien de cincuenta justos. Al sacar el tema de los cincuenta justos, dibuja una línea en la arena. ¿Cruzará Dios esa línea y llevará a cabo la injusticia de destruir los cincuenta justos? ¿No perdonará la ciudad por el bien de los cincuenta?

Abraham podría haber actuado de defensor de otra manera. Podría haber sugerido que Dios perdonara a los justos mientras castigara a los culpables – lo que veremos a Dios hacer en capítulo 19 – pero, en cambio, Abraham escoge una estrategia más radical – pedirle a Dios que perdone a toda la población, culpable e inocente, basado en la presencia de algunos justos que residen en esas ciudades (Roop, 130).

“Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (v. 25). “La única razón por la que Abraham puede pedir la merced de Yahvé es por lo que Abraham conoce del carácter de Yahvé. Yahvé puede mostrar merced porque es justo” (Hamilton, 25).

Abraham ha presentado el dilema ético y ha abierto la posibilidad que puedan existir personas justas en Sodoma y Gomorra – quizá tanta como cincuenta. Ahora toma el próximo paso y le recuerda a Dios de quien es – “juez de toda la tierra” – el que ama la justicia y aborrece la maldad (Salmo 45:7). ¿Actuará sin justicia el que requiere justicia de otros?

“El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (v. 25). La pregunta de Abraham precede la entrega de la ley, que dirá, “no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío” (Éxodo 23:7). El autor del Libro de Proverbios relata al Señor diciendo, “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos á dos son abominación á Jehová” (Proverbios 17:15).

“Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos” (v. 26). Seguramente esto no es lo que Abraham esperaba oír. Presentó un argumento estrecho a favor de Sodoma y Gomorra, y retó a Dios con argumentos expugnables. Espera que Dios le responda con otro argumento y, por eso, espera ansioso para ver como ha de contestar. Pero Dios le sorprende al concordar con él. “Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos.” ¿Cómo puede Abraham contestar esto? Ha ganado la discusión – ¿o no? Se da cuenta de que ha ganado demasiado fácilmente. Algo ha de andar mal.

GÉNESIS 18:27-32. ¿DESTRUIRÁS POR AQUELLOS CINCO LA CIUDAD?

27Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado á hablar á mi Señor, aunque soy polvo y ceniza: 28Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

29Y volvió á hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta. 30Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.

31Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar á mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte.

32Y volvió á decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez.

“Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado á hablar á mi Señor, aunque soy polvo y ceniza” (v. 27). Habiéndole recordado a Dios de quien es – Abraham ahora recuerda quien él es (Abraham). Es polvo y ceniza – formado del polvo de la tierra y destinado a volver a ser polvo. Más específicamente, recuerda quien es en relación con el Señor. Es el Señor que le ha dado vida, y Abraham sigue viviendo por la gracia de Dios. Ha retado a Dios valientemente con argumentos éticos, pero se da cuenta de que ha ido demasiado lejos. Entonces, decide suavizar su retórica.

“Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad?” (v. 28). Dios concedió a Abraham su punto en versículo 26 tan fácilmente que Abraham se da cuenta de que seguramente hay menos de cincuenta justos en Sodoma – Abraham no sabe cuántos menos – pero Dios sí sabe – y Abraham sabe que Dios lo sabe.

“Quizá faltarán de cincuenta justos cinco” (v. 28). Abraham fácilmente podría decir, “Quizá solo hay un justo.” La pregunta ética es la misma – si Dios castigará a los inocentes junto con los culpables, haya un justo o cincuenta. Pero Abraham ahora no está tan seguro de si mismo como antes. Ha recuperado una conducta apropiada en su relación con Dios. Continuará con su intento de llevar a Dios de la justicia a la merced, pero lo hará con más cuidado. Si Dios perdona la ciudad a causa de los cincuenta justos, ¿lo haría por cuarenta y cinco de ellos?

“No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco” (v. 28). Ahora Abraham está bastante seguro de que no existen cuarenta y cinco justos en Sodoma.

“Y volvió á hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta” (v. 29). Abraham baja el número por otros cinco. Si Dios perdona la ciudad por cuarenta y cinco justos, seguro que lo hará por cuarenta.

“No lo haré por amor de los cuarenta” (v. 29). Ahora Abraham duda que existan cuarenta justos en Sodoma.

“No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta” (v. 30). Abraham ya ha bajado el número por cinco dos veces, pero dándose cuenta de que aún se encuentra lejos del número correcto, esta vez baja el número por diez, “quizá se hallarán allí treinta.”

“No lo haré si hallare allí treinta” (v. 30). Ahora Abraham duda que haya treinta justos en Sodoma.

“He aquí ahora que he emprendido el hablar á mi Señor: quizá se hallarán allí veinte” (v. 31). Primero, Abraham reconoce que está hablando con el Señor y que sabe cual es su lugar. Entonces, con respeto presenta otra posibilidad – esta vez bajando el número por otros diez, “quizá se hallarán allí veinte.”

“No la destruiré, respondió, por amor de los veinte” (v. 31). Ahora Abraham duda que haya veinte personas justas en Sodoma.

“Y volvió á decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez” (v. 32). Abraham se da cuenta de que (1) está acabando con la paciencia del Señor y (2) que no está logrando nada, pero aún siente la necesidad de intentar una vez más, bajando el número por otros diez.

No la destruiré, respondió, por amor de los diez” (v. 32). Ahora Abraham duda que haya diez justos en Sodoma – y no sigue con el argumento. Si hubiera cincuenta justos en Sodoma – o, quizá, aún menos – hubiera existido una razón por la que esperar que esos pocos se convirtieran en la levadura que levantaría todo el pan – que su justicia pudiera transformar a toda la población. Sin embargo, en algún momento, “la ‘masa crítica’ de la presencia de los justos puede quedar tan disminuida que no podrá afectar su futuro de manera positiva. Puede llegar un momento en que ni Dios pueda darle la vuelta a la situación y seguir siendo justo; el juicio ha de caer. Abraham reconoce esto cuando decide no bajar los números aún más. Con tacto, admite que es posible que ‘el justo sea tratado como el impío’ (v. 25)” (Fretheim, 470).

“Al interceder a favor de Sodoma, a Abraham se le presenta cumpliendo un papel asociado particularmente con los profetas (véase Éxodo 32-34; 1 Samuel 12:23; Amos 7:1-9; Jeremías 14:7-9, 13; 15:1)… Aquí, Abraham no reza por su propia gente (no menciona a Lot) sino por Sodoma, y esto hace que este episodio sea único entre las intercesiones proféticas” (Wenham, 53).

GÉNESIS 18:33. Y FUÉSE JEHOVÁ

33Y fuése Jehová, luego que acabó de hablar á Abraham: y Abraham se volvió á su lugar.

Este versículo no se incluye en la lectura, pero debería incluirse. El Señor decide que es bastante y sigue su camino. Ha terminado su conversación con Abraham. Abraham, sin tener adonde ir, vuelve a su lugar.

GÉNESIS 19: POSCRITO

Capítulo 19 relata como termina la historia. Los dos ángeles visitan Sodoma, y Lot les muestra hospitalidad (vv. 1-3). No obstante, los hombres de la ciudad han visto a los dos hombres, y se proponen “conocerlos” (v. 5) – queriendo decir que pretenden tener sexo con ellos, consientan o no. Lot hace todo lo que puede para proteger a los dos hombres, hasta ofrecer a los hombres de Sodoma dos de sus hijas vírgenes para su placer (v. 8) – algo que apenas podemos imaginar. Sin embargo, la acción de Lot muestra el requisito de esa cultura para que un anfitrión proteja a sus invitados a todo coste. Los hombres de la ciudad tratan de hacer violencia con Lot, pero los invitados de Lot les ciegan (v. 11). Entonces, invitan a Lot a que reúna su familia para escapar de la destrucción venidera (vv. 12-14). Después de su escape, “llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra” (vv. 24-25). “Entonces la mujer de Lot miró atrás, á espaldas de él, y se volvió estatua de sal” (v. 26).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Brueggemann, Walter, Interpretation Commentary: Genesis (Atlanta: John Knox Press, 1982)

Fretheim, Terence E., “The Book of Genesis,” The New Interpreter’s Bible, Volume 1: General Old Testament Articles, Genesis, Exodus, Leviticus (Nashville: Abingdon Press, 1994.

Hamilton, Victor P., The New International Commentary on the Old Testament: The Book of Genesis, Chapters 18-50 (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1995)

Mathews, Kenneth A., The New American Commentary, Genesis 11:27-50:26, Vol. 1b (Broadman & Holman Publishers, 2005)

Roop, Eugene F., Believers Church Bible Commentaries: Genesis (Scottdale, PA: Herald Press, 1987)

Towner, W. Sibley, Westminster Bible Companion: Genesis (Louisville: Westminster John Knox Press, 2001)

Tucker, Gene M., in Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holladay, Carl R.; Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, C (Valley Forge: Trinity Press International, 1994)

Von Rad, Gerhard, The Old Testament Library: Genesis, (Philadelphia: The Westminster Press, 1972)

Wenham, Gordon J., Word Biblical Commentary: Genesis 16-50 (Dallas: Word Books, 1994)

www.sermonwriter.com

www.lectionary.org

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