Filipenses 1:21-302017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

Filipenses 1:21-30

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Los primeros once versículos de este capítulo constituyen el saludo (vv. 1-2) y la oración de Pablo para los filipenses (vv. 3-11) – “que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo; Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, á gloria y loor de Dios” (vv. 9-11).

Empezando con versículo 12, Pablo relata las circunstancias en que se encuentra al escribir esta carta. Está en la cárcel (1:7, 13-14, 17), pero no sabemos de cuál encarcelamiento se trata. Pablo estuvo encarcelado en Cesarea dos años (c. 58-60 d.C. – Hechos 23:23ff.) – y en Roma otros dos años (c. 60-62 d.C. – Hechos 28:11ff.). En otra ocasión enfrentó la pena de muerte en Asia, seguramente en Efesio (2 Corintios 1:9; Hechos 19:23ff.). Aunque pensamos que Pablo envió esta carta desde Roma, no podemos estar seguros.

Pablo hace gran esfuerzo para comunicar a los filipenses que su encarcelación ha servido bien al Evangelio. Su tiempo en la cárcel le ha permitido proclamar a Cristo ante sus guardas, y su ejemplo ha fortalecido a los cristianos del área (1:12-14).

Pablo se preocupa por asegurar a los filipenses que su encarcelación es algo bueno. Su preocupación se debe, en parte, al temor que la interpreten de otra manera. Podrían considerarla algo vergonzoso – con la desaprobación del gobierno romano – señal de que Pablo había cometido algún crimen. También podrían pensar que Dios ha abandonado a Pablo – o hasta que Dios no tiene la fuerza para confrontar el sistema legal romano. Pablo quiere evitar interpretaciones como éstas. Quiere estar seguro de que los filipenses entienden bien que Dios está a cargo, y que todo está bien con Pablo y el Evangelio – a pesar de estar encarcelado.

Pablo reconoce que unos que proclaman a Cristo lo hacen por motivos impuros, “por contención,” (1:16) mientras que otros lo hacen “por amor” (1:17). No deja que esto le moleste ya que “por pretexto ó por verdad, es anunciado Cristo” (1:18) – esto le alegra.

Pablo también describe la alegría que le trae saber que los filipenses están orando por su liberación (1:18b-19). Dice, “Conforme á mi mira y esperanza, que en nada seré confundido; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, ó por vida, ó por muerte” (v. 20).

Este último versículo, en el que expresa esperanza que “será engrandecido Cristo en mi cuerpo, ó por vida, ó por muerte,” es el comienzo de versículo 21, donde empieza nuestra lectura del leccionario.

FILIPENSES1:21-26: VIVIR ES CRISTO, Y MORIR ES GANANCIA

21Porque para mí el vivir es Cristo (griego: Christos), y el morir es ganancia (griego: kerdos). 22Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra, no sé entonces qué escoger; 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor: 24Empero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto, sé que quedaré (griego: meno), que aun permaneceré (griego: parameno) con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la fe; 26Para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi venida otra vez á vosotros.

“Porque para mí el vivir es Cristo (Christos), y el morir es ganancia” (kerdos) (v. 21). Anote el juego de palabras en griego (que no se traduce bien al inglés). “Vivir es Christos y morir es kerdos.” Este tipo de arte literario le da más fuerza a la palabra escrita y hablada. Según la habilidad del orador y la sofisticación de la congregación, se puede hacer algo con estas palabras en un sermón. Quizá se puede expresar el significado de estas dos palabras griegas repitiendo la frase, “Vivir es Christos (Cristo) y morir es kerdos (ganancia).”

Como se anota en versículo 20 arriba, Pablo expresó esperanza por poder exaltar a Cristo a través de su vida y su muerte.

La mención de vida o muerte por parte de Pablo (v. 20), o de vivir o morir (v. 21) sugiere que, en este momento, puede encontrarse bajo pena de muerte. En su Segunda Carta a los Corintios dice, “Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que levanta los muertos” (2 Corintios 1:9). Sin embargo, no está claro cómo esto se relaciona a su encarcelación al momento de escribir esta carta a los filipenses.

Pablo dice que no puede perder. Para él, vivir es Cristo (bueno) y morir es una ganancia celestial (también bueno). Para ver otro ejemplo de este pensamiento véase capítulo 3, donde Pablo habla de su voluntad para compartir en el sufrimiento de Cristo “A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad á su muerte, si en alguna manera llegase á la resurrección de los muertos” (3:10-11).

Al decir “el vivir es Cristo, y el morir es ganancia,” Pablo muestra una manera de pensar enfocada solamente en Dios – una manera de pensar que ha caracterizado a millones de cristianos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, recuerdo la historia de un misionero y su familia que iban en barco a una parte del mundo remota y primitiva, donde iban a fundar una misión. El capitán del barco trató de disuadirlos, diciéndoles que si insistían en desembarcar seguro que morirían. El misionero le contestó, “Morimos antes de salir de casa.”

Para ilustrar con otro ejemplo, piense de Martin Luther King Jr. Desde el momento en que se involucró en el boicot de autobuses en Montgomery, Alabama, su vida corrió peligro constante. El 3 de abril de 1968 voló a Memphis para dirigirse a una multitud en el Templo Mason. Casi no llegó al templo porque su avión fue demorado a causa de una amenaza de bomba. Esa noche, en su discurso, aludió a esa amenaza, diciendo:

“No sé qué va a pasar ahora.
Se nos acercan días difíciles.
Pero para mí ya no importa,
he subido a la cima del monte.
Y no me preocupo.
Como cualquier persona, me gustaría vivir por mucho tiempo.
La longevidad tiene su lugar.
Pero esto no me preocupa.
Solo quiero cumplir la voluntad de Dios.
Y Él me ha permitido subir a la cima
y desde allí he podido ver.
He visto la tierra prometida.
Quizá no lleguemos juntos,
pero hoy quiero que sepáis,
que nosotros, como pueblo, llegaremos a la tierra prometida.
No me preocupo por nada.
No temo a ningún hombre.
Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor.”

El próximo día 4 de abril King murió, disparado por un asesino.

“Porque para mí el vivir es Cristo” (v. 21a). Pablo ya ha dado un ejemplo de lo que esto significa. Su encarcelación le ha facilitado diseminar el Evangelio. Con su testimonio, el guardia imperial y otros han aprendido de Cristo – y cristianos, también alentados por su testimonio, han diseminado el Evangelio sin temor (1:12-14). También les dirá a los filipenses que “quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros” (v. 24) – queriendo decir que, si vive, podrá apoyar a la iglesia filipense.

y el morir es ganancia” (v. 21b). La interpretación tradicional de este versículo es que Pablo espera que su muerte le acerque al trono de Cristo. Su comentario en versículo 23, “teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor,” apoya esta interpretación.

Pablo expresa esto mismo en su segunda carta a la iglesia corintia, al decir, “Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor” (2 Corintios 5:8).

Pablo ha vivido una vida con propósito, pero no ha sido fácil. Ha pasado por varias dificultades (2 Corintios 11:23-28). Una vez muerto, sus dificultades quedarían atrás y podría esperar solo gloria.

Sin embargo, en el Tyndale New Testament Commentary, hablando de este versículo, Ralph Martin dice que Pablo tenía algo más en mente. Si Pablo muriera como mártir a causa de su fe, su martirio apoyaría su testimonio de Cristo.

No hay razón por que ambas de estas interpretaciones no puedan ser correctas.

y el morir es ganancia” (v. 21b). Si Pablo anticipa llegar al trono de Cristo al momento de morir, surge otra pregunta. ¿Podemos esperar estar en presencia de Cristo inmediatamente al morir, como implica este versículo, o tendremos que esperar a la resurrección general que Pablo describe en 1 Corintios 15?

Esta pregunta es importante desde un punto de vista pastoral. En los funerales gente suele decir, “Ahora está con el Señor” o “Ahora está en mejor lugar” – mostrando creencia en la transición inmediata al reino celestial – pero, ¿cómo concuerda eso con la resurrección general?

Antes de dirigirnos a esta pregunta particular, permítame primero decirle que un funeral no es el lugar apropiado para corregir a alguien o decirle, “No, todavía no está en mejor lugar – no hasta la resurrección general.” Hay que darle espacio al difunto para sufrir en paz.

Aunque no soy capaz de contestar esta pregunta definitivamente, haré las siguientes observaciones:

• El Antiguo Testamento habla de dos personas que no murieron, pero que pasaron directamente de la tierra a la presencia de Dios – Enoc (Génesis 5:24; véase también Hebreos 11:5) y Elías (2 Reyes 2:11).

• Pablo describe la resurrección general de esta manera, “porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción” (1 Corintios 15:52b). Esto describe un evento escatológico.

• En el momento de la resurrección general, “Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalónicos 4:17).

• Jesús le prometió al ladrón penitente, “De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43) – un trayecto inmediato al paraíso. No obstante, aquí Jesús describe una excepción y no una regla general.

• Jesús presenta la vida eterna con una dimensión en el presente. Dijo, “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado” (Juan 17:3). Su oración en este capítulo se orienta hacia el “ahora.” Jesús dice que la vida eterna es una relación con el Padre – algo que solo se realiza plenamente en el futuro, pero que comienza ahora en nuestra vida actual.

• Jesús incluye ambos el “ahora” y el “futuro” de la vida eterna en una sola oración cuando dice, “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna (ahora): y yo le resucitaré en el día postrero” (por venir) (Juan 6:54) (Myers, “Immortality,” 520).

• Jesús también dijo, “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida”(Juan 5:24). Esto se orienta hacia el “ahora” y puede describir un trayecto inmediato al cielo. Sin embargo, Jesús también dijo, “De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán” (Juan 5:25), lo cual, claramente se orienta hacia el futuro.

Según puedo determinar, las escrituras de Pablo apoyan ambos una transición inmediata a la presencia del Señor al morir – y una resurrección general al fin del tiempo. Estas dos ideas están en tensión una con otra, y hasta el momento no he podido reconciliarlas satisfactoriamente.

“Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra” (v. 22a). En versículo 21 Pablo delineó dos posibilidades: (1) “vivir es Cristo” y (2) “morir es ganancia.” En este momento está encarcelado y esperando su juicio – una espera de vida o muerte. En el mejor de los casos quedará absuelto y será liberado. En el peor de los casos será declarado culpable y ejecutado. Como después diría Samuel Johnson, el esperar una muerte inminente “concentra maravillosamente la mente.”

Ahora Pablo amplía el significado de “vivir es Cristo” (v. 21) diciendo, “Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra.” No explica lo que quiere decir con “fruto,” pero para los cristianos de Filipo sería obvio – como debe serlo hoy para cualquier persona que haya estudiado la vida de Pablo. Después de su experiencia en camino a Damasco (Hechos 9), Pablo ha viajado mucho y pasado por momentos muy difíciles (2 Corintios 11:23-28) para proclamar las Buenas Noticias de Jesucristo. Aun estando en la cárcel, ha gozado de la oportunidad de proclamar a Cristo ante sus guardias (1:12-14). Si es absuelto y liberado, podrá seguir viajando y proclamando. Tendrá aún más oportunidad de servir a Cristo.

“no sé entonces qué escoger; Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho” (v. 22b-23a). La segunda posibilidad que aparece en versículo 21 es “morir es ganancia.”

Pablo expresa este dilema. Aunque las autoridades romanas no le han dado la opción de escoger entre vida o muerte, para él sería muy difícil tomar esa decisión.

“teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor” (v. 23b). Desde el punto de vista de su propio bienestar, Pablo daría la bienvenida a la muerte para estar con Cristo. Eso sería “mucho mejor” para él. Si las autoridades romanas deciden ejecutarle, ya no tendrá que sufrir palizas ni naufragios u otras dificultades por la causa de Cristo. En vez, estaría “con Cristo” en la gloria. Esto a Pablo le parece maravilloso – no porque quiere morir, sino porque cree que él, como cristiano, gozará de la vida después de la muerte.

“Empero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros” (v. 24). Si las autoridades romanas liberan a Pablo, podrá seguir sirviendo a la iglesia filipense – y a las otras iglesias que ha fundado.

“Y confiado en esto, sé que quedaré (meno), que aun permaneceré (parameno) con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la fe” (v. 25). Anote el juego de palabras entre meno yparameno – creatividad literaria que le da a las escrituras de Pablo un poco más de fuerza – pero que se pierde al traducirla.

Ya que Dios ha escogido a Pablo para ser apóstol (la palabra griega apostolos significa “uno que es enviado”), quizá Dios cause que los romanos le suelten para que pueda seguir con su ministerio. Al continuar en este mundo, Pablo podrá seguir el progreso de los cristianos filipenses – su progreso y su “gozo de la fe.”

Debemos anotar que, hasta en la cárcel, Pablo modela para los cristianos filipenses el “gozo de la fe”. La mayoría de la gente que está en la cárcel, sentada en una celda mes tras mes, se encontraría muy apenada – seguramente deprimida por sus circunstancias. Pablo, sin embargo, piensa de su encarcelación como un campo más de misiones. Estar encarcelado no le ha robado de la oportunidad de proclamar a Cristo – su razón por vivir. Está contento de poder hablar con sus guardias y demás prisioneros acerca de Cristo (1:12-13) – y su testimonio ha fortalecido a otros cristianos para proclamar a Cristo bajo circunstancias que, de otra manera, no hubieran hecho (1:14).

“Para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi venida otra vez á vosotros” (v. 26). Pablo espera ver a estos cristianos filipenses de nuevo. No solo espera la oportunidad de expresar sus propias proezas, pero también espera oír a los filipenses presumir “en Cristo Jesús” – presumir de su fe en Cristo y su obra por Cristo.

FILIPENSES1:27-30: QUE CONVERSÉIS COMO ES DIGNO DE CRISTO

27Solamente que converséis (griego: politeuesthe) como es digno del evangelio de Cristo; para que, ó sea que vaya á veros, ó que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio, 28Y en nada intimidados (griego: ptyromenoi – asustados, aterrorizados) de los que se oponen: que á ellos ciertamente es indicio de perdición, mas á vosotros de salud; y esto de Dios; 29Porque á vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, 30Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís estar en mí.

“Solamente que converséis (politeuesthe) como es digno del evangelio de Cristo” (v. 27a). En versículos 12-26, Pablo ha estado hablando de las circunstancias en que se encuentra. Ahora, en versículos 27-30, empieza a hablar a los filipenses – alentándoles a vivir una vida digna “del evangelio de Cristo.”

El verbo politeuesthe viene del sustantivo griego polis, que significa ciudad. Politeuesthe se puede traducir “vivir como ciudadano.” Para entender el significado de la palabra aquí, debemos recordar que solo hacía pocas décadas Marco Antonio convirtió a Filipo en ciudad romana, haciendo ciudadanos de Roma a muchos de los filipenses. Esta ciudadanía les confirió bastantes beneficios – y era fuente de gran orgullo para los filipenses.

Entonces, Pablo dice “Vosotros que estáis orgullosos de vuestra ciudadanía romana, recordad que se puede disfrutar de una ciudadanía aún más importante en el reino de Dios. Igual que uno podría esperar vivir de una manera que concordara con la ciudadanía romana, también se puede esperar vivir de manera que concuerde con su ciudadanía en el reino de Dios.”

Pero Pablo lo expresa en el imperativo. Les dice vivan de manera que concuerde con su ciudadanía en el reino de Dios.

“digno del evangelio de Cristo” (v. 27a). ¿Qué tipo de vida sería digna “del evangelio de Cristo?”

• En su carta a la iglesia gálata, Pablo habla del fruto del Espíritu: “caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Para ser “digno del evangelio de Cristo,” el cristiano debe manifestar estas cualidades.

• En su primera carta a la iglesia corintia, Pablo identifica el amor (la caridad) como marca esencial de la vida cristiana (1 Corintios 13:1-13).

• En esta carta a los filipenses, Pablo habla del “gozo de la fe” (v. 25) y “que crezca vuestra gloria…en Cristo Jesús” (v. 26). Esto concuerda con la ciudadanía en el reino de Dios.

• Un poco más adelante, Pablo alienta a los filipenses para que “Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros: No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros” (2:3-4). Y después les dice “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (2:5-8). Es cierto que esto concuerda con la ciudadanía del reino de Dios.

“para que, ó sea que vaya á veros, ó que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio” (v. 27b). Pablo les pide a estos cristianos filipenses que vivan en concordancia con su ciudadanía en el reino de Dios. De esta manera, esté cerca o lejos, Pablo sabrá que están unidos en su obra por Cristo.

La relación de Pablo con los filipenses es lo suficientemente estrecha para que este mensaje tenga efecto – particularmente en vista de que Pablo está encarcelado al escribir esto. Los filipenses entienden la posibilidad de no volver a ver a Pablo. Una de las mejores maneras que pueden tranquilizarle es sirviendo a Cristo juntos en un solo espíritu.

“que estáis firmes en un mismo espíritu” (v. 27b). Con esto surge una pregunta. Cuando Pablo dice, “en un mismo espíritu,” ¿se refiere a un espíritu de unión entre los cristianos filipenses – o se refiere al único Espíritu Santo? Muchas traducciones expresan este versículo como un espíritu de unión, pero no hay un acuerdo definitivo sobre este tema.

“Y en nada intimidados” (griego: ptyromenoi – asustados, aterrorizados) (v. 28a). A menudo los cristianos se encuentran en tensión con las autoridades seculares. Cuando Pablo y Silas primero visitaron Filipo, Pablo exorcizó un espíritu de premonición de una mujer esclava. Esto la rindió inútil para sus dueños, quienes levantaron cargos falsos contra Pablo y Silas. A causa de estos cargos los dos fueron golpeados y encarcelados. Ya que Pablo y Silas eran ciudadanos romanos, pudieron extraer una disculpa de las autoridades, quienes les habían impuesto castigo sin haberles juzgado primero. Sin embargo, las autoridades les pidieron a Pablo y Silas que abandonasen Filipo, y ellos lo hicieron (Hechos 16:12:40).

Aunque Pablo alentaba a los cristianos a someterse “á las potestades superiores” (Romanos 13:1), ambos judíos y cristianos resistían alabar al emperador romano – a veces bajo pena de muerte. Tiberios (14-37 d.C.) rehusaba honores divinos, pero Caligula (37-41 d.C.) exigía ser alabado. Claudius (41-54 d.C.) rehusó honores divinos, pero Nero (54-68 d.C.) restauró el culto del emperador y su rostro fue sellado en monedas romanas como un dios. Vespasian (69-79 d.C.) rehusó honores divinos, pero Titus (79-81 d.C.) y Domitian (81-96 d.C.), las reinstauraron. Aunque Trajan (98-117 d.C.) rehusó honores divinos, sí condonaba la pena de muerte para los cristianos que se negaban a alabar dioses romanos (Jones, “Roman Imperial Cult,” Anchor Yale Bible Dictionary).

Pablo seguramente escribió esta carta a la iglesia filipense entre los años 50 o 60 cuando Nero hubiera estado en el trono. Nero perseguía a los cristianos, pero su persecución era esporádica y se limitaba a la ciudad de Roma. Por lo tanto, los cristianos filipenses no sufrían de persecución basada en póliza imperial. Su oposición es local.

Pablo aconseja a los cristianos filipenses que no se dejen intimidar por su oposición. Esto refleja su confianza en que la fuerza de Dios puede más que toda su oposición junta. Dice, “Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31) – queriendo decir, “Si Dios está con nosotros, ¿qué importa quién esté en nuestra contra?”

Este consejo de Pablo también muestra su perspectiva escatológica (del fin del tiempo). Al comenzar este pasaje, Pablo dijo, “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (1:21). Si esto era verdad para él, claramente también lo sería para los cristianos filipenses – como lo es para nosotros. Es difícil intimidar a una persona que de verdad cree que Dios le ha salvado.

“de los que se oponen: que á ellos ciertamente es indicio de perdición, mas á vosotros de salud; y esto de Dios” (v. 28b). Sus adversarios pensarían de las acciones contra cristianos filipenses como prueba que están destruyendo cristianos. No obstante, los cristianos, sabiendo que Dios está con ellos y que les ha salvado, verían su sufrimiento en relación a su salvación – la salvación que solo viene de Dios.

“Porque á vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (v. 29). En la escritura hebrea, sufrir generalmente se considera consecuencia de algún comportamiento pecaminoso. Sin embargo, el pueblo judío también pensaba del sufrir como herramienta de Dios para formar a Israel como nación (Deuteronomio 8:1-10). El libro de Job habla de gente justa que sufre. El profeta Isaías presenta al siervo que sufre, cuyo sufrir es redentor – y que será vindicado al final (Isaías 52:13 – 53:12).

Las enseñanzas de Jesús le dan la vuelta al pensamiento tradicional del sufrimiento. En las Beatitudes (Mateo 5:1-12; Lucas 6:20-26), los bendecidos son los pobres, los que lamentan, los humildes, y los hambrientos. La Beatitud más larga es la que habla de las bendiciones de los perseguidos. Jesús dice,“Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:12).

Entonces, claro, la muerte de Jesús en una cruz llegó a verse como parte del plan de Dios para la salvación del mundo (Mateo 16:21-23; Juan 3:16). Jesús retó a sus discípulos a que tomaran su cruz y le siguieran. “Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:25-26).

En su segunda carta a la iglesia corintia, Pablo habla de las dificultades que ha experimentado a causa de su labor por Cristo:

“De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado en lo profundo de la mar; En caminos muchas veces, peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los Gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en la mar, peligros entre falsos hermanos; En trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; Sin otras cosas además, lo que sobre mí se agolpa cada día, la solicitud de todas las iglesias” (2 Corintios 11:24-28).

Pablo no era masoquista. Sufría con alegría porque sabía que era para una gran causa – el evangelio de Jesucristo.

Además, Pablo estaba convencido de que “la tribulación produce paciencia; Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado” (Romanos 5:3b-5).

Con este entendimiento del sufrir Pablo les dice a los cristianos filipenses que Dios les ha concedido el privilegio de sufrir por Él.

Teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí” (v. 30a). Cristianos filipenses observan desde primera fila una pequeña parte del conflicto de Pablo. Como se anota arriba, cuando Pablo visitó Filipo para empezar allí una iglesia, las autoridades, actuando bajo una falsa acusación, golpearon a Pablo y a Silas con barras y les pusieron en la cárcel con los pies en grilletes (Hechos 16:16:24). Pablo describió esa experiencia diciendo “habiendo padecido antes, y sido afrentados en Filipo” (1 Tesalónicos 2:2).

Pablo liga su propio sufrimiento con el sufrir de los cristianos filipenses. Igual que él, han tenido el honor de sufrir por la causa de Cristo su Señor.

“y ahora oís estar en mí” (v. 30b). La lucha que Pablo experimenta en este momento es su encarcelación, desde donde escribe esta carta (1:7, 13-14, 17).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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