Éxodo 34:29-352017-03-22T04:45:52+00:00

PASAJE BÍBLICO

Éxodo 34:29-35

 

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

El contexto para esta historia de la cara resplandeciente de Moisés empezó en Éxodo 19, cuando los israelitas llegaron al Monte de Sinaí – y Yahvé presentó los términos del pacto – y la gente prometió obedecer a Yahvé (19:1-9a). Moisés consagró a los israelitas mientras Yahvé descendía sobre la montaña con mucha fanfarria (19:9b-25).

Entonces Moisés recibió la ley de Yahvé (Éxodo 20-31) y bajó el monte con las tabletas (31:18), solo para ver a los israelitas alabando el becerro de oro (Éxodo 32). Moisés sintió tanta ira que tiró y rompió las tabletas que había traído con él del monte (32:19). Yahvé amenazó destruir a los israelitas, pero Moisés intercedió por ellos y Dios cedió (32:11-14). “Y Jehová hirió al pueblo, porque había hecho el becerro que formó Aarón” (32:35).

Yahvé le dijo a Moisés que llevara los israelitas a la Tierra Prometida, pero que él no iría con ellos, no fuera que los destruyera (33:1-3). No obstante, Moisés intercedió de nuevo y Yahvé volvió a ceder (33:12-17). Moisés pidió ver la gloria de Yahvé (33:18), pero Yahvé contestó que nadie podía ver el rostro de Yahvé y vivir (33:20). Aun así, Yahvé protegió a Moisés en la hendidura de la piedra, cubriéndole con su mano al pasar, y levantando la mano cuando ya había pasado para que Moisés pudiera verle la espalda (33:21-23).

Yahvé entonces mandó a Moisés hacer tabletas nuevas para reemplazar las que había roto, y Moisés lo hizo. Entonces, Yahvé renovó el pacto con Israel y Moisés pasó cuarenta días y cuarenta noches en presencia de Yahvé (34:1-28).

REFERENCIAS DEL NUEVO TESTAMENTO:

Esta historia nos da el trasfondo para la transfiguración de Jesús, que causó que el rostro de Jesús resplandeciera y que su ropa se convirtiera de un blanco deslumbrante (Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-8; Lucas 9:28-36). No es por casualidad que la transfiguración tomara lugar en un monte alto, igual que el encuentro entre Dios y Moisés tomó lugar en el Monte de Sinaí.

El apóstol Pablo comparó la gloria de Dios en el rostro de Moisés con la gloria de Dios revelada por Cristo (2 Corintios 3:7-18).

VERSÍCULOS 29-32: LA TEZ DE MOISÉS RESPLANDECÍA

29Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo con El hablado. 30Y miró Aarón y todos los hijos de Israel á Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse á él. 31Y llamólos Moisés; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron á él, y Moisés les habló. 32Y después se llegaron todos los hijos de Israel, á los cuales mandó todas las cosas que Jehová le había dicho en el monte de Sinaí.

“Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano” (v. 29a). Como se anota arriba, éste es el segundo par de tabletas – Moisés rompió el primero al descubrir a los israelitas alabando el becerro de oro. Más adelante, estas dos tabletas se ubicarán en el Arca del Pacto (1 Reyes 8:9; Hebreos 9:4).

“mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo con El hablado” (v. 29b). Esta es la primera vez que oímos que el rostro de Moisés resplandecía “después que hubo con El hablado.” El texto implica que parte de la gloria de Dios se ha transferido a Moisés, y que la gloria de Dios ahora se puede ver en el rostro de Moisés.

Pero Moisés no se ha dado cuenta de que ha adquirido parte de la gloria de Dios. No sabe que su rostro resplandece. No siente nada raro, ni se da cuenta de que su cara brilla. Una persona que acaba de pasar cuarenta días y noches en presencia de la gloria de Yahvé no se daría cuenta de este brillo (34:28). La humildad innata de Moisés (Números 12:3) es otra razón por la cual no se daría cuenta que su rostro resplandecía.

Que el rostro de Moisés resplandezca tiene varios propósitos:

• Para empezar, deja claro para la gente de Israel que Moisés ha estado en presencia de Yahvé.

• Segundo, anuncia al pueblo de Israel que Yahvé ha escogido a Moisés como su agente – el que ha de transmitir la palabra de Yahvé al pueblo israelí. Yahvé le ha dado a Moisés los mandamientos, y ahora Moisés está preparado para revelarle a la gente lo que ha recibido.

• Tercero, el rostro resplandeciente de Moisés funciona como antecedente para la transfiguración de Jesús (véanse los comentarios que preceden acerca de la transfiguración).

Debemos anotar que existen algunas dudas acerca del significado del verbo que aquí se traduce como “resplandecía.” Es un verbo poco común, derivado de un sustantivo hebreo que significa “tenía cuernos” – por eso la Vulgata lo tradujo como “tenía cuernos” en vez de “resplandecía.” Esto explica por qué, en el arte medieval, el rostro de Moisés aparece con cuernos. Sin embargo, en el Septuagésimo (el LXX – la traducción griega de las Escrituras Hebreas) se usa la palabra griega para “resplandecía,” y el relato de Pablo acerca de este incidente dice que “los hijos de Israel no pudiesen poner los ojos en la faz de Moisés á causa de la gloria de su rostro” (2 Corintios 3:7). Esto concuerda con la traducción “resplandecía.” “Resplandecía” también tiene más sentido en este contexto que “tenía cuernos.” Hoy, la mayor parte de eruditos está de acuerdo con que “resplandecía” es la mejor traducción.

Y miró Aarón y todos los hijos de Israel á Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse á él” (v. 30). No es difícil entender por qué la gente temía acercarse a Moisés y su rostro resplandeciente.

• Antes, Yahvé le había dicho a Moisés que avisara a la gente para que no subiera el Monte de Sinaí, ni que lo tocara, porque cualquiera que lo hiciese moriría (19:12).

• Entonces la gente oyó truenos y vio relámpagos y humo en el monte – que mostraban la gloria de Yahvé – y tuvieron miedo. Y “temblaron, y pusiéronse de lejos, y dijeron á Moisés: Habla tú con nosotros, que nosotros oiremos; mas no hable Dios con nosotros, porque no muramos” (20:18-19).

• Entonces, cuando hicieron el becerro de oro, Yahvé mandó una plaga sobre ellos para castigarles.

Los israelitas entienden (1) que la gloria de Yahvé transmite gran poder y (2) que seguramente morirán si se acercan demasiado a la gloria de Dios. También parecen entender que el rostro resplandeciente de Moisés está reflejando parte de la gloria de Dios. No es ninguna sorpresa que teman acercarse a Moisés con su rostro resplandeciente. Piensan que Yahvé causará su muerte si lo hacen.

“Y llamólos Moisés” (v. 31a). El texto no dice exactamente que les dice Moisés, pero el hecho de que Aarón y los príncipes responden y se acercan a Moisés, sugiere que Moisés les ha tranquilizado y que se sienten seguros en su presencia.

“y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron á él” (v. 31b). Aarón es el hermano de Moisés, a quien Yahvé nombró como portavoz de Moisés cuando éste se describió a sí mismo “tardo en el habla y torpe de lengua” (Éxodo 4:10-16). Fue Aarón que inició la construcción del becerro de oro (Éxodo 32), pero parece haber sido perdonado por eso. Aarón continúa siendo segundo al mando después de Moisés. Mientras Moisés estaba en el monte recibiendo los mandamientos de Yahvé, Yahvé le dijo a Moisés que nombrara a Aarón y a los hijos de Aarón sacerdotes de Yahvé, al servicio de Yahvé (28:1ff).

Al principio, Aarón y los demás líderes son los que se acercan a Moisés para oír lo que tiene que decir.

“y Moisés les habló” (v. 31c). De nuevo, el texto no nos dice exactamente qué dijo Moisés. En el próximo versículo, aprendemos que Moisés le da al pueblo los mandamientos que Yahvé le dio en el monte. Entonces, es probable que Moisés le diera a Aarón y a los demás líderes reunidos con él en privado, un resumen de lo que contienen los mandamientos.

“Y después se llegaron todos los hijos de Israel” (v. 32a). Solo imagine cómo se debe sentir esta gente. Creen (con buena razón) que morirán si se acercan demasiado a la gloria de Yahvé – y ahora se encuentran reunidos alrededor de Moisés, cuyo rostro resplandece esa gloria. No pueden dudar que Yahvé ha nombrado a Moisés su portavoz, pero deben estar muy preocupados de acercarse demasiado a la gloria de Yahvé.

“á los cuales mandó todas las cosas que Jehová le había dicho en el monte de Sinaí” (v. 32b). Moisés no necesita inventar cosas para inspirarles. Yahvé ha escogido a Moisés para recibir sus mandamientos y para comunicárselos a los israelitas – y eso es exactamente lo que hace.

El relato de Moisés recibiendo los mandamientos de Yahvé cubre doce capítulos (Éxodo 20-31), y está lleno de detalles minuciosos. Es difícil imaginar a esta gente de pie, escuchando atentamente un reporte verbal y comprensivo del encuentro entre Moisés y Yahvé. Seguramente Moisés les da las partes de los mandamientos que más les conciernan para su vida diaria – pero eso es conjetura – no sabemos con exactitud.

VERSÍCULOS 33-35: MOISÉS PUSO UN VELO SOBRE SU ROSTRO

33Y cuando hubo acabado Moisés de hablar con ellos, puso un velo (hebreo: masweh) sobre su rostro.34Y cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, quitábase el velo hasta que salía; y saliendo, hablaba con los hijos de Israel lo que le era mandado; 35Y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés, que la tez de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés á poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba á hablar con El.

“Y cuando hubo acabado Moisés de hablar con ellos, puso un velo (masweh) sobre su rostro”(v. 33). La palabra hebrea traducida como “velo” es inusual y solo aparece en este lugar dentro de las Escrituras Hebreas. Sin embargo, el contexto deja claro que se trata de una cosa que cubre el rostro resplandeciente de Moisés, y no hay ningún desacuerdo académico acerca de esta palabra.

Moisés no llevaba el velo en presencia de Yahvé, ni lo llevó cuando habló con la gente. Solo se lo puso después de haberle hablado al pueblo de Israel. Por lo tanto, está claro que no se pone el velo para proteger los ojos de la gente de su rostro radiante. Entonces, ¿por qué lleva Moisés este velo? Existen por lo menos dos posibilidades:

• El apóstol Pablo, cuyo entendimiento reflejaba la interpretación rabínica popular, dijo que Moisés se cubrió el rostro “para que los hijos de Israel no pusiesen los ojos en el fin de lo que había de ser abolido” (2 Corintios 3:13).

• Ya que Moisés no usa el velo cuando recibe las palabras de Yahvé o cuando se las transmite a los israelitas, parece que la ausencia del velo (el rostro resplandeciente de Moisés) señala los momentos que Moisés actúa de mediador entre Yahvé e Israel. Si eso es lo que pasa, entonces el velo puesto significa que Moisés está descansando – que no está actuando en su papel oficial de portavoz de Yahvé.

“Y cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, quitábase el velo hasta que salía; y saliendo, hablaba con los hijos de Israel lo que le era mandado” (v. 34). Moisés se quita el velo mientras habla con la gente. “Con esto podemos deducir que Moisés continúa hablándose con Dios, no en lo alto del monte, sino en la tienda del encuentro (Éxodo 33:11)” (Childs). No nos dice cuántas veces se repite el quitar y poner del velo, pero es posible que continuara así hasta la muerte de Moisés.

“Y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés, que la tez de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés á poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba á hablar con El” (v. 35). Este versículo hace pensar que Moisés repite frecuentemente el ciclo de recibir la palabra de Yahvé y después comunicársela a la gente. Su rostro resplandeciente les recuerda a los israelitas que Yahvé ha escogido a Moisés como mediador entre ellos y Yahvé. Significa que “cualquier instrucción que recibiera Moisés de Dios desde dentro de la tienda del encuentro o del tabernáculo, era tan significante para el pueblo de Israel como la que recibió en el monte” (Stuart).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2013, Richard Niell Donovan