Éxodo 3:1-152017-03-22T04:45:53+00:00

PASAJE BÍBLICO

Éxodo 3:1-15

 

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

En Egipto, los israelitas “fueron aumentados y corroborados en extremo; y llenóse la tierra de ellos” y “Levantóse entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José” (1:7-8). Al ver que los israelitas se hacían más poderosos, el rey les oprimió e intentó reclutar parteras para matar a los hebreos varones recién nacidos (1:15). La madre de Moisés le escondió en un cesto entre los juncos del río, pero fue descubierto por la hija de Faraón, quien le crió en el palacio (2:1-10).

Cuando Moisés creció, simpatizaba con su pueblo, al que veía sufrir bajo sus opresores. Al ver como un egipcio maltrataba a unos israelitas, Moisés mató al egipcio. Entonces huyó a Madián para escapar su castigo (2:11-22). Allí se casó con Séphora, hija de un sacerdote de Madián, que le dio un hijo (2:21-22).

Y entonces leemos estas estas palabras memorables: “Y aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel suspiraron á causa de la servidumbre, y clamaron: y subió á Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y acordóse de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios á los hijos de Israel, y reconociólos Dios” (Éxodo 2:23-25). En versículo 7 oiremos el eco de estas palabras.

VERSÍCULOS 1-6: Y APACENTANDO MOISÉS LAS OVEJAS

1Y apacentando Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios. 2Y apareciósele el Ángel (hebreo: mal’ak – mensajero) de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. 4Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 6Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre (singular), Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios.

“Y apacentando Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios” (v. 1). Aunque Moisés se había criado en el palacio como hijo de la hija de Faraón (2:10), había adoptado la anonimidad de un pastor común trabajando para Jethro, su suegro. Las palabras “detrás del desierto” sugieren que Moisés llevó al rebaño más allá del lugar donde solían apacentar.

“y vino á Horeb, monte de Dios” (v. 1b). La palabra hebrea horeb significa “lugar desolado” o “ruina.” Sinaí y Horeb son nombres diferentes para el mismo monte. “Cuando se distinguen, el monte mismo es Sinaí y el desierto que lo rodea lleva la más amplia designación de Horeb” (Harrison & Hoffmeier, 526). También se identifica como “el monte de Dios” (Éxodo 3:1; 4:27; 18:5; 24:13) y “el monte del Señor” o “el monte de Yahvé” (Números 10:33). Aunque su ubicación es incierta, es posible que sea un monte llamado Jebel Musa (el monte de Moisés) en el sur del Sinaí.

No tenemos ninguna indicación de que Moisés estuviera buscando el monte de Dios. Al contrario, su sorpresa al ver un arbusto que arde sin consumirse sugiere el comportamiento de un simple pastor en busca de buen pasto para las ovejas de su suegro.

No sabemos la edad que tenía Moisés en este relato, pero pronto el narrador nos dirá que tenía ochenta años cuando él y Aarón hablaron con Faraón” (7:7).

“Y apareciósele el Ángel (mal’ak – mensajero) de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza” (v. 2a). No debemos hacer suposiciones de la aparición de este mal’ak – este mensajero. La imagen de un ángel que parece un hombre con alas es, en realidad, un débil intento de entender algo que va más allá de nuestra experiencia.

No existe documentación de que este mal’ak le diera un mensaje a Moisés. En versículo 4 Dios se dirige a Moisés directamente, y el texto no dice nada más de un ángel. Por eso, Waldemar Janzen cree que la palabra mal’ak en este versículo se puede referir a Yahvé mismo – que Yahvé es el mal’ak – el que trae el mensaje.

“y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía” (v. 2b). No indica que Moisés vea el mal’ak. En vez, la zarza en llamas es lo que le llama la atención a Moisés. Al ver llamas, un pastor se preocuparía de que se incendiase la maleza y amenazara las ovejas.

“Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema” (v. 3). El hecho de que la zarza no se consume en el fuego le llama la atención a Moisés. La maleza del desierto suele arder como yesca y se consume rápidamente.

Al querer entender esta zarza que arde, no nos limitemos a las posibilidades que ofrece la naturaleza. Debemos pensar en zarzas del desierto que puedan arder por mucho tiempo. Esta zarza que arde no es ningún fenómeno natural, sino una aparición (una manifestación de Dios). Dios la puso ahí para llamar la atención de Moisés – y lo hace.

La zarza solo se menciona una vez más en las Escrituras Hebreas – en Deuteronomio 33:16. En la traducción de NRSV de ese versículo, “zarza” solo aparece como nota al pie de la página.

“Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!”(v. 4a). Como se anota arriba, Yahvé es el que llama a Moisés en vez del mal’ak (a no ser que el mal’aksea Yahvé).

La repetición del nombre no es inusual en las escrituras. Nombres repetidos marcan un momento de particular importancia en el trato de Dios con humanos: “Jacob, Jacob” (Génesis 46:2) – “Samuel, Samuel” (1 Samuel 3:4, 6, 10) – “Simón, Simón” (Lucas 22:31) – “Saúl, Saúl” (Hechos 9:4). La repetición del nombre también puede expresar cariño (Stuart).

“Y él respondió: Heme aquí” (v. 4b). Moisés hace más que simplemente decir ¡Presente! En lo mínimo, indica que Dios tiene toda su atención. En lo sumo, quiere decir que está a la espera de sus ordenes (véanse Isaías 6:8; 53:6; Lucas 1:38). En este caso, Moisés seguramente anuncia que está ambos presente y escuchando atentamente.

“Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (v. 5). Aquí Dios da dos órdenes. La primera es que Moisés no se acerque más. La segunda es que Moisés se quite las sandalias. Moisés está en tierra santa – y en este momento, está en un lugar sagrado en un momento sagrado. Debe honrar el momento y al que lo santifica. Debe mostrar respeto – reverencia.

Este tiempo y lugar son sagrados por la presencia de Yahvé. Una característica particular de Yahvé es que él es sagrado – único – enteramente otro – justo – que radia gloria. Gran poder se asocia con tal santidad. Más adelante, Yahvé le prohibirá a Moisés ver su cara, porque ver la cara de Yahvé sería morir (33:20). Quizá Yahvé ordena a Moisés que no se acerque por ese peligro.

Pero J. Gerald Janzen anota que, en aquel entonces, un invitado se quitaba los zapatos al entrar en la casa de su anfitrión. Entonces, considera la orden de Yahvé para que Moisés se quite los zapatos como señal de hospitalidad.

Como sabemos los que hemos leído la historia entera, este momento es de suma importancia para Moisés – y no solo para Moisés, sino también para toda la gente en todas partes. Hasta este momento, Moisés ha llevado una vida como todos los demás. Después de este momento, vivirá una vida centrada en Dios y alimentada por Dios que cambiará la historia de su pueblo – y de todo el mundo. Este no es un honor que él ha buscado. De hecho, es un honor que tratará de rehusar cinco veces (3:11, 13; 4:1, 10, 13).

“Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre (singular), Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob” (v. 6a). El Dios de Abraham, Isaac, y Jacob es una formula bíblica (Éxodo 3:15, 16; 4:5; 1 Crónicas 29:18; 2 Crónicas 30:6; Mateo 22:32; Marcos 12:26; Lucas 20:37; Hechos 3:13; 7:32). No obstante, Yahvé primero se identifica como el Dios del padre de Moisés, Amram (véase 6:20). Este acercamiento es muy personal. Moisés conocía las grandes figuras históricas, Abraham, Isaac, y Jacob – pero se quedó impresionado al oír mencionar a su propio padre.

“Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios” (v. 6b). El temor de Moisés está bien fundado (33:20). Es el temor de un inferior ante una presencia superior. Es el temor de uno no sagrado ante el sagrado. Es el temor de un hombre que reconoce que está en un momento seminal – pero sin la menor idea de lo que está por venir.

VERSÍCULOS 7-12: HE VISTO LA AFLICCIÓN DE MI PUEBLO QUE ESTÁ EN EGIPTO

7Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias: 8Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel, á los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo. 9El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto. 11Entonces Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y saque de Egipto á los hijos de Israel? 12Y él le respondió: Ve, porque yo seré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis á Dios sobre este monte.

“Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias” (v. 7). En este versículo, “se repiten los tres verbos de 2:24-25, ‘he visto… he oído… tengo conocidas…’ Estas son las tres acciones que Dios toma hacia Israel, porque Israel es el objeto de toda su atención” (Brueggemann).

“Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios” (v. 8a). Yahvé ha “descendido” para “librarlos.” Ha entrado al mundo humano para corregir el sufrir de su pueblo.

“y sacarlos de aquella tierra á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel” (v. 8b). Esta promesa tiene raíces en el pacto que Yahvé hizo con Abram hacía muchos años. En ese pacto, Yahvé prometió que daría a los descendientes de Abram la tierra “desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates” (Génesis 15:18).

Ahora Yahvé promete buena tierra a Moisés y a los israelitas – “tierra que fluye leche y miel.” Esta es la primera mención en la Biblia de una tierra de leche y miel, pero no será la última (3:17; 13:5; 33:3; Levítico 20:24, etcétera). Es la promesa de la providencia de Yahvé a gran escala – fructífera – abundante.

“á los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo”(v. 8c). Con esta lista de pueblos, Yahvé demuestra donde asentará a los israelitas – y con quienes tendrán que tratar. Los primeros tres de estos grupos constituían fuerzas significantes, los demás no (Durham).

“El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen” (v. 9). Yahvé ha oído sus lamentaciones y sus oraciones para ser liberados. Ha visto las injusticias actuadas sobre ellos por los poderosos egipcios.

“Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto” (v. 10). Desde la primera vez que Yahvé se dirigió a Moisés desde la zarza ardiente (v. 4), Moisés había estado esperando la segunda parte de su mensaje. Se da cuenta de que no se trata de una visita casual. Ahora Yahvé revela su intención – una intención que le caerá a Moisés como una bomba. Yahvé pretende liberar a su pueblo, y quiere que Moisés sea su agente. Exige que Moisés negocie con Faraón.

Entonces Yahvé dice, “Ven por tanto ahora.” El momento está aquí. La espera ha terminado. Es tiempo de actuar. Moisés, el pastor del rebaño de Jethro, se convertirá en Moisés, pastor del pueblo de Yahvé.

“Entonces Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y saque de Egipto á los hijos de Israel?” (v. 11). “¿Quién soy yo?” Esta pregunta muestra que Moisés reconoce sus límites y la magnitud de la obra. Sí, se crió en el palacio, pero eso fue hace mucho tiempo. Ha estado viviendo en anonimato en una tierra lejana durante muchos años. Se ha convertido en un simple pastor. ¿Cómo puede un pastor negociar con Faraón?

¿Quién soy yo? Esta pregunta también refleja los recuerdos que Moisés tiene de la vez que trató de ayudar a los israelitas (2:11-22). Sus esfuerzos en esa ocasión resultaron en la muerte de un egipcio. El día siguiente, fue confrontado por su culpabilidad, no por un egipcio, sino por un israelita a quien él intentaba ayudar. Esa situación se deshizo rápidamente hasta el punto que Faraón quiso matar a Moisés (2:15). En ese caso, Moisés se mostró inepto para ayudar a los israelitas – y los israelitas se mostraron irritables y desagradecidos.

Moisés puede ser el primero en reconocer su lamentable ineptitud, pero no será el último. Otros incluirán Gedeón (Jueces 6:15) – Saúl (1 Samuel 9:21), y Jeremías (Jeremías 1:6).

Esta es solo la primera de cinco objeciones que Moisés expresará (véanse también 3:13; 4:1, 10, 13). Su última imploración será, “¡Ay Señor! envía por mano del que has de enviar” (4:13).

“Y él le respondió: Ve, porque yo seré contigo” (v. 12a). Esta es la objeción a la respuesta de Moisés. La verdad es que no importa quien es Moisés, porque Yahvé le capacitará para obrar con el poder de Yahvé. Yahvé estará ahí con Moisés, y Yahvé no le dejará caer.

“y esto te será por señal de que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis á Dios sobre este monte” (v. 12b). ¿Cuál es la señal? Hay dos teorías. Una es que la señal era la zarza que ardía. La otra es que la señal vendrá en el momento que Moisés regrese los israelitas a Horeb/Sinaí para que alaben a Dios allí. Aunque el hebreo original se presta a cualquiera de estas dos posibilidades, la mayoría de eruditos favorece la segunda teoría, que es la interpretación de la traducción en la NRSV.

VERSÍCULOS 13-15: YO SOY EL QUE SOY

13Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les responderé? 14Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY (hebreo: ‘eheyeh ‘asher yahweh). Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros. 15Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová (hebreo: YHWH – Yahvé), el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos.

“Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les responderé?” (v. 13). En versículo 11, Moisés preguntó, “¿Quién soy yo?” Ahora él pregunta, “¿Quién eres tú?”

Gente de aquel entonces pensaba que el nombre de una persona era más que una simple etiqueta para identificar a una persona. Creía que algo de la identidad de la persona residía en el nombre – que el nombre expresaba algo esencial del carácter de la persona. Como se puede ver en este versículo, gente también creía que un nombre – por lo menos algunos nombres – contenían algo de la esencia y de la fuerza del que llevó el nombre. Esto explica, en parte, la prohibición que aparece en los Diez Mandamientos contra el maltrato del nombre de Dios (Éxodo 20:7).

Aunque hoy eso nos pueda parecer extraño, no lo es. Cuando hablamos de la reputación de una persona, hablamos de algo que expresa la esencia de esa persona. La reputación de una persona también transmite cierta fuerza o la falta de ella.

El deseo de Moisés de saber el nombre de Dios, entonces, viene de la necesidad de autentificarlo una vez que empiece a tratarse con los israelitas. Si les puede decir el nombre de Dios, quizá eso les convencerá de que le deben creer. Saber el nombre de Dios le dará autoridad.

Pero no debemos descontar el hecho de que preguntar el nombre de Dios es también una táctica para hacer tiempo – un intento de detener el proceso hasta… ¿hasta qué? Moisés seguramente no lo sabe. Solo sabe que todo se está moviendo demasiado rápido y que se siente incapaz. Se siente desequilibrado y necesita tiempo para recuperarse. Quizá, solo quizá, si puede detener un poco la acción, se le ocurrirá una razón con la que persuadirle a Dios de que se lo pida a otro.

“Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY (‘eheyeh ‘asher yahweh). Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros” (v. 14). De aquí nos llega la palabra Yahvé como el nombre de Dios. En hebreo, son cuatro letras – YHWH.

“El nombre es críptico, y quizá a propósito. Podría significar que la deidad es inescrutable, indefinible, o Enteramente Otro. También se podría entender como una promesa de presencia divina: ‘él estará presente.’ …Suponiendo que Yahvé es la pronunciación primitiva, uno puede deducir que toma forma causativa, ‘él lo causa ser,’ ‘él hace ser,’ o ‘él crea.’ …De todos modos, no hay ninguna prueba de que los antiguos israelitas jamás asociaran el nombre con cualquier otro verbo excepto con el verbo ‘ser.’ Además, se puede presentar un fuerte argumento de que, en cuanto se trata del significado del verbo en el contexto la Biblia, la única etimología que importa es la teológica” (Seow, 590-591).

En las traducciones en inglés (como en NRSV), YHWH a menudo se traduce como “el Señor,” en parte porque la versión septuagésima (griega) del Antiguo Testamento utiliza la palabra griega kyrios (Señor) para traducir el hebreo YHWH al griego.

Los judíos de después del exilio pensaban que el nombre YHWH era demasiado sagrado para decir en voz alta. Por eso sustituyeron Adonai (Señor) por YHWH en las lecturas públicas. Hoy día, judíos piadosos a veces sustituyen “el Nombre” por YHWH.

“Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová (YHWH – Yahvé), el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos” (v. 15).

Yahvé ahora se identifica como el Dios de los antepasados de Moisés – el Dios de los patriarcas (Abraham, Isaac, y Jacob). Esto significará mucho para los israelitas, que conocen y veneran estos nombres. Conocen la historia de los pactos entre Yahvé y sus patriarcas. Esto les debe dar confianza en cuanto a la relación entre Yahvé y los israelitas de su actualidad.

Dios anuncia que su nombre (YHWY o Yahvé) será su nombre para siempre.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

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