Colosenses 3:12-172017-03-22T04:45:22+00:00

Comentario (Estudio de la Biblia)

Colosenses 3:12-21

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


PASAJE BÍBLICO: Colosenses 3:12-21

COMENTARIO (Estudio de la Biblia):

EL CONTEXTO:

EL CONTEXTO GENERAL sitúa a Pablo advirtiendo a los cristianos colosenses: “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo.” Los cristianos colosenses sienten la presión de observar ritos judíos, como la circuncisión, las leyes dietéticas, y los festivos o sábados (2:11). Pablo les asegura que han recibido una “circuncisión no hecha con manos” (2:11).

Una de las cosas que los primeros cristianos enfrentaban era si debían adoptar el judaísmo como requisito para hacerse cristianos. Esto aparece en Hechos 10, con la visión dramática de Pedro – una visión que acercó Pedro a los gentiles y que le llevó a reconocer que – sin haber sido circuncidados – habían recibido el Espíritu Santo, y por eso eran buenos candidatos para el bautizo (Hechos 10:34-48).

Pablo fue el gran misionero de los gentiles y se preocupaba por ellos en particular. Convenció al Concejo de Jerusalén de no requerir la circuncisión de los cristianos gentiles, y que solo se les pidiera abstenerse “de cosas sacrificadas á ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicación” (Hechos 15:29).

Pablo enfatizó que hemos sido justificados, no por nuestra adherencia a la ley judía, sino “por su gracia (de Dios) por la redención que es en Cristo Jesús; Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre” (Romanos 3:24-25a).

EN CONTEXTO INMEDIATO aparece en la primera mitad de capítulo 3. Pablo les dijo a los cristianos colosenses que habiendo “pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo” (3:1).

Les dijo: “Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría” (3:5) – y que hicieran lo mismo con su “ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca” (3:8) – y el mentir (3:9). Les recordó que “habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestídoos del nuevo” (3:9b-10) – pueden ver que “Cristo es el todo, y en todos” (3:11).

Las cualidades negativas que aparecen en versículos 5-9 son de particular interés para nosotros, ya que nuestro texto ofrece alternativas positivas para contrarrestarlas: “misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, tolerancia; sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros… Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad… Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones” – y la necesidad de estar agradecidos (3:12-15). Es decir, versículos 5-9 incluyen una lista de comportamiento pecaminoso, y versículos 12-15 proveen una lista de virtudes que debemos adoptar en lugar de esas prácticas pecaminosas.

COLOSENSES 3:12-15. VESTÍOS PUES DE ENTRAÑAS DE MISERICORDIA

12Vestíos (griego: endusasthe de enduo) pues, como escogidos (griego: eklektos) de Dios, santos(griego: hagios) y amados (griego: egapemenoi de agapao), de entrañas (griego: splanchna) de misericordia (griego: oiktirmos), de benignidad (griego: chrestoteta – de chrestotes), de humildad (griego:tapeinophrosunen), de mansedumbre (griego: prautes), de tolerancia (griego: makrothumian);13Sufriéndoos (griego: anechomenoi – de anecho) los unos á los otros, y perdonándoos (griego:charizomenoi – de charizomai) los unos á los otros si alguno tuviere queja (griego: momphe) del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

14Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad (griego: agape), la cual es el vínculo de la perfección(griego: teleiotetos). 15Y la paz (griego: eirene) de Dios gobierne (griego: brabeuo) en vuestros corazones (griego: kardiais), á la cual asimismo sois llamados (griego: eklethete – de kaleo) en un cuerpo(griego: somati); y sed agradecidos (griego: eucharistos).

“Vestíos (enduo) pues” (v. 12a). La palabra “pues” conecta este versículo con el anterior. Se refiere a que los cristianos colosenses se han “despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestídoos del nuevo” (3:9b-10) – y por eso en su vida “Cristo es el todo, y en todos” (3:11).

La palabra griega enduo significa “ponerse una prenda” o “vestirse.” Pablo usa esta palabra para alentar a los cristianos colosenses a que se vistan de las virtudes mencionadas más adelante en este versículo – misericordia, benignidad, etcétera.

Pause un momento a considerar la metáfora de Pablo acerca de la ropa. Piense lo que significa llevar ropa apropiada. De joven, alababa en una iglesia donde los “predicadores” llevaban trajes oscuros, camisas blancas, y corbatas conservadoras. Más adelante, fui ordenado en una denominación en que la clerecía llevaba sotanas negras. Después trabajé de capellán en el ejército donde, en combate, dirigía el servicio de uniforme. Hoy asisto una iglesia donde la clerecía usa albas y casullas.

En muchas iglesias hoy, hay clerecía que dirige los servicios vestidos con vaqueros y camisas de franela. Creen que es importante mantener un ambiente casual. Si se presentaran al servicio con albas y casullas, crearían polémica.

Nos gustaría pensar que nos hemos liberado de las reglas de la ropa y que podemos llevar cualquier cosa que queramos, pero no es así. En una oficina donde se suele llevar ropa casual, un dependiente que insiste en llevar traje negro, camisa blanca, y corbata estaría fuera de lugar. De la misma manera, un abogado en un bufete importante que insiste en llevar vaqueros al trabajo no duraría mucho tiempo. Nuestros “uniformes” varían según ocupación, puesto, y lugar, pero siguen existiendo – y todavía importan.

Mi punto es simplemente que la gente tiene sus sensibilidades en cuanto a lo que lleva una persona en un ambiente determinado. Nuestros “uniformes” son diferentes de lo que eran hace cincuenta años, pero el requisito de adaptarnos al uniforme correcto todavía existe.

Ahora llegamos al propósito de esta metáfora de la ropa. Pablo les ha recordado a los cristianos colosenses se han “despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestídoos del nuevo” (3:9b-10) – queriendo decir que, al hacerse cristianos, se han convertido en gente nueva. Dejaron atrás su persona pecaminosa y asumieron el papel de una persona nueva guiada por el Espíritu Santo. Ahora Pablo les dice que se vistan de manera apropiada como la persona nueva en que se han convertido – que dejen atrás antiguos comportamientos y que se vistan de virtudes cristianas, como de misericordia y benignidad.

“como escogidos (eklektos) de Dios” (v. 12b). A lo largo de las escrituras encontramos que Dios llama a personas particulares para cumplir misiones particulares:

• En el Antiguo Testamento Dios escogió a Abran y a sus descendientes para invitarles a entrar en un pacto con Dios, haciéndoles el pueblo elegido de Dios.

• En el Nuevo Testamento, encontramos la idea de selección (Juan 15:16; 17:6; Efesios 1:4; 2.10; 2 Tesalónicos 2:13) – que sugiere que Dios ha seleccionado a ciertas personas para la salvación.

Más específicamente, todos estamos entre los llamados (griego: kletos), pero solo se han escogido a unos (eklektos) para responder la llamada. Esta es la lección que aparece en la Parábola del Banquete Matrimonial (Mateo 22:1-14), donde un hombre llegó vestido de manera inapropiada – sin prenda de boda. El rey (anfitrión) preguntó, “Amigo (griego: hetaire), ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda?” (v. 12) – y después le echó a la oscuridad (v. 13). Jesús concluye, “Porque muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).

En esa parábola, la palabra “amigo” es una mala traducción para la palabra griega hetaire. Philos significa amigo, pero hetaire se refiere más a una persona que espera subir la escala social. Zodhiates distingue entre los “llamados” (kletoi) y los “elegidos” (eklektoy). Los “llamados” son los que Dios ha llamado para cumplir algún servicio en particular, pero que han escogido vivir según sus propias reglas. Los “elegidos” son “aquéllos que aceptan las reglas del Señor para la salvación y para el servicio, y solo ellos son los que obedecen de verdad” (Zodhiates, 869).

Esta doctrina de selección puede ofender los sentimientos modernos de algunos. Sin embargo, me gusta como lo dice Charles Spurgeon. Rezó, “Señor, salva a los elegidos, y después elige a unos más.”

“santos” (hagios) (v. 12c). La palabra griega hagios significa santo o apartado por Dios. El tabernáculo y el templo eran santos, porque eran lugares donde Dios moraba. Animales sacrificados eran santos porque eran apartados para Dios. Los elegidos de Dios son santos, porque Dios les ha llamado y apartado.

Hagios puede significar sin pecado o justo. Se usa en el Nuevo Testamento para hablar de los santos – los que han sido santificados a través de Jesucristo. Es de esta manera que se usa en este versículo.

“y amados” (agapao) (v. 12d). La palabra griega agapao se usa para hablar de algo querido y amado – algo tan precioso que uno (en este caso, Dios) odiaría apartarse de ello.

Ahora Pablo empieza la lista de virtudes que son apropiadas para la persona cristiana. Anote que todas son virtudes amables. La mayoría se enfoca en actitudes que se manifiestan hacia fuera – que benefician a otra persona (misericordia, benignidad, perdón). Cuando se enfocan hacia dentro (bajeza, humildad), están diseñadas para mantener bajo control nuestra tendencia hacia el egoísmo o hubris (el orgullo malo).

Si se adoptan estas virtudes, seremos mejores personas en nuestra comunidad. Eso es importante ya que la iglesia es una comunidad y debemos aprender a vivir con aquéllos que no escogeríamos como amigos.

Estas mismas virtudes nos ayudan a atestiguar ante personas fuera de la iglesia. En su libro ¡Gracias!Henri Nouwen dijo: “La pregunta más importante para mí no es, ¿cómo conmuevo a la gente? Sino, ¿cómo vivo la palabra que hablo?” Si hablamos las palabras del Evangelio – y al mismo tiempo vivimos la palabra que hablamos – el mundo (el kosmos – el mundo opuesto a Dios) no puede más que tomar nota. Gente del kosmos puede o no abrazar la vida que modelamos, pero no pueden resistir observarla y sentirse atraída por ella.

“de entrañas (splanchna) de misericordia” (oiktirmos) (v. 12e). Los griegos tenían otra palabra, kardia, para corazón – pero aquí Pablo usa splanchana. Hay una diferencia:

Kardia se refiere al centro del ser, ambos físico y espiritual – lo que hace al individuo lo que es – carácter, intelecto, personalidad, etcétera.

Splanchna tiene un componente emocional más fuerte. Se refiere a las entrañas o las vísceras. Cuando se usa para describir las emociones, se refiere a emociones profundas – emociones que provocan una reacción visceral.

La palabra griega ioktirmos significa piedad, misericordia, merced.

Un corazón misericordioso, entonces, siente una compasión profunda por otro.

“de benignidad” (chrestotes) (v. 12f). Chrestotes es otra palabra amable que significa benignidad o bondad. Una persona bondadosa se esfuerza para acercarse a otros y ayudarles – con una palabra amable, ofreciendo comida o dinero. Esta obra de caridad es una reacción natural que nace en un corazón misericordioso (v. 12e).

“de humildad” (tapeinophrosunen) (v. 12g). La palabra griega tapeinophrosyne viene de la palabratapeinos, que significa modesto o humilde o de bajo estatus. A veces se traduce como humildad.

Alto y bajo son palabras relativas – varían según tomemos las medidas. Siete pies es alto para un salto de altura, pero es una distancia muy corta para un corredor. De la misma manera, podemos parecer competitivos si medimos nuestra conducta y nuestros logros por los estándares que otros en nuestra comunidad han establecido. No obstante, si nos medimos según el estándar que Dios estableció, veremos que nuestra conducta y nuestros logros apenas llegan.

Hoy día la humildad muchas veces no se ve como virtud. Premiamos firmeza y fuerza en lugar de humildad. Sin embargo, como cristianos somos llamados a imitar a Cristo, que “siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8).

“de mansedumbre” (prautes) (v. 12h). Prautes a veces se ha traducido como “amabilidad” o “gentileza.” Sin embargo, gentileza no es una buena traducción porque hoy día esta palabra ha llegado a significar timidez o debilidad. Una persona que tiene prautes, no obstante, no es ni tímida ni débil. Al contrario, disfruta de una confianza que le fortalece. A veces hablamos de una persona que es callada pero fuerte al mismo tiempo – esto se refiere a alguien que tiene la fuerza y la confianza necesarias para ser amable en sus relaciones pero firme en sus convicciones. Eso es lo que significa ser una persona mansa (prautes).

En su comentario de Mateo, Barclay habla de las palabras relacionadas, praus, que a menudo se traduce “manso,” como por ejemplo en “Bienaventurados los mansos” (Mateo 5:5) – y pratotis, que a menudo se traduce “mansedumbre.” Aristóteles pensaba de estas palabras como extremos peligrosos, entre los cuales hay que buscar un punto medio sensato.

Barclay anota que praus a menudo se usaba para hablar de un animal doméstico – entrenado a obedecer a su amo – podríamos decir “domado.” Barclay concluye que la persona “mansa” que aparece en la Beatitud de Jesús no era ni mansa ni débil, sino una persona “domada” – disciplinada – una persona efectiva y capaz de funcionar ante miedos o pasiones que podrían quebrar a cualquier otra persona. Una persona praus tiene la capacidad de ser fuerte – hasta poderosa – no es ni tímida ni débil.

de tolerancia” (makrothumian) (v. 12i). Makrothumian significa resistencia, constancia, paciencia, contención, largo sufrimiento, o perseverancia. Makrothumian es un atributo que hace posible que una persona soporte adversidad sin rendirse. Es también el atributo que facilita poder soportar oposición sin atacar al oponente – o, por lo menos, sin atacar demasiado pronto o sin pensar. Como es verdad para muchas de las características positivas que aparecen en esta lista, sugiere la firmeza de una roca.

“Sufriéndoos (anechomenoi – de anecho) los unos á los otros” (v. 13a). Anechomenoi significa “tolerar” o “aguantar” o “ejercer paciencia o autocontrol.”

Toda relación requiere tolerar, aguantar, o ejercer paciencia o autocontrol. Esto es verdad en el matrimonio tanto como en la iglesia. Es verdad en las amistades y en el trabajo.

Una característica de los niños pequeños es que todavía no han aprendido a tolerar, aguantar, o a ejercer paciencia o autocontrol. Quieren lo que quieren y lo quieren ya. Puede ser que sea necesario para su supervivencia. Los muy pequeños tienen una capacidad muy limitada para comunicarse muy limitada. Al principio solo pueden llorar. Un bebé que no llora sufriría sin necesidad – quizá gravemente – porque sus padres no se darían cuenta del problema que necesitan corregir.

Con el tiempo, sin embargo, un niño debe aprender a ejercer paciencia y autocontrol. Es la responsabilidad de los padres enseñarle al niño exactamente eso. Lo más madura que sea una persona, lo mejor preparada que estará para practicar esta virtud. A veces los ancianos regresan a un comportamiento infantil y pierden la capacidad de ejercer paciencia o autocontrol. Cuando esto ocurre, pensamos de esta regresión como algo trágico – tan trágico como la pérdida de cualquier otra función importante.

Una nota de precaución: No debemos sugerir que personas se toleren una a otra en cada circunstancia. Padres no deben tolerar comportamiento inaceptable de sus hijos. Niños (inclusive adolescentes) necesitan que sus padres u otros con autoridad les impongan límites. Padres deben empezar a poner límites cuando los niños son pequeños, cuando es fácil, no sea que después se encuentren con un adolescente fuera de control.

De la misma manera debemos tener cuidado al aconsejar a las víctimas de abuso doméstico o niños abusados en lo que se refiere a tolerar a quien les abusa. Esta situación requiere un amor muy fuerte – amor que exige cambio. En situaciones peligrosas, puede requerir que uno de los esposos o el niño huya de quien le abusa.

Cuando se trata de un alcohólico o un drogadicto, “sufrirse uno a otro” pronto se puede convertir en una relación de codependencia o en comportamiento que habilita al alcohólico o el drogadicto. Alcohólicos y drogadictos no necesitan gente que les permita seguir haciendo lo que hacen. Necesitan personas que les confronten y les exijan cambiar.

“y perdonándoos (charizomai) los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro” (v. 13b). Anote la similitud entre charizomai (perdonar) y charis (gracia). En el Nuevo Testamento, gracia (charis) se suele referir al favor no merecido – el perdón no merecido – el perdón que Dios concede. Sin embargo, también se puede usar para describir la belleza de una relación harmoniosa – el tipo de relación que hace posible que uno baje sus defensas – resolver diferencias sin rencor – vivir sin temor de peligro físico o catástrofes económicas o rechazo personal. Obviamente, si hemos de disfrutar de ese tipo de relación, debe ocurrir en un contexto en el que perdonamos y somos perdonados.

“de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (v. 13c). El perdón es una virtud cristiana importante. Cuando Pedro le preguntó a Jesús, “Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿Hasta siete?” – Jesús respondió, “No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:21-22). Entonces Jesús siguió con la Parábola del Siervo Despiadado (Mateo 18:23-35), que nos enseña que Dios espera que nosotros perdonemos de la misma manera que a nosotros se nos ha perdonado – y que no hacerlo puede poner en peligro nuestra propia salvación.

La Epístola a los Efesios invoca este principio. Dice: “Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, COMO TAMBIÉN DIOS OS PERDONÓ EN CRISTO” (Efesios 4:32). El perdón que Dios concede, entonces, se convierte en el modelo para el perdón que Dios espera extendamos a los demás.

“Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad” (agape) (v. 14a). La palabra que Pablo usa para amor (agape) es una de cuatro palabras griegas para expresar amor, las otras tres son philos, storge, yeros. Storge es amor familiar, como el amor de un hijo hacia su padre. Eros es amor romántico o sexual. En el Nuevo Testamento solo aparecen agape y philos.

(ANOTE: agape y philos son sustantivos. Los verbos correspondientes son agapao y phileo).

Philos o phileo aparecen 55 veces en el Nuevo Testamento, mientras que agape o agapao se utilizan 253 veces (Turner, 175). Ambos philos y agape son importantes en el Nuevo Testamento, pero el hecho de que agape/agapao se usen casi cinco veces más que philos/phileo refleja la particular importancia deagape/agapao. Esto también se ve en el uso de estas palabras en las iglesias hoy. No oímos de philosmuy a menudo, pero el uso de agape abunda.

La típica distinción entre agape y philos es que agape tiene que ver con la preocupación por el bienestar de otra persona, mientras que philos tiene que ver con amor fraternal – amor de amistad – amor de compañerismo – el tipo de amor en que uno recibe y da. Aunque se cuestiona la nitidez de esta distinción, eruditos suelen estar de acuerdo que “philos contiene un elemento de mutualidad que no aparece enagape” (Melick). Es decir, philos tiene que ver con ambos dar y recibir, mientras que agape solo tiene que ver con dar – con una preocupación genuina por el bienestar de otra persona.

Agape es una palabra de “hacer” más que de “sentir.” No requiere que aprobemos de las acciones de quienes amamos – ni siquiera que disfrutemos de su compañía. Sí nos requiere que actuemos por su bien – que demostremos nuestro amor de manera práctica. Una persona agape hará lo posible para alimentar al hambriento – y dar de beber al sediento – y dar la bienvenida al extraño – y vestir al desnudo – y visitar al enfermo y al encarcelado (Mateo 25:31-46). La persona agape tiene poco o nada que ganar al ayudar a estas personas. El impulso de agape es dar, no recibir.

Amor agape es el primer fruto del Espíritu (Gálatas 5:22) – y la más grande virtud cristiana (1 Corintios 13:13).

Cuando a Jesús le preguntaron acerca del mandamiento más grande, Jesús dijo, “El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos”(Marcos 12:29-31).

“la cual es el vínculo de la perfección” (teleiotetos) (v. 14b). La palabra griega teleiotetos (perfección) está relacionada con la palabra teleios (algo que ya ha llegado a su meta o cumplido su propósito – algo que está completo) y la palabra teleioo (completo, maduro, perfecto).

Amor (agape) es la corona de gracia que une al pueblo cristiano.

Los que estamos involucrados con la iglesia sabemos que una unión perfecta raras veces se logra entre cristianos. Hemos sido perdonados de nuestros pecados y, en ese sentido, estamos sin pecado – pero continuamos pecando de todos modos. Una manera en que seguimos pecando es que no nos amamos uno a otro como debemos hacerlo. La oración de confesión en el Libro de Oración Común dice, “No te hemos amado (Dios) con todo nuestro corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos.” ¡Qué cierto es esto!

Pero a medida que vamos creciendo en nuestro amor agape, también crecemos en nuestra capacidad de unirnos a los demás. Amor agape no solo afecta a la persona que lo da, pero también afecta a la persona que lo recibe.

“Y la paz (eirene) de Dios gobierne (brabeuo) en vuestros corazones” (kardiais) (v. 15a). Paz (eirene) es una palabra importante que ocurre casi cuatrocientas veces en el Nuevo Testamento. Tiene raíces en la palabra griega shalom, que aparece frecuentemente en el Antiguo Testamento. El LXX (el Septuagésimo – la traducción griega del Antiguo Testamento) usa la palabra griega eirene para traducir la palabra hebrea shalom casi doscientas veces.

Ambos eirene (griego) y shalom (hebreo) se pueden referir a una paz interna – el bienestar que viene de una relación profunda con Dios – la plenitud que viene de tener la imagen de Dios, una vez quebrada por el pecado, restaurada en el creyente.

En otro lugar Pablo dice, “Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31) – es decir, “Si Dios está con nosotros, ¿a quién le importa quién esté en nuestra contra?” O, ¿si Dios está con nosotros, ¿qué importa quién esté en nuestra contra?” Lo que Pablo quiere enfatizar es que una relación fuerte con Dios confiere al creyente la confianza que ningún oponente puede quebrar. Ese estado de mente es “paz” – eireneshalom.

Pero ambos eirene y shalom también se pueden referir a una paz externa – la ausencia de rencor o violencia entre individuos o naciones. El medio de este versículo, “á la cual asimismo sois llamados en un cuerpo,” sugiere que paz externa es el significado principal aquí. Pablo clama a estos cristianos colosenses para que vivan en armonía y tranquilidad uno con otro.

Eirene es uno de los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22). Tiene raíces en la paz que tenemos con Dios, que nos ha concedido el don de gracia a través de Jesucristo (Romanos 5:1-2a). Habiendo recibido la gracia de Dios, se espera que nosotros extendamos esa misma gracia a los demás. En una comunidad que concede gracia tanto como la recibe, eirene prevalecerá.

“gobierne (brabeuo) en vuestros corazones” (kardiais) (v. 15a). La palabra griega brabeuo solo se usa aquí en el Nuevo Testamento, pero los griegos la usaban para hablar de aquéllos responsables de mantener el orden en sus competiciones. Hoy los llamaríamos árbitros.

Hoy, a los árbitros les concedemos bastante autoridad. No solo pueden proclamar sobre varios aspectos de un juego, pero también tienen la autoridad de penalizar a individuos o equipos. Hasta que les damos la autoridad de expulsar del partido a jugadores rebeldes. Esta autoridad sin restricciones es necesaria si hemos de mantener el orden en eventos con jugadores que podrían ser violentos.

Entonces Pablo les dice a los cristianos colosenses que permitan “la paz de Dios” actuar como árbitro en sus interacciones con otros cristianos – que dicte lo que es comportamiento aceptable o inaceptable – que asegure el cumplimiento de la voluntad de Dios en esas relaciones.

Como se anota en los comentarios de versículo 12e, hay dos palabras en este capítulo que se traducen “corazón” o “corazones.” Kardia se refiere al centro del ser de una persona, ambos físico y espiritual – que hace al individuo lo que es – carácter, intelecto, personalidad, etcétera. Esta es la palabra que se usa aquí.

“á la cual asimismo sois llamados (kaleo) en un cuerpo” (somati) (v. 15b). En el Nuevo Testamento, la palabra griega kaleo significa ser llamado a “las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efesios 1:18) – pero también se refiere a ser llamado a algún tipo de servicio o cruz.

En el Nuevo Testamento, varias historias de “llamadas” tienen a Jesús diciendo, “Venid en pos de mí”(Marcos 1:17; 2:14; 8:34; 10:21 y sus paralelos). Cuando Jesús llamó a Saulo, le dijo, “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” – y después le instruyó a Saulo que entrara en Damasco “y se te dirá lo que te conviene hacer” (Hechos 9:4-6).

No todas las llamadas tuvieron éxito. Un hombre preguntó qué debía hacer para heredar la vida eterna, y Jesús respondió, “Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz” (Marcos 10:21). El hombre “se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Marcos 10:22).

“en un cuerpo” (somati – de soma) (v. 15b). La palabra griega soma significa “cuerpo,” y se puede referir al cuerpo humano o animal, o a un cuerpo celestial (1 Corintios 15:40).

Jesús tenía cuerpo humano. Pasaba hambre (Mateo 4:2), comía (Lucas 24:41), y sentía dolor físico (Mateo 27:26).

La palabra soma también se usa en el Nuevo Testamento para referirse a la iglesia, el cuerpo místico de Cristo (1 Corintios 12:12ff). Pablo dice que la iglesia es “un cuerpo” con muchos miembros. Aunque los miembros retienen su individualidad, son “todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:5). El bienestar de cada miembro es imprescindible para el funcionar del cuerpo entero, y cada miembro tiene una parte importante que hacer en el funcionamiento del cuerpo entero (1 Corintios 12:12ff).

En nuestro texto inmediato de Colosenses, Pablo dice que los cristianos colosenses fueron “llamados en un cuerpo” – enfatizando la naturaleza corporativa de la iglesia a la que han sido llamados.

“y sed agradecidos” (eucharistos) (v. 15c). La palabra griega eucharistos (agradecido) está relacionada a las palabras eucharisteo (estar agradecido) y eucharistia (gracias). Hemos adaptado estas palabras como Eucaristía, una palabra que muchos cristianos usan para referirse a la Cena del Señor.

El agradecimiento tiene raíces en el Antiguo Testamento. Israelitas hacían ofrendas de agradecimiento (Levítico 7:12-15). El Salmista, en particular, daba gracias y animaba a que otros lo hicieran también (Salmo 7:17; 28:7; 30:4; 69:30; 86:12; 97:12; 100:1-5; 111:1, etcétera, etcétera, etcétera).

Jesús daba gracias (Marcos 8:6; 14:23; Lucas 22:17; 1 Corintios 11:24) y enfatizaba la importancia de hacerlo (Lucas 17:11-19). Relató la Parábola del Fariseo y el Publicano para mostrar la futilidad de un agradecimiento mal guiado (Lucas 18:9-14).

Pablo también enfatizaba el agradecimiento (Filipenses 4:6; Efesios 5:4, 20; Colosenses 4:2 1 Timoteo 2:1)

En el Nuevo Jerusalén, los ángeles alabarán a Dios con canciones de agradecimiento (Apocalipsis 7:11-12).

COLOSENSES 3:16: LA PALABRA DE CRISTO HABITE EN VOSOTROS EN ABUNDANCIA

16La palabra de Cristo habite (griego: enoikeo) en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos (griego: noutheteo) los unos á los otros con salmos é himnos y canciones espirituales, con gracia (griego: chariti – de charis) cantando en vuestros corazones al Señor.

 

“La palabra de Cristo habite (enoikeo) en vosotros en abundancia” (v. 16a). ¿Qué significa “la palabra de Cristo”? ¿Se refiere a las palabras verdaderas de Cristo como se revelan en el Evangelio – o se refiere a las Buenas Noticias de Cristo y la salvación que nos vino a ofrecer? Ambos califican, pero es probable que Pablo quiera enfatizar el segundo.

“habite (enoikeo) en vosotros abundancia” (v. 16a). La palabra griega enoikeo es una combinación deen (en) y oikeo (habitar). La palabra oikeo se acerca mucho a la palabra oikia, que significa casa.

La imagen que viene a la mente es la de una persona que absorbe la palabra de Cristo dentro de la comodidad de su hogar. Pablo clama a estos cristianos colosenses (y, por extensión, a nosotros) que dejen que la palabra de Cristo habite en ellos de manera constante y profunda – que su palabra se convierta en parte regular de nuestro mundo.

“en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos (noutheteo) los unos á los otros” (v. 16b). La palabra griega noutheteo es una combinación de nous (mente) y tithemi (ubicar) – y significa advertir o amonestar o exhortar.

Enseñar y exhortar son ministerios importantes, pero la efectividad de ambos depende mucho del conocimiento de la persona que enseña (o exhorta) y lo que trae a la situación. Un profesor (o uno que exhorta) sin conocimiento sería aún peor que no tener profesor.

Entonces, ¿cómo esperan estos cristianos colosenses hacerse sabios, para poder enseñar y exhortar a otros y ayudarles en lugar de lastimarles? El Salmista aconseja, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Buen entendimiento tienen” (Salmo 111:10). Temor, como se usa en este salmo, significa reverencia y fe – el tipo de reverencia y fe que ayuda a una persona a determinar la voluntad de Dios antes de tomar acción.

La persona que venera a Dios puede encontrar sabiduría en varios lugares relacionados con Dios – las escrituras, oración, alabanza, y en particular la asociación con personas de Dios.

La sabiduría de Dios es algo que cristianos pueden compartir uno con otro. Cuando tenemos un problema o nos confronta una decisión, haríamos bien en escuchar el consejo de otros cristianos – particularmente aquéllos que muestran madurez y sabiduría espiritual. A medida que crece nuestra sabiduría espiritual podemos enseñar y aconsejar a otros.

“con salmos é himnos y canciones espirituales, con gracia (chariti – de charis) cantando en vuestros corazones al Señor” (v. 16c). Música ha sido parte importante de la alabanza judía y cristiana por mucho tiempo. El Rey Ezechîas, al restaurar la alabanza en el templo, “Puso también Levitas en la casa de Jehová con címbalos, y salterios, y arpas” – observando el mandamiento de Dios para hacerlo. “Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompetas sonaban las trompetas” (2 Crónicas 29:25, 28).

Jesús y sus discípulos, observando la costumbre judía, cantaron un himno durante la Última Cena (Marcos 14:26).

Pablo y Silos, encarcelados en Filipo, pasaban el tiempo cantándole himnos a Dios (Hechos 16:25).

El autor de Efesios habla de cristianos cantando “salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Efesios 5:19).

“con gracia (chariti – de charis) cantando en vuestros corazones al Señor” (v. 16c). Pablo anima a estos cristianos colosenses para que canten con gracia (charis) en sus corazones.

La palabra charis se puede usar para describir la belleza de una relación armoniosa, y eso es lo que significa aquí. Estos cristianos han recibido gracia (el favor de Dios no merecido), y deben responder viviendo en una relación de gracia con Dios y con sus hermanos cristianos.

COLOSENSES 3:17. HACEDLO TODO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS

17Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias á Dios Padre por él.

 

“Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús”(v. 17a). En esa cultura, gente consideraba el nombre de una persona más que una simple manera de identificar a alguien. Creían que algo de su identidad residía dentro del nombre – que ese nombre expresaba algo de la esencia de esa persona.

Este versículo, entonces, llama a los cristianos colosenses a que examinen sus palabras y sus obras y para que aseguren que éstas concuerdan con lo que significa llevar el nombre de Jesucristo.

Hoy esto es un reto para los que llevamos el nombre de Jesucristo. Nuestras palabras y acciones, ¿atestiguan a Jesús? ¿Honran o deshonran a Jesús? ¿Atraen o repelan a los que están fuera de la iglesia? ¿Levantan o arrollan a nuestros hermanos y hermanas? ¿Reflejan fe o temor? Estas son pruebas difíciles que suspendemos con frecuencia – pero podemos aspirar a mejorar – y podemos rezar para que crezcamos en gracia.

Una palabra amable – una obra de gentileza – un poco de cuidado – una taza de agua compartida en el nombre de Jesús. ¿Quién sabe lo que estas cosas pueden significar? ¿Quién sabe qué cosas maravillosas pueden lograr? ¡Dios sabe!

“dando gracias á Dios Padre por él” (v. 17b). Véase la explicación anterior de versículo 15c para leer más acerca del agradecimiento.

Necesitamos pensar algo más de cómo practicamos el agradecimiento. Demasiadas veces solemos dar gracias a Dios por las cosas materiales que hemos recibido de sus manos. Aunque esto es apropiado, también nos puede hacer pensar del agradecimiento solo en cuanto se refiere a cosas materiales.

En el Nuevo Testamento, cristianos daban gracias y cantaban alabanzas a Dios en los buenos tiempos y en los malos – igual que hicieron Pablo y Silas cantando himnos desde su celda. Aún ante la adversidad, dieron gracias a Dios por su lealtad – su justicia – su amor – y el regalo de su Hijo Jesucristo.

Cuando nuestro problema inmediato es cómo pagar la cuenta de la luz – o cómo encarrilar a nuestro hijo descarrilado – es difícil recordar que tenemos mucho que agradecer. Pero en este versículo, Pablo nos lo recuerda. Si lo hacemos, haremos que nuestro mundo y nuestras vidas sean un poco mejor.

COLOSENSES 3:18-21. INSTRUCCIONES PARA LA FAMILIA

18Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19Maridos, amad á vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.
20Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor.
21Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.

 

Estos versículos incluyen cuatro reglas breves para gobernar la vida familiar. Incluyen reglas para esposas, maridos, hijos, y padres – pero, extrañamente, no para las madres. Quizá porque madres suelen estar más unidas emocionalmente a sus hijos que los padres – apoyan más y juzgan menos.

Versículos 22-25 piden al siervo que obedezca a su amo y que le rinda buen servicio, y 4:1 le pide al amo que trate a su siervo de manera justa y equitativa.

El Leccionario Común no incluye estos versículos – seguramente porque a nuestra cultura popular le ofende versículo 18. Me agradó ver que el Leccionario Católico sí los incluye, porque la familia es la base de la sociedad, y estos días la familia está bajo ataque. Estos versículos incluyen breves instrucciones que tienen la capacidad de resolver muchos de los problemas que hoy afectan a la familia moderna.

“Casadas, estad sujetas (griego: hupotasso) á vuestros maridos, como conviene (griego: aneko)en el Señor” (v. 18). Esta regla concuerda con otros versículos del Nuevo Testamento (Efesios 5:21-24; 1 Corintios 11:3; 14:34-35).

La palabra hupotasso combina las palabras hupo (debajo o bajo) y tasso (ponerse o ubicarse). Aunque este versículo pide que la esposa esté sujeta a su esposo, a los cristianos también se les pide estar sujetos uno a otro “en el temor de Dios” (Efesios 5:21). El significado de hupotasso indica que la sumisión debe ser voluntaria en vez de permitir que el marido imponga su autoridad sobre ella.

Que la mujer esté sujeta al esposo no indica que sea inferior. Pablo dice, “No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

En cuestiones sexuales, Pablo clama mutualidad: “El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido. La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer” (1 Corintios 7:3-4).

Cabe anotar que el Nuevo Testamento menciona varias mujeres que son cabezas de familia o que están en puestos de liderazgo: Lidia (Hechos 16:15; Cloé (1 Corintios 1:11, y Nimfas (Colosenses 4:15).

Las casadas han de someterse a sus maridos “como conviene (aneko) en el Señor” (v. 18b). La palabra griega aneko se refiere a lo que es justo y bueno. Pablo añade “en el Señor,” para indicar que esto es justo y bueno para las mujeres casadas que están “en el Señor” – cristianas.

Aunque esto no lo he encontrado en los comentarios, se me ocurrió que “como conviene en el Señor”puede eximir a la mujer de someterse a la autoridad del marido si estuviera casada con un hombre cuyo carácter no merece su sumisión – es decir, si se trata de un esposo abusivo o un drogadicto o un criminal. Desafortunadamente, hay hombres – algunos casados – ineptos para cualquier tipo de liderazgo o toma de decisiones.

“Maridos, amad (griego: agapao) á vuestras mujeres” (v. 19a). El verbo que Pablo usa aquí (agapao – la forma verbal del sustantivo agape) es una de cuatro palabras griegas para amor (las otras son philos,storge, y eros). Solo agapao/agape y phileo/philos se usan en el Nuevo Testamento – y agapao/agapeaparecen cinco veces más que phileo/philos.

La típica distinción entre agape y philos es que agape tiene que ver con la preocupación por el bienestar de otra persona, mientras que philos tiene que ver con amor fraternal – amor de amistad – amor de compañerismo – amor recíproco. Aunque se cuestiona la nitidez de esta distinción, eruditos suelen estar de acuerdo que “philos contiene un elemento de mutualidad que no aparece en agape” (Melick). Es decir,philos tiene que ver con ambos dar y recibir, mientras que agape solo tiene que ver con dar – con una preocupación genuina por el bienestar de otra persona.

Agape es una palabra de “hacer” más que de “sentir.” No requiere que aprobemos de las acciones de quienes amamos – ni siquiera que disfrutemos de su compañía. Sí nos requiere que actuemos por su bien – que demostremos nuestro amor de una manera práctica. Una persona agape hará lo posible para alimentar al hambriento – y dar de beber al sediento – y dar la bienvenida al extraño – y vestir al desnudo – y visitar al enfermo y al encarcelado (Mateo 25:31-46). La persona agape tiene poco o nada que ganar al ayudar a estas personas. El impulso de agape es dar, no recibir.

Amor agape es el primer fruto del Espíritu (Gálatas 5:22) – y la más grande virtud cristiana (1 Corintios 13:13).

Cuando a Jesús le preguntaron acerca del mandamiento más grande, Jesús dijo, “El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos”(Marcos 12:29-31).

Es decir, para un esposo que ama a su esposa con amor agape será una prioridad hacer todo lo posible para satisfacer las necesidades de su esposa y protegerla. Lo hará en lo bueno y lo malo – cuando quiere hacerlo y cuando no tiene ganas de hacerlo.

“y no seáis desapacibles (griego: pikraino) con ellas” (v. 19b). La palabra pikraino se usaba a menudo para hablar de alimentos o bebidas amargas o envenenadas. El libro de Apocalipsis habla de gente que ha muerto después de beber agua pikraino (Apocalipsis 8:11).

Eso hace pikraino una palabra apropiada para describir el tipo de relaciones amargas y envenenadas que a menudo ocurren en los matrimonios. Todos hemos visto divorcios en que el marido y la esposa se atacan uno a otro – en que ambos (tanto como los hijos) resultan heridos espiritual, social, y económicamente. Hace poco mi esposa y yo nos enteramos de unos amigos que evitaron justo este tipo de desastre porque un pastor les recomendó un consejero cristiano que les ayudo a comunicarse de nuevo. ¡Qué bendición!

Todo marido y mujer tiene fallos y hábitos que irritan. A veces este comportamiento irritable persiste a pesar de los esfuerzos de su pareja para confrontarlos. A veces experimentamos esos comportamientos como si fueran el gota a gota de una tortura china. Presiones económicas y otras adversidades muchas veces contribuyen al problema. Es más, problemas de dinero son como un ácido corrosivo que causa el colapso de un matrimonio. La presión que acompaña cuidar a los hijos también puede añadir al estrés.

El antídoto para este tipo de situación puede tener muchas facetas. Ayuda reconocer que tú, tanto como tu esposa o esposo tiene hábitos que contribuyen al problema – y que tú, tanto como tu esposo o esposa necesita ser perdonado. Rece que el Señor le ayude a perdonar a su pareja. Pídale a Dios que borre el veneno de su corazón y que lo reemplace con un amor verdadero para su pareja. Pídale a Dios que ayude a su pareja a perdonarle. No trate de cambiar a su esposo o esposa (no se puede cambiar a una persona), y concéntrese en cambiarse a sí mismo. Tome medidas para establecer la comunicación de nuevo. Hay varias maneras de hacerlo. Una es pedirle a su pareja que dedique un tiempo en particular para sentarse y hablar. Otra es buscar el consejo de un pastor o un consejero de matrimonio.

“Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor” (v. 20). Muchas culturas valoran a los hijos. En particular, se valoraban en culturas agrícolas, y gente pensaba de los hijos como una bendición divina (Génesis 15:1-5; Salmo 127:3-6). Ser depravado de hijos era doloroso (1 Samuel 1-2). Gente necesitaba de los hijos para ayudar con las muchas tareas de la vida rural. Se necesitaban hijos para cuidar de sus padres en su ancianidad. Se necesitaban hijos para mantener el nombre familiar. Dios no les podía haber concedido mejor bendición a esas mujeres que el regalo de los hijos.

Obedecer a los padres tenía una importancia significante. Ley judía mandaba medidas draconianas para tratar a hijos tercos y rebeldes – hijos ya crecidos o casi crecidos. Se consideraban un mal que debía ser expulsado de la comunidad (Deuteronomio 21:18-21).

Pero cuando Jesús se acercaba a los niños lo hacía con aceptación y bienvenida (Marcos 9:36-37; 10:13-16).

“Padres, no irritéis (griego: erethizo) á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo” (v. 21; véase también Efesios 6:4). La palabra erethizo significa irritar o provocar ira.

Hay varias maneras en que los padres pueden volver un poco locos a sus hijos – y enojarles. Algunas posibilidades son las siguientes:

• ABUSO FÍSICO, SEXUAL, O EMOCIONAL. Esto no necesita explicación.

• DISCIPLINA INCONSISTENTE O INJUSTA. Algunos padres guardan sus quejas contra sus hijos sin hacer correcciones cuando son necesarias, y después explotan en ira. Este tipo de crianza es completamente inefectiva. De la misma manera, tratar a un hijo mejor que a los otros – o castigar a un hijo con demasiada severidad – o castigarle sin estar bien enterado de la situación – todos estos pueden provocar la ira de los hijos.

• SER DEMASIADO CRÍTICO SIN ÁNIMARLES. Hace unos años asistí una presentación de Ken Blanchard, experto en liderazgo y dirección. Enfatizó que debemos buscar cosas que elogiar, y sugirió que tratáramos de mantener una proporción de diez elogios por cada crítica. Sus comentarios los dirigía en un contexto empresarial, pero también se aplican a la familia. Elogios edifican mientras que críticas derriban. Esto es algo que padres de familia no suelen hacer bien. ¡Padres, escuchen con cuidado!

• LA AUSENCIA DE PADRE O MADRE DE LA VIDA DEL HIJO. Admiro a Billy Graham mucho, pero su hijo Franklin nos habla de los efectos negativos que experimentó a causa de la ausencia de su padre cuando era pequeño, ya que Billy se solía encontrar en otra parte del mundo en alguna reunión evangelista. Franklin habló de la soledad que sentía cuando veía las luces de atrás del Oldsmobile que se llevaba a su padre.

• NO MOSTRAR AFECTO. Asistí un desayuno de oración en un ambiente militar donde Bill Glass, antiguo jugador de la NFL, les dijo a los NCO y a los oficiales del ejército lo importante que era abrazar a los hijos. Dijo que su propio hijo era más grande que él – y Bill era un hombre grande – pero su hijo aún necesitaba los abrazos de su padre. Los hombres que escuchaban se quedaron cautivados por este mensaje. Más adelante, me enteré de que un General fue a su casa y por primera vez le dijo a su hija que la quería y que estaba orgulloso de ella. La hija se echó a llorar. Un comandante de brigada (un Coronel) con una reputación de lengua ácida cambió de la noche a la mañana. Cuando antes era conocido por criticar y humillar a sus subordinados, después llegó a conocerse por elogiar a los demás por haber hecho un buen trabajo. Eso transformó su brigada – y la vida de muchas personas.

• FACILITAR EL FRACASO DE LOS HIJOS. Desde 2013 Bill Glass tiene un ministerio importante en las prisiones. Cuando les pregunta a los encarcelados, “¿cuántos de sus padres les dijeron que eran perdedores?” suben casi todas las manos. Cuando pregunta, “¿cuántos de sus padres les dijeron que acabarían en la cárcel?” suben casi todas las manos. Dice, “pues, no decepcionaron a sus padres, ¿verdad?” Entonces les explica que no tienen por que cumplir la expectativa de “perdedor” que sus “padres” les habían colgado del cuello. Pueden escoger ser otra persona. El mensaje para los padres hoy es que necesitan preparar a sus hijos para el éxito – no para el fracaso. Dígales a sus hijos que tiene confianza que harán cosas buenas, y seguramente las harán.

• SER DEMASIADO PROTECTIVOS. Tener muchas reglas y limitar demasiado la libertad de sus hijos.

• HUMILLAR A LOS HIJOS DELANTE DE OTRAS PERSONAS. Una de las reglas más importantes de liderazgo es elogiar en público y criticar en privado.

• EXIGIR MÁS DE LO QUE EL HIJO PUEDE DAR. Algunas personas están dotadas para los deportes y otras no. Algunas son inteligentes y otras no. No muchos jóvenes pueden mantener su cuarto limpio. En vez de culpar a sus hijos por algo que no están equipados para hacer, piense en lo que sí pueden hacer y anímeles a hacerlo.

• NO PROVEER LAS COSAS ESENCIALES: alimento, ropa, techo, protección, educación. Esto puede ser difícil, porque unos padres tienen muchos más recursos que otros. Lo importante aquí es que el hijo vea que los padres hacen todo lo que pueden para proveer por ellos. Hasta los niños pequeños entienden que no se puede sacar sangre de un nabo, pero la indiferencia de los padres seguramente provocará ira.

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2014, Richard Niell Donovan