Colosenses 2:6-192017-03-22T04:45:22+00:00

PASAJE BÍBLICO

Colosenses 2:6-19

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


PASAJE BÍBLICO: Colosenses 2:6-19

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

El apóstol Pablo y su compañero Timoteo escribieron esta carta a la iglesia en Colosas (v. 1), una ciudad pequeña en Asia Menor (actualmente Turquía). Pablo no había visitado Colosas, pero había recibido noticias de Epafra, el misionero que seguramente fundó allí la iglesia (1:7).

Pablo habla favorablemente de la fe, el amor, y la esperanza de los cristianos colosenses (1:4-5) y reconoce que el Evangelio fructifica y crece en ellos (1:6). Sin embargo, parece que Epafra le ha dicho a Pablo que hay problemas graves en Colosas – problemas con falsas enseñanzas que algunos eruditos han llamado “la Herejía Colosense.” Pablo escribe esta carta para ayudar a los colosenses a solucionar estos problemas (en particular, véanse 2:4, 8, 13-16, 18; 3:5, 8, 18 – 4:1).

Aunque Pablo se va a dirigir a esos problemas uno por uno, primero quiere estar seguro de que los cristianos colosenses están bien enraizados en los puntos básicos de la fe – y en Cristo como el centro de esa fe (véase 1:15-20 en particular y 2:6-7, 9, 13b-19). Si estos cristianos colosenses entendieran mejor la naturaleza y la misión de Cristo – quién era y es y lo que Cristo vino a hacer por ellos – ese entendimiento les daría la fundación necesaria para solucionar los problemas que preocupan a Pablo.

Este pasaje trata varios de esos problemas:

• Ser engañados por “por filosofías y vanas sutilezas” (v. 8).

• Seguir “las tradiciones de los hombres” y “los elementos del mundo” en lugar de seguir a Cristo (v. 8).

• Requisitos de seguir las leyes dietéticas, de días festivos, o de los sábados (v. 16).

• El “culto á los ángeles” (v. 18).

• Estar “vanamente hinchado en el sentido de su propia carne” (v. 18).

• “no teniendo la Cabeza” (v. 19).

COLOSENSES 2:6-7: DE LA MANERA QUE HABÉIS RECIBIDO AL SEÑOR JESUCRISTO

6Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad (griego: peripateite de peripateo)en él: 7Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias.

“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo” (v. 6a). Rabinos judíos hablaban de Moisés, quien había recibido el Tora de las manos de Dios. El Tora, claro, era lo que Dios había proveído para guiar y dirigir la vida de Israel según su voluntad – para que Israel disfrutara del favor de Dios – para que experimentara la salvación en manos de Dios.

En su carta a los gálatas, Pablo describió el Tora como un pedagogo (griego: paidagogos) (Gálatas 3:24-25). Podemos pensar de paidagogos no solo como un profesor, pero también como alguien que tiene la responsabilidad de criar a los niños – un líder – un disciplinario – un entrenador. Pablo dijo que Dios le dio el Tora al pueblo judío como paidagogos “para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe” en lugar de por nuestra adherencia a la ley judía (Gálatas 2:24-25).

Ahora Pablo dice que estos cristianos colosenses han recibido a Cristo – igual que Moisés había recibido el Tora. Cristo también es instrumento de Dios para la salvación – pero un instrumento perfecto. Habiendo recibido a Cristo, los cristianos colosenses son “hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26). Usando una metáfora de la ciencia moderna, podríamos decir que llevan los genes de Cristo en lo más profundo de su ser. Han recibido el ADN de Cristo. Son como Cristo en maneras que van mucho más allá de mero comportamiento o apariencia.

andad (peripateo) en él” (v. 6b). Literalmente, la palabra griega peripateo significa “andar o caminar alrededor” (peri significa “alrededor” – como en la palabra “perímetro”).

Desde los primeros tiempos, los judíos han usado la palabra “caminar” o “andar” para referirse a la manera que uno lleva su vida:

• Henoch y Noé caminaban con Dios (Génesis 5:22, 24; 6:9).

• Dios le retó a Abraham, “anda delante de mí, y sé perfecto” (Génesis 17:1).

• El Salmista dijo, “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores” (Salmo 1:1; véase también Salmo 119:3).

• Dios juzgó a los israelitas por no caminar según sus estatutos – por no guardar sus leyes (Ezequiel 5:6-8).

Ahora Pablo les dice a estos cristianos colosenses que caminen en Cristo – que se unan a Cristo – que vivan como Cristo quisiera que vivan – que sigan sus mandamientos igual que los judíos (en su mejor momento) trataron de seguir el Tora. Es correcto que lo hagan, porque han “nacido otra vez” o “nacido de arriba” (Juan 3:3) por su sepultura y resurrección en el bautizo (Romanos 6:3-14; Colosenses 2:12). Les dice, habiendo “resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (3:1-3).

“Arraigados y sobreedificados en él” (v. 7a). Pablo utiliza dos metáforas muy diferentes aquí – arraigados y sobreedificados – ambas metáforas apoyan su declaración de que estos cristianos colosenses han ganado todo por medio de su conexión con Cristo – y que deben toda su naturaleza y ser y fuerza a esa conexión.

Primero, estos cristianos colosenses están “arraigados” en Cristo. Como todo jardinero sabe, plantas dependen de sus raíces para su nutrición y sostenimiento. Las raíces pueden estar bajo tierra – invisibles para el simple observador – pero son esenciales para el bienestar de la planta.

Pero mucho también depende de la tierra en que las raíces están plantadas. Si la tierra tiene humedad y nutrientes, las raíces los extraen para alimentar la planta – para que la planta pueda prosperar. Sin embargo, si la tierra no contiene humedad o nutrientes, las raíces quedan desamparadas – incapaces de sostener la vida de la planta – y la planta muere.

Pablo les dice a estos cristianos colosenses que no deben preocuparse por la tierra espiritual en la que sus raíces están plantadas. Están arraigados a Cristo, cuyos recursos espirituales son literalmente infinitos. Pasen tiempos buenos o malos, siempre se pueden apoyar en sus raíces – porque están firmemente plantadas en Cristo.

Segundo, están “sobreedificados” en Cristo. La palabra griega que se usa aquí, oikodomeo, generalmente se asocia con el trabajo de construcción – la construcción de una casa o una torre o un granero. Pablo les dice a estos cristianos colosenses que son la obra de un maestro constructor – el que aprendió carpintería de su padre terrenal, José – pero cuyos verdaderos dones vienen de la conexión que comparte con su Padre celestial. Pablo les dice a estos cristianos colosenses que pueden depender de sus fuertes cimientos – y de sus paredes fuertes – y de un tejado sólido. Si me permite prestar de una historia de niños, Pablo les asegura que el lobo grande y malo puede soplar todo el día, pero ellos no tienen nada que temer. Cristo les ha diseñado para sobrevivir momentos buenos y malos (recuerde que la prosperidad arruina tanto a la gente como la adversidad).

“y confirmados (bebaioo) en la fe, así como habéis aprendido” (v. 7b). Esta palabra griega bebaiootiene que ver con la construcción para que sea fuerte y de fiar – por lo tanto es apropiado usarla con ambos “arraigados” y “sobreedificados” (v. 7a). Estos cristianos colosenses están arraigados en Cristo, por eso son tan fuertes como lo puede ser cualquier criatura viviente. También son producto del maestro constructor – el gran arquitecto – el carpintero perfecto – y por eso están preparados para cualquier adversidad que la vida les pueda traer.

Estos cristianos colosenses están bien establecidos porque “habéis aprendido” bien. En las últimas décadas, el mentiroso (Satanás) ha convencido a mucha gente de que no importa lo que creamos siempre que seamos sinceros. Eso va contracorriente ambos al Evangelio y a nuestra experiencia diaria.

• Las Escrituras (de el Antiguo y el Nuevo Testamento) nos dicen que nuestras creencias son imprescindibles para nuestro bienestar, aquí y en el más allá.

• Esto lo confirma nuestra propia experiencia. Personas tienden a actuar según sus creencias. Si creen cosas que realmente no son verdad, actúan según sus falsas creencias y sufren las consecuencias. Si han aprendido bien a creer en la verdad, benefician en gran manera de esta enseñanza – y de creer en la verdad.

Debemos tener cuidado no sea que hagamos excusas por aquéllos que toman malas decisiones – decisiones basadas en falsas creencias – decisiones que sin duda terminan con malos resultados. No queremos juzgarles, queremos decir que no es su culpa – que son víctimas de esto o aquello. Aunque es verdad que hay víctimas de esto o aquello, por lo general gente es víctima de su propio pensar – o de creencias estúpidas que resultan en comportamiento estúpido y gran sufrimiento. Jesús dijo, “la verdad os libertará” (Juan 8:32). Lo contrario también es verdad. Vivir según falsos principios puede robar a la gente de su libertad.

Por eso, los que estamos en la iglesia debemos estar seguros de enseñar la verdad. La verdad que se nos ha encargado enseñar es la que Cristo nos enseñó a observar (Mateo 20:20). Para aprender lo que Cristo enseñó, debemos mirar primero a las escrituras, especialmente al Nuevo Testamento, y no dejarnos llevar por psicología popular o hacer siempre lo que se cree políticamente correcto – ni siquiera enfocarnos en lo que pronuncian las autoridades de diversas denominaciones.

Los reformadores dijeron “sola scriptura” – solo escritura:

• Si esto se practica de manera estricta, esto significa que todas las demás autoridades quedan subordinadas a la escritura – que deben ser medidas según su adhesión a lo que enseña la escritura.

• Si esto se practica correctamente, significa que a veces lo que enseñamos no será popular – no tendrá mucho en común con la cultura popular – porque Cristo nos pide decir la verdad, pero la cultura popular a menudo basa sus creencias en ficciones atractivas. Jesús nos ha dicho que no podemos servir ambos a Dios y a mamón (Mateo 6:24). Si lo intentamos, pronto nos encontramos sirviendo solo a mamón.

Pero Pablo les dice a estos cristianos colosenses que no tienen nada que temer. Han sido establecidos – hechos fuertes en la fe – por las enseñanzas correctas que han aprendido.

creciendo (perisseuo) en ella con hacimiento de gracias” (v. 7c). La palabra griega perisseuo tiene que ver con exceso – sobreabundancia – lo que el Salmista quiso decir cuando dijo, “mi copa está rebosando” (Salmo 23:5) – lo que Jesús describió cuando dijo, “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno” (Lucas 6:38). Pablo les pide a los cristianos colosenses dar gracias con ese tipo de fe y agradecimiento sobreabundante.

¿Por qué deben rebosar en agradecimiento? ¿Está Pablo simplemente pidiéndoles que pongan buena cara? ¡No! Tienen razón para estar agradecidos. Al fin y al cabo, están arraigados a Cristo. Cristo es el maestro constructor que les ha edificado. Les ha establecido en la fe – la fe que les garantiza su salvación. Agradecimiento abundante es solo la respuesta natural a lo que han recibido.

COLOSENSES 2:8-10: QUE NINGUNO OS ENGAÑE

8Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo: 9Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: 10Y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad:

“Mirad (blepo) que ninguno os engañe” (v. 8a). Esta palabra griega blepo significa “ver” o, por extensión, “discernir.” Pablo les advierte a estos cristianos colosenses que mantengan los ojos bien abiertos y la mano en la cartera. Les dice que mantengan la cabeza clara para poder reconocer falsedades que vienen en un paquete atractivo y se venden agresivamente. Les recuerda que hay unos entre ellos que no simpatizan con la fe cristiana – gente cuyas creencias van en contra de la fe cristiana. Esa gente – o por lo menos parte de ella – no estará satisfecha hasta que logre descarrilar la fe de una persona cristiana.

Hace algunos años trabajaba en un centro de rehabilitación para personas adictas a la heroína. Allí aprendí que un adicto odia ver a otra persona adicta pedir ayuda. Hacen un gran esfuerzo para meter drogas en el centro de rehabilitación para socavar el proceso. Regalan drogas a quienes están tratando de poner fin a su adicción. Hacen todo lo posible para mantener la cohesión de su grupo – o para reclutar a más personas a su grupo. Son muy evangelistas, porque ven a la gente “recta” como una amenaza.

Desafortunadamente, muchos cristianos no sienten mucha pasión por su fe. Tienen miedo de ofender a alguien si mencionan a Jesús. Drogadictos y falsos profetas no tienen esos escrúpulos. Ellos “(aman) más las tinieblas que la luz; porque sus obras (son) malas” (Juan 3:19-20). Ya que aman las tinieblas, hacen lo posible para apagar la luz donde sea que la encuentren.

En este versículo, Pablo les advierte a los cristianos colosenses que no permitan que los enemigos de Jesús apaguen la luz de su fe.

por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo” (v. 8b). Esto llega al fondo de los problemas que afectan a la iglesia colosense. Algunos de sus miembros han sido seducidos por filosofías – y vanas sutilezas – y tradiciones de los hombres – y cosas de este mundo.

La palabra “filosofía” viene de dos palabras griegas – philos (amor) y sophia (sabiduría). No hay, claro, ningún conflicto entre la fe cristiana y el amor de la sabiduría. Debemos amar la sabiduría – la verdadera sabiduría – pero no debemos amar filosofías que son incompatibles con la fe cristiana. Ese es el problema que Pablo tiene aquí – filosofías y vanas sutilezas incompatibles con la fe cristiana y que se dedican a subvertirla.

¿Qué son “vanas sutilezas”? Las palabras griegas son kenes (vacío, en vano) y apates (engaño o delirio). La palabra kenes (vacío) no se necesita, porque engaño o delirio, por su naturaleza, ya expresan el concepto de vacío – vano – una segura decepción. Jesús prometió “la verdad os libertará” (Juan 8:32). Lo contrario también es verdad, pero su atracción es como el cebo de una trampa – diseñado para atrapar al que no sospecha.

“según las tradiciones (paradosis) de los hombres.” Los fariseos premiaban lo que llamaban “las tradiciones de los ancianos” – enseñanzas que se pasaban de una generación a otra para ayudar a la gente a entender los requisitos de la ley judía. Conocemos estas tradiciones, porque los fariseos las trataban como si fueran autoritarias, a menudo causando conflicto con Jesús como resultado.

Como ejemplo, los fariseos criticaban a Jesús porque sus discípulos no guardaban “la tradición de los ancianos” en cuanto a lavarse las manos antes de comer pan (Marcos 7:5). Esto no tenía nada que ver con la higiene, pero era un rito religioso requerido, no por el Tora, sino por la tradición farisaica.

Jesús les dijo a los fariseos que Isaías se refería a ellos al decir “Este pueblo con los labios me honra, mas su corazón lejos está de mí. Y en vano me honra, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres” (Marcos 7:6-7).

Jesús prosiguió con un ejemplo de los fariseos, que usaban las tradiciones para evitar los requisitos del Tora – “invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.” Aunque la ley del Tora requería honrar a sus padres y madres – inclusive con asistencia económica en su vejez – los fariseos anunciaban que su dinero estaba dedicado a Dios y, por eso, no podían apoyar a sus padres. Jesús dijo, “muchas cosas hacéis semejantes á éstas” (Marcos 7:13).

Ahora Pablo les pide a los cristianos colosenses que no cometan el mismo error. Les pide rechazar la tentación de poner las tradiciones rabínicas (o cualquier otra tradición) al mismo nivel que la ley del Tora – que no conviertan las tradiciones de los ancianos en algo autoritario en la fe y su práctica.

La tentación de poner tradiciones y decretos humanos al mismo nivel (o aún más alto) que la escritura no ha desaparecido. Es un problema grave en gran parte de las denominaciones cristianas hoy día. Cada denominación tiene tradiciones y decretos que se parecen mucho a las tradiciones de estos ancianos.

• Las tradiciones y los decretos de las diferentes denominaciones fueron creadas con buenas intenciones – para clarificar lo que el cristiano debe creer y practicar en situaciones diferentes. Pero debemos anotar que las tradiciones farisaicas fueron creadas por esa misma razón. Buenas intenciones no garantizan los resultados que Dios quiere.

• Además, estas tradiciones y decretos pronto se convierten en dogma – cosas que los miembros de la denominación (particularmente la clerecía) debe creer y practicar. Esto también se parece mucho a la manera en que los fariseos pensaban de las tradiciones de los ancianos.

Tradiciones (creencias estandarizadas, reglas, prácticas) pueden ayudar, porque nos simplifican la vida. Sin ellas tendríamos que empezar desde cero cada vez que necesitamos tomar una decisión. Pero surgen problemas cuando nos adherimos demasiado a las tradiciones – cuando empezamos a depender de ellas para determinar nuestra fe en vez de depender de la escritura – especialmente cuando las usamos para socavar doctrina bíblica relacionada con la fe y su práctica.

Para corregir este problema véanse arriba los comentarios de versículo 7b acerca de sola scriptura (solo escritura).

“Porque en él habita toda la plenitud (pleroma) de la divinidad corporalmente” (v. 9). En este versículo Pablo afirma la encarnación – Dios viviendo entre nosotros en forma humana.

Un siglo después, la iglesia tuvo problemas con el Gnosticismo, que proponía que lo espiritual es bueno y lo físico es malo. Como resultado, los gnósticos no creían en la Encarnación – que Dios se había convertido en carne humana y había vivido entre nosotros. Decían que solo podíamos llegar a la plenitud (pleroma) de Dios a través de los ángeles u otras emanaciones – emanaciones que se iban vaciando de su pleroma a medida que se acercaban a nuestra existencia terrenal.

Algunos eruditos creen que la iglesia en Colosas se encontraba infectada por este punto de vista gnóstico y dualista. Por ejemplo, Pablo criticó los cristianos colosenses por observar ciertas reglas como “No manejes, ni gustes, ni aun toques” (2:21) – y por buscar iluminación espiritual a través de “el duro trato del cuerpo” (2:23) – prácticas ascéticas que se aproximaban al Gnosticismo. Ahora, en los versículos que comienzan esta epístola, Pablo quiere corregir este error presentándoles a Cristo, en quien la plenitud de la deidad se agrada de habitar.

Y en él estáis cumplidos (pepleromenoi), el cual es la cabeza de todo principado y potestad” (v. 10). Anote el paralelo entre “la plenitud de la divinidad” (v. 9) y “estáis cumplidos” (pepleromenoi) (v. 10). El Cristo que encarna la plenitud de la divinidad también llena a sus discípulos – nos completa – nos restaura en la imagen de Dios que había quedado desfigurada por el pecado.

Cristo, que hace esto posible, es “la cabeza de todo principado y potestad.” Principados (archai) representan preeminencia – lo que está sobre todas las cosas. Potestad (exousia) significa autoridad y es capaz de hacer cosas. Sin embargo, a pesar de lo impresionantes que puedan parecer los principados y las potestades, Cristo es aún más impresionante. No está sujeto a principados ni potestades, pero es, en vez, su cabeza. Véanse abajo los comentarios de versículo 15.

COLOSENSES 2:11-12: CIRCUNCISIÓN CON HECHA CON MANOS

11En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo; 12Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.

“En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos” (v. 11a). Cuando Pablo habló de “filosofías y vanas sutilezas” (v. 8), se refería a un problema que tenía raíces en la herencia griega de los colosenses. Ahora, hablando de la circuncisión, se dirige a un problema que proviene de su herencia judía.

La ley del Tora requería que los judíos circuncidaran a todo varón recién nacido el octavo día de vida como marca de su pertenencia a la nación pactada de Israel (Levítico 12:2-3).

Como cristianos, sin embargo, no necesitamos la circuncisión porque hemos recibido una circuncisión “no hecha con manos” – una obra de Dios en lugar del hombre – una circuncisión espiritual en lugar de física – una circuncisión del corazón (Deuteronomio 10:16; Jeremías 4:4; Romanos 2:29; véase también Hechos 15:1-29; Gálatas 2:1-10). Como Pablo anota en versículo 12, esto tiene que ver con nuestro bautizo – con ser sepultados con Cristo en las aguas del bautizo y resucitados a una nueva vida – una vida en presencia de Cristo.

“con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne” (sarkos – de sarx) (v. 11b). “De los pecados” no aparece en los mejores manuscritos, entonces debe decir, “con el despojamiento del cuerpo de la carne.”

La palabra sarx (carne) aparece bastante en el Nuevo Testamento para referirse a lo que no es espiritual – lo mundano – lo pecaminoso. Pablo dice que “las obras de la carne (sarx) son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas” (Gálatas 5:19-21a). Avisa que “los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:21b).

en la circuncisión de Cristo” (v. 11c). En nuestro bautizo – siendo sepultados en Cristo por el agua del bautizo y de nuevo resucitados en él – Cristo nos despojó de sarx – de preocupaciones carnales que forman costras alrededor de nuestros corazones y amenazan con deshacernos. Nos marcó como miembros de la comunidad del pacto, del pueblo de Dios – de la misma manera que la circuncisión antes había marcado a los judíos como pueblo de Dios.

“Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos” (v. 12). Este versículo se acerca mucho a Romanos 6:3-5, donde Pablo dice que fuimos sepultados por el bautizo en la muerte de Cristo “para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él á la semejanza de su muerte, así también lo seremos á la de su resurrección.”

Este versículo y Romanos 6:3-5 describen el bautizo como un enterrar y resucitar con Cristo – imágenes que solo se pueden entender como un bautizo por inmersión. Hoy muchas iglesias requieren bautizo por inmersión, y el número está creciendo. Muchos – casi la mayoría – de eruditos del Nuevo Testamento reconocen que el bautizo por inmersión era la costumbre de la iglesia del Nuevo Testamento. La palabra griega baptizo significa sumergir o abrumar. Que yo sepa, todas iglesias aceptan inmersión como bautizo válido, pero muchas iglesias no aceptan el rocío del agua como bautizo válido.

COLOSENSES 2:13-15: CRISTO OS VIVIFICÓ

13Y á vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz; 15Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo.

“Y á vosotros, estando muertos en pecados (peraptoma) y en la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (v. 13). Pablo contrasta nuestra condición antes de hacernos cristianos (muertos) con la transformación que Cristo ha hecho en nosotros (vivificados y perdonados).

De las dos palabras para pecado, peraptoma y parabasis, peraptoma es la más suave de las dos.Peraptoma indica algún tipo de equivocación o mal hacer que no es ni terrible ni voluntario. Parabasis se refiere a pecado intencionado y voluntario.

El punto es que hasta pecados que no son tan malos son suficiente para causar una muerte espiritual. Pero Cristo, por su muerte en la cruz, “nos ha perdonado todos los pecados,” y así, nos ha vivificado de nuevo.

“rayendo la cédula (cheirographon) de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros”(v. 14a). La palabra cheirographon es una combinación de cheir (mano) y grapho (escribir). “Cédula” (documento escrito a mano) es una traducción literal.

En su contexto original, esta palabra indicaba un documento escrito a mano, como la cédula de una deuda que obliga pagar a la persona que debe. Pablo sugiere que cada uno de nosotros tiene una cédula así escrita a mano en algún lugar del cielo – un record de nuestra culpabilidad – nuestra deuda con Dios. Ese documento persiste a pesar de nuestros mejores esfuerzos, porque nunca podremos, por nosotros mismos, borrar lo que Dios ha escrito. Aunque seamos mejores en el futuro de lo que fuimos en el pasado, nunca seremos perfectos – ni tampoco podría una futura perfección borrar nuestra culpabilidad pasada.

Pero ahora Cristo ha borrado la cédula que una vez nos condenaba. Nuestro lienzo está limpio. Nuestros pecados han sido perdonados y olvidados.

“quitándola (Cristo) de en medio y enclavándola en la cruz” (v. 14). Esto se refiere a la acusación que Pilato puso en la cruz de Jesús, “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” (Juan 19:19).

La muerte de un prisionero cancelaba su deuda con la sociedad, porque la muerte era el máximo castigo. La muerte de Jesús también cancela la deuda de quienes vienen después. Lo que no podemos hacer por nosotros mismos, Cristo ha hecho por nosotros. Ha clavado la cédula de nuestra deuda a su cruz.

Hace tiempo me obsesionaba la posibilidad de que al llegar al cielo Dios me hiciera sentar y mirar un video de mi vida. Eso sería muy doloroso, porque tendría que revivir todo mi mal comportamiento – todas las veces que lastimé a los demás con palabras u obras desagradables – todas las veces que podía haber hecho bien pero escogí hacer mal – todas las veces que me comporté como un idiota.

Pero recientemente me reconforta la promesa que Cristo ha clavado mi culpabilidad a su cruz – ha cancelado mi deuda. Ahora estoy convencido que si Dios me requiere revivir mi vida, solo veré lo bueno. Las partes malas han desaparecido – se han hundido en el océano más profundo. Si yo le preguntara a Dios acerca de alguna de ellas, respondería, “No me acuerdo de eso.”

“Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo” (v. 15). Como se anota arriba, principados (archai) representan preeminencia – lo que está antes y sobre todo. Potestades (exousia) tienen autoridad y la capacidad de lograr cosas.

Sabemos lo que son principados y potestades. Nuestras vidas están sujetas a ellas. Nos desafían. Establecen reglas a las que estamos sujetos. Nos castigan cuando no vivimos según sus estándares. A veces estos principados y potestades son benignos. Al fin y al cabo, necesitamos gente para gobernar las muchas instituciones que afectan nuestra vida. Pero en la historia del mundo, principados y potestades frecuentemente han sido egoístas y brutales. Lord Acton dijo, “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente” – y no tenemos que ir muy lejos para confirmar que tenía razón.

Cristo permitió que principados y potestades controlaran completamente su vida cuando fue a la cruz. Le golpearon, le humillaron en público, le torturaron y le mataron. Pero esta victoria sobre él fue temporaria. Volvió con estruendo en la resurrección, cambiando la marea y derrotando principados y potestades – esta vez para siempre.

“sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo” (v. 15b). Cuando los generales romanos ganaban una victoria sobre sus enemigos, volvían a Roma con ellos a cuestas – celebrando su victoria y humillándoles. Pablo dice que Jesús ha hecho lo mismo con los principados y potestades. Les ha avergonzado con su triunfo sobre ellos para demostrar que él, no ellos, tiene la última palabra. Principados y potestades ahora quedan indefensos, y Cristo es el soberano real.

COLOSENSES 2:16-17: POR TANTO, NADIE OS JUZGUE

16Por tanto, nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó en parte de día de fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados: 17Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo.

En versículos 16-18, Pablo se dirige a varios temas que forman parte de lo que eruditos más tardíos llamarían la Herejía Colosense:

• La observación (o falta de observación) de las leyes dietéticas (v. 16a).

• La observación (o falta de observación) de ciertos días festivos (v. 16b).

• El culto a los ángeles, etcétera (v. 18).

• No atenerse a la Cabeza (la Cabeza siendo Cristo) (v. 19).

“Por tanto, nadie os juzgue (krino) en comida, ó en bebida” (v. 16a). La palabra griega krino (juzgar) distingue entre lo bueno y lo malo. Como aparece aquí, seguramente conlleva una opinión negativa.

Pablo dice que estos cristianos colosenses no deben permitir que otros les juzguen – que expresen una opinión negativa de ellos. Nadie puede evitar que otra persona le juzgue, claro. Seguramente, lo que Pablo quiere decir es que estos cristianos colosenses no deben permitir que las opiniones de otros afecten sus decisiones, su auto-estima, y sus vidas.

Pablo se dirige a varios temas en concreto que han tentado a los cristianos colosenses. El primero tiene que ver con las leyes de la comida y la bebida.

Levítico 11 y Deuteronomio 14 incluyen las comidas limpias (las que la religión aprueba para consumo humano) y las impuras. La observación de estas leyes dietéticas era importante para los judíos porque mostraba su obediencia a Yahvé. Estas leyes también eran importantes porque mantenían al pueblo de Israel apartado de las culturas paganas que lo rodeaban.

Los primeros cristianos eran judíos que observaban las leyes dietéticas judías. No obstante, ese requisito pronto desapareció. La historia de la visión de Pedro en Hechos 10 habla de la conversión de Pedro, un hombre que se adhería con celo a las leyes dietéticas. En esa visión, el Señor le enseñó a Pedro todo tipo de animales, y le mandó levantarse y comer. Pedro se asombró, diciendo, “Señor, no; porque ninguna cosa común é inmunda he comido jamás.” El Señor respondió, “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hechos 10:13-15).  Esto mostraba que Dios pensaba abrir la iglesia a gentiles tanto como a judíos – y no requería que los gentiles tuvieran que convertirse al judaísmo para poder pertenecer a la iglesia.

Es importante que, en el libro de Hechos, Pedro (muy judío) fuera el discípulo principal a lo largo de capítulo 12, pero Pablo (el apóstol de los gentiles) asumió ese papel de capítulo 13 en adelante.

En 1 Corintios 8; 10:23-33 Pablo describe la respuesta cristiana al tema de las leyes dietéticas judías. Explicó que cristianos no están sujetos a esas leyes, pero sí necesitan respetar aquéllos menos sofisticados cuya fe puede sufrir si ven a otros cristianos comiendo carne sacrificada a ídolos – o haciendo cualquier otra cosa que gente menos sofisticada pudiera considerar mal comportamiento – comportamiento que no concuerda con la fe.

Claro, comer y beber, tal como aparecen en este versículo, podrían representar todas las leyes judías. La carta de Pablo a Gálatas habla en detalle de si cristianos deben o no deben ser obligados a observar las leyes judías – específicamente, la circuncisión. Enfatiza que cristianos no están sujetos a tales leyes. De hecho, es todo lo contrario. Dice, “He aquí yo Pablo os digo, que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada” (Gálatas 5:2).

“ó en bebida” (v. 16a). Quitando la prohibición contra comer o beber sangre (Levítico 17:14; véase también Hechos 15:29), la ley judía no regulaba la bebida – excepto en que a los sacerdotes les estaba prohibido tomar bebidas alcohólicas mientras estaban trabajando en el santuario (Levítico 10:9) – y a los Nazaritas se les prohibía tomar cualquier tipo de bebida alcohólica (Números 6:2-4). Hoy, gente que insiste que Cristo requiere total abstinencia del alcohol debe tomar nota. Esa creencia no es bíblica. El requisito de abstinencia de alcohol le debe más a Carrie Nation que al Nuevo Testamento.

“ó en parte de día de fiesta” (v. 16b). Ley judía requería la observación de varios días festivos (como la Celebración de Pentecostés o la Celebración del Tabernáculo). En su carta a los romanos, Pablo dijo, “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su ánimo. El que hace caso del día, hácelo para el Señor: y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor” (Romanos 14:5-6a).

“ó de nueva luna” (v. 16c). Hoy, astrónomos describen la nueva luna como la primera fase de la luna – cuando la luna está completamente apagada. Históricamente, la nueva luna llegaba un poco más tarde, cuando se empezaba a ver el borde de un cuarto creciente.

El calendario judío se basaba en los ciclos lunares, y la gente observaba una nueva luna de manera muy parecida a como observaba el sábado (Números 29:6; 1 Samuel 20:5, 18, 24, 27; 2 Reyes 4:23; Esdras 3:5; Salmo 81:3; Isaías 1:13; 66:23; Ezequiel 46:1, 6; Amos 8:5).

Los cristianos tienen la libertad de observar o no observar las festividades de la nueva luna. No tenemos la libertad de requerir tales observaciones.

“ó de sábados” (v. 16d). Uno de los Diez Mandamientos requería que el pueblo judío observara el sábado y lo mantuviera santo. Debían abstenerse de trabajar el sábado, porque Dios descansó el séptimo día de la creación (Éxodo 20:8-11; Génesis 2:2-3).

La temprana iglesia empezó a observar “el primer día de la semana” o “el Día del Señor” en lugar del sábado – domingo en lugar de sábado (véase Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2; Apocalipsis 1:10). Ese cambio ocurrió de forma gradual – pero sí tomó lugar. Es por eso que hoy observamos el domingo.

“Lo cual es la sombra de lo por venir” (v. 17b). Pablo dice que las observaciones judías que aparecen en versículo 16 solo son una sombra de lo que está por venir.

“mas el cuerpo (soma) es de Cristo” (v. 17b). Cuando se usa como se hace aquí – contrastando lo que es una sombra de lo que es soma – la palabra griega soma significa cuerpo, sustancia, o realidad.

Entonces, lo que Pablo dice en este versículo es que las observaciones de versículo 16 eran solo una sombra de lo que los cristianos colosenses ya disfrutan – el soma (el cuerpo, la sustancia, la realidad) de Cristo.

COLOSENSES 2:18-19: NADIE OS PRIVE

18Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto á los ángeles, metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido de su propia carne, 19Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por las ligaduras y coyunturas, crece en aumento de Dios.

En estos dos versículos, Pablo traza cinco problemas relacionados con líderes que amenazan con engañar a los cristianos colosenses:

• Practican humildad voluntaria (pero falsa).

• Animan el culto a los ángeles.

• Claman autoridad basada en visiones que no han tenido.

• Están vanamente hinchados por su mentalidad carnal.

• No se atienen a la Cabeza, que es Cristo.

“Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto á los ángeles” (v. 18a). Pablo cree que algunos de los cristianos colosenses están en peligro de perder el premio de la salvación de Cristo. Están sujetos a las influencias de quienes hacen un espectáculo de su humildad – y de los que les persuaden hacia el culto a los ángeles.

Siempre debemos estar al tanto de falsa piedad, sea nuestra o de otros. En general, falsa piedad es para impresionar a los demás – para que la persona “piadosa” pueda manipular a otros.

Los ángeles son los mensajeros de Dios (Hebreos 1:14; Apocalipsis 1:1), pero no son Dios. Son parte del orden creado, y no el creador (1:16). Están sujetos al juicio por sus ofensas (2 Pedro 2:4; Judas 1:6). Pablo dice que los humanos juzgarán a los ángeles (1 Corintios 6:3). Los ángeles merecen respeto (1 Corintios 11:10; 1 Timoteo 5:21; Hebreos 2:7, 9) – pero Cristo es muy superior a los ángeles (Hebreos 1:4-6, 13; 1 Pedro 3:22). Entonces, debemos alabar a Dios en lugar de los ángeles. Alabar a los ángeles está en conflicto con el Primer Mandamiento, “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3; véase también Mateo 4:10).

Los gnósticos alababan a los ángeles como intermediarios entre Dios y los humanos – pero Pablo dice que el culto a los ángeles puede causar la pérdida del premio de Cristo.

Hoy, el culto a los ángeles sigue siendo problemático. Ángeles aparecen en la televisión y en las películas. Son imágenes populares en tarjetas. Hay ángeles que se coleccionan. Aunque esto puede parecer inocuo, también tiene la capacidad de fluir lentamente hacia la idolatría.

La prensa popular hoy representa a los ángeles como algo bonito, delicado, y femenino, pero los ángeles bíblicos tenían nombre de varón o no había ningún indicio de su género. A menudo eran algo que temer.

Como es verdad con todo, debemos tener cuidado de no dejarnos seducir por la cultura popular. Debemos estar seguros de que alabamos a Dios y no a los ángeles – el creador y no la creación.

“metiéndose en lo que no ha visto” (v. 18b). Los falsos maestros en Colosas claman tener autoridad basada en visiones que han tenido – visiones que Pablo dice no han tenido de verdad.

Debemos tener cuidado con gente que clama tener visiones o haber recibido algún tipo de autoridad personal de Dios. Demasiadas veces esta gente muestra ser de poca confianza – a veces con resultados trágicos. Jamestown, por ejemplo, donde más de 900 seguidores de Jim Jones se suicidaron o fueron asesinados. David Koresh de la Rama de los Davídicos es otro ejemplo.

No necesitamos visiones especiales. En el pasado, Dios nos habló a través de los profetas. Hoy nos habla a través de su Hijo (Hebreos 1:1-2).

“vanamente hinchado en el sentido de su propia carne” (sarx) (v. 18c). Estos falsos líderes están hinchados – son soberbios y engreídos – a causa de su mente carnal (sarx).

Como se anota en los comentarios de versículo 11b arriba, la palabra sarx (carne) se usa más en el Nuevo Testamento para referirse a lo que no es espiritual – lo mundano – pecaminoso.

“Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por las ligaduras y coyunturas, crece en aumento de Dios” (v. 19). La Cabeza que han ignorado estos falsos líderes es Cristo – la cabeza de la iglesia (su cuerpo) (Efesios 1:22; 4.15; 5:23; Colosenses 1:18; 2:10). Cristo también es la fuente de nuestra plenitud (2:10).

Pablo anota la relación entre cuerpo y cabeza. Igual que nuestro cuerpo físico depende de las señales que vienen de la cabeza, también la iglesia depende de Cristo y las instrucciones que nos ha dado. Nuestro crecimiento como cristianos y como iglesia depende de una fuerte conexión con Cristo.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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