Colosenses 1:1-142017-03-22T04:45:24+00:00

PASAJE BÍBLICO

Colosenses 1:1-14

RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller


PASAJE BÍBLICO: Colosenses 1:1-14

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

El apóstol Pablo escribió esta carta (epístola) a la iglesia en Colosas, una ciudad pequeña situada en el Río Lycos en Asia Menor (hoy Turquía), conocida por su producción de lana y productos de lana.

Al escribir esta carta, seguramente durante los años 50 d.C., Laodicea había eclipsado a Colosas, convirtiéndose en la ciudad más importante de la región. En los años 60-61 d.C., un gran terremoto destruyó prácticamente toda la ciudad de Colosas; esto fue un golpe del que nunca se pudo recuperar.

Aunque existía una población judía bastante grande en la región, los cristianos colosenses eran, en su mayoría, gentiles (véanse 1:21, 27; 2:13). Es probable que los vicios mencionados en versículos 3:5-7 fueran más problemáticos para los gentiles que para los judíos.

Epafras (versión acortada del nombre Epafrodito) seguramente fue el pastor fundador de la iglesia en Colosas (y de las iglesias cercanas en Laodicea e Hierápolis también). Pablo nunca había visitado la iglesia colosense en persona.

Pablo habla bien de Epafras, llamándole, “nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro” (v. 7). Dice que Epafras está “siempre solícito por vosotros (los cristianos colosenses) en oraciones” (4:12). En su carta a Filemón, Pablo habla de Epafras como “mi compañero en la prisión por Cristo Jesús” (Filemón 23).

La carta empieza designando a Pablo “y el hermano Timoteo” como su autor (v. 1; véase también 4:18). No sabemos si Timoteo contribuyó de manera importante a la redacción de la carta. Lo más probable es que hiciera de amanuense (secretario) para Pablo, escribiendo lo que Pablo dictaba.

Esta carta incluye varias palabras que no aparecen en ningún otro lugar en las escrituras de Pablo – y algunas diferencias estilísticas también. Por eso hay eruditos modernos que cuestionan la autoría de Pablo. No obstante, las diferencias de vocablo y estilo son lo suficientemente pequeñas para decir que Pablo es su autor y que Timoteo es su coautor y secretario.

Pablo habla bien de la fe, el amor, y la esperanza de los cristianos colosenses (1:4-5) y reconoce que las Buenas Noticias están rindiendo fruto y creciendo entre ellos (1:6). A pesar de esto, parece que Epafras le trae noticia de graves problemas en Colosas – problemas con falsas enseñanzas que algunos eruditos llaman “la herejía colosense.” Pablo escribe esta carta para ayudar a los colosenses a solucionar esos problemas:

• Expresa preocupación que alguien “os engañe con palabras persuasivas” (2:4).

• Les advierte: “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo” (2:8).

• Les recuerda que antes estaban “muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne,” pero que Cristo “os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz; Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo” (2:13-15).

• Les dice que no dejen que nadie les juzgue “en comida, ó en bebida, ó en parte de día de fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados” (2:16). Les dice que no se sometan “á ordenanzas, tales como, no manejes, ni gustes, ni aun toques” (2:20-21). Esto sugiere que los cristianos colosenses sentían presión de adoptar las leyes dietéticas judías, junto con su fe cristiana – un problema común en aquel momento en la historia de la iglesia – un problema al que Pablo se dirigió particularmente en su carta a Gálatas. También podría reflejar el ascetismo que los gnósticos promulgaban.

• Les advierte que no permitan que nadie, “os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto á los ángeles” (2:18).

• Les ruega “Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría” (3:5). Les dice “dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca” (3:8).

• Les da consejo en cuanto a sus relaciones con los demás, en particular, esposas, maridos, hijos, siervos, y maestros (3:18 – 4:1).

Aunque Pablo va a tratar estos problemas uno por uno, primero quiere enraizar a los cristianos colosenses en los puntos básicos de la fe – y en Cristo como centro de esa fe (véase 1:15-20 en particular). Si estos cristianos colosenses pudieran entender mejor la naturaleza y misión de Cristo – quién era y es y lo que Cristo ha venido a hacer para ellos – ese entendimiento les daría la fundación necesaria para tratar los problemas que Epafras ha identificado.

Podemos comparar la estrategia de Pablo – llenar a estos cristianos colosenses de buenas creencias, para que malas creencias no encuentren donde asentar – con la manera en que un propietario se preocupa por el crecer de su hierba y por evitar que malas hierbas encuentren donde crecer.

También podríamos usar como metáfora la Estrella del Norte. Gente que navega según las estrellas encuentra la Estrella del Norte particularmente útil. Si la encuentran, les puede ayudar a orientarse y saber dónde están y en qué dirección se mueven. Pueden usar este conocimiento para alejarse del peligro de las rocas o de bancos de peces – y para guiar su barco en la dirección correcta. En esta carta a los colosenses, Pablo establece a Cristo como su Estrella del Norte – el lugar fijo en el cielo por el cual pueden navegar sin peligro – la verdad que les ayudará a evitar las muchas falsedades que amenazan con descarrilarles.

COLOSENSES 1:1-2: GRACIA Y PAZ Á VOSOTROS

1PABLO, apóstol (griego: apostolos) de Jesucristo por la voluntad (griego: thelematos – de thelema) de Dios, y el hermano Timoteo, 2A los santos (griego: hagios) y hermanos (griego: adelphoi – de adelphos)fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia (griego: charis) y paz (griego: eirene) á vosotros de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.

En aquel tiempo y lugar, las cartas empezaban con el nombre de quien escribe, el nombre del destinatario, y un saludo. Pablo sigue este esquema y extiende la carta para cumplir sus propósitos.

“PABLO, apóstol (apostolos) de Jesucristo” (v. 1a). Pablo primero declara su nombre y después su oficio. Es apóstol (apostolos). Un apostolos es alguien enviado con un mensaje. En el caso de Pablo, el que envía es Jesucristo y el mensaje es el Evangelio de Jesucristo.

Pablo, claro, no era uno de los doce apóstoles originales. Era un judío que perseguía con celo a los cristianos durante los primeros años de la iglesia. Pero entonces Cristo le escogió para ser apóstol cristiano. Cristo confrontó a Saúl (el nombre de Pablo antes de ser cristiano) mientras se dirigía a Damasco para perseguir a los cristianos allí (Hechos 9:1ff) – esta confrontación terminó con Saúl convirtiéndose en Pablo, apóstol cristiano – escogido y comisionado personalmente por Cristo – apóstol cuyo testimonio de Cristo aumentó después de ver Pablo al Cristo resucitado.

Pablo no ha visitado la iglesia colosense, pero ella conoce a Pablo por su reputación. El estatus de Pablo como apóstol le concede la autoridad que necesita para dirigirse a sus problemas – y para ofrecer remedios.

“por la voluntad (thelema) de Dios” (v. 1b). La llamada de Saúl para convertirse en apóstol comenzó con la voluntad (thelema) de Dios. Fue parte del plan de Dios que Pablo se hiciera apóstol.

Dios tiene un thelema – una voluntad – un plan – para cada persona. Tiene un espacio particular para cada uno de nosotros en su universo espiritual. Es su voluntad que ocupemos ese espacio. Podemos cumplir la voluntad de Dios para nosotros solo si tratamos de llenar ese espacio – y si nos esforzamos para que nuestra voluntad concuerde con la voluntad de Dios.

Debemos tener cuidado cuando pensamos de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Hoy los falsos maestros abundan – nos dicen que Dios quiere que seamos ricos – que conduzcamos un Mercedes y llevemos un Rolex. Gente responde bien a estas enseñanzas porque estos falsos maestros dicen lo que quiere oír. Sin embargo, Cristo no nos dice que nos hagamos ricos ni que acumulemos juguetes caros.

• Cristo nos llama a tomar nuestra cruz y seguirle (Mateo 10:38; 16:24; Marcos 8:34; Lucas 9:23; 14:27).

• Nos llama hacia un ministerio servicial – alimentar al hambriento – dar de beber al sediento – extender la bienvenida al extraño y visitar al enfermo o encarcelado (Mateo 25:31ff).

• Nos enseña que “Más bienaventurada cosa es dar que recibir” (Hechos 20:35).

• Nos enseña que “un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos” y que “más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios” (Mateo 19:23-24; véase también Marcos 10:13-16; Lucas 18:18-30).

• No obstante, el Evangelio – las Buenas Noticias – dicen que “Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible” (Mateo 19:26; Marcos 10:27; Lucas 18:27).

Considere como la llamada de Dios se adentró en la vida de Pablo. ¿Se hizo Pablo rico y famoso? La verdad es que sí se hizo famoso – mucho más que la mayoría de cristianos. ¿Pero se hizo rico? ¿Estaba cómodo? ¿Económicamente seguro? ¿Tenía una casa de veraneo en un lago? ¿Se esforzaba la gente para honrarle y aliviarle el camino? ¡No! ¡Ninguno de estos! En su segunda carta a los corintios, Pablo relató los sacrificios que había hecho como apóstol de Cristo. Les recordó que a menudo había estado encarcelado. Dijo:

“De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

Tres veces he sido azotado con varas;

una vez apedreado;

tres veces he padecido naufragio;

una noche y un día he estado en lo profundo de la mar;

En caminos muchas veces,

peligros de ríos, peligros de ladrones,

peligros de los de mi nación, peligros de los Gentiles,

peligros en la ciudad, peligros en el desierto,

peligros en la mar, peligros entre falsos hermanos;

En trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed,

en muchos ayunos, en frío y en desnudez” (2 Corintios 11:24-27).

Entonces, no responda a la llamada de Cristo pensando que su fe le traerá riquezas. Busque hacer la voluntad de Dios, sabiendo que Dios le pedirá cosas difíciles. La bendición será una vida bien vivida – una vida llena de propósito – una vida en que se le guardarán tesoros en el cielo, pero seguramente no en la tierra (Mateo 6:19-21).

“y el hermano Timoteo” (v. 1c). Timoteo es el leal compañero de Pablo. Pablo primero conoció al joven Timoteo en Listra, donde vivía Timoteo (Hechos 16:1-5). Timoteo acompañó a Pablo en sus viajes, haciéndose su fiel compañero (1 Corintios 4:17; 16:10-11; Filipenses 2:19-22; 1 Tesalónicos 3:1-6).

Al final de la carta Pablo menciona a otros cristianos y amigos que le apoyaban – Tichîco, Aristarchô, Marcos, Jesús – llamado Justo, Epafras, Lucas, Demas (4:7-14). Por eso, la decisión de Pablo de incluir a Timoteo como coautor en el primer versículo nos dice que Timoteo ocupa un lugar especial en el universo de Pablo.

Pablo escribió dos cartas a Timoteo (Timoteo Primero y Segundo) – cartas de aliento y dirección por parte de un misionero experimentado y mayor a un hombre más joven y sin experiencia.

En este caso habla de Timoteo como “adelphos” – “el hermano.” Timoteo no es apóstol, pero vale la pena anotar su designación como hermano. Jesús dijo que sus seguidores debían considerarse parte de una familia – la familia de Dios: “todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12:50). Los cristianos del Nuevo Testamento pensaban de sí mismos como hermano y hermana (Romanos 16:23; 1 Corintios 1:1; 16:12; Efesios 6:23; 1 Timoteo 6:2; Apocalipsis 1:9; 12:10) – y usaban estas palabras para hablarse uno a otro.

Esta tradición cristiana de llamarse “hermano” o “hermana” continúa hoy entre muchos cristianos conservadores. Desafortunadamente, el uso de esta tradición ha decaído en gran parte de las grandes denominaciones actuales. Es una tradición que nos vendría bien resucitar.

“A los santos (hagioi – de hagios) y hermanos (adelphoi) fieles en Cristo que están en Colosas” (v. 2a). Pablo les hace dos grandes halagos a estos cristianos colosenses – les llama “santos” y “hermanos (y hermanas) fieles.”

Pablo habla a menudo de hagioi – palabra que significa “uno santo” pero que se suele traducir como “santos” en las Biblias en inglés. Pablo escribe “A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados santos” (Romanos 1:7; véanse también 1 Corintios 1:2; Filipenses 1:1). Está claro por la manera que Pablo usa esta palabra que su intención con la palabra hagioi – “santos” – es referirse al pueblo de Dios.

La idea de “santos” tiene raíces en el Antiguo Testamento y su entendimiento de la santidad:

• Ahí aprendemos que Dios es santo.

• Personas y cosas se hacen santas por su asociación con Dios.

• La tierra en que anduvo Moisés era santa, porque Dios estaba allí presente (Éxodo 3:5).

• El Monte de Sinaí era santo, porque allí Dios le dio a Moisés la ley (Éxodo 19:23).

• El sábado es un día santo, porque conmemora el día que Dios descansó (Éxodo 20:8).

• El tabernáculo y su amueblado eran santos, porque el tabernáculo era la morada de Dios (Éxodo 26:33-34; 30:29).

• Sacrificios quemados eran santos, porque eran sacrificios ofrecidos a Dios (Éxodo 29:34). La lista continúa y continúa.

• Pero, aún más especial, el pueblo de Dios es santo, porque le pertenece a Dios (Deuteronomio 28:9; Isaías 62:12).

Santos son aquéllos “santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo” (Hebreos 10:10). No solemos usar la palabra santificados muy a menudo, pero está relacionada a la palabra hagios. Santificado quiere decir “hecho santo.” Cuando el autor de Hebreos dice que hemos sido “santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo,” quiere decir que Jesucristo nos ha hecho santos. Esto no significa que Jesús nos haya hecho perfectos. Lo que significa es que Cristo nos ha hecho santos – nos ha apartado para cumplir los propósitos de Dios – nos ha llamado a llevar vidas santas.

Como santos, estamos ligados uno a otro por nuestra fe en Cristo. El Nuevo Testamento habla de Cristianos como hermanos y hermanas, por eso somos familia en Cristo. Somos parientes sanguíneos del pueblo de Dios de otras razas y otras naciones (conectados por la sangre de Cristo). Somos parientes sanguíneos del pueblo de Dios que vivió hace mucho – y de todos aquéllos que nos seguirán.

Gracia (charis) (v. 2b). Gracia (charis) es una palabra importante en el Nuevo Testamento, especialmente en las epístolas de Pablo. El uso de charis en el Nuevo Testamento tiene raíces en la palabra hebrea hesed, que se usa en el Antiguo Testamento para hablar del amor caritativo, la merced, y la lealtad de Dios.

Los griegos a menudo usaban la palabra charis para hablar de patrocinio (el apoyo de un patrón, económico y político). Para los griegos, la palabra charis connotaba generosidad – una generosidad que exigía lealtad por parte de quien la recibía.

Por eso, es fácil entender porque Pablo adapta charis al Evangelio. El charis cristiano es la salvación de Dios para todos aquéllos que aceptan el Señorío de Jesucristo. Dios, entonces, es el patrón – el benefactor. Nosotros somos los beneficiarios – los que reciben su gracia.

De la misma manera que nunca podríamos repagarle a una persona que nos deja una herencia de riqueza inimaginable, jamás podremos repagarle a Dios por la salvación que nos da. Sin embargo, si un patrón nos concediera una riqueza de gran tamaño, le seríamos fieles y usaríamos ese dinero según sus deseos y valores. Así también podemos serle fieles al Dios que nos da la salvación, viviendo según su voluntad.

“y paz (eirene) á vosotros” (v. 2c). Paz (eirene) es una palabra importante que aparece casi cien veces en el Nuevo Testamento. Viene de la palabra griega shalom, que se usaba con frecuencia en el Antiguo Testamento. El LXX (el Septuagésimo – la traducción griega del Antiguo Testamento) usa la palabra griega eirene para traducir la palabra hebrea shalom casi doscientas veces.

Ambos eirene (griego) y shalom (hebreo) pueden referirse a una paz interna – el bienestar que acompaña una relación profunda con Dios – la totalidad que viene de tener la imagen de Dios, una vez quebrantada por el pecado, pero que es restaurada en el creyente.

En otro lugar Pablo Dice, “Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31) – es decir, “si Dios está con nosotros, ¿qué importa que alguien esté en nuestra contra?” El punto de Pablo es que una relación íntima con Dios le confiere al creyente una confianza que ningún oponente ni peligro puede quebrantar. Sería apropiado llamar ese estado de gracia “paz” – eirene (griego) – shalom (hebreo).

Pero eirene y shalom también se pueden referir a una paz externa – ausencia de rencor o violencia entre individuos o naciones. En el medio de este versículo dice, “a lo que también fuisteis llamados en un solo cuerpo.” Esto sugiere que aquí la paz externa es el significado principal. Pablo les pide a estos cristianos colosenses que vivan en harmonía y tranquilidad uno con otro.

Eirene es uno de los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22). Está enraizado en la paz que tenemos con Dios, quien nos ha concedido la gracia a través de Jesucristo (Romanos 5:1-2a). Habiendo recibido la gracia de Dios, es de esperar que nosotros extendamos la misma gracia a otros. En una comunidad que recibe y extiende gracia libremente, por seguro que eirene prevalecerá.

“de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo” (v. 2d). La fuente de gracia y paz es “Dios Padre nuestro, y el Señor Jesucristo.”

COLOSENSES 1:3-8: DAMOS GRACIAS POR TI

3Damos gracias (griego: eucharistoumen – de eucharisteo) al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, siempre orando por vosotros: 4Habiendo oído vuestra fe (griego: pistis) en Cristo Jesús, y el amor(griego: ágape) que tenéis á todos los santos, 5A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio (griego: euangelion): 6El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, 7Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro; 8El cual también nos ha declarado vuestro amor (griego: ágape) en el Espíritu.

“Damos gracias (eucharisteo) al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo” (v. 3a). Los cristianos de hoy – por lo menos en ciertas denominaciones – verán la palabra Eucaristía, que usan para hablar de la Cena del Señor, en esta palabra griega eucharisteo. La palabra eucharisteo significa dar gracias o expresar gratitud – y la Cena del Señor es el mejor lugar para hacerlo.

En versículo 1, Pablo incluyó a Timoteo en sus saludos. Ahora dice, “damos gracias,” seguramente incluyendo a Timoteo de nuevo – y, quizá, a otros cristianos que Pablo menciona en capítulo 4.

Pablo escribe esta carta para dirigirse a los problemas que los cristianos están experimentando en Colosas. Pero primero toma un momento para mencionar las cosas buenas de los cristianos colosenses. Son “hermanos fieles” (v. 1). Da gracias por ellos (v. 3). Ha oído hablar de su fe y amor por los santos (v. 4). Tienen esperanza (v. 5). El Evangelio de Cristo “fructifica y crece” entre ellos (v. 6). Antes de hablar de sus problemas, Pablo quiere que sepan que está muy al tanto de todo lo positivo que está ocurriendo entre ellos y que es digno de celebrar.

Este es un buen modelo. Una vez asistí un taller de Ken Blanchard donde el bien conocido gurú de liderazgo enfatizó la importancia de hacerle a la gente comentarios positivos – palmadas en la espalda. Blanchard aconsejó hacer diez comentarios positivos para cada comentario negativo – una proporción de diez-por-uno a favor de comentarios positivos. Dio este consejo, no para hacer a la gente sentirse mejor, sino porque este método resulta en líderes más efectivos. La explicación es que por lo general se acepta crítica más fácilmente si se sabe que alguien aprecia lo bueno que hemos hecho. Muchos en la iglesia hacen cosas positivas. Asegurémonos de mencionar estas cosas buenas – y de expresar nuestro agradecimiento siempre que sea posible.

“siempre orando por vosotros” (v. 3b). Aunque Pablo no ha tenido oportunidad de visitar la iglesia en Colosas, sí ha tenido y tiene muchas oportunidades de rezar por ella. “Siempre orando” no significa que Pablo pasa cada momento del día orando por ellos. Significa que la oración por los cristianos colosenses es parte regular de la vida de Pablo.

“Habiendo oído vuestra fe (pistis) en Cristo Jesús” (v. 4a). ¿Habiendo oído de quién? Seguramente de Epafras (véase versículo 8).

En versículos 4-5, Pablo menciona tres virtudes – fe, amor, y esperanza – que en otro lugar también agrupa (1 Corintios 13:13; Romanos 5:1-5; Gálatas 5:5-6; 1 Tesalónicos 1:3).

Pablo ha oído buenas cosas de su “fe (pistis) en Cristo Jesús.” En el Nuevo Testamento, pistis tiene que ver con la manera que una persona responde a kerygma – la proclamación del Evangelio de Jesucristo.

“y el amor (ágape) que tenéis á todos los santos” (v. 4b). La palabra que Pablo usa para amor (ágape) es una de cuatro palabras griegas que significan amor, las otras tres son philos, storge, y eros.Storge es amor familiar, como el amor que uno siente por un hijo o un padre. Eros es amor romántico o sexual. Solo ágape y philos aparecen en el Nuevo Testamento.

La distinción clásica entre ágape y philos es que ágape tiene que ver con la preocupación por el bienestar de otra persona, mientras que philos tiene que ver con amor entre hermanos – amor entre amigos – compañerismo – el tipo de amor que uno recibe y da. Aunque se cuestiona dónde está la línea entre esta distinción, eruditos tienden a pensar que “philos” contiene una mutualidad que no se encuentra en ágape” (Melick). Es decir, philos tiene que ver con dar y recibir, mientras que ágape solo con dar – una preocupación pura por el bienestar de otra persona.

Amor ágape es más que una palabra de “hacer” o “sentir.” No requiere que aprobemos de las acciones de quien amamos – ni siquiera que disfrutemos de su compañía. Pero sí requiere actuar a favor de esa persona – que mostremos nuestro amor de manera práctica. Una persona ágape hará lo posible para alimentar al hambriento – dar de beber al sediento – darle la bienvenida al extraño – vestir al desnudo – y visitar al enfermo y encarcelado (Mateo 25:31-46). La persona ágape tiene poco o nada que ganar cuando ayuda a personas hambrientas, sedientas, extrañas, desnudas, y encarceladas. El impulso de su amor ágape es dar, no recibir.

Amor es el primer fruto del Espíritu (Gálatas 5:22) – y es la virtud cristiana más grande (1 Corintios 13:13).

“A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos” (v. 5a). En versículo 4, Pablo mencionó la fe de los cristianos colosenses – y en este versículo habla de su esperanza. Ambos fe y esperanza miran hacia el futuro – a la recompensa futura – al cumplimiento futuro de las promesas de ahora. El autor de Hebreos dice, “ES pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven” (Hebreos 11:1).

La esperanza es vital (de la palabra latina vita – vida) en todo el sentido de la palabra. La esperanza da vida. Una vida sin esperanza es apagada y sin sentido. Como ejemplo, prisioneros que sirven una pena que no tiene un fin determinado (que no tiene fecha de vencimiento específica) tienden a llevar su pena mucho peor que los que pueden calcular los días que les faltan para salir de la cárcel. Lo llevan peor porque su destino no está claro – porque no tienen nada definitivo que esperar – ninguna fecha determinada contra la que medir su progreso.

Gente pone esperanza en todo tipo de cosas: Fuerza o apariencia personal, títulos académicos, pensiones, figuras políticas, etcétera, etcétera.

Pero Pablo les dice a estos cristianos colosenses que su esperanza nace en su “fe en Cristo Jesús” y “el amor que tenéis á todos los santos” (v. 4). Es una esperanza “que os está guardada en los cielos” (v. 5a) – una esperanza que les muestra un futuro bendecido, y por lo tanto les da fuerza para vivir hoy.

“de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio” (euangelion) (v. 5b). Es a través de “la verdadera palabra del evangelio” que estos cristianos colosenses han recibido la bendición de “la esperanza que os (les) está guardada en los cielos.”

La palabra griega euangelion combina las palabras eu (bueno) y angelos (ángel o mensajero) y significa “buenas noticias.” En el uso secular se utilizaba para hablar de una victoria en batalla – o la recompensa entregada a un mensajero que traía palabra de esa victoria. En el Nuevo Testamento, euangelion se usa para proclamar las Buenas Noticias de Jesucristo. Pablo usa diferentes formas de esta palabra casi cincuenta veces en referencia a la muerte, el entierro, y la resurrección de Jesucristo.

“El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad” (v. 6). Las Buenas Noticias de Jesucristo no han llegado solo a estos cristianos colosenses, pero también está por llegar a “todo el mundo.” En ese momento, el Evangelio solo había penetrado algunas ciudades en la región mediterránea – no “todo el mundo” como lo conocemos hoy – pero un comienzo sin embargo. Hoy, hemos visto el cumplimiento de esta promesa de “todo el mundo.” El Evangelio “fructifica y crece” alrededor del mundo, a pesar de persecución, fuego, y espada.

De nuevo, Pablo halaga a los cristianos colosenses, en quienes el Evangelio fructifica y crece – como lo ha hecho desde que primero oyeron el Evangelio.

“Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro” (v. 7). Este es el versículo que nos hace pensar que Epafras fue el pastor fundador de la iglesia en Colosas. Pablo halaga a Epafras con dos grandes complementos, llamándole “nuestro consiervo amado” y “un fiel ministro de Cristo á favor vuestro.”

“El cual también nos ha declarado vuestro amor (ágape) en el Espíritu” (v. 8). Epafras le ha dado a Pablo un reporte bien equilibrado. Sí, la iglesia colosense tiene problemas, pero también tiene amor – amor por Dios y por “todos los santos” (v. 4) – amor que ha sido plantado en sus corazones por el Espíritu Santo.

COLOSENSES 1:9-14: NO CESAMOS DE ORAR POR VOSOTROS

9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento (griego: epignosis) de su voluntad (griego: thelema), en toda sabiduría(griego: sunesis) y espiritual inteligencia (griego: sophia); 10Para que andéis como es digno (griego:axios) del Señor, agradándole en todo, fructificando (griego: karpophoreo) en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: 11Corroborados de toda fortaleza (griego: dunamoo), conforme á la potencia de su gloria (griego: doxa), para toda tolerancia (griego: hypermone) y largura de ánimo(griego: makrothumia) con gozo (griego: charas); 12Dando gracias (griego: eucharisteo) al Padre que nos hizo aptos (griego: ikanoo) para participar de la suerte (griego: kleros) de los santos en luz: 13Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas (griego: skotos), y trasladado (griego: methistemi) al reino de su amado Hijo; 14En el cual tenemos redención (griego: apolutrosis) por su sangre, la remisión (griego:apahesis) de pecados .

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros” (v. 9a). Antes, Pablo dijo que él y Timoteo estaban “siempre orando por vosotros” – una oración de gracias (v. 3). Ahora vuelve a mencionar sus oraciones por los colosenses – esta vez detallando sus peticiones a favor de ellos.

Pablo oraba a menudo a través de la intercesión (oraciones a favor de otros) (Romanos 1:9; 10:1-2; 2 Corintios 13:7, 9; Efesios 1:16-18; Filipenses 1:4, 9, 1 Tesalónicos 1:2; 2 Tesalónicos 1:11; Filemón 1:4, 6).

Pablo también pedía que otros orasen por su bien (Romanos 15:30; 2 Corintios 1:11; Efesios 6:19-20; Colosenses 4:3; 1 Tesalónicos 5:17; 2 Tesalónicos 3:1). Pablo era apóstol, y ellos cristianos comunes y corrientes – pero sabía que sus oraciones eran eficaces – y que contenían el poder de Dios. Pablo era lo suficientemente humilde para entender que necesitaba oraciones de estos cristianos comunes y corrientes tanto como ellos las necesitaban de él.

“y de pedir que seáis llenos del conocimiento (epignosis) de su voluntad (thelema), en toda sabiduría (sunesis) y espiritual inteligencia” (v. 9b). La palabra común griega para conocimiento esgnosis, que tiene que ver con sabiduría en general. La palabra compuesta epi-gnosis “se refiere a conocimiento moral y a valores éticos tanto como al pecado. También se refiere a una relación íntima con Dios” (Renn, 569).

“de su voluntad” (thelema) (v. 9b). Dios tiene un thelema – una voluntad – un plan – para cada persona. Tiene un lugar particular para cada uno de nosotros en su universo espiritual. Es su voluntad que ocupemos ese espacio en particular. Podemos cumplir con el propósito que Dios tiene para nosotros mientras tratamos de entender y llenar ese espacio – y mientras intentamos acercar nuestra voluntad a la de Dios.

En el centro de la voluntad de Dios está la cruz de Jesús – puesto que “todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, más para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17).

También en el centro de la voluntad de Dios está nuestra cruz. Jesús dijo, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23). También dijo, “Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí” (Mateo 10:38).

“en toda sabiduría y espiritual inteligencia” (sophia) (v. 9b). La fuente de la verdadera inteligencia es entender nuestro lugar en relación con Dios. “El principio de sabiduría es el temor de Jehová” (Salmo 111:10; Proverbios 9:10).

Los griegos premian la inteligencia (sophia), pero en otro lugar Pablo contrasta la sabiduría de Dios con la insensatez del mundo. Dios escogió la cruz de Cristo para salvar al mundo – un plan que al mundo le parecía insensato. Pero “lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Corintios 1:25). Por eso, Pablo reza que estos cristianos colosenses puedan ganar, no solo sophia, sino una sophia de naturaleza espiritual (pneumatikos) – la inteligencia de Dios.

“en toda sabiduría” (sunesis – de sunieme). Estas palabras griegas se refieren a cosas que se juntan en la mente – que se aclaran. Hablamos de experiencias que nos hacen decir ¡aja! cuando de repente vemos claramente las cosas que antes habían sido misteriosas o borrosas.

Cuando el erudito griego, Arquímedes, entraba en la bañera, veía que el nivel del agua subía. De repente entendió que el volumen del agua desplazada debe ser igual al volumen del cuerpo sumergido. Se emocionó tanto con este descubrimiento que corrió desnudo por las calles gritando ¡Eureka!’ (“¡Lo he encontrado!”).

Pablo no espera que estos cristianos colosenses corran desnudos por la calle, pero sí reza para que experimenten el tipo de claridad espiritual que Arquímedes experimentó con los principios físicos.

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo” (v. 10a). ¿Qué tipo de cosas serían dignas del Señor? ¿Qué podríamos hacer para complacerle a Dios en todos los sentidos?

• Dios proveyó consejos detallados en las 613 leyes del Torá. Aunque estas leyes no eran obligatorias para los cristianos como lo eran para los judíos del Antiguo Testamento, hoy nos siguen ayudando a discernir la voluntad de Dios.

• Sin embargo, los profetas se dieron cuenta de que hasta quienes trataban de seguir la ley del Torá quedaban cortos, particularmente en el tratamiento de las viudas, huérfanos, y otras personas vulnerables. Las escrituras de los profetas se dirigían a este problema – y hoy nos ayudan a determinar cómo complacer a Dios tanto como cuando fueron escritas.

• Jesús volvió a enfatizar la necesidad de cuidar al hambriento, el sediento, el extraño, el desnudo, el enfermo, y el encarcelado, estableciendo este comportamiento como algo central para complacer a Dios (Mateo 25:31-46).

• Cuando le preguntaron, “Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?” Jesús contestó,“Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 36-40). Definitivamente, la observación de estos dos mandamientos es lo más importante para complacer a Dios.

• Gran variedad de prácticas de alabanza, patrocinio, proclamación, caridad, hospitalidad, etcétera, nacen directamente de estos mandamientos que proclaman amar a Dios y al prójimo.

Pero ninguno de nosotros hace estas cosas perfectamente. Para complacer a Dios de verdad en todos los respetos hay que aprovechar la gracia y el perdón que tenemos disponibles por medio de una buena relación con Cristo (Romanos 12:1-2; 2 Corintios 5:8; 1 Tesalónicos 4:1).

“fructificando (karpophoreo) en toda buena obra” (v. 10b). El fructificar se usa de manera metafórica en el Nuevo Testamento para hablar de gente que obra bien (Mateo 3:8; 7:16; 12:33; 13:23; Marcos 4:20; Lucas 3:8; 6:43; 8:15; 13:6-9; Romanos 7:4; Filipenses 1:22; Efesios 5:9; Hebreos 13:15; Santiago 3:17). Fructificar, por lo tanto, significa una vida disciplinada – vivir como hizo Cristo de manera que glorifica al Padre Celestial.

Pablo definió los frutos del Espíritu como: “caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Estas actitudes y virtudes no son buenas obras en sí solas, pero sí constituyen tierra fértil que produce buenas obras en abundancia.

“y creciendo en el conocimiento de Dios” (v. 10c). Cuando Pablo habla de crecer en conocimiento de Dios, se refiere a algo más que un mero entendimiento académico. El tipo de conocimiento de Dios que Pablo premia significa una relación con Dios – una relación que crece y profundiza según uno conoce a Dios mejor y mejor – una relación en que el amor es ambos recibido y dado (anote el orden – primero recibimos el amor de Dios, que nos capacita para amarle de vuelta).

¿Cómo puede una persona crecer en conocimiento de Dios? Vienen a la mente las disciplinas espirituales tradicionales, como la alabanza, el estudio de las Escrituras, la oración, y el servicio. Pero hay otras maneras de hacerlo también. Mirar una bella puesta de sol nos puede recordar del Creador que la hizo posible. El estudio de física o biología o astronomía – mirar por un microscopio o telescopio – esto puede aumentar la maravilla que uno siente hacia la creación de Dios. Las posibilidades para aumentar nuestro conocimiento de Dios son interminables.

“Corroborados de toda fortaleza” (dunamoo – de dunamis) (v. 11a). Dios es poderoso, y dispensa poder a los que creen en él y le sirven. El tipo de poder que implica dunamis incluye el poder de cumplir cosas – poder activo – poder positivo. También incluye el valor que tenían los primeros discípulos ante la tremenda persecución que sufrían en manos de ambos judíos y romanos – el poder de endurar – el valor para confrontarse con la oposición sin inmutarse.

“conforme á la potencia (kratos) de su gloria” (doxa) (v. 11b). Las palabras dunamis (v. 11a) y kratos(v. 11b) tienen que ver con fuerza y poder. Dunamis es más activa. Kratos tiene más que ver con fuerza interna. Creo que Pablo usa las dos palabras para enfatizar que cristianos necesitan fuerza – y que Dios es la fuente de esa fuerza.

La palabra “gloria” se usa en la Biblia para relatar varias cosas maravillosas – pero se usa especialmente para hablar de la gloria de Dios – el aura asociada con la apariencia de Dios que revela su majestad a los humanos. Escritores bíblicos, intentando describir la gloria de Dios con palabras humanas, la describen como “un fuego abrasador” (Éxodo 24:17). Cuando Moisés pidió ver la gloria de Dios, Dios respondió, “No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20) – pero Dios continuó, “He aquí lugar junto á mí, y tú estarás sobre la peña: Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado: Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro” (Éxodo 33:21-23). La gloria de Dios es tan poderosa que el ser humano no es capaz de experimentarla directamente. Una analogía podría ser entrar en contacto con un cable eléctrico de alto voltaje. Sería demasiado, no lo podríamos soportar.

“para toda tolerancia (hypermone) y largura de ánimo (makrothumia) con gozo” (charas) (v. 11c). Las palabras hypermone y makrothumia tienen un significado parecido. Ambas tienen que ver con tolerancia. Hypermone se asocia más con la tolerancia de las cosas o circunstancias, pero makrothumiatiene más que ver con tolerar problemas con la gente.

Sospecho que Pablo incluyó las dos palabras (hypermone y makrothumia) para enfatizar la importancia de tolerar ante la adversidad. Él lo entendía bien. Había tolerado encarcelación, palizas, cuarenta latigazos menos uno, golpes con varas, fue apedreado, vivió naufragios, etcétera, etcétera (2 Corintios 11:23-28). Algunos de los cristianos colosenses seguramente pasaron por adversidades parecidas. Necesitaban aprender a sobrevivir.

“con gozo” (charas) (v. 11c). Pero Pablo quiere que estos cristianos colosenses tengan más que una fuerte tolerancia. Quiere que toleren los problemas con gozo.

El gozo es un tema común en ambos el Antiguo y el Nuevo Testamento. Gente da gracias por haber experimentado salvación en manos de Dios (Isaías 25:9) – o regocija en el amor fiel de Dios (Salmo 90:14), o la presencia de Dios (Salmo 16:9-11). El nacimiento del Salvador es ocasión para sentir gozo (Lucas 2:10-11). De la misma manera que una persona normal y corriente puede regocijar al encontrar una oveja perdida, o una moneda o un hijo. Así también “habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento” (Lucas 15:7). Debe quedar claro por estas citas que el gozo de las escrituras viene del amor y la lealtad de Dios.

“Dando gracias (eucharisteo) al Padre” (v. 12). En inglés, hemos traducido esta palabra eucharisteocomo Eucharist (Eucaristía), palabra que muchos cristianos usan para hablar de la Última Cena – un rito que enfatiza dar gracias por la gracia de Dios en Jesucristo nuestro Señor.

Dar gracias tiene raíces en el Antiguo Testamento. Los israelitas hacían ofrendas para dar gracias (Levítico 7:12-15). El salmista, en particular, daba gracias e invitaba a otros a dar gracias también (Salmo 7:17; 28:7; 30:4; 69:30; 86:12; 97:12; 100:1-5; 111:1, etcétera, etcétera, etcétera).

Jesús dio gracias (Marcos 8:6; 14:23; Lucas 22:17; 1 Corintios 11:24) y enfatizó la importancia de hacer lo mismo (Lucas 17:11-19) – pero nos relató la Parábola del Fariseo y el Escribano para demostrar la futilidad de un agradecimiento equivocado (Lucas 18:9-14).

Pablo enfatizó dar gracias (Filipenses 4:6; Efesios 5:4, 20; Colosenses 4:2; 1 Timoteo 2:1).

En el Nuevo Jerusalén los ángeles alabarán a Dios con canciones de gracias (Apocalipsis 7:11-12).

“que nos hizo aptos (ikanoo) para participar de la suerte (kleros) de los santos (hagios) en luz” (v. 12). La ley del Torá especifica quien se debía considerar heredero – y cuánto uno debía heredar. El hijo mayor recibía dos partes, y cada hijo adicional recibía una parte (Deuteronomio 21:17). Si había cuatro hijos, la herencia se dividía en cinco, y el hijo mayor se quedaba con dos de las cinco partes. Todo estaba claro. No había estipulaciones que permitían añadir a alguien en la herencia que no fuera hijo. Padres no podían alterar esta fórmula para favorecer a un hijo o castigar a otro (Deuteronomio 21:16).

Pero Pablo les dice a los cristianos colosenses que Dios les ha insertado en su herencia para que puedan compartir en la herencia de los santos – los que Dios ha contado santos.

¿Cómo podía ser? Los miembros de la iglesia corintia eran en su mayoría gentiles, entonces, no calificaban para una herencia santa por virtud de su antepasado Abraham. Tampoco, siendo pecadores, calificaban por su conducta u obediencia a Dios.

La única explicación por encontrarse en esta herencia santa es que el Padre les ha hecho enteros – dignos. Porque han aceptado el don de gracia que ofrece la cruz de Cristo, ya no son contados como pecadores, sino como herederos.

Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas” (v. 13a). Anote el contraste entre “luz” (v. 12b) y “tinieblas” (13a). Dios ha librado a estos cristianos colosenses de las tinieblas, y los ha llevado hacia el reino de la luz.

Luz y tinieblas se usan en el Antiguo y el Nuevo Testamento como metáforas para el bien y el mal – el orden y el caos – la seguridad y el peligro – la tristeza y el gozo – la falsedad y la verdad – la muerte y la vida – la condenación y la salvación. Satanás es el príncipe de las tinieblas, pero Jesús es “la luz del mundo.” Quien le siga “no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida” (Juan 8:12. Véanse también 9:5; 12:46).

“y trasladado (methistemi) al reino de su amado Hijo” (v. 13b). Esta palabra griega methistemi es una combinación de meta (entre) e histemi (poner o situar). Marca un cambio de condición – en este caso un cambio de “la potestad de las tinieblas” (v. 13a) al “reino de su amado Hijo” (v. 13b).

Este tema de liberación nos recuerda al Éxodo, cuando Yahvé liberó a Israel de la oscuridad de Egipto, donde los israelitas eran esclavos de Faraón, que les despreciaba y temía. Yahvé entonces llevó a los israelitas a la Tierra Prometida, tierra de leche y miel, donde estaban sujetos solo a Yahvé, quien les amaba.

“En el cual tenemos redención” (apolutrosis) (v. 14a). Redención es liberar al cautivo, generalmente pagando un precio. Una persona podía liberar a un esclavo pagando un precio a su dueño. En algunos casos, gente empobrecida se vendía a la esclavitud – o vendía la tierra que había heredado de sus antepasados. Cuando fuera posible, otros miembros de la familia redimían a otro o a la tierra para restaurar las cosas a la manera que debía ser.

Yahvé salvó a Israel en varias ocasiones, pero el acto redentor que más ocupaba las mentes israelitas era la liberación de su esclavitud en Egipto.

Las palabras “rescate” y “redimir” o “redención” aparecen a menudo en las escrituras. El rescate es el precio pagado para efectuar la redención.

El Nuevo Testamento presenta la muerte de Jesús en la cruz como un hecho redentor para la humanidad, como un “rescate por muchos” (Marcos 10:45). Pablo habla de “la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). Dice que Jesucristo se hizo para nosotros “por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención” (1 Corintios 1:30). Nos dice que “tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).

“la remisión (aphesis) de pecados” (v. 14b). Cuando una persona hace algo para ofender a otra se necesita remisión (perdón). Esto es necesario para restaurar una relación harmoniosa. Podemos pensar de la ofensa como el pecado y de quien la comete como el pecador.

Pecamos uno contra otro en muchas maneras – y Cristo nos pide perdonar a quienes pecan contra nosotros (Mateo 6:12-15; 18:21ff; Marcos 11:25; Lucas 6:37; 17:3-4). Jesús dice que debemos perdonarnos si queremos que Dios nos perdone a nosotros (Mateo 6:12, 14-15).

La palabra griega aphesis tiene dos significados, perdón y liberación. Puede referirse al perdón de una deuda económica, lo cual resulta en la liberación de esa obligación.

En este caso, Pablo habla de recibir de Dios perdón por nuestros pecados – la liberación de un gran peso y una terrible amenaza. Esto tiene raíces en el Antiguo Testamento. Dios dijo, “perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31:34). Dijo, “esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré” (Ezequiel 36:25).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2014, Richard Niell Donovan