Apocalipsis 5:11-142017-03-22T04:45:22+00:00

PASAJE BÍBLICO

Apocalipsis 5:11-14

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Después de recibir instrucciones de Jesús acerca de las cartas a las siete iglesias (capítulos 2-3), Juan, “en Espíritu” (4:2), fue llamado al cuarto del trono celestial (capítulo 4). Allí vio a Dios sentado en su trono – y a veinticuatro ancianos sentados en veinticuatro tronos alrededor de Dios – y cuatro animales, extraños, con muchos ojos delante y detrás, cantando alabanzas a Dios noche y día. Los veinticuatro ancianos también cayeron ante el trono de Dios alabando y dando gracias.

Capítulo 5 comenzó con la visión de un libro de pergamino “en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono” (5:1). El pergamino tenía escritura en ambos lados, y estaba sellado con siete sellos. Juan comenzó a llorar, porque no había nadie digno de romper los sellos – pero uno de los ancianos dijo, “No llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos” (5:5).

Entonces Juan vio “un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados en toda la tierra” (5:6). El cordero tomó de Dios el libro (5:7) – y los veinticuatro ancianos cayeron ante el Cordero y le cantaron un himno de alabanza al Cordero:

“Digno eres de tomar el libro,

y de abrir sus sellos;

porque tú fuiste inmolado,

y nos has redimido para Dios con tu sangre,

de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,

y reinaremos sobre la tierra” (5:9-10).

En ese momento empieza nuestra lectura del leccionario.

VERSÍCULOS 11-14: DIGNO ES EL CORDERO QUE FUE INMOLADO

11Y miré, y oí voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones (griego: myriades), 12Que decían en alta voz:

El Cordero que fue inmolado (griego: esphagmenon – de sphazo) es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza.

13Y oí á toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás.

14Y los cuatro animales decían: Amén. Y los veinticuatro ancianos cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive para siempre jamás.

“Y miré, y oí voz (singular) de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos” (v. 11a). Todas estas criaturas rodean el trono de Dios. Aunque haya muchos ángeles y cuatro animales y veinticuatro ancianos, hablan con una sola voz. Este coro es un coro celestial, y nadie se equivoca de nota.

“y la multitud de ellos era millones de millones (myriades), que decían en alta voz” (vv. 11b-12a). El libro de Daniel describe una visión de Dios en la que “millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él” (Daniel 7:10). Esta visión de Juan se parece (o se refiere) a la visión anterior.

Estas palabras, “millones de millones,” no son medidas exactas, pero son cifras que van más allá de lo que se pueda contar. Se parecen a nuestra palabra “tropecientos,” que usamos para expresar, “un gran número indeterminado” (Diccionario Webster).

El Cordero que fue inmolado (esphagmenon – de sphazo) es digno” (v. 12b). Esta es la canción que el coro celestial canta para alabar al “Cordero que fue inmolado.” La palabra griega sphazo es particularmente apropiada aquí, porque es la misma palabra que se usa para matar ganado – para los sacrificios del templo. Jesús es el cordero pascual, sacrificado para salvarnos de la muerte y para expiar nuestros pecados.

“de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza” (v. 12c). Por su sacrificio voluntario, el Cordero es digno de recibir estas siete cosas. Seguramente, el hecho de que haya siete no es una casualidad ya que, para los judíos, el número siete era el número perfecto porque Dios descansó el séptimo día (Génesis 2:2-3).

“Y oí á toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo” (v. 13a). Esta es una gran declaración:

• “Toda criatura que está en el cielo” incluiría todos los ángeles – y los veinticuatro ancianos (4:4) – y los cuatro animales (4:6).

• Toda criatura “sobre la tierra” incluiría humanos y elefantes y leones y pájaros y una multitud de otras criaturas – un verdadero arca de Noé de criaturas. Pero no dos de cada especie, sino todos de cada especie.

• Toda criatura “debajo de la tierra” incluiría gusanos y topos – animales que por lo general no hacen ruido, pero que ahora participan en este gran coro. Quizá funcionan como los instrumentos más silenciosos de una orquesta – un píccolo o una flauta. No contribuirían mucho volumen al sonido, pero los echaríamos de menos si mantuvieran silencio.

• Toda criatura “en el mar” incluiría peces y ballenas y tiburones y pulpos y erizos y ostras y miles de otras especies. De nuevo, solemos pensar de estas criaturas como silenciosas. Sin embargo, sabemos que las ballenas tienen canciones, y hemos podido grabarlas y oír lo bellas que son. Quizá algún día aprendamos las canciones de otras criaturas del mar también.

Todas estas criaturas de todos estos lugares cantan en coro para honrar al Cordero. Aunque Juan no comenta sobre la belleza de la orquestación, Dios se asegura de que sea el coro más bonito jamás escuchado.

“Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás” (v. 13b). Esta es la canción que canta la multitud de criaturas. El “que está sentado en el trono” es Dios Padre (4:3). El Cordero es Dios Hijo.

Bendición, honra, gloria, y poder repiten cuatro de las cosas entregadas al Cordero en versículo 12 – aunque la palabra traducida como poder en versículo 12 es dynamis (poder, fuerza), la palabra que se traduce como poder en versículo 13 es kratos (poder, dominio).

“Y los cuatro animales decían: Amén” (v. 14a). “Los cuatro animales” primero aparecieron en capítulo 4 (y se mencionan varias veces en este libro). Están “llenos de ojos delante y detrás. Y el primer animal era semejante á un león; y el segundo animal, semejante á un becerro; y el tercer animal tenía la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante á un águila volando. Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir” (4:6-8).

Estos cuatro animales pronuncian el Amén, demostrando que están de acuerdo – como diciendo “¡que así sea!”

“Y los veinticuatro ancianos cayeron sobre sus rostros, y adoraron” (v. 14b). Los veinticuatro ancianos primero aparecieron en 4:4. Ahí, estaban sentados sobre veinticuatro tronos situados alrededor del trono de Dios. Estaban vestidos de blanco y llevaban coronas de oro sobre la cabeza. Es difícil imaginar un estatus más elevado que éste. Aun así, tomaron una postura de reverencia para alabar “Al que está sentado en el trono” (Dios Padre), y “al Cordero” (5:13).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2013, Richard Niell Donovan