PASAJE BÍBLICO

1 Samuel 16:1-13

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

1 SAMUEL 16:1-3: ME HE PROVISTO DE REY

16:1Y dijo Jehová á Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar á Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Hinche tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré á Isaí de Beth-lehem: porque de sus hijos me he provisto de rey.  2Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo entendiere, me matará.  Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A sacrificar á Jehová he venido. 3“Y llama á Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y ungirme has al que yo te dijere.”

“Y dijo Jehová á Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar á Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel?” (v. 1a).  Samuel es el profeta del Señor – a través del cual el Señor lleva a cabo sus propósitos – y el Señor tiene trabajo para Samuel.  La mayor preocupación aquí no es el futuro de Saúl, sino el futuro de Israel.  No hay tiempo para lamentaciones.  Saúl se ha mostrado indigno y ha llegado el momento de ungir a otro rey.

Debemos preguntarnos porque el Señor rechaza a Saúl por sus pecados de manera tan decisiva (sacrificios inapropiados y no obedecer la orden del Señor de matar a todos los amalequitas junto con todo su ganado) – pero más adelante permite que David continúe como rey después de su adulterio con Bathsheba y de haber ordenado la muerte de Uría, su fiel soldado.  A nuestro parecer, los pecados de David eran mucho más graves que los de Saúl – aunque el Señor no lo vea de esa manera. Los pecados de Saúl tenían que ver con sacrificios inapropiados y con no obedecer las órdenes del Señor – es decir, sus pecados eran afrentas directas contra el Señor.

Pero también hay otra posibilidad.  Cuando el Señor nombró rey a Saúl, este nombramiento llevaba condiciones – dependía en la obediencia de Saúl (12:14-15, 25).  Pero el Señor hará un pacto incondicional con David (2 Samuel 7:13-15).  ¿Por qué el cambio?  No lo sabemos con seguridad.  Quizá, después de su experiencia con Saúl, el Señor decide que la única manera de tener continuidad es hacer un compromiso que no requiera un estándar tan alto de obediencia por parte del otro lado.

“Hinche tu cuerno de aceite, y ven” (v. 1b).  El aceite es para ungir a David.  Samuel debe usar su cuerno – quizá sea un frasco hecho del cuerno de un carnero que sirve de recipiente para llevar el aceite.

“te enviaré á Isaí de Beth-lehem: porque de sus hijos me he provisto de rey” (v. 1c).  Esta es la primera vez que se menciona a Isaí, lo cual indica que el Señor no ha escogido al hijo de un hombre famoso sino al hijo de un desconocido.

“Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo entendiere, me matará” (v. 2a).  Samuel es la persona más conocida en Israel, con excepción de Saúl, y es de esperar que Saúl esté enterado de que Samuel está en camino a Beth-lehem.  Si sospecha que Samuel se acerca a Beth-lehem para ungir un nuevo rey, es natural que se sienta angustiado – hasta que tenga ganas de matar.  Samuel tiene motivos para preocuparse.

Por otro lado, si el Señor manda a Samuel en este viaje para que éste cumpla los propósitos del Señor, cabe pensar que el Señor le protegerá.  ¿Dónde está la fe de Samuel?  Muchas veces, cuando el Señor nos pide hacer algo arriesgado estamos más dispuestos a ver el riesgo que la protección del Señor.  Esto es lo que ocurre aquí.

“Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A sacrificar á Jehová he venido” (v. 2b).  El Señor le da palabras a Samuel por adelantado para evitar sospecha.  En parte es un subterfugio para disipar el temor de Samuel, pero también es verdad.  Samuel no va para hacer un sacrificio y este relato no describe tal sacrificio (16:5-6).

“Y llama á Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y ungirme has al que yo te dijere” (v. 3).  Como profeta del Señor Samuel cumple un ministerio poderoso, pero no es Samuel el que toma las decisiones aquí, sino el Señor.  El Señor le ha dicho lo que debe decir si llega a sentirse retado.  El Señor le dirá lo que debe hacer.  El Señor le dirá a quien ungir.

1 SAMUEL 16:4-5: HIZO PUES SAMUEL COMO LE DIJO JEHOVÁ

4Hizo pues Samuel como le dijo Jehová: y luego que él llegó á Beth-lehem, los ancianos de la ciudad le salieron á recibir con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida? 5Y él respondió: Sí, vengo á sacrificar á Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él á Isaí y á sus hijos, llamólos al sacrificio.

“Hizo pues Samuel como le dijo Jehová: y luego que él llegó á Beth-lehem, los ancianos de la ciudad le salieron á recibir con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?” (v. 4).  Samuel obedece al Señor y va a Beth-lehem, un recorrido de unas 10 millas (16 kilómetros).

La edad es algo venerado.  Estos ancianos se encontrarían entre los hombres más mayores y sabios de cada comunidad.  Están encargados de administrar justicia (Deuteronomio 19:1; 22:18-19).  Fueron “todos los ancianos de Israel” los que primero retaron a Samuel, diciéndole, “He aquí tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos: por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes” (1 Samuel 8:4-5).  Saúl fue el rey que el Señor ungió para satisfacer esta petición de los ancianos.

Samuel tiene una reputación temerosa, amplificada por su reciente ejecución de Rey Agag (15:33).  Los ancianos, sin saber la razón por la visita de Samuel, están nerviosos, como es de esperar – están hasta temblando.  Deben preguntarse si algún ciudadano local se habrá ganado la ira de Dios.  Si es así, Samuel infligirá la ira de Dios sobre esa persona o sobre la comunidad entera.  Le preguntan a Samuel directamente, “¿Es pacífica tu venida?”

“Y él respondió: Sí, vengo á sacrificar á Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio” (v. 5a).  Samuel primero asegura a los ancianos que sus intenciones son pacíficas y después les invita a asistir al sacrificio.  Les dice que se limpien ritualmente – que se santifiquen para poder participar en un sacrificio sagrado.

No volveremos a oír nada de estos ancianos.

“Y santificando él á Isaí y á sus hijos, llamólos al sacrificio” (v. 5b).  Samuel santifica a Isaí y a sus hijos (pero falta uno de los hijos de Isaí, como pronto veremos).  Samuel también les invita a ellos al sacrificio.  Ya que no se vuelve a mencionar a los ancianos, no sabemos si aceptaron la invitación o si están presentes – aunque cuesta imaginar que rechazaran la invitación.  Parece que la congregación que asistirá el sacrificio incluye los ancianos, Isaí, y los hijos de Isaí.

1 SAMUEL 16:6-10: NO MIRES Á SU PARECER NI Á LO GRANDE DE SU ESTATURA

6Y aconteció que como ellos vinieron, él vió á Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. 7Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón. 8Entonces llamó Isaí á Abinadab, é hízole pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni á éste ha elegido Jehová. 9Hizo luego pasar Isaí á Samma. Y él dijo: Tampoco á éste ha elegido Jehová. 10E hizo pasar Isaí sus siete hijos delante de Samuel; mas Samuel dijo á Isaí: Jehová no ha elegido á éstos.

 “Y aconteció que como ellos vinieron, él vió á Eliab” (v. 6a).  Eliab es el primogénito de Isaí (1 Crónicas 2:13).  Según la ley del Torá, el primer nacido tiene prioridad (Éxodo 13:2, 12; 34:19; Levítico 27:26; Números 3:12-13; Deuteronomio 21:15-17).

“De cierto delante de Jehová está su ungido” (v. 6b).  Ungir es aplicar los óleos, pero este versículo tiene un sentido diferente.  “El ungido del Señor” se refiere a una persona que ha sido apartada por el Señor para hacer un papel especial.  Eso implica que el Señor no solo ha escogido a esta persona, sino que también le ha concedido el poder necesario para llevar a cabo las responsabilidades que esto conlleva.

“Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón” (v. 7).  Estos versículos enfatizan ver como se debe ver.  Samuel “vio á Eliab,” pero no le vio como el Señor le ve.

El Señor le dice a Samuel que no se enfoque en la apariencia de Eliab, ni en su altura.  Saúl era “un joven impresionante, quien “del hombro arriba sobrepujaba á cualquiera del pueblo” (9:2; véase también 10:23) pero estas características no le han hecho un buen rey.  El Señor busca otra cosa – algo más.

Personas tienden ver la superficie.  Ponemos demasiado empeño en las apariencias físicas.  Somos fácilmente engañados por personas que parecen tener buen carácter, pero que no lo tienen.  Jesús dirá, “¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad” (Mateo 23:27).

Pero no hay nada superficial en cómo nos ve el Señor.  El Señor ve nuestros corazones – sabe nuestros secretos más íntimos – evalúa nuestro carácter y nuestra fe con exactitud.

“Entonces llamó Isaí á Abinadab, é hízole pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni á éste ha elegido Jehová” (v. 8).  Abinadab es el segundo hijo nacido de Isaí (1 Crónicas 2:13).  Isaí presenta uno a uno ante Samuel los candidatos más aptos – ordenando a sus hijos según su edad.  Pero el Señor le dice a Samuel que Abinadab no es el elegido.

“Hizo luego pasar Isaí á Samma. Y él dijo: Tampoco á éste ha elegido Jehová” (v. 9).  Samma es el tercer hijo nacido de Isaí – llamado Sima en 1 Crónicas (1 Crónicas 2:13).  Pero el Señor le dice a Samuel que Samma no es el elegido.

“E hizo pasar Isaí sus siete hijos delante de Samuel” (v. 10a).  Isaí tiene siete hijos además de David – ocho en total.  Sin embargo, 1 Crónicas 2:13-15 dice, “Isaí engendró á Eliab, su primogénito, y el segundo Abinadab, y Sima el tercero; El cuarto Nathanael, el quinto Radai; El sexto Osem, el séptimo David.”

En la Biblia, el número siete tiene valor simbólico, representa completitud o cumplimiento.  “Y bendijo Dios al día séptimo, y santificólo, porque en él reposó de toda su obra que había Dios criado y hecho” (Génesis 2:3).  Jacobo sirvió siete años – y después otros siete años – por Raquel (Génesis 29:20).  En los tiempos de José, el mundo pasaría siete años de plenitud y siete años de carestía (Génesis 41).  Dios mandó a Israel que dejara la tierra en barbecho cada séptimo año (Levítico 25:2-6).

mas Samuel dijo á Isaí: Jehová no ha elegido á éstos” (v. 10b).  Isaí ha traído ante Samuel todos los posibles candidatos, pero el Señor no ha elegido a ninguno de ellos.

1 SAMUEL 16:11-12: LEVÁNTATE Y ÚNGELO, QUE ÉSTE ES

11Entonces dijo Samuel á Isaí: ¿Hanse acabado los mozos?

 Y él respondió: Aun queda el menor (hebreo: haq·qa·tan), que apacienta las ovejas.

 Y dijo Samuel á Isaí: Envía por él, porque no nos asentaremos á la mesa hasta que él venga aquí. 12Envió pues por él, é introdújolo; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto.  Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, que éste es.

“Entonces dijo Samuel á Isaí: ¿Hanse acabado los mozos? Y él respondió: Aun queda el menor (haq·qa·tan), que apacienta las ovejas.” (v. 11a).  En la mente de su padre, David es un candidato tan poco probable para ser rey que ni siquiera se le había ocurrido traerle del campo y presentarle ante Samuel.  David es el hijo menor de Isaí (haq·qa·tan) – la palabra hebrea también puede significar el más pequeño (Klein).

El hecho que David haya estado trabajando de pastor apunta hacia su futuro papel de rey.  En la Biblia, reyes y otros líderes – hasta Dios y Jesús – a menudo se comparan con pastores (Números 27:17; 2 Samuel 5:2; 1 Reyes 22:17; Salmo 23; Jeremías 12:10; 23:1-4; Ezequiel 34:2; Juan 10:1-10).

“Y dijo Samuel á Isaí: Envía por él, porque no nos asentaremos á la mesa hasta que él venga aquí” (v. 11b).  Samuel tiene que pedirle a Isaí que llame a David del campo para poder verle.

La decisión de Samuel de no sentarse hasta que llegue David marca la importancia de la ocasión.  Samuel es un hombre anciano.  Para él, estar horas de pie mientras espera a David no es cosa fácil.

“Envió pues por él, é introdújolo; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto” (v. 12a).  Dada la instrucción previa del Señor, “No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura,” nos sorprende oír que David es de hermoso parecer y de bello aspecto.  Rubio puede referirse al tono rojizo de su pelo o de su rostro – teñidos por el sol durante su labor en los campos.  Pero Cartledge dice que los israelitas tendrían la piel oscura y la palabra rubio seguramente se refería a una persona de tez más clara (Cartledge, 202; véase también Baldwin, 122).

“Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, que éste es” (v. 12).  A lo largo de este pasaje, está claro que el Señor es el que escoge – no Samuel.  El Señor escoge este candidato inesperado – el más joven en vez del mayor – quizá el más pequeño – cuyo padre nunca le pensó capaz de tener éxito.  A Dios le gusta obrar con candidatos que parecen inferiores, ya que la gente es más apta a entender su éxito como resultado del poder del Señor en lugar del poder que pueda tener el individuo (1 Corintios 1:27-29).

1 SAMUEL 16:13: Y SAMUEL TOMÓ EL CUERNO DEL ACEITE, Y UNGIÓ A DAVID

13Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungiólo de entre sus hermanos: y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó á David. Levantóse luego Samuel, y volvióse á Rama.

“Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungiólo de entre sus hermanos” (v. 13a).  Al comenzar este capítulo el Señor instruyó a David que llenase su cuerno de aceite para la ocasión (16:1).  Por fin, Samuel tiene oportunidad de usarlo.

Ungir con óleos se hacía por varios motivos (sanación, entierros, para expresar lamento o alegría).  En particular, se usaba para designar a una persona para un cargo importante.  En el Antiguo Testamento se ungían profetas (1 Reyes 19:16).  Se ungían sacerdotes (Éxodo 40:13-15).  Se ungían reyes (1 Samuel 10:1; 16:3, 12-13; 2 Samuel 23:1; 1 Reyes 1:39).  En el Nuevo Testamento a Jesús se le llama ungido (Juan 20:31; Hechos 5:42; Hebreos 1:9, etcétera).  Ser ungido aparta a la persona para hacer su papel distintivo de profeta, sacerdote, y rey.

Debía haber sido un momento importante para los hermanos de David ver como el admirado profeta ungía a su hermano.  No podían entender completamente la importancia de esta decisión, porque David se convertiría en un gran rey como ningún otro en la historia de Israel.  No obstante, sería una experiencia aleccionadora para estos hermanos – y para todos los presentes.

“y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó á David” (v. 13b).  Esta es la primera vez que se menciona el nombre de David.  El espíritu del Señor no solo desciende sobre él, sino que permanecerá con él “desde aquel día en adelante” – para siempre.  El próximo versículo dice, “Y el espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y atormentábale el espíritu malo de parte de Jehová” (16:14).

El ungir hace que el espíritu del Señor fortalezca a David.  Pronto veremos el efecto dramático de este poder cuando el pequeño David – demasiado pequeño para llevar armadura de guerrero – derrota al gigante Goliat (capítulo 17).  El espíritu del Señor también hará de David un gran rey.

También debemos anotar que este ungir toma lugar en privado.  David será rey más adelante.  Por ahora Saúl todavía es rey – y lo será por algún tiempo.

“Levantóse luego Samuel, y volvióse á Rama” (v. 13c).  Habiendo cumplido su misión, el anciano Samuel regresa a casa.  En este momento la historia pasa de Samuel a David.  Solo oiremos de Samuel una vez más (19:18-24) antes de su muerte (25:1).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, de dominio público, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAPHY:

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Brueggemann, Walter, Interpretation Commentary: I and II Samuel (Louisville: John Knox Press, 1973)

Cartledge, Tony W., Smyth & Helwys Bible Commentary: 1 & 2 Samuel (Macon, Georgia: Smyth & Helwys, 2001)

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Tsumura, David Toshio, The New International Commentary on the Old Testament: The First Book of Samuel (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2007)

Copyright 2010, Richard Niell Donovan