1 Samuel 1:4-202017-03-22T04:45:49+00:00

PASAJE BÍBLICO

1 Samuel 1:4-20

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

PARA VER SERMONES DE ESTE TEXTO, VAYA A:

https://www.sermonwriter.com/sermons/1-samuel-11-20-filled-with-good-things-butler

COMENTARIO:

EL CONTEXTO:

Al principio esta parece la simple historia de una mujer sin hijos que lleva su problema ante el Señor y encuentra la ayuda que necesita.  Sin embargo, esta historia es mucho más que eso.  El nacimiento de Samuel toma lugar durante la época de anarquía que se relata en los últimos capítulos del libro de Jueces – un tiempo en que “no había rey en Israel: cada uno hacía como mejor le parecía” (Jueces 17:6).  De la misma manera que mil años después Dios empezó con un bebé para redimir al mundo (Lucas 1-2), así también Dios empieza con un bebé – Samuel – para redimir a Israel.  Igual que la madre de Jesús – mujer devota pero común y corriente – fue escogida para ser la madre del Salvador del mundo, así también Anna y Elcana son personas devotas, pero normales – no el tipo de persona que uno escogería para cumplir un papel principal en la redención de Israel.  Por lo tanto, esta historia relata los humildes comienzos de Samuel y su nacimiento inusual para presentarnos uno de los personajes principales del Antiguo Testamento.

Los primeros tres versículos de este pasaje (que no aparecen en nuestra lectura) dan un indicio de lo que sigue.  Hablan de Elcana, “varón de Ramathaim de Sophim, del monte de Ephraim…. Y tenía él dos mujeres; el nombre de la una era Anna, y el nombre de la otra Peninna” (vv. 1-2a).  Una buena historia siempre tiene algún tipo de tensión que solucionar.  La mención de dos esposas es el primer indicio de esta tensión.

Entonces oímos, “Y Peninna tenía hijos, mas Anna no los tenía” (v. 2b).  Sabemos lo suficiente de la vida de aquel entonces para saber que la gente necesitaba descendientes para transmitir el nombre familiar y cuidar de los ancianos – y que las mujeres se valoraban, en gran parte, por su habilidad de tener hijos.  Anna se encuentra en una situación maldita.  Su infertilidad le da a Elcana razón para divorciarse de ella, pero él es un buen hombre y la ama.  Seguramente se casó con Peninna para tener los hijos que Anna no podía darle.

La presencia de otra mujer en la casa tenía que ser difícil para Anna.  Ver los frutos de Peninna y tener que estar con sus hijos día tras día aumentaría su miseria.  La situación nos hace pensar de la tensión que había entre Saraí y Agar (Génesis 16:4-5) y entre Rachêl y Lea (Génesis 30:1-24).
Elcana “subía todos los años de su ciudad, á adorar y sacrificar á Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, sacerdotes de Jehová” (v. 3).  Silo había sido el lugar de la tienda de reunión desde el comienzo de la ocupación israelí en la Tierra Prometida (Josué 18:1; 19:51).  La tienda de reunión y el Tabernáculo del Testimonio aún están ahí (2:22; 3:3).

La mención de Ophni y Phinees en versículo 3 oscurece la historia.  Pronto aprenderemos que son canallas que “no tenían conocimiento de Jehová. Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo” (2:12-13). Y que su pecado era “muy grande delante de Jehová; porque los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehová” (2:17).  Eli toleró su mal comportamiento y por eso Dios cortó su relación con Eli (2:22-36).

1 SAMUEL 1:4-8: ELCANA DABA A ANNA UNA PARTE ESCOGIDA

4Y cuando venía el día, Elcana sacrificaba, y daba á Peninna su mujer, y á todos sus hijos y á todas sus hijas, á cada uno su parte. 5Mas á Anna daba una parte escogida (hebreo: ‘ap·pa·yim – dos narices o dos caras); porque amaba á Anna, aunque Jehová (hebreo: yhwh – Yahvé) había cerrado su matriz. 6Y su competidora la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová había cerrado su matriz. 7Y así hacía cada año: cuando subía á la casa de Jehová, enojaba así á la otra; por lo cual ella lloraba, y no comía. 8Y Elcana su marido le dijo: Anna, ¿por qué lloras? ¿y por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

“Y cuando venía el día, Elcana sacrificaba, y daba á Peninna su mujer, y á todos sus hijos y á todas sus hijas” (v. 4).  Levítico 1-7 delinea en detalle los requisitos de los sacrificios.  En algunos casos, parte del sacrificio se debía quemar como ofrenda sagrada para el Señor y no ser consumida por humanos.  En otros casos, parte del sacrificio se debía quemar como ofrenda sagrada para el Señor y otra parte debía ser consumida por los sacerdotes y levitas que administraban el sistema de sacrificios.  En otros casos, sin embargo, parte de los sacrificios debía ser consumida por la persona que los ofrece y por su familia (Levítico 7:11-36).

La gente no solía consumir carne a diario.  En la mayoría de los casos, la gente solo comía carne cuando había algún festival, o en ocasiones en que la hospitalidad lo requería, o cuando había algún sacrificio.

Cada miembro de la familia debía recibir una porción del sacrificio.  En este caso Elcana le da a Peninna y a sus hijos una porción cada uno.

“Mas á Anna daba una parte escogida (‘ap·pa·yim – dos narices o dos caras); porque amaba á Anna” (v. 5a).  La pobre Anna solo debía recibir una porción del sacrificio, ya que no tenía hijos.  Entonces, esta ocasión que debería ser feliz para toda la familia, a Anna solo le recuerda de su infertilidad y la miseria que resulta de ella.

No estamos seguros del significado de ‘ap·pa·yim en este contexto.  Podría ser que las cabezas de los animales sacrificados se considerasen un premio, y que Elcana le diera a Anna las cabezas de dos animales.  Podría ser que ella recibiese una doble porción.  Cualquiera que sea el significado, el contexto deja claro que Elcana ama a Anna y le da una porción más grande de la que debía recibir.  Está claro que quiere honrarla y hacer más fácil su realidad.  Sabe que esta celebración es difícil para Anna y quiere ayudarla.

Puede que haya algo de ironía aquí.  Deuteronomio 21:15-17 requiere una doble porción para el primer nacido.  Aquí, la ironía es que Elcana le da la doble porción a Anna, la esposa que no tiene primer nacido.

aunque Jehová (yhwh – Yahvé) había cerrado su matriz” (v. 5b).  No es ninguna casualidad que Anna sea infértil.  Yahvé no le ha permitido concebir.

“Y su competidora la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová había cerrado su matriz” (v. 6).  Peninna es rival de Anna – la otra mujer en el hogar – la otra mujer en la vida de Elcana.  Elcana seguramente la tomó como segunda esposa para que ella le diera los hijos que Anna no podía darle.  Peninna tiene varios hijos – versículo 4 dice que tiene ambos hijos e hijas.  Ha logrado lo que Anna no podía.  Ha sido bendecida con hijos mientras que Anna ha permanecido estéril.

Ya sería bastante difícil para Anna si Peninna fuera una mujer amable, pero Peninna no lo es.  Tener hijos le da poder, y utiliza su posición privilegiada para amargarle la vida a Anna.  El narrador no lo cuenta en detalle, pero una mujer en el lugar de Peninna fácilmente podría mostrar desprecio hacia una mujer como Anna – solo hacen falta unas palabras o un gesto de desprecio.  Peninna no sabe ganar bien y Anna no sabe perder.

Por otro lado, también podemos simpatizar con Peninna.  Sabe que Anna es el primer amor de Elcana.  No es sorprendente que Peninna resiente a Anna, ya que Peninna está destinada a ocupar un segundo lugar en lo que se refiere al afecto de Elcana – y que Peninna usa su poder para amargarle la vida a Anna.

“Y así hacía cada año: cuando subía á la casa de Jehová, enojaba así á la otra” (v. 7a).  Cada año Elcana tiene la obligación de dar a los hijos de Peninna una porción cada uno.  Cada año hace lo que puede para aplacar a Anna – pero Peninna se cerciora de que Anna sienta el dolor de su infertilidad.  Sus palabras bien pensadas y gestos sutiles son tan efectivos como un cuchillo en el corazón de Anna.

“la casa de Jehová” (v. 7b).  Según tenemos entendido, esta casa no se trata de un edificio permanente sino de una tienda – aunque versículo 9 menciona un pilar.

“enojaba así á la otra; por lo cual ella lloraba, y no comía” (v. 7c).  Como se anota arriba, gente común y corriente solo consumía carne en ocasiones especiales, y esta ocasión sería una de ellas.  Para la mayoría de la gente sería una ocasión alegre – una celebración.  Disfrutaría de este día para comer carne.  Para Anna, sin embargo, esta ocasión se ha convertido en una experiencia tan dolorosa año tras año, que se rehúsa a comer.

“Y Elcana su marido le dijo: Anna, ¿por qué lloras? ¿y por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?” (v. 8).  ¡Buen intento, Elcana! ¡Si de verdad quieres hacer algo por Anna, pon a Peninna en su lugar! Pero Elcana es un hombre gentil – demasiado gentil para hacer lo que debe – demasiado flojo para exigirle a Peninna que ponga fin a su comportamiento cruel.

De todos modos, si Peninna cesara de provocar a Anna, Anna seguiría infértil.  Hay un vacío en el corazón de Anna que no se puede llenar con nada que no sea un hijo.

La referencia a los diez hijos puede aludir a la situación de Rachêl (esposa de Jacob).  Ella también fue infértil durante mucho tiempo mientras que Lea le daba seis hijos y una hija a Jacob – y mientras Bilha (sierva de Raquel) le daba dos hijos – y Zilpah (sierva de Lea) tenía dos más (un total de diez hijos y una hija).  Por fin, después de mucho esperar, Dios abrió la matriz de Rachêl y ésta dio luz a José (Génesis 30:22-24) – y después murió dando luz a Benjamín (Génesis 35:16-18).

1 SAMUEL 1:9-11: DEDICARÉ MI HIJO A JEHOVÁ

9Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á un pilar del templo de Jehová (hebreo: yhwh – Yahvé), 10Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente. 11E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos (hebreo: yhwh seba·ot), si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.

“Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo” (v. 9a).  Elcana, Peninna, y sus hijos han comido y bebido, pero Anna no lo ha hecho (v. 7c).

“y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á un pilar del templo de Jehová” (yhwh – Yahvé) (v. 9b).  Estar sentado en una silla es señal de autoridad.  Maestros se sientan en una silla mientras que gente común y corriente se sienta en el suelo o permanece de pie.  Es probable que Eli esté sentado junto a una columna de la puerta del templo observando a la gente y asegurándose de que la gente se comporte como es debido en el templo.

Esta mención de “un pilar del templo” sugiere que se trata de un edificio permanente.  Sin embargo, más adelante Dios dirá “Ciertamente no he habitado en casas desde el día que saqué á los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que anduve en tienda y en tabernáculo” (2 Samuel 7:6).

Debemos recordar que el tabernáculo es solo un pedazo de tela sobre un marco ligero.  Tiene marcos verticales de madera de acacia sostenidos por bases de plata.  Cada marco es de diez codos (15 pies o 4.5 metros) de largo y un codo y medio (27 pulgadas o 70 centímetros) de ancho.  Los lados norte y sur del tabernáculo tienen veinte marcos cada uno, y cada marco está sostenido por dos bases de plata.  Los otros dos lados tienen ocho marcos.  Estos están reforzados con barras de madera de acacia talladas de oro (Éxodo 26:15-30).  Por eso es lógico pensar que el tabernáculo tuviera un pilar y que se tratara de un tabernáculo y no de un edificio permanente.

“Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente” (v. 10).  En su profunda amargura, Anna recurre al único que la puede redimir o ayudar en su desesperación – a Yahvé, el que da vida.  La adversidad a menudo hace a la gente ponerse de rodillas ante el Señor.

“E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos (yhwh seba·ot), si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza”(v. 11).  Esta frase “Señor de los ejércitos” o “Jehová de los ejércitos” nos da la imagen de Dios rodeado por todos sus seres celestiales.

Anna no solo pide algo de Dios, pero también le promete algo.  Hace un voto a Dios para que la bendiga con un hijo y a cambio ella le devolverá ese hijo a Dios como nazareo.  Un voto es un contrato legal.  Si Dios le da a Anna un hijo, ella queda obligada a devolvérselo.  Aun así un esposo tenía el derecho de nulificar el voto de su esposa.  De no hacerlo el voto seguiría en pie.

Se debe anotar que hoy día gente todavía hace votos a Dios cuando se encuentra en situaciones extremas.  “Dios, si solo me ayudas a sobrepasar esta crisis, yo……”  No solemos tomar en serio los votos que hacemos.  Sería interesante ver cómo serían nuestras vidas si los tomáramos en serio.

La voluntad de Anna para darle su hijo a Dios nos hace pensar de Abraham, y su disposición de sacrificar a su hijo Isaac.  Sin embargo hay diferencias importantes.  Abraham seguía las órdenes de Dios cuando llevó a su hijo Isaac a la montaña para sacrificarle.  Aquí, Anna inicia el voto de entregar su hijo a Dios.  Anna no ofrece sacrificar a su hijo, pero sí se lo ofrece a Dios como sacrificio viviente.

Números 6:1-21 describe los requisitos que acompañan un voto nazareo.  Este voto es permitido para ambos hombres y mujeres – les aparta para el Señor y les hace santos para el Señor (Números 6:2, 8).  No se deben cortar el pelo ni comer ni beber del producto de la viña (ni siquiera la piel ni las semillas) o acercarse a un cadáver.  El propósito del voto es incierto, pero sí forja una relación particularmente fuerte con Dios durante el tiempo que la persona está bajo el voto nazareo.

Los que toman un voto nazareo no tienen obligación de hacerlo toda la vida.  No obstante, Anna promete que su hijo será nazareo toda su vida.

Puede ser que a Anna le inspire la historia de la madre de Sansón.  La mujer de Sora era infértil, y el Señor apareció ante ella y le dijo que tendría un hijo.  El Señor le dijo “mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda. Porque tú te harás embarazada, y parirás un hijo” (Jueces 13:4-5a).  Dios continuó instruyéndola, “y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos” (Jueces 13:5b).  Aunque el pecado de Sansón hizo que esta historia terminara mal (Jueces 14-16), le dio una idea a Anna de lo que podía hacer para agradar al Señor.

1 SAMUEL 1:12-18: QUE EL DIOS DE ISRAEL OTORGUE TU PETICIÓN

12Y fue que como ella orase largamente delante de Jehová, Eli estaba observando la boca de ella. 13Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha. 14Entonces le dijo Eli: ¿Hasta cuándo estarás borracha?; digiere tu vino. 15Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. 16No tengas á tu sierva por una mujer impía(hebreo: bat-be·liy·ya·’al – hija del mal): porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 17Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. 18Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste.

“Y fue que como ella orase largamente delante de Jehová, Eli estaba observando la boca de ella” (v. 12).  Esto indica que Anna estaba totalmente absorta en su rezo y por eso no percibió a Eli.  Eli parece estar asegurándose de que todo está bien dentro del santuario.

“Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha” (v. 13).  Eli observa el comportamiento de Anna y llega a la conclusión incorrecta – piensa que Anna está moviendo los labios en silencio porque está borracha.  Sería inapropiado estar embriagado en cualquier lugar, pero más aún dentro del tabernáculo.

“Entonces le dijo Eli: ¿Hasta cuándo estarás borracha?; digiere tu vino” (v. 14).  Eli solo cumple con su trabajo al retar a Anna.  Como sacerdote tiene la responsabilidad de asegurar el comportamiento moral en la comunidad.  También es responsable de asegurar que la gente muestre reverencia en el tabernáculo del Señor.

“Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová” (v. 15).  La respuesta de Anna a Eli demuestra que puede ser más fuerte de lo que pensábamos.  En aquella sociedad patriarcal las mujeres ocupaban el lugar más bajo en la cadena de autoridad, y los sacerdotes estaban muy por encima de ellas.  Muchas mujeres, al ser retadas por un sacerdote, por muy equivocado que estuviera, mostrarían deferencia.  Anna, sin embargo, no permite que la acusación de Eli quede sin comentario.

La respuesta de Anna es perfecta.  Muestra respeto por la autoridad de Eli pero al mismo tiempo le dice exactamente lo que pasa.  Le dice que no ha bebido nada fuerte.  Sus palabras, “trabajada de espíritu” y “derramado mi alma” transmiten la realidad de su dolor.  El hecho de que haya “derramado (su) alma delante de Jehová” muestra sensibilidad espiritual y propósito.

“No tengas á tu sierva por una mujer impía (bat-be·liy·ya·’al– hija del mal): porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora” (v. 16).  Aunque hay académicos que debaten el significado de bat-be·liy·ya·’al, está claro que tiene que ver con algún tipo de mal.  Referencias a be·liy·ya·’al (escrito Belial en la KJV) ocurren con frecuencia en el Antiguo Testamento y una vez en el Nuevo Testamento (Jueces 19:22; 20:13; 1 Samuel 2:12; 10:27; 25:17, 25; 30:22; 2 Samuel 16:7; 20:1; 23:6; 1 Reyes 21:10, 13; 2 Crónicas 13:7; 2 Corintios 6:15).  Siempre se refieren a algún tipo de mal o influencia demoniaca.

Anna le pide a Eli que reconsidere su primera impresión de ella – que es una borracha comportándose de manera irrespetuosa en el santuario del Señor.  Ella explica su situación.  Su comportamiento no es provocado por ninguna bebida, sino por ansiedad e irritación.  Está en su derecho de traer ante el Señor sus ansiedades más profundas.

Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho” (v. 17).  Eli reconoce la apasionada petición de Anna.  Puede ver por sus palabras y sus pensamientos que no está embriagada.  Una vez que Eli se da cuenta de su error rápidamente recapacita.  Le ofrece la paz a Anna y una oración para que Dios le conceda lo que pide.

“Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste” (v. 18).  Anna encuentra consuelo en las palabras de Eli.  Parece pensar de su bendición como una promesa.  Cuando antes no tenía ningún apetito y rehusaba comer (v. 7c), ahora come y bebe con Elcana.  Antes estaba deprimida pero ya no se encuentra triste.

1 SAMUEL 1:19-20: ANNA PARIÓ UN HIJO Y LO NOMBRÓ SAMUEL

19Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volviéronse, y vinieron á su casa en Ramatha. Y Elcana conoció á Anna su mujer, y Jehová se acordó de ella (hebreo: way·yiz·kere·ha). 20Y fué que corrido el tiempo, después de haber concebido Anna, parió un hijo, y púsole por nombre Samuel(hebreo:semu·’el), diciendo: Por cuanto lo demandé á Jehová.

“Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová” (v. 19a).  Es probable que Anna le haya dicho a Elcana lo que pasó en el tabernáculo – como rezó con fervor – como Eli la malinterpretó – y la bendición que recibió de Eli una vez éste se diese cuenta de su error.  Lo primero que hicieron Anna y Elcana la mañana siguiente fue levantarse temprano para alabar juntos.

“y volviéronse, y vinieron á su casa en Ramatha” (v. 19b).  Versículo 1 dice que Elcana era Ephrateo de Ramathaim.  Ahora aprendemos que Elcana y Anna regresan de Silo a su casa en Ramatha.

Silo está a unas 20 millas (32 kilómetros) al norte de Jerusalén.  Hay varias Ramathas, y eruditos suelen pensar que se trata de la Ramatha de Benjamin, 5 millas (8 km) al norte de Jerusalén.  La distancia de 15 millas (24 km) entre Silo y Ramatha sería un trayecto de un día.

Y Elcana conoció á Anna su mujer, y Jehová se acordó de ella” (way·yiz·kere·ha) (v. 19c).  Se nos ha dicho que Elcana ama a Anna, entonces es de suponer que ha mantenido relaciones sexuales con ella todo este tiempo.  Sin embargo esta vez es diferente.  Esta vez el Señor se acuerda de ella, tal como ella le había pedido en su oración (v. 11).  En este contexto way·yiz·kere·ha obviamente se refiere a algo más que recordar a alguien.  Recordar es un verbo de acción.  Quiere decir que Dios responde a la necesidad que Anna siente tan profundamente.

Y fué que corrido el tiempo, después de haber concebido Anna, parió un hijo” (v. 20a).  En este caso, esto es lo que significa “se acordó.”  Antes se nos dijo que “Jehová había cerrado su matriz” (vv. 5-6).  Ahora el Señor le abre la matriz para que pueda concebir.
“y púsole por nombre Samuel (semu·’el), diciendo: Por cuanto lo demandé á Jehová” (v. 20b).  El privilegio de nombrar a un hijo lo solía tener el padre, pero aquí la que ha rezado por un hijo y ha hecho el voto de dárselo a Dios también lo nombra.

La conexión entre el nombre de Samuel y la frase, “Por cuanto lo demandé á Jehová” confunde, porque el nombre de Samuel en hebreo no tiene nada que ver con pedir.  Las últimas dos letras del nombre de Samuel corresponden a El, un nombre genérico que se usa para cualquier dios.  Samuel podría significar “nombre de Dios.”  Cualquiera que sea su significado, está claro que Anna quiere que el nombre de Samuel recuerde a su oración y a la respuesta positiva de Dios.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

BIBLIOGRAFÍA:

Baldwin, Joyce G., Tyndale Old Testament Commentaries:1 & 2 Samuel, Vol. 8 (Downers Grove, Illinois:  Inter-Varsity Press, 1988)

Bergin, Robert D., The New American Commentary: 1, 2 Samuel, Vol. 7 (Broadman & Holman Publishers, 1996)

Birch, Bruce C., The New Interpreter’s Bible: Numbers- Samuel, Vol. II (Nashville: Abingdon Press, 1998)

Brueggemann, Walter, Interpretation Commentary: I and II Samuel (Louisville: John Knox Press, 1973)

Cartledge, Tony W., Smyth & Helwys Bible Commentary: 1 & 2 Samuel (Macon, Georgia: Smyth & Helwys, 2001)

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holladay, Carl R.; Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, B (Valley Forge: Trinity Press International, 1993)

Evans, Mary J., New International Biblical Commentary: 1 and 2 Samuel (Peabody, Massachusetts: Hendrickson Publishers, Inc., 2000)

Gehrke, Ralph David, Concordia Commentary: 1 and 2 Samuel (St. Louis: Concordia Publishing House, 1968)

Holbert, John C., in Van Harn, Roger (ed.), The Lectionary Commentary: Theological Exegesis for Sunday’s Text. The First Readings: The Old Testament and Acts (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 2001)

Klein, Ralph W., Word Biblical Commentary: 1 Samuel, Vol. 10 (Dallas: Word Books, 1983)

Newsome, James, in Brueggemann, Walter; Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV –– Year B (Louisville: Westminster John Knox Press, 1993)

Peterson, Eugene H., Westminster Bible Companion: First and Second Samuel (Louisville: Westminster John Knox Press, 1999)

Tsumura, David Toshio, The New International Commentary on the Old Testament: The First Book of Samuel (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2007)

Copyright 2015, Richard Niell Donovan