1 Corintios 4:1-52017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

1 Corintios 4:1-5

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Corintio era una ciudad importante y abundante en el istmo (franja estrecha de tierra) que separa el norte del sur de Grecia. El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia. Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23). Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos en Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido.

Pablo escribe esta carta para responder a un informe de la gente de Cloé sobre los problemas que hay en la iglesia de Corintio (1:11). En esta carta se dirige a estos problemas por medio de enseñanza apostólica.

Entre los problemas que Pablo ha discutido está el de las divisiones en la iglesia corintia, en parte causadas por las alianzas que han mostrado hacia Pablo o hacia Apolos (3:4). También ha hablado de la tendencia de algunos de estos cristianos de confiar en la sabiduría humana en lugar de confiar en la cruz de Cristo (1:18 – 2:16).

Algunos cristianos corintios han criticado a Pablo, porque en él no han encontrado elocuencia, ni sabiduría, ni la presencia carismática que ellos aprecian. Este problema se puede ver a lo largo de Corintios Primero y Segundo.

• Antes, Pablo dijo que Cristo le había enviado “á predicar el evangelio: no en sabiduría de palabras” (1:17). Por eso se contrasta fuertemente con Apolos, “varón elocuente, poderoso en las Escrituras” (Hechos 18:24).

• Pablo dijo, “ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder; Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios” (2:4-5).

• Más adelante en esta carta, Pablo defiende su ministerio ante “los que me preguntan” (9:3; capítulo 9 constituye su defensa).

• En otra carta que escribe más adelante a la iglesia corintia, Pablo reconoce que la gente dice que sus cartas “son graves y fuertes; mas la presencia corporal flaca, y la palabra menospreciable” (2 Corintios 10:10).

• También dirá, “aunque soy basto en la palabra, empero no en la ciencia” (2 Corintios 11:6).

Para los que aprecian sofisticación, sabiduría, elocuencia, y carisma, el hecho de que Pablo carezca de estas cualidades sería un fallo grave. Por eso algunos cristianos corintios han rechazado su liderazgo diciendo, “Yo soy de Apolos” (1:12).

En nuestro texto de hoy, Pablo escribe no solo para defender su labor con estos cristianos corintios, pero también para que vuelvan a poner su atención en la cruz de Cristo en lugar de enfocarse en las fuerzas y debilidades de los que les han servido como pastores. En parte, esto requiere que dejen de juzgar a sus pastores – y que dejen estos juicios en manos de Dios, de quien se puede esperar un juicio justo.

1 CORINTIOS 4:1-5: MINISTROS DE CRISTO Y DISPENSADORES DE LOS MISTERIOS DE DIOS

1Téngannos los hombres por ministros (griego: hyperetes) de Cristo, y dispensadores (griego: oikonomos) de los misterios (griego: mysterion) de Dios. 2Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel (griego: pistos). 3Yo en muy poco tengo el ser juzgado (griego: anakrino) de vosotros, ó de juicio humano (griego: hemera – día); y ni aun yo me juzgo. 4Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado (griego: dedikaiomai – de dikaioo); mas el que me juzga, el Señor es. 5Así que, no juzguéis (griego: krino) nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza (griego: ho epainos).

“Téngannos los hombres” (v. 1a). En versículo 6 Pablo dice, “he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros.” Entonces, el “nos” de este versículo se refiere a Pablo y a Apolos.

por ministros (hyperetes) de Cristo” (v. 1b). Las palabras que más a menudo se usan en el Nuevo Testamento para sirvientes es diakonos (palabra de donde viene nuestra palabra “diacono”) y doulos (que se parece más a “esclavo” que a “sirviente”). Un hypertes sería un sirviente de baja categoría. De todos modos, no importa la palabra que use Pablo. Las tres describen a un sirviente que debe cumplir los deseos de su amo.

Aunque un sirviente sería subordinado a su amo, un sirviente podría ser una persona significante por su propia cuenta. Por ejemplo, los sirvientes de un rey incluirían oficiales militares, asesores, administradores, y embajadores. Si el rey mandara hacer algo a una de estas personas, el rey esperaría que la gente cooperase plenamente con esa persona. Es decir, el sirviente llevaría en su persona algo de la autoridad del rey. Un insulto dirigido a su sirviente sería considerado como un insulto dirigido al rey mismo – y éste reaccionaría según la ofensa.

En este caso, Pablo y Apolos son sirvientes de Cristo, “Rey de reyes, y Señor de señores” (1 Timoteo 6:15; Apocalipsis 17:14). Por eso, llevan en su persona algo de la autoridad de Cristo. Estos cristianos corintios deben ofrecer a Pablo y Apolos la cortesía debida a la casa real con la que están asociados. De no ser así, pueden esperar que se les encuentre responsables de insultar a los sirvientes del Rey de reyes.

y dispensadores (oikonomos) de los misterios (mysterion) de Dios” (v. 1c). Un dispensador (oikonomos), como un sirviente, es subordinado a su amo, pero con una diferencia. Un sirviente puede ser una persona con responsabilidades significantes, pero hay sirvientes que no hacen más que lavar platos o limpiar suelos. Sin embargo, el significado de dispensador (oikonomos) indica responsabilidades importantes. Un dispensador es una persona elegida por su amo para supervisar sus negocios. Un dispensador puede estar a cargo de un palacio y sus trabajadores – o de la tesorería – o de las tierras y rebaños del amo. El Antiguo Testamento dice que el Faraón asignó a José el puesto de dispensador para resolver las cuestiones económicas de Egipto. José estaba a cargo de administrar las riquezas acumuladas durante siete años de abundancia para que Egipto prosperara durante los siete años de hambre que venían. Entonces, un sirviente puede tener responsabilidades importantes o no, pero un dispensador siempre las tendría.

“de los misterios de Dios” Pablo y Apolos son “dispensadores de los misterios de Dios.” Pablo usa la palabra, “misterio” o “misterios” frecuentemente (Romanos 11:25; 16:25; 1 Corintios 13:2; 14:2; 15:51; Efesios 1:9; 3:3-5, 9; 5:32; 6:19; Colosenses 1:26-27; 4:3; 2 Tesalónicos 2:7; 1 Timoteo 3:9, 16).

• En su carta a los romanos, Pablo habla de “la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio encubierto desde tiempos eternos, mas manifestado ahora” (Romanos 16:25-26).

• Más adelante en esta epístola, dirá, “He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados. En un momento, en un abrir de ojo, á la final trompeta” (1 Corintios 15:51-52).

• En Efesios, dice, “por revelación me fue declarado el misterio, como antes he escrito en breve; Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo: El cual misterio en los otros siglos no se dio á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu” (Efesios 3:3-5).

• En Colosenses, habla de “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos” (Colosenses 1:26).

Entonces se puede decir que, para Pablo, un mysterion es sabiduría espiritual que Dios ha revelado – por lo menos a algunos. Podíamos ir un paso más allá y decir que, para Pablo, estar a cargo de un mysterion revelado conlleva responsabilidad – administración.

Dios ha confiado ciertos misterios a Pablo y a Apolos – les ha hecho administradores de esos misterios. En su próxima carta a los corintios, dirá, “Tenemos empero este tesoro en vasos de barro” (2 corintios 4:7) – el tesoro es el Evangelio y los vasos de barro son Pablo y sus compañeros.

Pablo y Apolos pueden esperar que Dios les haga responsables por su habilidad de administrar. Por eso, podemos esperar que Dios también haga responsables a los que tratan de impedir su ministerio.

“Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel” (pistos) (v. 2). Anote que Dios requiere que los dispensadores sean pistos – fieles – pero no necesariamente exitosos según los estándares del mundo. Pablo era responsable de plantar la iglesia en Corintio, y Apolos de regarla – pero solo Dios podía hacerla crecer (3:7).

Dios también requiere que Pablo sea pistos – fiel – pero no exige que sea elocuente o sabio o carismático – características que estos cristianos corintios valoran. Es más, Pablo ya les ha dicho, “ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder; para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios” (2:4-5).

“Yo en muy poco tengo el ser juzgado (anakrino) de vosotros, ó de juicio humano” (v. 3a). Krino suele ser la palabra para juicio. Anakrino se refiere a la investigación y la examinación que se llevarían a cabo antes del juicio.

Pablo sabe que Dios le hará responsable de la manera en que administra los misterios que le ha confiado. Sabe que Dios espera que él sea fiel – de confianza – con su administración. En comparación, la investigación (anakrino) de estos cristianos corintios parece inconsecuente. ¿A él que le importa que busquen algo de qué culparle? ¿Quiénes son ellos en comparación a Dios? ¿Cómo se compara su opinión con la de Dios? Si Dios aprueba de Pablo, ¿qué importa que estos cristianos corintios aprueben o desaprueben de él?

Esto no significa que no hayan lastimado a Pablo mientras buscaban algo de que culparle. Tampoco significa que la obra del Evangelio no haya sufrido como resultado de su crítica. Solo significa que Pablo, responsable ante Dios, no puede poner mucha importancia en sus opiniones humanas.

“y ni aun yo me juzgo” (v. 3b). Hay pastores que se atormentan dudando de sí mismos. Se preocupan por su competencia y sensibilidad. Se preguntan si hubieran logrado cambiar la vida de alguien si hubieran dicho o hecho algo de manera diferente. Pasan los días dudando de sus propias decisiones.

Pablo rehúsa atormentarse de esta manera. Ha tratado de ser fiel con sus palabras y acciones, y eso es todo lo que puede hacer – y todo lo que Dios espera de él. La gente a quien dirige su ministerio también tiene responsabilidades. Ellos tienen la responsabilidad de aceptar o rechazar el Evangelio que Pablo les presenta. Tienen la responsabilidad de escuchar o no escuchar el consejo de Pablo. Al final, Dios reserva para sí mismo la responsabilidad de traer el crecimiento (3:7). Por lo tanto, Pablo simplemente trata de hacer lo correcto – y rehúsa pasarse los días atormentándose a sí mismo.

“Porque aunque de nada tengo mala conciencia” (v. 4a). A Pablo no se le ocurre nada malo que él puede haber hecho en su relación con la iglesia corintia. Ha predicado el Evangelio con lealtad. Ha enseñado fielmente. Su conciencia está tranquila.

“no por eso soy justificado” (dedikaiomai – de dikaioo) (v. 4b). Pero una conciencia tranquila no asegura que una persona sea inocente de pecado. Mucho depende en la manera que hemos entrenado a nuestra conciencia. Hay personas que pueden hacer cosas terribles sin sentir el menor remordimiento. Lo más que hacemos algo malo, el menos remordimiento que sentiremos.

Además, a la mayor parte de nosotros nos gusta racionalizar. Si racionalizamos lo suficiente, podemos llegar a creer que casi cualquier cosa que queramos hacer esté justificada.

Entonces, Pablo entiende que una conciencia tranquila no es lo mismo que una conciencia limpia.

“mas el que me juzga (anakrino), el Señor es” (v. 4c). Como se anota arriba, krino es la palabra que se suele usar para juicio. Anakrino se refiere a la investigación y la examinación que precede al juicio. No importa como los cristianos corintios investiguen o juzguen a Pablo, porque el Señor es el que pronunciará el juicio final. El juicio del Señor es el que cuenta.

Como queda claro en versículo 5, cuando Pablo dice, “el Señor,” está hablando de Cristo. En otro lugar dice, “Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno ó malo” (2 Corintios 5:10).

Pablo se da cuenta de que Cristo sabe todo de él y que hará cualquier investigación necesaria y pronunciará el juicio necesario. No obstante, también sabe que ha sido “justificado gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). Eso es lo que importa.

“Así que, no juzguéis (krino) nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor” (v. 5a). Cualquier juicio que nosotros podamos hacer es prematuro, porque no podemos ver completamente la vida de una persona – no conocemos los corazones de la gente – y no sabemos lo que Dios guarda para su futuro. Cuando venga el Señor, él hará el juicio final.

“el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones” (v. 5b). Cuando Cristo venga de nuevo, juzgará “vivos y muertos” (Hechos 10:42; 2 Timoteo 4:1; 1 Pedro 4:5). Al mismo tiempo, su luz brillante entrará en las grietas oscuras de nuestras vidas para revelar nuestros secretos más oscuros. Jesús mismo nos dio una imagen de esto en su discurso del juicio de las naciones (Mateo 25:31-46). “Entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mateo 25:31b-32). Premiará a las ovejas por dar de comer al hambriento, etcétera – y castigará a los cabritos por no hacerlo – y explica que la manera en que tratamos a los vulnerables es la misma manera en que tratamos a Jesús.

Cristo revelará nuestros secretos más profundos– no solo nuestras acciones secretas, sino también nuestros motivos – los propósitos escondidos que hay en nuestros corazones. Cristo no solo sabe si hemos sido buenos o malos, pero también sabe si nuestras buenas obras fueron motivadas por razones egoístas – o si nuestra apariencia de cascarrabias simplemente esconde un corazón de oro.

y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza” (ho epainos) (v. 5c). Esta es una conclusión sorprendente para este pasaje. Parece que Pablo dice que todos serán alabados por Dios en el Día del Juicio – lo cual sabemos que no es verdad (Mateo 25:31-46). Sin embargo, está claro que Pablo espera recibir alabanza de Dios ese día. Ha servido fielmente a un alto precio personal, por eso espera oír palabras de alabanza. Cualquier juicio anterior a ése es tentativo e insignificante. El juicio de Dios es el que cuenta.

Pablo no menciona la gracia de Dios en este versículo, pero quizá nosotros deberíamos hacerlo. Como Pablo dice en otra ocasión, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios; Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:23-24). Aparte de la gracia de Dios, nadie puede esperar oír palabras de alabanza en el juicio final. Hasta los mejores entre nosotros – los santos más sacrificados – no tienen nada que ofrecerle a Dios a cambio de su salvación. Cuando Cristo brille su luz sobre nuestras vidas, nos asustaremos de las cosas que pueda revelar. No podemos hacer nada más que llorar, “Dios, sé propició á mí pecador” (Lucas 18:13) – pero con eso basta.

1 CORINTIOS 4:6-21: POSDATA

Aunque estos versículos no aparecen en la lectura del leccionario, el que predica haría bien en entenderlos. Pablo se asegura de que estos cristianos corintios entiendan bien que lo que les ha dicho se aplica tanto a Apolos como a él (v. 6). Trata de ayudarles para que no terminen “hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro” (v. 6). Les recuerda que ya se han enriquecido y que no quedan motivos para seguir con los conflictos (v. 8). Dice (quizá con una nota de sarcasmo) que los apóstoles son necios y débiles, pero que los cristianos corintios son sabios y fuertes (v. 10) – y vuelve a relatar la manera en que él y otros pastores cristianos perseveran en su labor, manteniéndose fieles aun cuando son criticados y perseguidos (vv. 11-13).

Entonces, Pablo les habla a estos cristianos corintios como un padre les hablaría a sus hijos, aconsejándoles que le imiten (v. 16). Espera visitarles de nuevo (lo cual es un choque para la gente arrogante que esperaba no volver a verle) (vv. 18-20). Pregunta, “¿Qué queréis? ¿Iré á vosotros con vara, ó con caridad y espíritu de mansedumbre?” (v. 21).

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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www.sermonwriter.com

www.lectionary.org

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