1 Corintios 2:1-162017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

1 Corintios 2:1-16

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Corintio era una ciudad importante y abundante en el istmo (franja estrecha de tierra) que separa el norte del sur de Grecia. El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia. Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23). Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos en Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido.

Pablo escribe esta carta para responder a un informe de la gente de Cloé sobre los problemas existentes en la iglesia de Corintio (1:11). En esta carta, Pablo se dirige a estos problemas por medio de enseñanza apostólica. El primer problema se trata de las divisiones en la iglesia, al cual se dirige en versículos 10-17 – y del que hablará en más detalle en capítulo 3.

En capítulo 2, Pablo sigue desarrollando el contraste que introdujo en 1:18-31. Por un lado está la sabiduría humana, que los griegos valoran (Corintio es una ciudad griega). Por otro lado está la cruz de Cristo, “locura á los que se pierden; mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, es potencia de Dios” (1:18). Pablo dice que “lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres” (1:25). Demostró esta idea con los cristianos corintios, quienes no eran sabios ni poderosos ni nobles (1:26) – “lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte” (1:27). Pablo les recuerda a los cristianos corintios que no tienen nada de que jactarse excepto de su relación con el Señor. Dijo, “el que se gloría, gloríese en el Señor” (1:31).

1 CORINTIOS 2:1-5: ESTUVE YO CON VOSOTROS CON FLAQUEZA

1Asi que, hermanos, cuando fui á vosotros, no fui con altivez de palabra, ó de sabiduría, á anunciaros el testimonio de Cristo. 2Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesucristo, y á éste crucificado. 3Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor y temblor; 4Y ni mi palabra (griego: logos) ni mi predicación (griego: kerygma) fue con palabras (griego: logos) persuasivas de humana sabiduría (griego: sophia), mas con demostración del Espíritu y de poder; 5Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios.

“Así que, hermanos, cuando fui á vosotros, no fui con altivez de palabra, ó de sabiduría, á anunciaros el testimonio de Cristo. Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesucristo, y á éste crucificado” (vv. 1-2). En 1:26-31, Pablo habló de los cristianos de Corintio, quienes no eran sabios ni poderosos ni nobles – pero a quienes Dios escogió – Dios cumple sus propósitos a través de ellos. El hecho de que hayan sido escogidos por Dios no es un accidente. Dios escoge deliberadamente “lo vil del mundo y lo menos preciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” (1:28).

Ahora, habiendo usado el ejemplo de los cristianos corintios para demostrar la diferencia entre la sabiduría humana y la de Dios, Pablo vuelve a predicar para seguir haciendo este contraste. Pablo llegó a Corintio anunciando “el testimonio de Cristo.” Es difícil imaginar una obra más difícil y más grandiosa. Aún nuestros mejores científicos se esfuerzan por comprender los misterios del átomo. Quitan capas una tras otra solo para revelar más complejidades dentro de las cosas que Dios ha creado – pero no tratan de quitar las capas que revelarían a Dios mismo. Reconocen que esa tarea va más allá de sus capacidades y aparatos científicos. Sin embargo, Pablo viene a los cristianos corintios proclamando los misterios de Cristo.

Pablo no utilizó retórica (el arte de preparar argumentos persuasivos) ni oratoria (el arte del discurso público) para entrar en estos misterios profundos. Los griegos premiaban la retórica y la oratoria, y hacían celebridades de los grandes oradores. Sería lógico que Dios le hubiera dado a Pablo una gran capacidad oratoria para utilizarla en su servicio. Si Pablo fuera gran orador, ¿no podría así ganarse a más gente para Cristo?

Pero gracias a su visión inspirada por Dios, Pablo escogió otra manera de construir el reino – igual que Cristo Jesús escogió otra manera. Para agrandar el reino de Dios, Cristo escogió el camino de la cruz – algo que, desde la perspectiva humana, parecía una tontería. Pero Jesús había dicho, “Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo” (Juan 12:32), y eso es exactamente lo que pasó. Gente se veía, y todavía se ve, atraída hacia un salvador que se entregó por completo a sí mismo para servirles.

De la misma manera Pablo decidió no depender de su capacidad retórica para proclamar los misterios de Dios. No discutió hasta hacer a los corintios creer en Cristo. No utilizó silogismos enrollados para arrastrar de ellos hacia la fe. No les maravilló con una voz profunda ni con gestos manipulativos. No utilizó ninguna de las destrezas humanas que los griegos tanto apreciaban. Simplemente les habló de “Jesucristo, y á éste crucificado” – y con eso bastó.

Para ver un ejemplo de uno de los discursos de Pablo centrado en Cristo y en la cruz véase Hechos 13:16-41. En ese sermón, Pablo relató en breves palabras la obra de Dios con el pueblo de Israel, desde Moisés hasta David (vv. 17-22), y estableció la conexión entre David y Jesús (13:23). Relató brevemente el ministerio de Juan Bautista (13:24-25), y entonces pasó directamente a los eventos que culminaron en la crucifixión de Jesús (13:26-29). Les habló de la resurrección de Cristo y de sus apariencias ante testigos después de ser resucitado (13:30-31). Concluyó recontando las bendiciones logradas como resultado de la muerte y resurrección de Cristo (13:32-41). Como se ve en este breve resumen, la predicación de Pablo se centraba definitivamente en Cristo y en la cruz.

“Y estuve yo con vosotros con flaqueza” (v. 3a). En versículos 1-2, Pablo dijo que su predicar no se caracterizaba por “altivez de palabra, ó de sabiduría” (v. 1), sino que se enfocaba solamente en “Jesucristo, y á éste crucificado” (v. 2). Ahora, en versículo 3, Pablo mueve el énfasis de las características de su predicación a las características de su persona. Aunque era un apóstol llamado personalmente por Jesucristo (Hechos 9), Pablo no mostraba el orgullo tan grande que podría haber sentido. No se jactaba ni gritaba. No buscaba estatus de celebridad. En cambio, vino a ellos “con flaqueza, y mucho temor y temblor.”

En cuanto a la “flaqueza” de Pablo, reconoció que muchos dijeron de él “(sus) cartas son graves y fuertes; mas la presencia corporal flaca, y la palabra menospreciable” (2 Corintios 10:10). Habló de tener “un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera” (2 Corintios 12:7). Apeló al Señor para librarle de este tormento, pero el Señor respondió, “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona” (2 Corintios 12:9). Pablo concluyó, “Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso” (2 Corintios 12:10). Pablo podía contentarse con sus debilidades, sabiendo que “lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Corintios 1:25) y que “lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte” (1 Corintios 1:27). Jesús manifestó la fuerza de la debilidad en la cruz, y siguió manifestándola en la persona del apóstol Pablo.

“y mucho temor y temblor” (v. 3b). Pablo tenía muchas razones por las que acercarse a su ministerio con temor y temblor. Una de ellas era que tenía un papel significante que determinaría el destino espiritual de muchas personas. Cada pastor siente el peso de este tipo de responsabilidad.

También, al llegar a Corintio, Pablo ya había experimentado persecución. Uno de los primeros lugares que visitó fue Antioquía de Pisidia, donde fanáticos judíos “concitaron mujeres pías y honestas, y á los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de sus términos” (Hechos 13:50). Entonces Pablo y Bernabé fueron a Iconio, donde sus oponentes trataron de apedrearles (Hechos 14:5). Fueron a Listra y Derbe, donde sus oponentes de Antioquía e Iconio apedrearon a Pablo, creyendo que le habían matado (Hechos 14:19). En Filipo, Pablo y Silas fueron arrestados y encarcelados (Hechos 16:16:40). Fueron a Tesalónica, donde oponentes “juntando compañía, alborotaron la ciudad” (Hechos 17:5). Fueron a Berea, donde recibieron una calurosa bienvenida, pero oponentes de Tesalónica les siguieron e incitaron a las multitudes allí (Hechos 17:13). Pablo fue a Atenas, donde recibió una fría bienvenida (Hechos 17:16-34). Entonces llegó a Corintio, donde sus oponentes respondieron “contradiciendo y blasfemando” (Hechos 18:6). No es sorprendente que Pablo llegara a Corintio con mucho temor y temblor.

Pero el Señor se le apareció a Pablo en una visión diciendo, “No temas, sino habla, y no calles: Porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18:9-10).

“Y ni mi palabra (logos) ni mi predicación (kerygma) fue con palabras (logos) persuasivas de humana sabiduría (sophia), mas con demostración del Espíritu y de poder; Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios” (vv. 4-5).

El logos de Pablo (palabra o discurso) no era el logos de sophia (sabiduría), sino el kerygma – palabra griega que significaba proclamación, pero que llegó a ser asociada con el contenido de la temprana predicación apostólica. En su libro, The Apostolic Preaching and Its Developments, C.H. Dodd resumió el kerygma diciendo que incluye: (1) El cumplimiento de la escritura (2) La inauguración de una nueva edad (3) El linaje de Jesús, trazado hasta el Rey David (4) La muerte de Jesús en una cruz (5) El entierro de Jesús (6) La resurrección de Jesús (7) La exaltación de Jesús y (8) La promesa que Jesús volverá de nuevo para juzgar y salvar.

Si Pablo hubiera utilizado una gran oratoria para ganarse los corintios para Cristo, muchos hubieran sido atraídos a Pablo en lugar de a Cristo. Aunque Pablo no usaba métodos extravagantes ni sabiduría elaborada, gente hubiera sentido alianza con él en lugar de con Cristo. Algunos dijeron, “Yo cierto soy de Pablo,” o “yo de Apolos,” o “yo de Cefas,” o “yo de Cristo” (1:12) –resultando en divisiones en la iglesia corintia. Ese problema hubiera sido mucho peor si Pablo hubiera utilizado métodos que llamaran la atención a su carisma en lugar de a la fuerza salvadora de Cristo. Pablo modificó sus métodos y su mensaje para llamar la atención a la fuerza de Dios en lugar de hacer resaltar la sabiduría humana.

Y si Pablo hubiera actuado como un gran orador, hubiera sido tentado por el orgullo espiritual. Esto hubiera obstruido todo lo que Dios le pidió hacer.

Pero si Pablo no utilizaba fuegos artificiales para decorar su predicación, Dios proveyó la pirotécnica del Espíritu en forma de una “demostración del Espíritu y de poder” (v. 4b). Esto resultó en la conversión a la fe de muchos corintios, no como resultado de la “sabiduría de hombres,” sino “en poder de Dios” (v. 5).

Como veremos más adelante, algunos de estos cristianos corintios experimentaron la pirotécnica del Espíritu al hablar en lenguas. Este es un don válido, pero causó que muchos cayeran en el orgullo espiritual (capítulos 12-13).

Nosotros que somos llamados a predicar el Evangelio debemos escuchar cuidadosamente lo que Pablo dice aquí. Solemos pensar que no podemos comunicar el Evangelio efectivamente si no utilizamos lenguaje e historias del kosmos – el mundo que a menudo se opone a Dios – Hollywood, la televisión, y otros tipos de prensa secular. El ejemplo de Pablo de una predicación centrada en Cristo y en la cruz nos llevaría en otra dirección. No sé si él apoyaría el uso de este lenguaje y estas historias, pero sí es seguro que los haría secundarios al lenguaje y las historias de la Biblia.

1 CORINTIOS 2:6-10: SABIDURÍA NO DE ESTE SIGLO

6Empero hablamos sabiduría de Dios entre perfectos (griego: teleios); y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen: 7Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta (griego: apokrypto sophia en mysterion), la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria: 8La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria: 9Antes, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oreja oyó, Ni han subido en corazón de hombre (griego: kardia), Son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman. 10Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

“Empero hablamos sabiduría de Dios entre perfectos (teleios); y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen” (v. 6). La palabra teleios conlleva la idea de entero o completo – “perfecto” es una buena traducción. En el próximo capítulo, Pablo distinguirá entre cristianos maduros (perfectos), que están listos para recibir alimento espiritual sólido, y “niños en Cristo” que han de ser alimentados con leche espiritual (3:1-2). Ahora, en este versículo, Pablo dice que debe tratar a estos dos grupos de manera diferente – debe ajustar su mensaje según la habilidad del individuo para entenderlo y recibirlo. Esto no significa que predica otra cosa que no sea Cristo crucificado a cualquier grupo, sino que relata su mensaje en lenguaje simple para el grupo menos maduro y en lenguaje más complejo para el grupo más maduro.

Pero en ningún caso relata el evangelio con la “sabiduría de este siglo.” En el Nuevo Testamento, “este siglo” a menudo se contrasta con “el porvenir” (Mateo 12:32; Marcos 10:30; Lucas 18:30; 20:34-35; Galatos 1:4). En esa dicotomía, “este siglo” es malvado, y “el porvenir” se trata del tiempo en que el reino de Dios estará completamente establecido y en el que los justos regirán.

“príncipes de este siglo” podrían ser hombres como Herodes y Pilatos – hombres que tienen bastante poder civil. Hombres así viven y rigen, pero después mueren y suelen ser pronto olvidados.

“príncipes de este siglo” también se podría referir a las fuerzas espirituales como “el dios de este siglo” que ciega las mentes de los creyentes a la gloria de Cristo (2 Corintios 4:4). Dioses de este tipo también están “destinados a perecer,” porque Cristo barrerá todas las fuerzas del mal cuando vuelva de nuevo.

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta (apokrypto sophia en mysterion), la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria” (v. 7). Aunque Pablo no proclama lo que el mundo considera sabiduría, sí proclama la sabiduría de Dios. Antes habló de “la sabiduría de Dios” como “Cristo crucificado” (1:21-24). Como se ha anotado previamente, esto es lo que él proclama – “Cristo crucificado.”

La sabiduría de Dios es apokrypto sophia en mysterion – sabiduría escondida en un misterio. Cuando Pablo dice que la sabiduría de Dios es sabiduría escondida en un misterio, no quiere decir que es algo inaccesible para los humanos. En vez, es un misterio – algo guardado en secreto por un tiempo y después revelado a los que vienen a Dios en la fe (Romanos 16:25; Efesios 3:9). El evangelio es un misterio (Efesios 6:19), igual que Cristo (Colosenses 2:2).

La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria” (v. 8). Como se anota arriba, los “príncipes de este siglo” se podría referir a hombres como Herodes y Pilatos – o se podría referir a poderes espirituales como los del “dios de este siglo” que ciega las mentes de los creyentes a la gloria de Cristo (2 Corintios 4:4). En este caso, seguramente se refiere al primero (Herodes y Pilatos), porque ellos fueron los responsables de crucificar “al señor de la gloria” – que seguramente no hubieran hecho si hubiesen entendido el significado de lo que estaban haciendo.

“Antes, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oreja oyó, Ni han subido en corazón de hombre (kardia), son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman” (v. 9). No estamos seguros de lo que Pablo cita aquí. Lo más probable es que viene de Isaías 64:4. Dice, “Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.”

Nuestros ojos y oídos proveen mucha de la información en la que basamos nuestras decisiones. Para muchos es difícil creer algo que no han visto con sus propios ojos y examinado con sus propios sentidos.

Aunque “corazón” es una traducción literal de kardia, la gente de los tiempos bíblicos, ambos en el Antiguo y el Nuevo Testamento, pensaba del corazón como el centro del intelecto en lugar del centro de las emociones. Por lo tanto, cuando Pablo dice que “han subido en corazón de hombre,” se refiere a lo que estas personas han imaginado.

No podemos entender por nuestro propio intelecto lo que “Dios ha preparado para aquellos que le aman” – la gracia y la salvación que ofrece gratuitamente a quienes se le acercan en fe.

“Empero Dios nos lo reveló á nosotros por el Espíritu” (v. 10a). Aunque nuestros sentidos o intelectos no pueden discernir los misterios de Dios, sí podemos conocerlos por medio de la revelación. Dios nos ha mostrado lo que no podíamos ver por nuestra cuenta, y lo ha hecho a través de su Espíritu Santo que vive en nosotros.

“porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (v. 10b). Como humanos, no tenemos la capacidad de ver dentro de las profundidades de Dios. Decir que nos creemos capaces de encontrar los misterios divinos sería como un perro o un gato que cree entender las profundidades de su amo humano. Aunque los mascotas pueden entender mucho, no pueden entender las complejidades del pensamiento humano o el arte. Su entendimiento se limita a cosas muy básicas. De la misma manera, nosotros no podemos entender los misterios de Dios, porque van más allá de nuestro entendimiento. No obstante, el Espíritu Santo puede entender los misterios de Dios, y Dios nos concede el Espíritu Santo, en parte, para que podamos entender esos misterios también.

1 CORINTIOS 2:11-13: SOLO EL ESPÍRITU DE DIOS CONOCE Á DIOS

11Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo (griego: kosmos), sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado (griego: charizomai); 13Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual (griego: pneumatikos).

“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (v. 11). De niños, cuando otro niño nos llamaba una palabrota nosotros respondíamos, “hay que ser uno para conocerlo.” Esta es la idea que Pablo presenta aquí – “Tienes que ser uno para conocerlo.” Siendo humanos, conocemos el espíritu humano, pero solo el Espíritu de Dios conoce la profundidad de los misterios divinos.

“Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo (kosmos), sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado” (charizomai) (v. 12). En el Nuevo Testamento, kosmos generalmente se refiere a la parte del mundo que se opone a Dios. Este es el caso en este versículo. Pablo contrasta el espíritu del kosmos con el Espíritu de Dios. Dios da su Espíritu a los que se le acercan en fe y ese Espíritu hace posible que la persona de fe “conozca lo que Dios nos ha dado” (charizomai).

La palabra charizomai se relaciona a la palabra charis, que se suele traducir “gracia.” En el Nuevo Testamento, charis se refiere a la merced de Dios – el favor de Dios no merecido. “Lo que Dios nos ha dado” (charizomai) son dones que Dios nos ofrece libremente. No podemos ganarlos pero Dios nos los da de todos modos. Estos dones espirituales nos permiten comprender a Dios de una manera, manera inaccesible para los que no los hayan recibido. Sin embargo, cristianos no tienen lugar para jactarse ya que estos dones no son premios que ganamos u honores que merecemos, son dones regalados a quienes no los merecen.

“Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu” (v. 13a). Al leer este versículo, debemos recordar que Pablo era un hombre educado y sofisticado. Era de Tarso, una ciudad cosmopolita. Había estudiado la ley judía bajo Gamaliel, un fariseo prominente, maestro de la ley y miembro del Sanedrín (Hechos 22:3; 5:34). Gamaliel enfatizaba el estudio del griego, y de ahí Pablo desarrolló su facilidad con el idioma del Nuevo Testamento. La habilidad de Pablo para usar el idioma de los griegos de manera persuasiva es prueba de su intelecto y educación.

No obstante, Pablo no dependía en su intelecto y sofisticación – su sabiduría humana – para proclamar el evangelio. En vez, él y sus compañeros proclamaban las palabras que el Espíritu Santo les había entregado. Lo que él relataba a la gente no era de su propia invención o el producto de su experiencia, en vez, era un don de Dios – la revelación.

“acomodando lo espiritual á lo espiritual” (pneumatikos) (v. 13b). Pablo y sus compañeros interpretan “lo espiritual á lo espiritual” (pneumatikos) – aquéllos cuyo enfoque está en lo espiritual y no en el mundo físico. Son estas personas las que están equipadas para oír palabras espirituales, para apreciar el evangelio, y para recibir el Espíritu. No son tierra dura ni rocosa ni tierra infestada de espinas, sino que son tierra fértil (véase Mateo 13:1-9, 18-23).

1 CORINTIOS 2:14-16: EL ESPIRITUAL JUZGA TODAS LAS COSAS

14Mas el hombre animal (griego: psychikos) no percibe (griego: dechomai) las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente. 15Empero el espiritual (griego: pneumatikos) juzga (griego: anakrino) todas las cosas; mas él no es juzgado de nadie (griego: oudeis). 16Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

“Mas el hombre animal (psychikos) no percibe (dechomai) las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” (v. 14).

El psychikos (hombre animal – sin espíritu) se contrasta con pneumatikos (hombre espiritual) en que psychikos se enfoca en lo natural (el kosmos) que tan a menudo se opone a Dios, mientras que pneumatikos se enfoca en lo espiritual. El psychikos (hombre animal – sin espíritu) no puede “percibir las cosas que son del Espíritu de Dios,” porque no las quiere, y piensa de ellas como locura. No puede comprender cosas espirituales, porque su corazón se enfoca en el kosmos en lugar de enfocarse en las cosas de Dios.

“Empero el espiritual (pneumatikos) juzga (anakrino) todas las cosas” (v. 15b). En contraste con el psychikos (el hombre animal), el pneumatikos (el espiritual) está equipado para anakrino (discernir, juzgar, evaluar) todas las cosas, espirituales y no espirituales.

Esta palabra, anakrino (juzgar, discernir), está basada en la palabra krino (juez) y tiene varios significados – escudriñar, investigar, examinar, discernir. La idea es que la persona espiritual es capaz de juzgar cosas mundanas – cosas indiferentes o contrarias al Espíritu de Dios. La persona espiritual está bien equipada para ver el centro vacío de las actividades mundanas que parecen atractivas por fuera. Está mejor equipada que la mayoría para evitar personalmente la tentación, y también está equipada para aconsejar a los demás sobre asuntos espirituales y también mundanos. Usted conoce a personas así. Las conoce como personas sabias y de confianza. Esto no significa que nunca cometan un error, pero sí significa que discernirán más que la mayoría – y que serán más honestos y de fiar que la mayoría.

Los Jefes de Operaciones de las grandes corporaciones harían bien en tener a una persona espiritual como consejero. La persona espiritual es más capaz que la mayoría de ver trampas morales (y quizá legales) que pueden resultar de una decisión en particular. Jesús les dijo a sus discípulos que fueran “prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (Mateo 10:16). Todos necesitamos de un consejero así.

mas él no es juzgado de nadie” (oudeis) (v. 15b). Recuerde que aquí Pablo sigue hablando de gente espiritual. Este versículo no significa que gente espiritual no se somete a Dios, sino que no se somete a oudeis – cualquier hombre o mujer. Este versículo tampoco excusa a cristianos de las leyes civiles (véase Romanos 13:1-7; Tito 3:1). No obstante, nuestra primera alianza debe estar con Dios, que es el único que tiene la capacidad de juzgar correctamente a la persona habitada por el Espíritu Santo de Dios.

“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruyó?” (v. 16a). Pablo cita Isaías 40:13, cuando el pueblo de Israel trataba de entender su cautividad en Babilonia. Para ellos, su cautividad les parecía totalmente incorrecta. ¿No era el pueblo de Yahvé? ¿No tenían ellos un pacto con Dios? ¿No debía Yahvé protegerles de los babilonios? ¿No debía Dios darles un líder fuerte como Moisés para liberarles de su cautiverio? Pero Isaías dice que no pueden conocer la mente de Yahvé. No están equipados para darle consejos a Yahvé.

Esto también es verdad de nosotros hoy. Aún luchamos por entender el mundo natural a nuestro alrededor. Cuando investigamos sus misterios, nos vemos enredados entre nuevos misterios. Lo más que aprendemos, lo más que nos damos cuenta de lo que todavía no sabemos. Si eso es verdad de nuestra relación con el mundo natural, ¿no es también verdad de nuestra relación con Dios Todopoderoso?

“Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (v. 16b). En Isaías 40:13 (citado en versículo 16a), “la mente del Señor” significaba “la mente de Yahvé.” Ahora, en este versículo, Pablo pasa naturalmente a hablar de “la mente de Cristo.”

La persona espiritual, habiendo renacido por la gracia de Dios, empieza a ver la vida desde otra perspectiva – la perspectiva de Cristo. Todo es diferente desde la perspectiva de Cristo.

En Filipenses 2:5-8, Pablo pide que cristianos tengan la mente de Cristo Jesús – y revela lo que eso significa. La mente de Cristo Jesús se centra en el servicio. Tomó la forma de Dios, vaciándose a sí mismo – tomó la forma de un siervo – la forma de un ser humano, el hijo de un carpintero. “Se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8).

Pocos de nosotros podemos decir que llegamos a este nivel de generosidad. Cuando Pablo dice que debemos tener la mente de Cristo, lo dice como una realidad tanto como un ideal – algo que es verdad ahora, pero algo en lo que aún debemos crecer. Según los límites hasta donde tenemos la mente de Cristo, podemos ver las cosas de una manera que rinde nuestros viejos valores irrelevantes y en la que una vida de servicio y devoción pasa a ser el ideal que debemos buscar.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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