1 Corintios 15:12-202017-03-22T04:45:22+00:00

PASAJE BÍBLICO

1 Corintios 15:12-20

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Corintio era una ciudad rica e importante en el istmo (franja estrecha de tierra) que separa el norte del sur de Grecia. El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia. La obra de Pablo en Corintio durante este tiempo se relata en Hechos 18 con bastante detalle.

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23). Después de salir de Corintio, escribió una carta a los cristianos de Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido.

Pablo escribe esta carta para responder a un informe de la gente de Cloé sobre los problemas que hay en la iglesia de Corintio (1:11). En la carta, Pablo les ofrece enseñanza apostólica para responder a estos problemas, que incluían:

• Preguntas de la autoridad apostólica de Pablo (capítulos 1, 4)

• Divisiones en la iglesia (capítulos 3-4)

• Inmoralidad sexual (capítulo 5)

• Pleitos entre creyentes (capítulo 6)

• Preguntas del matrimonio y la sexualidad (capítulo 7)

• Preguntas de consumir alimentos de animales sacrificados a los ídolos (capítulos 8-10)

• Abusos durante la Cena del Señor (capítulo 11)

• Temas relacionados con dones espirituales (capítulos 12-14)

Estos eran (con excepción de las preguntas de la autoridad de Pablo) temas morales y éticos – temas relacionados con el comportamiento de los cristianos corintios. Sin embargo ahora, en capítulo 15, Pablo entra en doctrina, dirigiéndose a lo que creen los cristianos corintios. La doctrina se trata de la resurrección de Cristo – y de como esta doctrina apoya y mantiene la creencia en la resurrección de los que fallecen.

En capítulo 2 Pablo se refirió al tema de la crucifixión de Cristo. Ahora, en capítulo 15, habla de la resurrección, la de Cristo (15:1-11) y la nuestra (15:12-58). Por lo tanto, capítulos 2 y 15 hacen de paréntesis para las partes de esta carta que se refieren a temas éticos.

Algunos cristianos corintios han cuestionado la resurrección de creyentes. Sus dudas surgieron de dos sitios:

Primero, algunos de ellos son judíos, y en aquel entonces el judaísmo se encontraba dividido en cuanto a la resurrección. El Antiguo Testamento habla de Sheol como la morada de los muertos – un lugar donde los difuntos quedan apartados de los vivos y de Dios. Al principio, el pueblo judío solía pensar de Sheol solo como una tumba. Con el paso del tiempo, su sistema de creencias empezó a aceptar la resurrección. Aunque el Antiguo Testamento no usa la palabra resurrección, sí incluye varias alusiones a esta palabra:

• “Yo hago morir, y yo hago vivir” (Deuteronomio 32:39).

• “Jehová mata, y él da vida: El hace descender al sepulcro, y hace subir” (1 Samuel 2:6).

• “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo: Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios” (Job 19:25-26).

• “Destruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros” (Isaías 25:8).

• “Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán” (Isaías 26:19).

• “He aquí, yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío… Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abriere vuestros sepulcros, y os sacare de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi espíritu en vosotros, y viviréis” (Ezequiel 37:12-14). Estas palabras de Ezequiel se refieren al renacer de Israel como pueblo de fe en lugar de la resurrección del creyente individual.

• “Darános vida después de dos días: al tercer día nos resucitará y viviremos delante de él” (Ósea 6:2).

Ya para los tiempos del Nuevo Testamento, algunos judíos (como los saduceos) negaban cualquier posibilidad de resurrección o de una vida después de la muerte, mientras que otros judíos (como los fariseos) sí creían en la resurrección de los muertos (Mateo 22:23; Marcos 12:18).

Segundo, Corintio era una ciudad griega, y los griegos estaban bajo la influencia del dualismo platónico. El dualismo divide las cosas en dos partes, como el bien y el mal o la materia y la no-materia. Muchos dualistas pensaban de la materia (el cuerpo) como algo sin importancia o malvado, y de la no-materia (el alma) como algo bueno. Platón enseñaba que el cuerpo físico es una copia imperfecta de las formas perfectas que existen en el mundo espiritual. Decía que el cuerpo es mortal pero que el alma existía antes de haber vida en la tierra – y que seguirá existiendo después de esta vida. Para los griegos (incluyendo a estos cristianos corintios), criados en un ambiente dualista, era difícil creer en la resurrección del cuerpo. Para ellos, el cuerpo era algo que se dejaba atrás, y con gusto – adiós muy buenas. Ellos se enfocaban en la preservación del alma.

El judaísmo, sin embargo, enfatizaba la forma entera de la persona – cuerpo y alma. Énfasis que permanecía en la iglesia corintia. Pablo quiere comunicarles a los cristianos corintios que creer en la resurrección – la de Cristo y la de creyentes – es parte fundamental de la fe cristiana.

Más adelante en este capítulo, Pablo explica que el cuerpo resucitado es diferente al cuerpo que conocemos ahora. Dice, “Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción se levantará en incorrupción; Se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en flaqueza, se levantará con potencia; Se siembra cuerpo animal, resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual” (15:42-44).

Como se anota arriba, en este capítulo Pablo habla de ambos la resurrección de Cristo (15:1-11) y a la nuestra (15:12-58).

1 CORINTIOS 15:12-19: SI NO HAY RESURRECCIÓN DE MUERTOS

12Y si Cristo es predicado que resucitó (griego: egegertai – de egeiro) de los muertos ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó: 14Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15Y aun somos hallados falsos testigos (griego: pseudomartyres) de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado á Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan. 16Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. 17Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana (griego: mataia); aun estáis en vuestros pecados. 18Entonces también los que durmieron (griego: koimenthentes) en Cristo son perdidos. 19Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres.

“Y si Cristo es predicado que resucitó (egegertai – de egeiro) de los muertos” (v. 12a). En versículos 1-11 Pablo habló de la resurrección de Cristo, en la cual se basan las Buenas Noticias del Evangelio. Estas son las Buenas Noticias que Pablo proclamó ante estos cristianos corintios, y son estas Buenas Noticias sobre las cuales ellos se levantan y son salvados (vv. 1-2). Pablo declaró que la resurrección de Cristo es de primera importancia (v. 3), y que muchas personas vieron al Cristo resucitado – la mayoría de ellos todavía vivía al escribirse esto (vv. 5-8). Pablo mismo encontró personalmente al Cristo resucitado en camino a Damasco (Hechos 9:1-9).

Anote que la palabra egegertai (levantado) está en forma pasiva. Jesús no se levantó de la muerte (acto propio), sino que fue levantado de la muerte (acto de Dios).

Estos cristianos corintios no han rechazado la resurrección de Cristo. Entonces, Pablo empieza con la resurrección de Cristo. Se basará en esta creencia para mostrarles la posibilidad de una resurrección personal.

“¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?” (v. 12b). A estos cristianos corintios les cuesta creer en la posibilidad (o ver el atractivo) de la resurrección de su propia muerte. Como se anota arriba, el ambiente dualista en el que viven enfatiza el alma como algo bueno y el cuerpo como algo malo, y esto tiene mucho que ver con sus dudas.

La pregunta de Pablo es lógica. Si estos cristianos corintios creen en la resurrección corporal de Cristo, entonces no pueden decir que no hay resurrección de los muertos.

Los Evangelios relatan en detalle que Jesús tenía cuerpo físico. Nació (Lucas 2), comía y bebía. Lloraba (Lucas 19:41). En su crucifixión, cuando le abrieron el costado con una lanza, salió sangre y agua (Juan 19:34). Después de ser crucificado, su cuerpo fue enterrado en una tumba.

Después de su resurrección, cientos de personas vieron su cuerpo resucitado (vv. 5-8). Invitó a sus discípulos a que le tocaran, y comió en su presencia (Lucas 24:39-42).

“Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó” (v. 13). En versículo 12, Pablo declaró que si Cristo fue resucitado, sí existe tal cosa como la resurrección de la muerte. Ahora, en versículo 13, se dirige al mismo tema de otra manera. Si no hay resurrección, entonces Cristo no fue resucitado. En el próximo versículo empieza a explicar lo que esto podría significar.

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (v. 14). Esto es algo que la iglesia de hoy necesita oír desesperadamente. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, entonces la fe cristiana está basada en una mentira. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, toda predicación y obra evangelista de la iglesia a través de los siglos ha sido en vano. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, no tenemos ninguna esperanza de una vida después del sepulcro. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, la mayor parte de lo que hacemos en la iglesia hoy es poco más que participar en un club social. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, tendría más sentido usar los domingos y nuestros esfuerzos y dinero de otras maneras.

Pero hay muchos en la iglesia hoy que dudan o rechazan la resurrección de Cristo. ¿Por qué permanecen en la iglesia? Quizá es por la música – o el compañerismo – o los olores y las campanillas. Quizá creen que la iglesia hace buenas obras. Quizá es solo por costumbre. No puedo saber con seguridad. Solo puedo decir que si yo no creyera en la resurrección de Cristo, haría la maleta y me iría a otro lugar – porque la resurrección de Cristo es la fundación de la iglesia. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, no hay por que creer nada de lo que la iglesia nos enseña.

“Y aun somos hallados falsos testigos (pseudomartyres) de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado á Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan” (v. 15). Un pseudomartyr es un falso testigo. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, entonces Pablo y los demás cristianos que claman haber visto al Cristo resucitado han estado mintiendo. No solo han estado mintiendo acerca de ver al Cristo resucitado, pero también han testificado falsamente de la obra de Cristo en el mundo. Eso sería un grave pecado, porque resultaría en que muchos creyeran en una mentira en lugar de la verdad. Gente que cree en una mentira casi siempre acaba peor por haberla creído.

“Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó” (v. 16). Si no hay resurrección, Cristo no hubiera sido resucitado. Esto no puede estar más claro.

Este es el primer punto de cuatro que Pablo va a trazar en versículos 16-19. Los cuatro puntos forman una secuencia lógica. SI los muertos no son resucitados:

1. “Tampoco Cristo resucitó” (v. 16).

2. Entonces “vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados” (v. 17).

3. “Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos” (v. 18).

4. Entonces “los más miserables somos de todos los hombres” (v. 19).

“Y si Cristo no resucitó” (v. 17a). Si los muertos no son resucitados, entonces Cristo no ha resucitado. Este es el primer problema con una creencia que dice que no hay resurrección de los muertos.

“vuestra fe es vana (mataia – sin valor, en vano); aun estáis en vuestros pecados” (v. 17b). “Y si Cristo no resucitó” (v. 17a). El próximo problema es que la fe es fútil y no existe perdón de los pecados. Sin el perdón de los pecados, no podemos esperar tener una relación correcta con Dios.

“Entonces también los que durmieron (koimenthentes) en Cristo son perdidos” (v. 18). La palabra griega koimenthentes significa “quedarse dormido,” y es un eufemismo para la muerte. Si Cristo no fue resucitado de la muerte, el tercer problema es que todos los santos difuntos han perecido. Esto podría retar la creencia de cristianos corintios de que, en Cristo, está la seguridad de la salvación de los que mueren. Más adelante en este capítulo Pablo habla de “los que se bautizan por los muertos.” Pregunta, “si en ninguna manera los muertos resucitan, ¿por qué pues se bautizan por los muertos?” (v. 29).

Pablo no está diciendo que los que han muerto no pueden esperar salvación – al contrario. Tampoco está diciendo que cristianos corintios no creen en la resurrección de Cristo. Está relatando una serie lógica empezando con la suposición de que Cristo ha resucitado de la muerte. Si eso es verdad, entonces es ilógico decir que no hay resurrección de los muertos (v. 12).

Por lo tanto, lo que Pablo está diciendo es que si Cristo no ha sido resucitado de la muerte (basado en su incredulidad en la resurrección de los santos), entonces la consecuencia son los cuatro problemas indicados en versículos 16-19 (véase la lista que aparece con los comentarios de v. 16).

“Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres” (v. 19). Esta es la cuarta y última consecuencia si no hay resurrección. Si no hay resurrección, los únicos beneficios que podemos derivar de nuestra fe son los que podemos obtener en esta vida. No habría vida futura y, consecuentemente, ningún beneficio futuro.

Debemos pausar aquí y reconocer que sí hay beneficios en esta vida a causa de la fe en Cristo. Solo fíjese en las personas de su congregación. Puede que sean o no sean reyes y príncipes – gente que mueve y moviliza – pero seguramente están mucho mejor de lo que hubieran estado sin la fe. Muchos de ellos son leales a su conyugue y a sus hijos, en parte, por el amor que sienten hacia Cristo. Eso beneficia a toda la familia. Muchos de ellos tratan de amar a su prójimo porque es lo que Cristo ha mandado hacer. Esto beneficia a la persona que acaba con amor en su corazón en lugar de veneno, y también beneficia a la comunidad. Muchos cristianos tienen un gran sentido de propósito a causa de sus creencias religiosas. Pueden afrontar enfermedades y la muerte con la seguridad de que Dios está con ellos aún en el valle de lágrimas. Pablo dice que si no hay resurrección, el único beneficio que podemos sacar de nuestra fe son los beneficios que recibimos en esta vida. No obstante, debemos reconocer que son abundantes.

De todos modos, hay otro lado. Si no hay resurrección de los muertos, entonces los cristianos son “los más miserables,” porque han basado su vida en una mentira. Ser cristiano es una hazaña complicada y cara. Cristianos pueden esperar ser perseguidos por su fe (Mateo 10:16-25). Cristo espera que cristianos levanten su cruz y que le sigan (Mateo 10:38; 16:24). Espera que dejen atrás lo que más quieren para seguirle (Mateo 8:22; 19:21). Si hemos hecho todos estos sacrificios basándonos en una mentira, entonces somos “los más miserables” ya que hemos apostado nuestras vidas por algo de poco valor – o, por lo menos, de mucho menos valor del que pensábamos.

1 CORINTIOS 15:20: MAS AHORA CRISTO HA RESUCITADO DE LOS MUERTOS

20Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos” (v. 20a). En versículos 13-19, Pablo trazó las consecuencias, todas negativas, de no haber resurrección de los muertos. Sin embargo, él no ha estado diciendo que no hay resurrección – lo contrario. Solo ha presentado las consecuencias de no haber resurrección.

Ahora dice de nuevo que “Cristo ha resucitado de los muertos.” En versículos 3-8 relató esto en más detalle – y los cristianos corintios no han rechazado la resurrección de Cristo – lo que han negado es la resurrección de creyentes. No obstante, Pablo ha demostrado que la resurrección de Cristo y la de los que creen en Cristo están unidas inextricablemente.

“primicias de los que durmieron es hecho” (v. 20b). El requisito que Israel ofrezca sus “primicias” al Señor aparece en el Tora. Dios requería que los israelitas le trajeran sus primeros frutos como ofrenda (Éxodo 23:19; Levítico 23:9-10; Números 15:17-21; Deuteronomio 18:4; 2 Crónicas 31:5; Nehemías 10:35). Cuando plantaban árboles, no debían tocar la fruta durante los primeros tres años. El cuarto año debían apartar la fruta “Y el cuarto año todo su fruto será santidad de loores á Jehová. Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto: Yo Jehová vuestro Dios.” Solo empezando con el quinto año en adelante podían consumir la fruta de sus árboles (Levítico 19:23-25).

La palabra “primicias” también se podría usar de manera metafórica. El profeta Jeremías dijo, “Santidad era Israel á Jehová, primicias de sus nuevos frutos” (Jeremías 2:3).

La idea detrás de las primicias, claro, era que el primer fruto de cada cosecha era particularmente valioso. Aquéllos entre nosotros que esperan todo un invierno para poder comer un tomate decente entienden la alegría que trae el primer tomate maduro del verano. Yahvé requería de Israel sacrificar los primeros frutos como señal de la prioridad de Yahvé en sus vidas.

Pero la alegría de las “primicias” no se trata solo de comer fruta fresca por primera vez en meses. La verdadera alegría de las “primicias” es que la privación del invierno se ha acabado. Las “primicias” muestran la abundancia del fruto que el pueblo puede esperar comer en los meses que siguen – que hay buenos días por venir.

Cuando Pablo dice que el Cristo resucitado es “primicias de los que durmieron,” les está diciendo a estos cristianos corintios que la resurrección de Cristo es solo el comienzo. Su resurrección señala la abundancia de las resurrecciones aún por venir – la resurrección de todos los que han puesto su fe en Cristo.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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Copyright 2012, Richard Niell Donovan