1 Corintios 12:12-31a2017-03-22T04:45:24+00:00

PASAJE BÍBLICO

1 Corintios 12:12-31a

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Corintio era una ciudad rica e importante en el istmo (franja estrecha de tierra) que separa el norte del sur de Grecia. El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia. Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23). Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos de Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido.

Pablo escribe esta carta para responder a un informe de la gente de Cloé sobre los problemas que hay en la iglesia de Corintio (1:11). En esta carta responde a estos problemas por medio de enseñanza apostólica.

En capítulos 8-10, Pablo se dirigió al tema del comer alimentos que habían sido sacrificados a los ídolos.

En capítulo 11, trató temas relacionados con el cubrirse la cabeza (vv. 2-16) y abusos relacionados con la Cena del Señor (vv. 17ff).

En capítulos 12-14, Pablo se dirige al tema de los dones espirituales. En lugar de celebrar los dones concedidos a cada uno de ellos, los cristianos corintios se han vuelto orgullosos de sus propios dones y desdeñosos hacia los dones de los demás. Entonces, los dones espirituales se han convertido en una fuerza divisora entre ellos (12:12:31).

En los primeros once versículos de capítulo 12, Pablo habló de la variedad de dones espirituales que el Espíritu entrega a los creyentes “como quiere” (v. 11). Enfatizó que, aunque hay muchos dones, el Espíritu es el único que los concede (vv. 8-9).

1 CORINTIOS 12:12-13: UN CUERPO

12Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo. 13Porque por un Espíritu somos todos bautizados (griego: ebaptisthemen – de baptizo) en un cuerpo, ora Judíos ó Griegos, ora siervos ó libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

“Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo” (v. 12). La palabra “porque” conecta este versículo con versículos 1-11. En esos versículos, Pablo enfatizó la variedad de dones y el único Espíritu que los reparte.

Los griegos conocerían la metáfora del “cuerpo” y sus “miembros,” porque utilizan lenguaje similar en lo que se refiere a su relación con el estado.

Versículo 12 se puede presentar como una estructura quiastica (una estructura retórica común en el Antiguo y el Nuevo Testamento) de esta manera:

A: Porque de la manera que el cuerpo es uno

B: y tiene muchos miembros

B’: empero todos los miembros del cuerpo

A’: siendo muchos, son un cuerpo (Fee, 601)

A y A’ se paralelan, enfatizando la unión del cuerpo. De la misma manera, B y B’ son paralelos y enfatizan los muchos miembros del cuerpo.

En una estructura quiastica, el centro (en este ejemplo B y B’ – muchos miembros) funciona como el punto céntrico – el énfasis. Esto sugiere que el énfasis principal de Pablo en este texto es la variedad de miembros en vez de en la unión del cuerpo. En versículos 12-13, al preparar su metáfora, Pablo enfatiza la unión del cuerpo de Cristo. Sin embargo, comenzando con versículo 14, enfatiza la importancia de sus muchos miembros.

En otros lugares, Pablo utiliza esta metáfora de la iglesia como un cuerpo de muchos miembros:

• Utiliza lenguaje casi idéntico en Romanos 12:4-7.

• En 1 Corintios 6:15 dice, “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?”

• En 1 Corintios 10:17 dice, “Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan.”

En 1 Corintios 11:29 dijo, “Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.” Esto merece consideración. Mientras que la palabra “cuerpo” en 11:29 podría referirse al cuerpo físico de Cristo, el contexto tiene que ver con las divisiones en la iglesia y con cristianos que comían y bebían en exceso mientras que sus hermanos y hermanas más pobres pasaban hambre (11:17-22). Pablo descifró el significado de la Cena del Señor en 11:23-26. Entonces, les advirtió en contra de comer y beber “indignamente” (v. 27). Después dijo, “Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor” (v. 29). “Discerniendo el cuerpo” podría significar simplemente el reconocer el pan como el cuerpo de Cristo. No obstante, podría referirse a mostrar preocupación por la iglesia y sus miembros, los cuales son el cuerpo de Cristo (Colosenses 1:18, 24; Efesios 1:22-23; 5:23). O, podría significar las dos cosas.

“así también Cristo” (v. 12b). Esperamos que Pablo diga, “así también la iglesia” pero, en vez, dice, “así también Cristo.” Aunque en este versículo no dice “el cuerpo de Cristo,” en versículo 27 dice, “Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.” Es probable que en versículo 12 quiera identificar a Cristo con la iglesia, la cual es su cuerpo.

“Porque por un Espíritu somos todos bautizados” (ebaptisthemen – de baptizo) en un cuerpo” (v. 13a). ¿A cuál tipo de bautizo se refiere Pablo? Cuando oímos la palabra, “bautizado,” naturalmente pensamos en un bautizo de agua, pero ése no es el único tipo de bautizo que aparece en el Nuevo Testamento.

Juan Bautista prometió que Jesús “os bautizará en Espíritu Santo y en fuego” (Mateo 3:11; véase también Marcos 1:8; Lucas 3:16; Juan 1:33). Justo antes de su ascensión, Jesús repitió esa promesa diciendo, “Porque Juan á la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos” (Hechos 1:5; véase también Hechos 11:16).

Este bautizo con Espíritu y fuego fue cumplido en Pentecostés cuando “se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:3-4). Más adelante en ese capítulo, tres mil miembros de la multitud fueron bautizados con Espíritu y fuego.

En su encuentro con Nicodemo Jesús no usó la palabra “bautizo,” pero sí aludió al bautizo de agua y Espíritu diciendo, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:5-6).

Asociamos la palabra griega baptizo con un bautizo de agua y, por supuesto, eso es apropiado. Sin embargo, debemos recordar que la palabra baptizo, antes de subir la iglesia, no se refería a un rito religioso sino a sumergir o bañar en agua (Renn, 89). Un amigo mío, cuando se encontraba comiendo en un restaurante durante una visita a Grecia, le preguntó al camarero el significado de la palabra baptizo. El camarero, en lugar de usar palabras para explicar baptizo, se fue a la cocina y volvió con un huevo y un vaso de agua. Entonces demostró el significado de baptizo sumergiendo el huevo en el vaso de agua, diciendo, “Esto es baptizo.”

Entonces, cuando Pablo dice, “todos bautizados en un cuerpo,” puede estar hablando de sumergir en agua, en el Espíritu, o en una combinación de ambos. El hecho que usa dos veces la frase “un Espíritu” (vv. 13a, 13c) en este versículo sugiere que está hablando de sumergirse en el Espíritu en lugar de un bautizo de agua – aunque puede que se esté refiriendo a los dos.

De todos modos, el punto principal de este versículo tiene que ver con “un Espíritu” y “un cuerpo” – la unión de la iglesia que estos cristianos corintios han estado impidiendo con sus diputas de los dones espirituales.

“ora Judíos ó Griegos, ora siervos ó libres” (v. 13c). Estas categorías son las que gente de aquel entonces solía usar para separarse. En Gálatas 3:28, Pablo añade las categorías de “varón y hembra.” En Colosenses 3:11, añade las categorías de bárbaro y Scytha. Hoy podríamos decir “blanco y negro” o “ruso y americano.”

Ambos judíos y griegos estaban orgullosos de su identidad y cada uno pensaba que su grupo era superior al otro. Los libres se consideraban superiores a los esclavos – y eran superiores, según los estándares humanos. Sin embargo, una vez que estamos en Cristo, divisiones desaparecen y todos nos quedamos igual ante Dios. Dios nos ama igual. En los valores de Dios, solo hay personas, no hay categorías.

“y todos hemos bebido de un mismo Espíritu” (v. 13c). No solo somos sumergidos en el Espíritu al hacernos cristianos. El Espíritu entra en lo más profundo de nuestro ser y permanece allí.

1 CORINTIOS 12:14-26: MUCHOS MIEMBROS

14Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos. 15Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? 16Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? 17Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 18Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso. 19Que si todos fueran un miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo? 20Mas ahora muchos miembros son á la verdad, empero un cuerpo. 21Ni el ojo puede decir á la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza á los pies: No tengo necesidad de vosotros. 22Antes, mucho más los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son necesarios; 23Y á aquellos del cuerpo que estimamos ser más viles (griego: atimotera – de timao), á éstos vestimos más honrosamente; y los que en nosotros son menos honestos (griego: aschemona), tienen más compostura. 24Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad: mas Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba; 25Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros. 26Por manera que si un miembro padece, todos los miembros á una se duelen; y si un miembro es honrado, todos los miembros á una se gozan.

“Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos” (v. 14). Pablo usa lenguaje similar en Romanos 12:4.

En versículos 12-13, Pablo enfatizó la unión del cuerpo de Cristo. Ahora enfatiza la variedad de sus miembros – y su mutua importancia. Sí, es importante que la iglesia esté unida, pero también es importante que reconozca el valor de su diversidad.

Muchos problemas han surgido en la iglesia corintia porque sus miembros no han entendido el valor de su diversidad. Algunos miembros se han, “hinchado” (4:6) – enorgulleciéndose por encima de los otros miembros, creyéndose disfrutar de los mejores dones. Han considerado sus dones como logros personales. Sin embargo, sus dones eran solo eso – dones – algo que no se habían ganado solos. Además, no reconocían el valor de los dones de los demás, por mucho que dependieran unos de otros.

Y aquéllos que se pensaban menos dotados tenían envidia de los que parecían más dotados. Su envidia era cáustica.

“Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?” (v. 15). ¿Los cristianos que no se sienten parte del cuerpo, son miembros “más o menos dotados”? Puede ser cualquiera de los dos.

• La gente “más dotada” podría desdeñar asociarse con el hoi poloi – la gente común y corriente a su alrededor. Podrían sentirse superiores a la multitud. Pero Pablo les hace volver a la tierra enfatizando el valor de todos los miembros del cuerpo.

• Los “menos dotados” podrían sentirse excluidos de una plena membrecía por parte de aquéllos que parecen más dotados que ellos. Podrían estar tentados a alejarse, pensando que nadie les necesita. Pero Pablo les levanta al enfatizar el verdadero valor de sus dones, sin importar cuan pequeños puedan parecer en la superficie.

Pablo utiliza una serie de ilustraciones simples para hacer conscientes a los cristianos corintios de lo tontos que han sido. Algunos de ellos podrían ser personas que trabajaban principalmente con las manos – pero a ellos no les gustaría quedarse sin pies. Otros podrían haber dependido más de sus pies – pero no quisieran quedarse sin manos. Las manos y los pies son igualmente importantes.

“Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo?” (v. 16). ¿Cuáles son más importantes, los oídos o los ojos? Muchos de nosotros diríamos que los ojos son más importantes, porque podríamos funcionar a un nivel más alto sin oír de lo que podríamos hacer sin la vista (aunque Ray Charles podría decir otra cosa). No obstante, la verdad es que necesitamos ambos la vista y el oído para funcionar bien. Los ojos y los oídos son igualmente importantes. No nos gustaría perder ninguno de ellos.

“Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?” (v. 17). Ahora Pablo usa humor para burlarse de los que premian su don “más importante.” Imagina una persona que solo es un ojo – un personaje más común en los dibujos animados en los programas de televisión para los niños que en una iglesia. ¿Cómo podría oír una persona así? Es más, ¿cómo podría tal persona moverse de lugar a lugar – o comer – o ganarse la vida? Un ojo aparte sería indefenso – un ser lamentable.

Entonces presenta la imagen del cuerpo como una gran oreja – otro personaje animado. No podría oler. No podría ver. No podría hacer nada más que oír. Él, también, sería indefenso y lamentable.

“Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso” (v. 18). El Gran Arquitecto tenía un propósito en mente y diseñó el cuerpo según corresponde – tanto nuestros cuerpos físicos como el cuerpo de la iglesia. Podemos pensar que lo habríamos hecho mejor – pero, ¿quiénes somos nosotros para cuestionar al que diseñó toda la creación? Dios respondería, igual que le respondió a Job, “¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?” (Job 38: 4-5; véase todo Job 38-41). Entonces nosotros tendríamos que contestar, “Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; Cosas que me eran ocultas, y que no las sabía” (Job 42:3b).

Cuando era niño, un verano trabajé de obrero en un puente que estaban construyendo en la autopista entre Junction City y Abilene, Kansas. Era a principios de los años 60, y la nación empezaba a desarrollar el sistema de autopistas. Quitando el Kansas Turnpike, nunca había visto una autopista. Cuando llegué al trabajo me sentí completamente desconcertado. Los trabajadores estaban pasando la tierra al centro de un campo de un granjero. Habían empezado a construir las formas que más adelante llenarían de cemento para crear los cimientos del puente. Sin embargo, el sitio del trabajo no tenía ningún sentido para mí. Ni siquiera podía entender si el puente, una vez terminado, correría de norte a sur o de este a oeste. Afortunadamente, no esperaban que yo entendiera todo eso. Me habían contratado para hacer trabajo bruto – descargar barras de acero y trabajar con la pala. Afortunadamente, el gerente entendía los planos y el diseño.

Yo me podría haber quejado de que las cosas no tenían sentido, pero eso solo hubiera revelado mi ignorancia. De la misma manera, cuando estamos tentados a protestar que Dios se equivocó con el diseño de nuestros cuerpos físicos o con el diseño de la iglesia, debemos tomar un paso atrás y reconocer que Dios entiende el diseño. Debemos orar, “Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día” (Salmo 25:5).

“Que si todos fueran un miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo? Mas ahora muchos miembros son á la verdad, empero un cuerpo. Ni el ojo puede decir á la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza á los pies: No tengo necesidad de vosotros” (vv. 19-21). Estos versículos resumen el caso que Pablo presentó en versículos 15-18.

“Antes, mucho más los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son necesarios” (v. 22). En El Comentario del Púlpito de 1 Corintios, Kenneth Chafin habla de un joven con quien asistía a la escuela. Este hombre era un jugador excelente y muy prometedor de fútbol americano. Sin embargo, sufrió un accidente durante un trabajo de verano y perdió el dedo gordo del pie. Después de eso, ya no tenía la rapidez ni la agilidad que le habían hecho el gran atleta que había sido y, a causa de eso, ya no pudo competir. La lección es que hasta las partes del cuerpo que son más pequeñas, como los dedos de los pies, son importantes. Contribuyen al bienestar del cuerpo entero, y su pérdida sería una pérdida para el cuerpo entero.

Así es con la iglesia. Cada miembro es importante – hasta el más pequeño entre nosotros (Mateo 19:30; Lucas 9:46-48).

“Y á aquellos del cuerpo que estimamos ser más viles (atimotera – de atimao – el opuesto de timao), á éstos vestimos más honrosamente; y los que en nosotros son menos honestos (aschemona), tienen más compostura. Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad” (vv. 23-24a). Esta es una obvia referencia a los órganos genitales. Excepto las personas involucradas en pornografía o un exhibicionista esporádico, la gente trata sus partes privadas en privado. Hombres en el vestuario de un club deportivo dan la espalda a los demás hombres al cambiarse la ropa. Se ponen una toalla alrededor de la cintura para ir a la ducha. Hasta que esos hombres que llevan camisetas sin mangas para que todos puedan ver sus músculos en el cuarto de pesas suelen comportarse con modestia en el vestuario.

Pero esta modestia no significa que no importen sus partes privadas. Al contrario, es más probable que el hombre que haya sido herido bajo la cintura en el campo de batalla se preocupe más del estatus de sus partes privadas que de cualquier otra cosa.

Esto es lo que Pablo quiere decir cuando dice que tratamos a los “menos honestos… con más compostura.”

“mas Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba; Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros” (vv. 24b-25). Lo que Pablo dijo en versículos 23-24a es parte del diseño de Dios. Dios quiere que le demos valor a todas las partes del cuerpo – y quiere que la iglesia valore a todos sus miembros.

“Por manera que si un miembro padece, todos los miembros á una se duelen” (v. 26a). Véanse los comentarios de versículo 22.

Pare un momento y considere lo que ocurre cuando se lastima un dedo con un martillo o cuando se lastima el dedo del pie. Hasta que el dolor desaparezca, el dolor se impone sobre todo su ser. Puede que “haga como si no le duele,” pero aún sigue consciente del dolor. Seguramente no pausará para darles las gracias a todas las otras partes del cuerpo que no le duelen, porque el dolor se lleva la mayor parte de su atención hacia al miembro que siente dolor. Lo mismo podría ser verdad con un fuerte dolor de muelas o con un dolor de cabeza severo. Si una parte del cuerpo duele, a todos nos duele.

Así es (o así debe ser) cuando un miembro del cuerpo de Cristo sufre. Debemos simpatizar – palabra derivada de las palabras griegas syn y pathos – sentir juntos. Es decir, el dolor de otros cristianos debe ser nuestro dolor. Si no lo es, no estamos sintonizados con el plan de Dios y debemos orar para que Dios reoriente nuestro pensar y sentir.

“y si un miembro es honrado, todos los miembros á una se gozan” (v. 26b). Si alguien nos dice, “Tiene unos ojos bellos” o “Usted es muy inteligente,” esto nos hace sentir muy bien. Si alguien honra una parte de nuestro cuerpo, todo nuestro ser lo celebra.

Así es (o debe ser) cuando miembros del cuerpo de Dios son honorados. De nuevo, debemos simpatizar – debemos poder sentir “con ellos” la alegría que él o ella está sintiendo. Su alegría debe ser nuestra también. Si no lo es, no estamos sintonizados con el plan de Dios y debemos orar para que Dios reoriente nuestro pensar y sentir.

Esto hace pensar en la palabra envidia (griego: phthonos). La envidia es un pecado de personas malvadas y sin Dios que “detienen la verdad con injusticia” (Romanos 1:18, 29). Es una de las “obras de la carne” (Galatos 5:19, 21). Es uno de los productos de la falsa enseñanza (1 Timoteo 6:2, 4). Pedro nos llama a dejar “toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones” (1 Pedro 2:1). ¡Lo bueno que sería este mundo si lo hiciéramos!

Envidia es el opuesto de lo que Dios quiere que sintamos cuando otro miembro del cuerpo tiene razón para celebrar. Lamentablemente, a veces envidiamos a alguien que recibe una promoción – o cuando el hijo de otra persona se gradúa con honores – o cuando el director del coro escoge a otra persona para cantar el solo – etcétera. Así no es como Dios nos diseñó. No concuerda con la voluntad de Dios. Dios nos llama a compartir el sufrir y la alegría de los demás.

1 CORINTIOS 12:27-31a: SOIS EL CUERPO DE CRISTO

27Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte. 28Y á unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores; luego facultades (griego: dunamis – grandes obras – milagros); luego dones de sanidades, ayudas (griego: antilempsis), gobernaciones (griego: kybernesis – de dirigir o liderar), géneros de lenguas. 29¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos facultades? 30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? 31Empero procurad los mejores dones; mas aun yo os muestro un camino más excelente.

“Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo” (v. 27a). Véanse los comentarios de versículos 12b y 14.

En este versículo, Pablo dice que los cristianos corintios son “el cuerpo de Cristo.” En otro lugar, el Nuevo Testamento dice que la iglesia es el cuerpo de Cristo (Romanos 12:4-5; Colosenses 1:18, 24; Efesios 1:22-23; 5:22-24). El propósito de Dios para los dones que nos dio es que los usemos “para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo” (Efesios 4:11-12).

En versículos 14-26, Pablo habló de nuestros cuerpos físicos. A lo largo de ese pasaje, vemos que Pablo utiliza la metáfora de nuestros cuerpos físicos para dirigir nuestra atención a algo aún más importante. Ahora, en este versículo, hace explícita esta conexión. Nosotros, la iglesia, somos el cuerpo de Cristo, y las cosas que dijo en versículos 14-26 se aplican a la iglesia tanto como a nuestros cuerpos físicos.

“y miembros en parte” (v. 27b). En esta frase, Pablo vuelve a enfatizar que la iglesia, el cuerpo de Cristo, está compuesta de muchos miembros. En versículos 14-26, Pablo dice que cada miembro del cuerpo es importante – y que la pérdida de cualquiera de ellos es una pérdida para todo el cuerpo.

Sabemos que esto es verdad en cuanto a nuestros cuerpos físicos, pero a veces es difícil convencernos de que también es verdad con la iglesia. Por lo general, podemos pensar de dos o tres personas a quienes la iglesia podría perder sin sufrir una verdadera pérdida. Sin embargo, a no ser que esas personas sean verdaderamente malvadas (y existe gente malvada cuyos nombres aparecen en archivos eclesiásticos), su presencia en la iglesia es parte del diseño de Dios – y son importantes para el bienestar de la iglesia en general – cada uno de ellos.

“Y á unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores” (v. 28a). Algunos eruditos categorizarían estos tres – apóstoles, profetas, y maestros – como oficios en lugar de dones. No obstante, esta distinción no es absoluta. En 12:4-11, Pablo habla del “repartimiento de dones” (12:4), entre los cuales se incluye la profecía (12:10). También incluye ambos la profecía y la enseñanza entre los dones que “á cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho” (12:6-7). Hay eruditos que piensan que la inclusión del apostolado en este versículo muestra que Pablo lo considera un don (Donaldson).

Está claro que Pablo considera estos tres – apóstoles, profetas, y maestros – como los oficios o dones más significantes. Algunos también situarían el resto de los dones mencionados en versículo 28 en orden de importancia – facultades, dones de sanidad, etcétera. Sin embargo, debemos andar con cuidado. Pablo ha enfatizado la variedad de dones y el valor de cada uno de ellos, y no es probable que él los haya puesto en ningún orden particular aquí.

“apóstoles.” La palabra apóstol viene de la palabra griega apostolos. Significa “el enviado” o “el cual es enviado.” Jesús fue enviado por el Padre (Marcos 9:37) y escogió enviar a los apóstoles para continuar su labor.

“profetas.” Aunque la gente hoy piensa de la profecía como un relato del futuro, el papel de un profeta bíblico era transmitir el mensaje de Dios. En muchos casos, eso incluía darle a la gente un vistazo del futuro, pero solo para apoyar el mensaje profético más grande.

“doctores.” La enseñanza era un oficio honorado entre los judíos, y es a través de la enseñanza que Jesús cumplió mucho de su ministerio (Mateo 5-7; 11:1; Marcos 4:1-2; Lucas 4:15; Juan 7:14). Los apóstoles también eran conocidos por su enseñanza (Hechos 5:21-28).

“luego facultades” (dunamis – grandes obras – milagros) (v. 28b). La palabra dunamis es la palabra de donde viene nuestra palabra “dinamita.” Significa fuerza, pero en este contexto se refiere al obrar milagros.

Jesús obró muchos milagros, cumpliendo dos propósitos. Primero, los milagros aliviaban el sufrimiento. Segundo, autentificaban el ministerio de Jesús. En el Evangelio de Juan, los milagros de Jesús se llamaban señales, porque señalaban hacia algo más grande que los milagros mismos (Juan 2:1-11; 4:46-54; 5:1-9; 6:1-40; 9:1-12; 11:1-45).

Los discípulos de Jesús también obraron milagros para autentificar su ministerio (Hechos 2, particularmente v. 43; 5:12-20; 14:8; 16:16-27; 19:11-20; 20:9-12; Romanos 15:18-19).

“luego dones de sanidades” (v. 28c). Anote que la palabra “sanidades” está en plural. Esto puede significar que hay un don para un tipo de sanar y otro don para otro tipo. En la comunidad médica de hoy reconocemos esta especificidad. Quizá debemos pensar de esta especificidad en lo que se refiere a la comunidad de fe. También es posible que el Espíritu pueda darle a una persona el don de sanar para una situación y a otra persona para otra situación.

Dones de sanidad cumplen dos propósitos. Primero, alivian el sufrimiento de la persona sanada. Segundo, preparan la iglesia para presenciar la fuerza y el poder de Dios a su alrededor.

No todos tienen el poder de sanar, pero Jesús sí lo tenía. Pablo también lo tenía. Otros apóstoles también lo tenían. No tenemos ninguna razón para creer que el don de sanar no esté vivo hoy en día.

“ayudas” (antilempsis) (v. 28d). ¿Qué tipo de ayudas? Solo se limitan por las diferentes necesidades que tenga la gente. A través de los siglos, la iglesia ha servido a vulnerables – niños, pobres, enfermos, prisioneros, gente con discapacidades diversas, alcohólicos, drogadictos, miembros de pandillas, personas sin hogar, víctimas de desastres – la lista es interminable.

Pero antilempsis no se limita a aquéllos con necesidades especiales. Pastores necesitan ayuda – Pablo habló de Epafrodito como “mi hermano, y colaborador y compañero de milicia, … ministrador de mis necesidades, … poniendo su vida para suplir vuestra falta en mi servicio” (Filipenses 2:25, 30).

Maestros necesitan ayudantes. Médicos necesitan enfermeras, administradores, técnicos de laboratorio, y gente que limpie. La iglesia necesita gente que tome cargo de gran número de puestos voluntarios. El único límite de las posibilidades de antilempsis lo pone nuestra propia imaginación.

“gobernaciones” (kybernesis) (v. 28e). La palabra kybernesis tiene que ver con pilotar o dirigir o regentar. Se utiliza en Hechos 27:11 para referirse al capitán de un barco.

Kybernesis es el don de poder tomar cargo de algo, de pilotear un barco o guiar una persona o una organización con sabiduría. Para hacerlo bien, una persona necesita visión, valor, respeto hacia los demás, auto-disciplina, y un poco de madurez. No todos tienen esta combinación de dones.

La iglesia necesita pastores y otros líderes importantes para ser buenos líderes, pero no todos lo son. Cuando no lo son, hacen un gran servicio a la iglesia cuando alientan a aquéllos en la congregación que poseen el don de kybernesis a que tomen un puesto de liderazgo.

“géneros de lenguas” (v. 28f). ¿Cuáles son estos tipos de lenguas? Tenemos dos ejemplos muy distintos del hablar en lenguas en Hechos 2:5-13 y en esta carta a los corintios. En el relato de Hechos, el sermón de Pedro fue oído por gente de muchas naciones – y cada una oyó el sermón en su propio idioma. En esta carta a los corintios, Pablo se preocupa de hablar en lenguas sin un intérprete – lo cual significa que el idioma no se podría descifrar inmediatamente.

En esta carta a la iglesia corintia, Pablo repite varias veces los temas asociados con el don de lenguas (12:10, 28, 30; 13:1; 14:2, 4-25), dándonos razón para creer que estos temas tienen una importancia particular en Corintio. Aparentemente, algunos cristianos corintios consideran el hablar en lenguas como uno de los dones más significantes, y se han vuelto orgullosos de su capacidad de hablar en lenguas. En capítulo 14, Pablo habla en bastante detalle de este don para darle perspectiva. La profecía, no el hablar en lenguas, es el don superior (14:1-5). Hablar en lenguas que nadie puede descifrar no beneficia a la iglesia (14:6-12). La persona que habla en lenguas debe pedir “que la interprete” (14:13), porque mucho hablar sin entender no es productivo para nadie (14:14).

En esta lista de dones (14:4-10, 28), Pablo sitúa el don de hablar en lenguas y su interpretación en último lugar. La primera mitad de capítulo 14 la dedica a dar consejos relacionados con del don de lenguas – mucho más espacio del que dedica a los problemas asociados con otros tipos de dones espirituales. En ese capítulo, deja claro que el don de profecía es superior al don de hablar en lenguas (14:2-5, 20-25). En otro lugar, provee una lista de dones sin mencionar el don de lenguas (Romanos 12:6-8; Efesios 4:11-12).

“¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos doctores? ¿Todos facultades? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (vv. 29-30). Estas son preguntas retóricas que esperan la respuesta, “¡No, claro que no!”

A través de versículos 14-30, Pablo enfatizó la variedad de dones que el Espíritu reparte “particularmente á cada uno como quiere” (12:11). El Espíritu concedió estos dones por la causa de Cristo y por la edificación de la iglesia – no para que un creyente pueda señorear sobre otros creyentes, clamando tener dones superiores. Todos los dones son importantes, y cristianos deben celebrar los dones de cada uno de ellos en lugar de esperar adulación por sus dones particulares.

“Empero procurad los mejores dones” (v. 31a). Ya que Pablo ha estado enfatizando la variedad de dones y el valor de cada uno de ellos, parece extraño que ahora les diga a estos cristianos corintios “procurad los mejores dones.” Primero, el Espíritu reparte “particularmente á cada uno como quiere” (12:11). Entonces, que procuren tener los mejores parece fuera de lugar. Segundo, Pablo les ha estado diciendo que deben aplacar sus egos y celebrar los dones de los demás. Entonces, decirles que sean ambiciosos en cuanto a sus dones parece una contradicción.

Pero Pablo usa estas palabras como preparación para mostrarles a estos cristianos “un camino aún más excelente” – el camino del amor – un camino que no es entregado por el Espíritu a unos pocos, sino un camino que todo creyente puede y debe seguir.

¿Es el amor en este capítulo un don espiritual (charismaton) o una actitud (una manera de vivir) que Pablo contrasta a los dones espirituales? Basado en su consejo de “procurad los mejores dones” (v. 31a), debemos asumir que el amor no solo es uno de esos mejores dones – sino que es el don más grande (13:13).

Sin embargo, el Espíritu Santo distribuye charismaton a individuos según quiere (12:4-11). No todos pueden ser un apóstol o un profeta o un maestro (doctor). No todos pueden obrar milagros. No todos poseen el don de sanar. No todos pueden hablar en lenguas. No todos pueden interpretarlas (12:29-30). Estos no son dones que podemos escoger, sino que el Espíritu reparte “particularmente á cada uno como quiere” (12:11). En cambio, todo cristiano es llamado a amar – a obrar el sine qua non – “eso sin lo cual, nada” del carácter cristiano.

En capítulo 13, Pablo no describe el amor como un charismaton, pero sí lo define como la fundación de todo charismaton. Los dones de lenguas y de profecía y de sabiduría y de fe no significan nada si no son apoyados por amor (13:1-2). La generosidad sacrificada no significa nada si no es motivada por amor (13:3). Esto implica que aunque no podamos escoger nuestro charismaton, sí podemos escoger el amor. También, charismaton (lenguas, sabiduría, y profecía) es temporal – todas terminan – pero el amor nunca termina (13:8-10).

Podemos pensar del amor como un don o como una actitud, pero esto no es tan importante como reconocer que debemos adoptarlo como la fuerza que motiva nuestras vidas.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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