1 Corintios 11:23-262017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

1 Corintios 11:23-26

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Corintio era una ciudad importante y abundante en el istmo (franja estrecha de tierra) que separa el norte del sur de Grecia. El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia. Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23). Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos de Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido.

Pablo escribe esta carta para responder a un informe de la gente de Cloé sobre los problemas que hay en la iglesia de Corintio (1:11). En esta carta responde a estos problemas por medio de enseñanza apostólica.

El problema que trata en este pasaje es la observación inapropiada de la Cena del Señor (11:17-22). Los cristianos corintios eran culpables de cumplir con la Cena del Señor como si fuera una comida común y corriente. Antes, Pablo se dirigió al problema de las divisiones en la iglesia (1:10-17; 3:1-23), y ahora anota que esas divisiones también están presentes cuando observan la Cena del Señor (11:18-19).

Aparentemente, estos cristianos corintios estaban llevando a cabo la Cena del Señor en el contexto de una comida normal. Cada persona o familia traía algo de comer y cada uno comía de su propia comida sin compartirla con los demás. O quizá la compartían, pero los que llegaban temprano tenían mucho y los que venían más tarde (gente más pobre con menos tiempo libre) tenían poco. Esto resultaba en algunos pasando hambre (los pobres) mientras que otros (los ricos) tenían más de lo que necesitaban para comer y beber – además, Pablo también dice que algunos se emborrachaban (11:21). Dice, “Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿Ó menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis á los que no tienen?” (vv. 22a).

Para empeorar la situación, en aquel entonces la iglesia no tenía ningún edificio dedicado para su labor. La iglesia se reunía en las casas de sus miembros, y solo los cristianos más ricos tenían casas lo suficientemente grandes para acomodar a todos durante la Cena del Señor. Esto podía haber sido una buena cosa, porque la familia anfitriona podría haber preparado suficiente comida para asegurarse de que todos tenían algo que comer – pero en Corintio no era así. Los que recibían poca o ninguna comida en estas reuniones se sentirían naturalmente excluidos, y esto contribuía a las divisiones que preocupaban a Pablo en 1:10-17 y 3:1-19.

Lo que sigue, entonces, es el consejo de Pablo para ayudar a estos cristianos corintios a apreciar el verdadero significado de la Cena del Señor y para que la observen de una manera más apropiada. Pablo quiere dos cosas: que observen esta cena como un rito sagrado y que tomen en cuenta las necesidades de los demás.

1 CORINTIOS 11:23a: PORQUE YO RECIBÍ DEL SEÑOR

23aPorque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado (griego: paredoka – de paradidomi).

Pablo establece dos cosas con estas pocas palabras:

• Primero, que su entendimiento de la Cena del Señor lo recibió del Señor. En el Nuevo Testamento no se documenta este intercambio, por eso algunos eruditos piensan que Pablo se refiere a que el Señor estableció esta tradición que la iglesia después pasó a Pablo. De todos modos, no hay razón para creer que el Señor no le pasara a Pablo esta tradición en privado.

• Segundo, mientras hacía de pastor fundador de la iglesia corintia, Pablo pasó a esta tradición a la gente. Consecuentemente, ellos no tienen excusa por no entender la naturaleza sagrada de la Cena del Señor – como tampoco tienen excusa por su falta de consideración por los demás en el contexto de la alabanza.

1 CORINTIOS 11:23b-25: LA NOCHE QUE FUE ENTREGADO

23bQue el Señor Jesús, la noche que fue entregado (griego: paredideto – de paradidomi), tomó pan (griego: arton), 24Y habiendo dado gracias (griego: eucharistesas – de eucharisteo), lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. 25Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.

“Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado (paredideto – de paradidomi), tomó pan” (arton) (v. 23b).

Anote que la palabra griega paradidomi aparece en 23a, donde Pablo enseñó (paredoka – de paradidomi) a los corintios lo él que recibió del Señor – y en 23b, donde el Señor Jesús fue entregado (paredideto – de paradidomi). La palabra paradidomi conlleva el significado de “entregado” o “dado a.” En el Nuevo Testamento esta palabra adquirió un sentido de traición por las acciones de Judas, que traicionó a Jesús entregándole a los soldados romanos.

“Y habiendo dado gracias (eucharistesas – de eucharisteo), lo partió” (v. 24a). Era costumbre que el anfitrión de una comida de Pascua bendijera y partiera el pan antes de distribuirlo. La palabra eucaristía se deriva de la palabra griega, eucharisteo, que significa “dar gracias.” Aunque hoy la palabra eucaristía se usa a menudo para referirse a la Cena del Señor, en el Nuevo Testamento no se utiliza con este propósito – tampoco se utiliza la palabra comunión con este propósito en el Nuevo Testamento. En la introducción de este pasaje Pablo se refiere a este rito como “la Cena del Señor” (11:20).

“esto es mi cuerpo” (v. 24b). Esta frase ha causado muchas divisiones en la iglesia (es irónico, dado que Pablo se preocupaba por las divisiones en la iglesia corintia).

• Los católicos creen en la transubstanciación – que la substancia del pan y vino de la eucaristía se transforman en el cuerpo y la sangre de Jesús, aunque sigamos pensando de ellos como pan y vino.

• Algunos (pero no todos) luteranos y cristianos ortodoxos creen en la consubstanciación, que el cuerpo y la sangre de Jesús están presentes junto con el pan y vino.

• La mayoría de protestantes creen que “esto es mi cuerpo” es una expresión semítica que significa, “esto simboliza mi cuerpo.” Algunos cleros hasta usan las palabras, “esto simboliza mi cuerpo” al conmemorar el evento. Aunque yo creo en el valor simbólico de estas palabras, nunca usaría la palabra “simboliza” en las palabras de la Cena, porque va más allá del texto bíblico.

Resolver el dilema que presentan estas palabras es demasiado para esta exégesis, entonces, recomiendo que busquen en su propia tradición para comprender las palabras de Jesús.

“que por vosotros es partido” (v. 24c). El evento que marca la Cena del Señor es la muerte de Jesucristo en la cruz. La frase “que por vosotros es partido,” nos recuerda del perdón de nuestros pecados que Cristo hizo posible al morir en la cruz.

“haced esto en memoria de mí” (v. 24d). Mateo y Marcos no incluyen estas palabras en sus relatos de la Cena del Señor (Mateo 26:26-30; Marcos 14:22-25). Lucas sí las incluye (Lucas 22:19). A causa de ésta y de otras diferencias similares (Lucas y Pablo añaden “que por vosotros es dado” y “Este vaso es el nuevo pacto”), eruditos ligan a Mateo y a Marcos como derivados de una sola fuente – y a Lucas y a Pablo de otra.

Jesús claramente quería que la Cena del Señor fuera un rito que conmemorara su muerte a favor del mundo. Sin embargo, nosotros, que tendemos a pensar de una conmemoración solamente como un ejercicio mental, necesitamos entender lo que una conmemoración significaba en tiempos bíblicos.

• Dios conmemoró su pacto con Israel, lo cual le llevó a salvar a Noé y a los otros habitantes del arca (Génesis 8:1) – y a prometer que nunca más volvería a utilizar un diluvio para destruir toda carne (Génesis 9:15) – y a redimir su pueblo de la esclavitud en Egipto (Éxodo 2:24; 6:5) – y a mostrar compasión (Salmo 106:45) – y a proveer comida (Salmo 111:5; véase también Salmo 105:8ff.; 115:12). Es decir, la conmemoración iba más allá de simplemente recordar un evento pasado. Una conmemoración culminaba en acción – acción de salvación.

• Dios también le pidió al pueblo de Israel que recordara todo lo que Dios había hecho por ellos, y prometió bendecirles si lo hacían y castigarles si no lo hacían (Deuteronomio 8:18-19). Debían ampliar la conmemoración negándose a comer pan leudado durante la Pascua (Éxodo 13:3ff.) “para que la ley de Jehová esté en tu boca” (Éxodo 13:9). También debían acordarse “del día del reposo, para santificarlo,” y no trabajar el sábado (Éxodo 20:8ff.). Debían hacerse franjas en los remates de los vestidos “para que cuando lo viereis, os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos” (Números 15:39). Es decir, la conmemoración iba más allá de un simple recordar. Culminaba en acción – en una respuesta.

Entonces, cuando Jesús nos invita a conmemorarle a través del pan y vino que compartimos en la Cena del Señor, nos pide algo más que recordar su muerte. Nos pide obediencia – un discipulado verdadero.

“Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado” (v. 25a). Esto sugiere que Jesús distribuyó el pan antes de la comida y el vino después de la comida. Seguramente éste era el orden que seguían los cristianos corintios, algunos quedando más que satisfechos mientras que otros pasaban hambre.

“Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” (v. 25b). Como se anota arriba, la versión de Lucas también incluye a Jesús diciendo, “el nuevo pacto en mi sangre” (Lucas 22:20). El relato de Marcos dice, “Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada” (Marcos 14:24). El relato de Mateo dice, “Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados” (Mateo 26:28).

Las palabras “nuevo pacto,” nos recuerdan que Dios prometió hacer un “nuevo pacto con la casa de Jacob y la casa de Judá” (Jeremías 31:31).

Las palabras, “pacto en mi sangre,” nos recuerdan a las palabras de Moisés cuando echó sobre la gente la sangre de un sacrificio diciendo, “He aquí la sangre de la alianza que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas” (Éxodo 24:8).

“haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí” (v. 25c). Estas palabras nos recuerdan que debemos poner la conmemoración de Jesús al frente de nuestros pensamientos cada vez que llevamos a cabo la Cena del Señor. Como se anota arriba (véanse los comentarios de v. 24d), la conmemoración bíblica significa acción – obediencia – lealtad.

Cuando Jesús dice, “todas las veces que bebiereis,” la frecuencia de la observación queda inexacta. Lucas, sin embargo, dice “Y el día primero de la semana, juntos los discípulos á partir el pan” (Hechos 20:7) – sugiriendo que el propósito más importante de la reunión de la iglesia en el Día del Señor era conmemorar la Cena del Señor. Esto sugiere que los primeros cristianos observaban la Cena del Señor cada semana.

1 CORINTIOS 11:26: LA MUERTE DEL SEÑOR ANUNCIÁIS HASTA QUE VENGA

26Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis (griego: katangellete – de katangello) hasta que venga.

“Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis” (v. 26a). La palabra “porque,” conecta este versículo con versículo 25. Pablo les dice a estos cristianos corintios que deben cumplir con la Cena del Señor en conmemoración de Jesús “porque” cuando lo hacen, “la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.” Es decir, la Cena del Señor se convierte en una proclamación – una predicación.

Las palabras de la cena nos recuerdan a la muerte del Señor, pero el pan y vino también nos hacen pensar del sacrificio de Cristo en la cruz.

Es significante que la palabra katangello aparece 17 veces en el Nuevo Testamento, y que se traduzca como “predicar” en 10 de esas 17 veces (KJV).

“hasta que venga” (v. 26b). Con estas palabras, Pablo nos recuerda que somos un pueblo escatológico que espera el gran día cuando Cristo vendrá de nuevo – y cuando él juzgará “vivos y muertos” (Hechos 10:42; 2 Timoteo 4:1) – y cuando volverá a poner nuestro mundo torcido sobre su axis.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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www.sermonwriter.com

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