1 Corintios 1:10-182017-03-22T04:45:25+00:00

PASAJE BÍBLICO

1 Corintios 1:10-18

RECURSOS PARA PREDICAR
Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:

Corintio era una ciudad abundante e importante en el istmo (una estrecha franja de tierra) que separa el norte del sur de Grecia. El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia. Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

Después de su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23). En su ausencia, un judío alejandrino llamado Apolos empezó a predicar en la sinagoga de Éfeso. Apolos solo conocía el bautizo de Juan, pero Priscila y Aquila corrigieron su entendimiento. Entonces, Apolos fue a Acaya (cuya capital era Corintio) donde proveyó testimonio poderoso del mesianismo de Jesús (Hechos 18:24-28).

Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos en Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido. Pablo escribe esta carta en respuesta a un informe de la gente de Cloé acerca de los problemas en la iglesia de Corintio (1:11). En esta carta, Pablo se dirige a estos problemas por medio de enseñanza apostólica. El primer problema se trata de las divisiones en la iglesia.

1 CORINTIOS 1:10: OS RUEGO HERMANOS

10Os ruego pues (griego: de – pero), hermanos (griego: adelphoi), por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa (griego: hina pantes legete – que digáis la misma cosa), y que no haya entre vosotros disensiones (griego: schismata), antes seáis perfectamente unidos (griego: katertismenoi – ser hechos perfectos o estar en perfecta unión) en una misma mente (griego: noi – mente o entendimiento) y en un mismo parecer (griego: gnome – juicio, propósito, o voluntad).

“Os ruego pues (de – pero), hermanos (adelphoi), por el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (v. 10a). Pablo abre este párrafo con la pequeña palabra griega de, que se suele traducir “pero.” Esta pequeña palabra conecta este párrafo con el previo, en el que Pablo mostró agradecimiento por la gracia de Dios concedida a los cristianos corintios – y por el hecho de que no carecen de ningún don espiritual. PERO hay serios problemas en la iglesia de Corintio. Una vez cumplidos los saludos rutinarios, Pablo entra en la cuestión en mano – las divisiones en la iglesia.

Aunque Pablo fundó la iglesia de Corintio y, por lo tanto, es el líder espiritual de los cristianos corintios, se dirige a ellos como “hermanos.” Como apóstol, Pablo es su superior espiritual, sin embargo, él prefiere dirigirse a ellos como su hermano espiritual. Les ha recordado que es apóstol (v. 1) – y hablará de su autoridad apostólica en más detalle más adelante (capítulo 9) – pero también es su hermano en Cristo.

Pablo les ruega “por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” En esa cultura la gente consideraba el nombre de una persona como algo más que una simple etiqueta que identifica una persona. Creían que parte de su identidad se encontraba en el nombre – que el nombre expresaba parte de la esencia del carácter de esa persona. También creían que un nombre poseía la fuerza de quien antes llevó el nombre.

Aunque hoy esto nos parezca raro, no lo es. Cuando hablamos de la reputación de una persona, estamos hablando de algo que expresa la esencia de esa persona. La reputación de una persona también transmite fuerza o la falta de ella.

Entonces, cuando Pablo les ruega “por el nombre de nuestro Señor Jesucristo,” no solo menciona una persona que ambos conocen, pero invoca la autoridad y la fuerza de Jesucristo mientras se dirige a los graves problemas en la iglesia corintia.

“que habléis todos una misma cosa (hina pantes legete – que digáis la misma cosa), y que no haya entre vosotros disensiones (schismata), antes seáis perfectamente unidos (katertismenoi – ser hechos perfectos o estar en perfecta unión) en una misma mente (noi – mente o entendimiento) y en un mismo parecer” (gnome – juicio, propósito, o voluntad) (v. 10b).

Pablo les pide vivir unidos y les propone tres maneras en las que esta unión se puede expresar:

(1) Deben estar de acuerdo – decir la misma cosa – promulgar la misma doctrina – proclamar al

mismo Cristo. Sus bocas solo expresan los pensamientos y creencias de sus corazones. Si van a decir lo mismo, primero deben pensar lo mismo y creer lo mismo.

Esto no significa que deben sacrificar su identidad personal y convertirse en una colección de seres parecidos. Los apóstoles tienen personalidades distintas y cumplen su obra de diversas maneras, pero concuerdan en los temas básicos de la fe cristiana. Cuando surge un desacuerdo significante, se unen para resolver sus diferencias (Galatos 2:1-10). Este tipo de unión dentro de la diversidad es la que Pablo busca de estos cristianos corintios.

Pablo se dirige al tema de la diversidad en capítulo 12, donde habla del “repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es. Y… repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es. Y… repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos” (12:4-6). Lo explica utilizando una analogía del cuerpo humano, que está hecho de muchos miembros (ojos, cabeza, pies, manos, etcétera), pero en un solo cuerpo (12:12-31). Cada parte del cuerpo es distinta, pero todas dependen igual una de otra. De la misma manera, estos cristianos corintios son “el cuerpo de Cristo, y miembros en parte” (12:27). Son orgullosos y competitivos, entonces Pablo les enseña una manera mejor de hacerlo – un don mejor – a través del amor (capítulo 13).

(2) No deben aceptar divisiones (schismata) entre ellos. En esta carta Pablo se dirige a las

divisiones internas que pueden surgir en una congregación a causa de opiniones diferentes. En esta carta no hay pruebas de que la iglesia corintia se haya fracturado en múltiples congregaciones, pero divisiones internas siempre tienen capacidad de llegar a ese resultado.

Que haya divisiones en la iglesia o no depende mucho en la aceptación de estas divisiones. Cristianos que consideran estas las divisiones aceptables siempre estarán divididos, porque existen tantas cosas sobre las que preferirán no estar de acuerdo. Esto lo vemos en la iglesia hoy – en la iglesia mundial, quebrada en cientos de denominaciones, y en las congregaciones locales que a menudo discuten sobre cosas tan mundanas como el color de la alfombra. Pero si cristianos considerasen estas divisiones inaceptables, seríamos más flexibles y conscientes de las opiniones de los demás. Estaríamos más dispuestos a acercarnos uno a otro con amor y a resolver diferencias en maneras que no hicieran daño a nadie.

Entonces Pablo les pide a estos cristianos corintios que no se dividan entre sí, que cambien la manera en que piensan de estas divisiones – que las consideren contrarias a la voluntad de Dios. Si lo hacen, recuperarán el deseo de trabajar juntos – de eliminar divisiones – de trabajar unidos para el bien de todos.

(3) Deben estar unidos en noi (mente o entendimiento). Todo empieza con sus pensamientos.

Los pensamientos determinan los sentimientos que hay en sus corazones y las acciones de sus manos. Si piensan que su líder preferido (sea Pablo, Apolos, o Cefas) es superior a los demás líderes, ellos también se sentirán superiores a los seguidores de los demás líderes. Esto les hará actuar de maneras que ofenden a sus hermanos y hermanas cristianos. Sin embargo, si creen que Dios quiere que se mantengan unidos, estarán más dispuestos a actuar de manera que apoya la unión de la iglesia.

También deben estar unidos en gnome (gnome – juicio, propósito, o voluntad). De otra manera, se moverán en direcciones opuestas y el trabajo de uno cancelará el trabajo de otro. La mejor manera de mantenerse unidos en gnome es moverse todos en la misma dirección – mantener la visión del Señor Jesucristo siempre ante ellos. Si algunos tornan sus ojos hacia Pablo, y otros hacia Apolos, y aún otros hacia Cefas, verán las cosas de manera diferente – y se alejarán en direcciones opuestas sin llegar a ningún lugar. Sin embargo, si todos se tornan en dirección al Señor Jesucristo, vivirán en harmonía uno con otro.

1 CORINTIOS 1:11-13: ME HA SIDO DECLARADO

11Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos míos, por los que son de Cloé, que hay entre vosotros contiendas; 12Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; pues yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 13¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿ó habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?

“Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos míos, por los que son de Cloé, que hay entre vosotros contiendas” (v. 11). Eruditos concuerdan que Cloé era mujer, entonces, Cloé debe ser nombre de mujer. Se especula que podría haber sido una mujer de negocios de Éfeso con agentes la acompañaron a Corintio (una distancia de unas 225 millas). No obstante, también podría haber sido de Corintio, y sus acompañantes podrían ser miembros de su familia y no negociantes. Esta es la única referencia a Cloé en el Nuevo Testamento. No sabemos nada más de ella – ni siquiera si era cristiana.

De todos modos, la gente de Cloé le reportó a Pablo que habían discusiones entre los cristianos corintios, y Pablo toma esta noticia tan en serio que se dirige extensivamente al problema en esta carta. Al hacerlo, tiene que saber que aquéllos que dicen, “yo soy de Apolos” o “yo de Cefas” (1:12) tendrán dificultad en aceptar su autoridad.

“Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; pues yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo” (v. 12). Pablo dice exactamente lo que ha oído de la gente de Cloé:

• Algunos de los cristianos corintios prometen alianza a Pablo, quien fundó la iglesia de Corintio.

• Otros prometen alianza a Apolos, un cristiano de Alejandría que visitó Corintio cuando Pablo salió. Apolos proveyó ministerio a los cristianos allí (Hechos 18:18 – 19:1). Era “varón elocuente, poderoso en las Escrituras” (Hechos 18:24) que “con gran vehemencia convencía públicamente á los Judíos, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo” (Hechos 18:28). Los griegos premiaban la retórica (el arte de preparar argumentos persuasivos) y la oratoria (el arte del discurso público). Entonces, la capacidad oratoria de Apolos haría que algunos cristianos corintios le considerasen una celebridad, igual que hoy unos piensan de las estrellas de cine o de rock.

Pero más adelante en esta carta, Pablo dirá que ni Pablo ni Apolos debe considerarse una celebridad. Ambos solo son “ministros por los cuales habéis creído; y eso según que á cada uno ha concedido el Señor” (3:5). Dirá, “Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento” (3:6). Explicará que estas cosas las escribe “para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro” (4:6).

Cuando Pablo escribe esta carta Apolos no está en Corintio. Pablo le animó a visitar la iglesia en Corintio, pero él rehusó diciendo que iría cuando pudiera (16:12).

• Otros prometen alianza a Cefas. Cefas es la palabra aramea para “piedra.” Es curioso que estos creyentes griegos juraran alianza a Cefas/Pedro usando su nombre arameo en lugar de su nombre griego. Pablo usa el nombre Cefas para referirse a Pedro varias veces en esta carta (3:22; 9:5; 15:5). En ninguna parte de la carta aparece con el nombre Pedro.

No tenemos ninguna documentación de que Cefas/Pedro visitara la iglesia en Corintio, pero eso no significa que no lo hiciera. Es posible que algunos cristianos judíos se sintieran unidos a Cefas, cuyo ministerio se ha dirigido hacia la comunidad judía, a diferencia de Pablo, cuyo ministerio se ha dirigido a la comunidad gentil. También podría ser que algunos cristianos corintios estén impresionados con el hecho de que Pedro era uno de los doce apóstoles originales – el líder de los apóstoles mientras Jesús estaba en la tierra. Pablo no se convirtió al cristianismo hasta después de la muerte y resurrección de Jesús.

• Otros prometen alianza a Cristo. Al principio eso suena bien. Las buenas noticias del Evangelio son las noticias de la muerte y la resurrección de Cristo – no del ministerio de Pablo o Apolos o Cefas.

Pero es posible moverse en dirección correcta y aún tropezar. Por el tono de la carta, está claro que Pablo piensa que los cristianos corintios que dicen, “yo soy de Cristo” han cometido un grave error. Ya que ese error no puede ser que primero juren alianza a Cristo (lo cual deben hacer), su error se encuentra en otra parte. Seguramente tienen el mismo espíritu contencioso y actitud orgullosa de aquéllos que se identifican como seguidores de Pablo, Pedro, o de Cefas. Es su espíritu contencioso y actitud orgullosa donde erran – no en su alianza a Cristo.

“¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿ó habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?” (v. 13). Estas son preguntas retóricas diseñadas para exponer las absurdas divisiones en la iglesia corintia. Las respuestas obvias son, “No, Cristo no está dividido” – y “No, Pablo no fue crucificado por nosotros, Cristo fue crucificado” – y “No, fuimos bautizados en nombre de Cristo, no en nombre de Pablo.”

1 CORINTIOS 1:14-17: CRISTO ME ENVIÓ A PREDICAR EL EVANGELIO

14Doy gracias á Dios, que á ninguno de vosotros he bautizado, sino á Crispo y á Gayo; 15Para que ninguno diga que habéis sido bautizados en mi nombre. 16Y también bauticé la familia de Estéfanas: mas no sé si he bautizado algún otro. 17Porque no me envió Cristo á bautizar, sino á predicar el evangelio (griego: euangelizo): no en sabiduría de palabras (griego: sophia logou – palabras elocuentes), porque no sea hecha vana la cruz de Cristo.

“Doy gracias á Dios, que á ninguno de vosotros he bautizado, sino á Crispo y á Gayo” (v. 14). Estos versículos suenan como si Pablo tuviese una mala opinión del bautismo, pero no es el caso. En Romanos 6:1ff, Pablo habla de ser enterrado con Cristo en el bautizo y levantado a una nueva vida (v. 4). Continúa diciendo que, si hemos sido unidos con Cristo en la muerte (por medio del entierro del bautizo), también seremos reunidos con él en la resurrección (v. 5). Dice que los que han muerto (en el entierro del bautizo) quedan libres de pecado (v. 7).

En Colosenses 2:12-15 Pablo usa imágenes parecidas. Dice, “Sepultados juntamente con él en la bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.”

Entonces, cometeríamos un error si habláramos de versículos 14-17 de manera negativa, diciendo que reflejan una mala opinión del bautismo. Pablo piensa bien del bautizo, pero aquí se dirige a un problema diferente – las divisiones en la iglesia corintia.

Crispo era uno de los anteriores líderes de la sinagoga de Corintio que, junto con su familia, se hizo creyente y fue bautizado (Hechos 18:8). El Gayo que se menciona aquí puede ser el mismo que Pablo menciona como el que alojó a Pablo y a la iglesia entera (Romanos 16:23). De otro modo, no sabemos nada más de estos hombres con seguridad.

El punto de Pablo es que gente a veces es tentada a pensar muy bien de la persona que la bautizó. Es fácil olvidar que la persona que bautiza no es más que un siervo – un siervo de Cristo. Si Pablo hubiera bautizado a muchas personas en Corintio, esas personas se hubieran sentido tentadas a decir, “yo soy de Pablo.” Eso contribuiría al problema de las divisiones. No obstante, ya que Pablo bautizó a pocas personas allí, no se tiene que preocupar de ser considerado alguien que admirar.

“Para que ninguno diga que habéis sido bautizados en mi nombre” (v. 15). Como se anota arriba, gente de aquel tiempo y lugar consideraba el nombre casi como un sucedáneo para la persona. Hacer algo en nombre de una persona particular sería hacerlo de acuerdo con la autoridad de esa persona. Ser bautizado en nombre de Pablo sería asumir que el poder del bautizo viene de la autoridad de Pablo. Nada podría estar más lejos de la verdad. El bautizo deriva su fuerza de su asociación con Cristo, no con Pablo. Los cristianos corintios fueron bautizados en nombre de Cristo, no en nombre de Pablo.

“Y también bauticé la familia de Estéfanas: mas no sé si he bautizado algún otro” (v. 16). En versículo 14 Pablo dijo que bautizó a Crispo y a Gayo. Ahora de repente se acuerda que también bautizó a Estéfanas y a su familia. Esto muestra que Pablo está escribiendo o dictando esta carta en el momento – y que no dispone del tiempo para hacer las revisiones que dejarían todo perfectamente coherente.

Estéfanas y su familia fueron los primeros conversos en Acaya (provincia cuya capital es Corintio). Pablo habla muy bien de Estéfanas al final de esta carta, diciendo que Estéfanas se ha dedicado a servir a los santos, refiriéndose a cristianos comunes y corrientes en Corintio. Pablo alienta a los cristianos en Corintio para que ayuden a Estéfanas, y anota que Estéfanas, Fortunato, y Achâico visitaron a Pablo (seguramente en Éfeso) y le levantaron el ánimo (16:15-17).

“Porque no me envió Cristo á bautizar, sino á predicar el evangelio” (euangelizo) (v. 17a). De nuevo puede parecer que Pablo tiene una mala opinión del bautizo, pero no es el caso (véanse arriba los comentarios de versículo 14). Pablo ha bautizado a algunos, pero ése no es el enfoque central de su ministerio. Ha sido llamado para proclamar el Evangelio – para evangelizar. Más adelante, hablará del ministerio que compartió con los demás – “Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento” (3:6). Supuestamente, como parte de su ministerio compartido, otros bautizaron a las personas que Pablo convirtió.

“no en sabiduría de palabras (sophia logou – palabras elocuentes), porque no sea hecha vana la cruz de Cristo” (v. 17b). Sophia es la palabra griega para sabiduría, un tema bien conocido y apegado a los corazones de los griegos. Los griegos premian la sabiduría y su manifestación por medio de retórica (el arte de preparar argumentos persuasivos) y oratoria (el arte del discurso público). En los versículos que siguen, Pablo contrasta la sabiduría humana con la sabiduría de Dios, que envió a Cristo a la cruz. Al mandar Cristo a la cruz, destituyó “la sabiduría de los sabios, y… la inteligencia de los entendidos” (1:18-25).

En este versículo, entonces, Pablo dice que no quiere que sus enseñanzas o métodos se asocien con la sabiduría humana. Si su proclamación del Evangelio incluyese elocuencia y sabiduría humana, esa elocuencia y sabiduría alejarían el enfoque de todo lo que Pablo hace y dice – de la cruz de Cristo. Pablo no quiere que estos cristianos corintios admiren su elocuencia y ni su sabiduría. Quiere que mantengan sus ojos enfocados en la cruz de Cristo.

1 CORINTIOS 1:18: LA PALABRA DE LA CRUZ ES POTENCIA DE DIOS

18Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden; mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, es potencia de Dios.

“Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden” (v. 18a). Este versículo introduce el resto de este capítulo, donde Pablo contrasta la sabiduría del mundo (la sabiduría humana) con la sabiduría de Dios, cuya máxima expresión se encuentra en la aparente tontería de la cruz de Cristo. Para los que se enorgullecen de su sabiduría, la cruz parece una tontería – un sinsentido. ¿Por qué mandaría Dios a su Hijo a morir en una cruz? Según los estándares de sabiduría humana, esto no tiene sentido. Pero la sabiduría humana, por atractiva que parezca en la superficie, no tiene el poder de salvar. Gente que solo depende de la sabiduría humana perece porque no tiene salvador.

“mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, es potencia de Dios” (v. 18b). Los salvados reconocen su propia impotencia y la potencia de Dios. Aceptan que no pueden vencer el pecado que amenaza con dominar sus vidas, y han aprendido a confiar en la gracia de Dios. Esa gracia se manifestó plenamente en la cruz de Cristo, donde Cristo no solo rezó para que Dios perdonase a quienes le crucificaron, pero también abrió las puertas del perdón a todos los que creyeran en él. La cruz, entonces, que puede parecer una tontería para quienes se hunden en sabiduría humana, es realmente el instrumento de salvación para los salvados.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

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